miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Cuánto cuesta curar el cáncer? / Ricardo Cubedo *

La doctora Kathy Miller, de la Universidad de Indiana, con su cara de niña y su pelo a lo chico, con aspecto de habérselo cortado ella misma y sin espejo, recuerda más a una estudiante universitaria que a una de las oncólogas más capaces de EEUU. En 2008, la FDA -agencia gubernamental que aprueba o rechaza medicamentos en USA- se había basado en sus investigaciones para dar luz verde al Avastin, una nueva opción de tratamiento para las mujeres con cáncer de mama ya diseminado por el organismo.

Patente de la multinacional suiza Roche, es uno de esos nuevos anticancerosos tan distintos de la quimioterapia tradicional. Actúa sobre los tumores dando un astuto rodeo; en lugar de destruir las células malignas, desbarata los vasos sanguíneos que han brotado para proporcionarles oxígeno y nutrientes.

Los ensayos de la doctora Miller habían probado que Avastin, ya usado para el tratamiento de los tumores del intestino grueso, era capaz de mantener el cáncer de mama a raya durante más tiempo que el tratamiento convencional. Su recompensa fue una invitación a participar en el ODAC, el exclusivo club de expertos que asesoran a la FDA. Pero el comité de cerebros volvió a reunirse en julio de 2010 -en esta ocasión sin la participación de Miller- para volver a debatir sobre Avastin. 

En una decisión inaudita que levantó una buena polvareda en el mundillo de la oncología, la FDA decidió retirar la aprobación concedida al fármaco dos años atrás, bajo el argumento de que, aunque era cierto que el cáncer de mama permanecía detenido durante algún tiempo, las pacientes no parecían vivir más. Y si bien esto es cierto, lo mismo se puede decir de decenas de medicamentos contra el cáncer aprobados en América y Europa.

Según Katy Miller, la auténtica razón del cambio de rumbo de la FDA había que buscarla en un particular asistente a la reunión de expertos: un elefante. 'Un elefante en la habitación' es una expresión inglesa usada para designar un hecho obvio que se prefiere ignorar por conveniencia. Evoca la imagen de que un elefante sería una presencia imposible de ignorar por cualquiera en la estancia, pero tan incómoda y difícil de manejar que, al menos mientras el elefante no se moviera, todos preferirían ocuparse de asuntos más irrelevantes, comportándose como si el animal no estuviese allí. En castellano corresponde, más o menos, a expresiones del estilo de 'ojos que no ven, corazón que no siente' o 'meter la basura debajo de la alfombra'.

El elefante de la doctora Miller, aquello tan presente como artificialmente ninguneado en las reuniones de consejeros de FDA, era el coste del medicamento: unos 30.000 euros por paciente. En Europa, Avastin permanece aprobado por la EMA, la autoridad europea de medicamentos. Sin embargo, la Junta de Andalucía se resistió desde el principio a financiarlo, aduciendo un razonamiento algo alambicado, mezcla de criterios científicos y económicos.

Al precio de un Mercedes

Esta misma semana, recibí en mi consulta a la delegada comercial de Takeda, una multinacional farmacéutica japonesa propietaria del ultimísimo anticanceroso; Mepact (mifamurtide). Se emplea contra el osteosarcoma, un raro cáncer de huesos que suele afectar a niños y adolescentes. 

Y es un buen fármaco; los ensayos clínicos han demostrado que, si se añade al tratamiento de quimioterapia que solemos emplear tras la cirugía, se reduce la probabilidad de acabar muriendo de la enfermedad. Pero un vial de Mepact cuesta 2.600 euros, y un tratamiento completo se acerca a los 130.000: el precio de un Mercedes de la gama más alta equipado con el motor más potente.

El coste de la factura del tratamiento oncológico no para de crecer y, a pesar de lo dicho, el alza del precio de los medicamentos no es el factor fundamental. La causa más importante es, en realidad, el envejecimiento de la población. La mayoría de los cánceres aparecen entre los sesentones y setentones, una franja de edad que no para de aumentar. 

Y lo peor aun está por llegar. A mediados de los años 60 se registró en los países desarrollados una explosión de la natalidad conocida como 'baby boom'. Los hijos de aquel fenómeno tenemos hoy día entre 40 y 50 años; a partir del 2020 nos incorporaremos en masa a la 'edad del cáncer', reventando las costuras de las estadísticas.

Y aún hay más razones para que el tratamiento del cáncer muerda un bocado cada vez mayor de los caudales dedicados a la sanidad. Los tumores malignos se diagnostican antes y se tratan mejor que antes; algo muy positivo para los pacientes, sin duda, pero no tanto para la caja. Los pacientes sobreviven más, con la consiguiente oportunidad de recibir más tratamientos que hace 10 o quince años, cuando la supervivencia era breve.

La quimioterapia tradicional, debido a la necesidad de dar un respiro al organismo para recuperarse de la toxicidad, se administra a intervalos de dos a cuatro semanas, y durante periodos de unos pocos meses. Esta forma de aplicación limita el gasto en medicación, aunque sea cara. Pero los nuevos tratamientos contra al cáncer se toleran mucho mejor. Bastantes de ellos ni siquiera consisten ya en los clásicos goteros, sino en simples comprimidos que se toman a diario, sin descanso, durante meses o años, drenando cualquier presupuesto que se les ponga a tiro.

Investigar es caro

Es verdad que la investigación es cara y que las empresas han de amortizarla. Pero hay otras industrias, como la microinformática, la aviación comercial o la de las comunicaciones móviles que también soportan enormes costes de I+D, producción o seguridad y, sin embargo, no paran de ofrecer mejores y más variados productos a precios cada vez más baratos. En cambio, los medicamentos no mejoran ni por asomo al mismo ritmo que las prestaciones de, por ejemplo, nuestros ordenadores o teléfonos móviles y, además, cada nueva generación de fármacos multiplica su coste por varios enteros respecto a la previa.

Sucede que los viajes en avión o las pantallas extraplanas de televisión son un 'toma y daca' entre quien vende y quien compra, un ecosistema en el que la competencia y las leyes del mercado funcionan bien. Los medicamentos son un juego bien diferente. Para empezar, las industrias farmacéuticas evitan la competencia directa siempre que pueden. Prefieren buscar nichos de mercado mal abastecidos para, por así decirlo, pescar cada una en su propio pozal.

Además, el trasiego de los dineros y de las decisiones es una laberinto: Las agencias como la EMA o la FDA confeccionan el catálogo de lo que se puede usar y lo que no, pero no se manchan las manos con la mugre de los billetes; les toca a las administraciones nacionales -autonómicas en el caso de España- apechugar con la decisión y maravillárselas para ver cómo pagan eso -o cómo eluden hacerlo-. 

Pero, al fin y al cabo, la decisión de en qué se gasta realmente el presupuesto recae en los médicos, soberanos absolutos de sus talonarios de recetas. Al fin, serán los pacientes los que usen los medicamentos; medicamentos aprobados, elegidos y pagados por otros, cuyo coste casi siempre ignoran. No es difícil deducir que, en este río revuelto, los pescadores de patentes farmacéuticas venderán caro su pescado mientras puedan.

Los cálculos más optimistas señalan que, entre el 2010 y el 2020, la factura del cáncer se incrementará un 27%, y eso teniendo en cuenta sólo la invasión de los hijos del 'baby boom'. Si se consideran todos los factores señalados, el aumento del gasto podría alcanzar un espeluznante 65%. Todas la partes podemos hacer algo al respecto. Sería de agradecer que las empresas farmacéuticas innovaran su modelo de negocio en la misma medida que sus medicamentos, dándose cuenta de que una industria farmacéutica 'low cost' es tan viable como otros sectores de la economía.

Las administraciones, desde las supranacionales hasta las locales, tendrán que considerar el factor coste en sus decisiones, y mejor sin tapujos como en el Avastin. Esto ya empieza a suceder. Las autoridades sanitarias británicas, por ejemplo, han decidido no financiar Mepact, aun reconociendo su utilidad, escudándose en el hecho de que, simple y llanamente, no se pueden permitir su coste. Sin duda, una decisión dura tratándose de un tratamiento para el cáncer infantil.

Los médicos y los pacientes también podemos apearnos de nuestros burros. Los primeros, exigiendo la evidencia científica más sólida antes de embutir alegremente un nuevo fármaco en la cartuchera, y reflexionando si es sensato que una gran porción del coste de tratamiento de los enfermos se gaste -¿dilapide?- durante las últimas semanas o, incluso, días de vida de los enfermos que no se curan. 

Y los pacientes y sus familias tendrán que sopesar las voces y razones a favor del copago sin cerrarse en banda ni dejarse azuzar por sindicatos y grupos políticos progresistas. ¿Acaso no es ya copago lo que venimos haciendo desde hace décadas en las farmacias, al cubrir de nuestro bolsillo una pequeña parte del precio del medicamento recetado por el médico?

Al fin y al cabo, el único de la habitación que nunca habrá menester de tratamiento para el cáncer es el elefante. O nos dejamos de pamemas y nos pensamos ya mismo qué hacemos con el bicho, o nos aplastará un mal día de estos. ¿Seremos capaces de desarrollar una ciencia capaz de ir curando el cáncer poco a poco, y morirnos por no poder pagar el precio que nosotros mismos nos hemos empecinado en ponerle al tratamiento? A estas alturas, el elefante debe de estar preguntándose qué pinta él en una habitación llena de asnos.

(*) Ricardo Cubedo* es oncólogo del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid. Participa en numerosos ensayos clínicos para el desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento contra el cáncer. Es experto designado de la Agencia Europea del Medicamento y desde el año 2003 forma parte de la junta directiva del Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS). Forma parte también del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (GEICAM) y es técnico de la Agencia Europea del Medicamento. Autor del libro 'Cáncer. 101 preguntas esenciales para los enfermos y sus familias' (La Esfera de los Libros).

Carrera para frenar la pérdida de visión

Una de las principales manifestaciones del envejecimiento de la población es que cada vez más personas sufren problemas oculares. Se calcula que en España puede haber en torno a un millón de afectados por Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), que constituye la primera causa de pérdida grave de visión por encima de los 50 años, según 'El Mundo'.

Quienes padecen esta patología en sus formas más avanzadas no se quedan totalmente ciegos, sino que, por ejemplo, caminan sin chocarse contra ningún objeto. Sin embargo, no pueden distinguir una cara conocida, leer un libro, conducir, ver una película... Afortunadamente, en los últimos años se han producido avances significativos en el tratamiento de esta patología que permiten que cada vez más pacientes conserven una vista aceptable.
Dos estudios publicados esta semana dan cuenta de la intensa investigación que se está llevando a cabo en este ámbito. El primero de ellos, recogido en la revista 'Nature', ha servido para constatar el papel clave de una proteína, denominada DICER1, en el desarrollo de una de las variantes de DMAE. El otro trabajo, difundido por 'Science Translational Medicine', arroja luz sobre el efecto protector de los ácidos grasos omega-3 (presentes en el pescado azul y otros alimentos) en distintas enfermedades de la retina.
Esta patología afecta a la mácula, que es la parte de la retina responsable de la visión central directa. Existen dos tipos principales de DMAE: seca y húmeda. La primera se produce por la muerte de las células de la mácula. En palabras de Jordi Monés, investigador y director del Instituto de la Mácula y de la Retina del Centro Médico Teknon (Barcelona), "el tejido normal se va apagando poco a poco". Es más frecuente y progresa de forma relativamente lenta. Por eso, algunos expertos la califican como benévola.
Para el doctor Monés, esta percepción es engañosa: "Parece que los pacientes ven bien porque durante un tiempo son capaces de apreciar detalles concretos". Pueden identificar letras sueltas, pero su visión se reduce a un agujerito que les impide, por ejemplo, la visión amplia que requiere leer la página de un libro. Esta forma de la enfermedad es progresiva y, según el oftalmólogo, a veces avanza considerablemente en sólo un lustro. Pero lo más destacable es que carece, de momento, de tratamiento eficaz. "Éste es ahora nuestro gran reto", afirma Monés.
En cambio, el panorama de la DMAE húmeda ha cambiado radicalmente en los últimos años, ya que ahora cuenta con unos fármacos muy potentes, de la familia de los antiangiogénicos. Esta variante de la patología se produce por la formación de vasos sanguíneos anómalos, contra los que actúan los nuevos fármacos. Según Monés, "hoy en día, si se trata a tiempo, se puede preservar prácticamente toda la visión y, si no, frenar la progresión de la enfermedad".
Puesto que la clave es tratarla lo antes posible, el experto recomienda a todos los mayores de 50 años que visiten anualmente al oftalmólogo y se mantengan alerta a los signos de DMAE. Ver las líneas rectas deformadas puede ser un signo de que se padece esta patología, así como percibir manchas en el campo de visión. Un ejercicio sencillo para estar sobre aviso es taparse primero un ojo y después el otro –cuando sólo hay uno afectado, el otro tiende a compensar la distorsión– y comprobar si las líneas parecen torcidas. En caso afirmativo, la revisión oftalmológica es imperativa.
Cuando no se llega a tiempo y la enfermedad ya ha progresado hasta provocar una discapacidad importante, entran en juego los servicios e instituciones que ayudan a los afectados a adaptarse a su nueva situación. Esa es la labor que lleva a cabo la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), cuya directora de Autonomía Personal, Patricia Sanz, confirma que cada vez son más las personas mayores de 50 años que se afilian a esta entidad y que buena parte de ellas padece DMAE.
"Con ellas trabajamos con ayudas ópticas, como gafas y lupas de mano o de sobremesa, que les permitan aprovechar el resto visual que les queda", explica. También es fundamental el apoyo psicológico y es muy recomendable el contacto con otros afectados. "Reconforta ver a personas con tu mismo problema que llevan una vida bastante normal", agrega.

Infarto cerebral a los 30: desde una nutrición insana hasta el consumo exacerbado de cocaína y otras drogas

Hasta hace pocos años, los ictus isquémicos o infartos cerebrales se asociaban casi exclusivamente a personas de avanzada edad, que arrastraban varias complicaciones antes de sufrir este accidente vascular. Sin embargo, la tendencia está cambiando a marchas forzadas: cada vez más pacientes jóvenes, entre los 35 y los 55 años, presentan este problema, debido en buena parte a la proliferación de malos hábitos que van desde una nutrición insana hasta el consumo exacerbado de cocaína y otras drogas.

Así se desprende de varios estudios que se acaban de presentar en la Conferencia Internacional del Ictus 2011, celebrada en Los Ángeles (EEUU). Por una parte, se registran cada vez menos ingresos hospitalarios por accidente cerebrovascular entre la población de avanzada o mediana edad, de acuerdo con un estudio realizado por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de EEUU. Sin embargo, la tendencia entre los jóvenes es exactamente la contraria: cada vez sufren más infartos cerebrales.
El mayor incremento en las hospitalizaciones se produce entre los 15 y los 34 años, edades a las que estos problemas siguen siendo muy poco comunes. El informe ha comparado datos de los años 1994-1995 con otros más recientes, de 2006-2007. El resultado es que las tasas de ingresos por ictus descienden a partir de los 45 años de edad, mientras que se incrementan por debajo de esa edad tanto en hombres como en mujeres, para volver a descender en niños menores de cuatro años.

Tasas de ingresos

Entre los pacientes en edad escolar y adolescentes (hasta los 14) se ha observado un aumento del 31% en niños y del 36% en niñas. Entre los 15 años y los 34, el incremento ha sido del 51% en hombres y del 17% en mujeres. Para pacientes entre 35 y 44 años, el porcentaje aumentaba un 47% en hombres y un 36% en mujeres. A partir de esa edad, cuando los casos de ictus son ya mucho más frecuentes, la tasa de hospitalizaciones ha descendido durante estos años.
Por el momento, se trata sólo de cifras en crudo y no es posible extraer de ellas cuáles son las causas que han provocado el cambio de tendencia. Sin embargo, los autores del estudio sospechan que los malos hábitos de los jóvenes, sobre todo alimenticios, pueden hallarse tras estos resultados: "Creo que el papel de la obesidad y la hipertensión puede estimular un gran debate. Pero, por desgracia, ahora mismo no podemos aventurar cuáles son las causas", reconoce el doctor Xin Tong, uno de los firmantes de la investigación.
Otro análisis estadístico que se ha presentado en la Conferencia de Los Ángeles revela una tendencia igualmente preocupante, observada también en los pacientes más jóvenes. El 21% de las personas que han sufrido un ictus con menos de 35 años consumía sustancias ilegales como la cocaína o la marihuana, según un estudio realizado en las regiones de Cincinnati y Kentucky del Norte (Estados Unidos) y que ha tenido en cuenta tanto infartos cerebrales como ictus hemorrágicos (provocados por aneurisma o rotura de vaso sanguíneo).
La incidencia de estos accidentes cerebrovasculares sobre la población más joven se ha incrementado en los últimos años en esa zona, al igual que lo ha hecho, según muestra el estudio, el porcentaje de pacientes que o bien reconoce haberse drogado, o bien ha mostrado rastros de haberlo hecho en los análisis de orina.
"La cantidad de pacientes de ictus que presentan un uso de drogas ilegales no es trivial", argumenta el investigador Felipe de los Ríos, principal autor del estudio, desde el Instituto de Neurociencia de la Universidad de Cincinnati. En los periodos desde 1993 a 2005, en los cuales se analizó a los pacientes, el consumo de tabaco y alcohol permaneció estable, mientras que el de drogas como la cocaína, la marihuana y el crack aumentó, lo que podría explicar, según De los Ríos, el incremento paralelo de ictus entre los jóvenes.
Los datos son extrapolables a nuestro país sólo hasta cierto punto, de acuerdo con los expertos consultados. "En España estamos más preocupados por un mal control de factores de riesgo como la hipertensión

Alopecia a los 20, indicio de cáncer de próstata

Los hombres que empiezan a perder cabello a los 20 años podrían tener más probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. En un futuro, este hallazgo podría ayudar a identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Así lo revela un estudio publicado en la revista 'Annals of Oncology'.

"Los andrógenos (hormonas masculinas por excelencia) desempeñan un papel importante tanto en la alopecia androgénica (conocida como la calvicie masculina) como en el cáncer de próstata", afirman los autores de la investigación, del departamento de Oncología Radioterápica del Hospital Europeo Georges Pompidou (París, Francia). "Queríamos comprobar si este tipo de caída de pelo prematura, a los 20 años, estaba asociado con un incremento del riesgo de desarrollar cáncer de próstata en el futuro".
Y la respuesta, a tenor de los resultados, parece ser afirmativa. Después de realizar entrevistas a un total de 669 individuos (388 con cáncer de próstata y 281 sanos), "descubrimos que el doble de los pacientes con el tumor había empezado a perder pelo en la juventud, en comparación con el grupo sano". Sin embargo, aquéllos que señalaban este síntoma a los 30 o a los 40, no tenían mayor riesgo de cáncer de próstata.
Hasta ahora, puntualizan los científicos franceses, "había datos contradictorios en relación con la calvicie y el cáncer de próstata. Nuestro estudio es el primero que sugiere una línea directa entre la pérdida de cabello a los 20 y dicho tumor".
Como expone Bernardino Miñana, coordinador del grupo de Uroncología de la Asociación Española de Urología (AEU), "el vínculo hormonal como explicación puede ser coherente". Y añade: "El cáncer de próstata requiere la presencia de andrógenos para poder producirse y la calvicie puede deberse a mayores niveles androgénicos y, en el ámbito teórico, esto podría promover este tipo de tumor".
Según los especialistas de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), uno de los factores responsables de la alopecia androgénica es la herencia y el otro, una acción de las hormonas sobre los folículos pilosos. "Así es como se produce la miniaturización característica de este tipo de alopecia, es decir, una caída de pelo difusa que en hombres se muestra en forma de entradas, en la zona parietal y occipital; y en las mujeres, en la zona frontoparietal", explica Elena de las Heras, dermatóloga de Clínica Dermatológica. Aunque cada vez se dan más casos en mujeres, se presenta especialmente en hombres: hasta en un 50% de los varones a partir de los 50 años y en un 5%-10% de mujeres.
"Un mejor conocimiento de los factores de riesgo del cáncer de próstata (que fueran fácilmente identificables, como la alopecia), permitirían seleccionar a la población con más probabilidades de desarrollarlo", comentan los expertos en su artículo. Sin embargo, hay que ser prudentes, ya que, reconocen, "la evidencia aún no es suficiente".

La receta de la Coca Cola, ¿al descubierto?

Foto: Reuters

Desde la creación de la bebida más famosa del mundo allá por el año 1886 su receta ha sido el secreto mejor guardado y el más ansiado por sus competidores. Tanto que incluso se ha llegado a convertir en una leyenda urbana al estilo del Área 51.

La única receta oficial que existe está guardada en una cámara de seguridad de un banco estadounidense, cuya clave sólo la conocen dos empleados de la compañía.
Sin embargo, parece que el secretismo se ha acabado. Según publica el diario 'Daily Mail', el sitio web Thisamericanlife.org afirma haber descubierto una lista con los ingredientes y las cantidades necesarias para fabricar la Coca Cola.
Al parecer, la lista se publicó por primera vez en 1979 en un artículo periodístico de un diario de Atlanta, aunque por lo que se ve nadie le hizo mucho caso.
Thisamericanlife.org afirma que el artículo tiene 32 años y se encontraba en la página 28 del Atlanta Journal-Constitution. En él se muestra una fotografía de una receta que pretendía ser una réplica exacta de la Coca Cola creada por John Pemberton.
La receta se atribuye a un íntimo amigo farmacéutico de Pemberton y, según un especialista en la historia de la bebida, Mark Pendergrast, estaríamos ante la auténtica receta. ¿Estaríamos presentes entonces ante el secreto mejor guardado de una de las compañías más importantes del mundo?
Según fuentes de la compañía, citadas por el 'Daily Mail', los ingredientes que se utilizan en la actualidad son bastantes similares a los de la receta encontrada, aunque con algunas pequeñas modificaciones.
Lo cierto es que los aceites esenciales que conforman la Coca Cola son públicos, después de que la compañía perdiera alguna que otra batalla legal por la falta de información de los componentes de su producto. Sin embargo, lo que revela esta receta original son las cantidades que hacen falta para convertirse la auténtica.
Pese a ello, el conocido como 7X, la explicación de cómo preparar la mezcla, era un secreto en 1979 igual que lo sigue siendo hoy.

La receta original

-3 copitas de extracto de fluido de coca
-3 onzas de ácido cítrico
-1 onza de cafeína
-30 # de azúcar (no se lee bien)
-2,5 onzas de agua
-2 pintas de jugo de limón
-1 onza de vainilla
-1,5 onzas de caramelo
-7X (cómo mezclarlo)
-8 onzas de alcohol
-20 gotas de aceite de naranja
-30 gotas de aceite de limón
-10 gotas de aceite de nuez moscada
-5 gotas de aceite de cilantro
-10 gotas de aceite de neroli (Extraído de las flores del naranjo amargo)
-10 gotas de aceite de canela

La receta original. | Thisamericanlife.org

El robot ve más que el cirujano

La operación empieza como todas: una vez el paciente ha sido anestesiado, colocado y sujetado a la camilla -una peculiar, sin patas, a la altura de los pies, para lo que se verá después- un ligero olor a quemado indica que los bisturíes eléctricos están en acción para despejar la vía de los médicos hasta la columna del paciente. Pero cuando ya se ha despejado el campo de acción para los cirujanos, estos se retiran y un enorme escáner circular -el donut, lo llama Manuel de la Torre, jefe del servicio de Neurocirugía del hospital La Milagrosa de Madrid- entra en escena. 

El técnico, siguiendo las instrucciones del médico, detiene el aparato, llamado O-arm, sobre la zona a intervenir, y en una pantalla se ven las imágenes que toma, primero desde la espalda del hombre, luego desde su costado. El dispositivo es un círculo de más de un metro de diámetro que se desplaza, como si enhebrara, alrededor de la camilla con el enfermo, recoge 'El País'.

Cuando ya se ha definido la zona que interesa operar, el quirófano se queda casi vacío -no hay por qué someterse a más radiación de la estrictamente necesaria, indica De la Torre-. El aparato hace un recorrido sobre el cuerpo del paciente, y, tras procesarse las imágenes, el resultado se ve en pantalla. La maltrecha columna del hombre se ve en tres dimensiones, con sus hernias, su desviación y sus rigideces.
Esas imágenes son las que van a servir de guía a los médicos que tienen que implantar ocho tornillos y una especie de andamiaje para sujetar la columna de Joaquín Asensio, un hombre de 67 años que, según cuenta apenas tres días después, llevaba cuatro meses con dolores y sin poder caminar más de 200 metros sin sentarse a descansar. El neuronavegador permite ver, sobre la imagen de la columna, la dirección que van a llevar los tornillos antes de que se implanten, e indica si hay que modificar la trayectoria para asentarlos bien o no interferir con zonas dañadas que esté en la parte que no se ve a simple vista de la columna. También es el último control antes de salir del quirófano.
Claro que la maquinaria no evita que sea el médico el que decida "el tamaño del tornillo que se va a poner, ni cuántos o dónde", aclara De la Torre. "Pero ayuda mucho". Y, si hay un inconveniente, para eso está el equipo quirúrgico. Sin olvidar las técnicas más tradicionales. Por ejemplo, cuando el tercero de los tornillos no quiere entrar en el hueso. "¡Qué duros los tiene!", se oye comentar al médico, que pide un martillo para empezar la rosca.
El O-arm (O porque es un círculo que rodea por completo al enfermo; arm, brazo en inglés, porque es una extremidad articulada que sube, baja, avanza, retrocede y gira) no es un aparato más. "En el mundo hay una veintena, cinco o seis en Europa y solo dos en España, este y el del Hospital La Paz, pero ahí apenas lo han usado", dice De la Torre. Ha costado "un dineral" -más de un millón de euros, aparte de la obra que ha habido que hacer para que quepa en el quirófano, indica un portavoz del servicio-, pero compensa. "Aumenta la fidelidad y la exactitud del tratamiento, con lo que mejoran los resultados. Y esto se manifiesta en una drástica reducción del tiempo de la operación y de la estancia en el hospital del paciente, que tiene una más rápida reimplantación en su entorno familiar, social y laboral", dice el médico.
Los datos que maneja el equipo después de unos tres meses de usar el aparato en una treintena de operaciones es que la reducción del tiempo medio de hospitalización después de una cirugía complicada de columna, como la de Joaquín Asensio, es de un 54%, aunque en otras, como las craneales, la reducción baja al 20%, lo que da una media del 34% de ahorro de hospitalización.
Asensio es una buena prueba de ello. Fue operado un martes, y antes de las 48 horas ya estaba caminando por el pasillo del hospital. Y decir caminar es poco, porque parecía que estaba echando carreras. "Lo normal en un caso así es que hubiera estado un par de días más ingresado", dice el médico.
El paciente está encantado. "Ahora ya me han dicho que no podré coger peso, y que algunas de las cosas que hacía, como podar las arizónicas, las voy a tener que aparcar, pero llevo dos días caminando más de media hora por el hospital y no tengo ninguno de los dolores ni el acalambramiento que tenía antes", relata. 
Pero las expectativas de Asensio van más allá. "Me han preguntado si tengo una bicicleta estática en casa, así que espero volver a hacer ejercicio", dice. "Dentro de 10 días tengo que volver. Me han dicho que podré caminar sin problemas".

Solo el 35% de los mayores de 75 que están polimedicados toman bien los fármacos

Tomar cuatro o más fármacos es lo habitual en las personas mayores de 75 años. La diabetes, la hipertensión, el colesterol, la coagulación... son patologías crónicas que se van acumulando entre los mayores. Pero llevar bien el tratamiento es muy difícil. Solo lo hace un 35%.
Por eso un grupo de profesionales de la Comunidad de Madrid ha elaborado un protocolo para ayudar a que las personas polimedicadas cumplan con sus protocolos. Porque eso tiene consecuencias para la salud. Uno de cada tres ingresos en urgencias está relacionado con un problema con los fármacos; y unas 15.000 o 20.000 muertes anuales se relacionan con estas causas.
La idea para evitar estas complicaciones es sencilla: una cooperación entre médicos, enfermeros y farmacéuticos que vayan, caso a caso, revisando lo que el paciente tiene prescrito. Y, luego, el suministro de pastilleros semanales para ayudarles a seguir las indicaciones.
Estos pastilleros son unas cajitas de plástico con varios compartimentos. Lo normal es que tengan siete columnas, una por cada día de la semana, y que cada una de ellas esté dividida en tres, correspondientes a los tres momentos más frecuentes para tomar las pastillas: desayuno, comida y cena (o mañana, mediodía y noche). Se rellenan una vez a la semana -solos o con ayuda de los farmacéuticos o enfermeros-, y así el paciente sabe qué tiene que tomar cada vez, sin necesidad de tener que consultar los prospectos o los informes médicos.
Además, con este sistema sabe seguro si se ha olvidado de una toma, porque la casilla correspondiente sigue llena. Esto es muy importante porque acaba con las dudas acerca de si se han tomado las pastillas o no, ya que, cuando esta actividad se vuelve rutinaria, las personas no la registran -es como el conducir, advierten los médicos-, y se corre el riesgo de que, ante la duda, se dupliquen las dosis, lo que puede ser tan o más peligroso que no tomarla.

Un nuevo fármaco derivado de la curcumina podría reparar las lesiones tras un ictus

Un fármaco derivado del curry amarillo podría ayudar al organismo a reparar alguno de los problemas que sufre un paciente tras sufrir un ictus. Así lo afirman investigadores del Cedars-Sinai Medical Center, en Estados Unidos, quienes se preparan para iniciar ensayos clínicos tras los prometedores resultados logrados en modelos experimentales, en los que el fármaco redujo los problemas musculares y de movimiento.

Este condimento se ha utilizado durante décadas en la medicina tradicional de la India y diversos estudios sugieren que uno de sus componentes, la curcumina, podría tener varias propiedades beneficiosas para el organismo. Sin embargo, la curcumina no puede traspasar la barrera hematoencefálica.

Sin embargo, estos investigadores han modificado la curcumina para conseguir una nueva versión, CNB-001, que es capaz de superar la barrera que protege el cerebro.

Según Paul Lapchak, director de este trabajo, este fármaco parece tener efecto sobre"varios mecanismos críticos que ayudan a mantener vivas las neuronas tras un ictus.

Los ictus destruyen células cerebrales privándolas de sangre oxigenada, esto activa una cadena de reacciones que puede afectar el área dañada, aumentando e nivel de discapacidad de estos pacientes.

El doctor Lapchak afirma que CNB-001 parece poder reparar cuatro vías de señalización que ayudan a avivar las células del cerebro dañadas.

Los genes que regulan el sistema inmune pueden condicionar el riesgo de trastorno mental

Científicos de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) aseguran que la mutación de algunos genes del sistema inmune puede jugar un papel clave en el desarrollo de algunas enfermedades mentales, aumentando el riesgo de padecer esquizofrenia o comportamientos suicidas.

Según explica la autora de este trabajo, Petra Suchankova Karlsson, los procesos inflamatorios forman parte del mecanismo de actividad de nuestro sistema inmune y, en ocasiones, su presencia moderada en el cerebro puede ser beneficioso para la formación de nuevas células.

En cambio, añade esta experta, una mayor presencia de estos procesos inflamatorios puede provocar el efecto contrario causando daños cerebrales. De hecho, hay estudios que han demostrado que los pacientes con alguna enfermedad mental presentan una inflamación periférica cuya causa se desconoce.

La tesis de Suchankova apunta, por primera vez, a que hay varios genes vinculados al sistema inmune que condicionan algunos rasgos de personalidad en personas sanas y, al mismo tiempo, se asocian con un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia o comportamiento suicida.

De este modo, al comparar la expresión genética en ambos casos observaron que había una variante que aumentaba la impulsividad, detectando también en estos casos un mayor riesgo de intentos de suicidio en comparación con individuos sanos.

Según Suchankova, podría ser que algunas variantes de los genes jueguen un papel en el desarrollo de la enfermedad mental controlando cómo se forma el cerebro, tal vez durante la etapa embrionaria.

No obstante, y aunque la autora precisa más estudios para corroborar esta relación, confía en que pueda utilizarse como base para el desarrollo de nuevas vías de tratamiento.

Identifican un mecanismo molecular que limita la progresión del cáncer de próstata

El trabajo, que se publica en la edición digital de la revista Nature, lo han llevado a cabo investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber en Boston (Estados Unidos) y también propone una firma genética asociada con una mala progresión en los cánceres de próstata humanos y que podría ser útil para el desarrollo de mejores pruebas sobre el desarrollo de la enfermedad.

Los científicos, dirigidos por Ronald DePinho, han descubierto en un modelo experimental del cáncer de próstata que el mecanismo de señalización TGF-beta limita la progresión y metástasis tumoral. Los investigadores han utilizado marcadores de este mecanismo molecular con otros factores biológicos para desarrollar una firma genética asociada con la mala progresión de los cánceres humanos.

El trabajo podría conducir al desarrollo de mejores pruebas de pronóstico para aquellos casos de cáncer de próstata en los que es difícil seleccionar el mejor tratamiento y evitar las acciones terapéuticas demasiado agresivas.

El Parkinson daña la capacidad de procesar el lenguaje

El Parkinson podría socavar la habilidad de procesar el lenguaje, según la investigadora de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, Katrien Colman, que ha hallado indicios de este problema en pacientes nacidos en Holanda.

La dopamina es un neurotransmisor cuya escasez genera no sólo los síntomas motores que se conocen asociados al Parkinson, sino que también afecta a las funciones ejecutivas del cerebro de estos pacientes, es decir, su habilidad para dirigirse en situaciones nuevas, diferentes a las de la rutina diaria. Entre estos síntomas se incluyen las acciones sistemáticas, la capacidad de prever consecuencias y la flexibilidad para la resolución de problemas.

La investigación de Colman ha demostrado que el daño de las funciones ejecutivas que se produce con el Parkinson también afecta al procesamiento del lenguaje. Por ejemplo, este daño puede hacer que estos pacientes dejen de entender frases de construcción complicada y que, antes de llegar a su término, olviden el principio.

Los daños en la flexibilidad se traducen en que los pacientes presentan dificultades a la hora de cambiar de tema, incluso si hay una razón clara para hacerlo, y los problemas con la habilidad para trabajar de forma estructurada significan que, para estos pacientes, se vuelve difícil construir frases gramaticalmente correctas.

Los problemas de procesamiento del lenguaje que presentan los pacientes con Parkinson son a veces comparables con aquellos que sufren los pacientes con afasia, a menudo de forma incorrecta, según esta investigadora.

La afasia, surgida por ejemplo como resultado de un infarto, puede afectar la habilidad gramatical en sí misma, lo que significa que el paciente deja de poder conjugar los verbos. El paciente puede que entonces, por ejemplo, no pueda derivar el participio pasado 'caminado' a partir del infinitivo 'caminar'.

En los pacientes con Parkinson, esta habilidad gramatical específica no se ve afectada, pero sí se daña la función ejecutiva subyacente. Así, el paciente es capaz, en principio, de derivar el participio pasado, pero en algunas situaciones no, por ejemplo, porque no logre ver toda la sentencia al completo.

Esta investigación revela que los problemas de procesamiento del lenguaje de los pacientes con Parkinson necesitan de una seria atención pues, según Colman, si la comunicación es difícil, esto no significa necesariamente que el paciente está cansado o deprimido, que algo funcione mal en su inteligencia.

Se puede ayudar a estos pacientes comunicándose con ellos con frases simples, pero sería un error tratarlos como a niños. Podemos ahorrar mucho sufrimiento a estos pacientes si aprendemos a entender mejor sus daños en el lenguaje y si desarrollamos vías adecuadas para comunicarnos con ellos.

El VIH incrementa en 15 años su capacidad de adaptación a los humanos

El virus del sida ha incrementado, en los últimos 15 años, su capacidad de adaptación a los humanos, según ha demostrado el investigador Youssef Gali, del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Antwerp (Bélgica), quien ha desarrollado un modelo que simula la vagina y el cérvix y lo ha usado para valorar la seguridad de los geles vaginales que supuestamente protegen frente al VIH.
   Los científicos conocen el VIH hace ahora 30 años. Sin embargo, estaba circulando entre los humanos desde hacía varias décadas y todavía conocemos parcialmente cómo actúa en el organismo de las personas y qué hacen con el virus las células humanas.
   La mayoría de las infecciones aparecen en la vagina, pero se sabe poco sobre el proceso que se registra en el tejido y las células de la vagina y todavía se sabe menos sobre lo que ocurre cuando el virus del sida se mueve a través de estos tejidos, para desarrollar fármacos que bloqueen la trasmisión de este virus.
   Desde hace un tiempo, se realizan test para probar geles vaginales que puedan bloquear, o al menos dificultar, la trasmisión. Los resultados están mejorando lentamente, pero todavía están lejos de ser buenos. No obstante, los investigadores de este instituto que trabajan en estos geles hace ya varios años creen que se podría lograr en unos cuantos años más y gel vaginal supresor de la infección.
   Para descartar productos sin éxito antes de probarlos en humanos, Gali utilizó dos tipos de modelos. En uno de ellos utilizó tejido vivo de vagina y cervix, donado por mujeres a quienes se les había extraído el útero. En otro empleó una capa de células vaginales humanas cultivadas cubriendo una capa de células sanguíneas. Así descubrió cómo actúa exactamente el virus en la vagina.
   Estos modelos también mostraron qué ingredientes de los geles vaginales son dañinos para los tejidos y qué sustancias activas tienen las mejores opciones para prevenir, en circunstancias reales, la entrada del VIH a la vagina.
    Gali también comparó virus aislados de la mitad de los 80 con muestras de los últimos años de la década de los 90, ambos procedentes de una cohorte de voluntarios de Ámsterdam. Así logró probar que, en 15 años, el virus era, por ejemplo, más adecuado para infectar células humanas y sobrevivir en ellas.

La mamografía digital reduce los falsos positivos

La mamografía digital reduce el número de falsos positivos que se obtienen con la mamografía convencional, según los resultados de un estudio liderado por el Hospital del Mar de Barcelona en el que se han analizado más de 240.000 pruebas realizadas entre 1996 y 2007 en Barcelona, Girona, Valencia y Cantabria.
   La investigación, que publica la revista 'Radiology', reconoce que cuando hay un tumor ambas pruebas son igual de válidas para detectarlo, pero señala que la mamografía digital afina más el diagnóstico y reduce los casos en los que se informa de la posibilidad de un tumor sin que realmente exista.
   El Hospital del Mar ha señalado en una nota que la mortalidad anual se ha reducido en Cataluña un 2% y el porcentaje de supervivencia a los 5 años es del 85% en la población general.

Una combinación de resveratrol y rapamicina inhibe el desarrollo del cáncer de mama

Investigadores del Instituto de Investigación Lerner de la Clínica Cleveland en Estados Unidos han descubierto que el resveratrol, un componente del vino tinto, cuando se combina con el fármaco rapamicina puede tener un efecto supresor de los tumores sobre las células del cáncer de mama que son resistentes a la rapamicina en solitario.
   La investigación también indica que el gen PTEN supresor de tumores contribuye a los efectos antitumorales del resveratrol en esta combinación de tratamientos. Los resultados del estudio se publican en la revista 'Cancer Letters'.
   Los científicos, dirigidos por Charis Eng, estudiaron el efecto de la combinación del resveratrol, un fármaco quimioprotector descubierto en muchos componentes naturales, con la rapamicina sobre las células del cáncer de mama. La investigación demuestra un efecto aditivo entre los dos fármacos sobre la señalización y el desarrollo de las células del cáncer de mama.
   Según explica Eng, "la rapamicina ha sido utilizada en ensayos clínicos como un tratamiento para el cáncer. Por desgracia, después de un tiempo, las células del cáncer desarrollan resistencia a la rapamicina. Nuestros descubrimientos muestran que el resveratrol parece mitigar la resistencia farmacológica inducida por la rapamicina en los cánceres de mama, al menos en el laboratorio".
   Si estas observaciones se mantuvieran en instalaciones clínicas, disfrutar de una copa de vino tinto o comer un bol de cacahuetes hervidos, que tienen un contenido más alto de resveratrol que el vino tinto, antes del tratamiento con rapamicina podría ser una opción prudente.
   La rapamicina, un fármaco inmunosupresor utilizado para evitar el rechazo de un trasplante de órganos, se ha tenido en cuenta para el uso de la actividad antitumoral contra el cáncer de mama. El resveratrol es un tipo de polifenol que se basa en la piel de las uvas y es un constituyente del vino tinto y se ha considerado para múltiples usos con independencia de las terapias celulares.
   A pesar del potencial para la supresión tumoral, la eficacia de la rapamicina con respecto a la inhibición difiere de forma marcada entre las líneas celulares del cáncer de mama. Los investigadores midieron el efecto del resveratrol y la rapamicina, en solitario o en combinación, sobre el desarrollo celular de tres líneas celulares del cáncer de mama humano.
   En las tres líneas celulares evaluadas, la presencia de bajas concentraciones de resveratrol y la rapamicina era suficiente para inducir una inhibición del 50 por ciento. Aunque relativamente iniciales, estas observaciones podrían sugerir que el resveratrol es una potente medicina para acompañar a la quimioterapia tradicional.

El tabaquismo se asocia con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica

El tabaquismo podría estar asociado con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Archives of Neurology'.
   Los autores explican que la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es un trastorno neurodegenerativo de las neuronas motoras que afecta a más de 5.500 pacientes nuevos cada año, sólo en los Estados Unidos. "No existe cura para la ELA y los pocos tratamientos existentes tienen una eficacia limitada. Alrededor del 90 por ciento de los casos de ELA son esporádicos y de un origen desconocido, posiblemente ambiental", señalan los expertos.
   Los investigadores, dirigidos por Hao Wang, examinaron la asociación entre el tabaquismo y la ELA mediante el análisis de los datos de cinco estudios diferentes a largo plazo en los que participaban un total de 1,1 millones de personas, de las que 832 tenían ELA. El seguimiento de estas personas incluyó un periodo de tiempo que iba de 7 a 28 años.
   Las tasas de ELA en los cinco estudios combinados aumentaban con la edad y eran superiores en hombres en todos los grupos de edad. Aquellos que habían fumado alguna vez al inicio del estudio tenían un mayor riesgo de ELA en comparación con quienes no lo habían hecho nunca. Los que fumaban durante el estudio tenían un 42 por ciento más de riesgo de desarrollar la enfermedad y los ex-fumadores tenían un 44 por ciento más de riesgo.
   El riesgo de desarrollar ELA también aumentaba según el número de paquetes por año fumados y el número de años que se fumó esta cantidad. Adicionalmente, la media de cigarrillos que se fumaba al día y la duración del tabaquismo se asociaban de forma positiva con la ELA cuando se examinaban de forma independiente y no combinada con los paquetes por año.
   El riesgo de desarrollar ELA aumentaba en un 10 por ciento por cada incremento de 10 cigarrillos al día y el 9 por ciento por cada diez años de tabaquismo. Sin embargo, estas asociaciones no persistían cuando los que nunca habían fumado se excluyeron. Entre quienes fumaban, el riesgo de ELA aumentaba cuando la edad a la que comenzaban a fumar descendía.
   Los autores apuntan que se han sugerido varios posibles mecanismos por los que el tabaquismo podría influir en el riesgo de ELA, incluyendo los daños neuronales directos del óxido nítrico u otros componentes del humo de los cigarrillos como residuos de pesticidas utilizados en el cultivo de tabaco, o procedentes del estrés oxidativo.
   Los componentes químicos presentes en el humo del tabaco generan radicales libres y productos de la peroxidación lipídica y los fumadores tienen una mayor salida de vitamina C, un importante antioxidante. La exposición al formaldehído, un subproducto de la combustión producto del tabaquismo se asoció en 2008 con un mayor riesgo de ELA.

Los geriatras quieren acabar con el mito de que la sexualidad desaparece con los años

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) asegura que el mito de que la sexualidad desaparece con los años "carece de fundamento" ya que, según aseguran, "nadie puede asegurar a qué edad cesa el deseo sexual o la actividad sexual".
   Según explican, con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, que se celebró este pasado lunes 14 de febrero, el cese de la actividad sexual es "una circunstancia variable" que dependerá de diferentes factores individuales, el primero de ellos el hecho de tener pareja.
   No obstante, incluso teniendo pareja hay que tener en cuenta otros factores, como el estado de salud propio y el de su pareja, el grado de incapacidad física y mental, la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales previas y el grado de información que tengan los mayores sobre las modificaciones que aparecen en la función sexual.
   "La actividad sexual no tiene por qué perderse con el paso de los años", reconoce el doctor Carlos Verdejo, miembro de la SEGG, que recuerda que "las personas mayores necesitan conocer qué cambios va a experimentar su organismo, y en concreto su aparato genital, para poder adaptarse a ellos".
   En el varón, los cambios que sufre el organismo con el paso de los años se suelen producir lenta y progresivamente a partir de la década de los 60 años, mientras que en la mujer la mayoría surgen de una manera relativamente rápida a partir de la menopausia (en torno a los 51 y 52 años).
   A los cambios anatómicos y funcionales, hay que sumar la repercusión de otras patologías orgánicas crónicas y, además el consumo de algunos grupos farmacológicos, lo cual puede justificar ciertas modificaciones en el comportamiento sexual, bien por las alteraciones del sistema hormonal, bien por las repercusiones físicas y psico-sociales de las enfermedades.
   Según explica la SEGG, la disfunción sexual es más común en las mujeres que en los hombres, y se considera que es particularmente común a partir de la etapa perimenopáusica, ya que esta etapa se acompaña de una reducción del interés sexual, así como de la respuesta y frecuencia del coito.
   Otros trastornos frecuentes entre las mujeres pueden ser la dispareunia (dolor durante el coito) o disminución de la libido o del deseo sexual, mientras que los hombres se ven afectados por la incapacidad de alcanzar o mantener una erección.
   Ante todos estos problemas, que según el doctor Verdejo "tienen solución", la SEGG quiere concienciar a las personas mayores de que los geriatras pueden "con una valoración integral" detectar los principales problemas sexuales y buscar el tratamiento más adecuado.

martes, 15 de febrero de 2011

Dos pesticidas podrían estar vinculados con la aparición del Parkinson

Dos pesticidas, rotenona y paraquat, podrían estar vinculados con el Parkinson, pues las personas que utilizaron alguno de estos productos desarrollaron esta enfermedad unas 2,5 veces más a menudo que los que no las emplearon.  
   Así se desprende de un estudio realizado por investigadores del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Medioambiental (NIEHS, por sus siglas en inglés), dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos; del Instituto del Parkinson y del Centro Clínico de Sunnyvale, en California. Los resultados salen publicados en la edición 'on line' de 'Environmental Health Perspectives'.
   Según la investigadora Freya Kamel, del programa intramural del NIEHS y coautora de este trabajo, "rotenona inhibe directamente la función de la mitocondria, la estructura responsable de fabricar energía en la célula".
   Por su parte, añade, "paraquat incrementa la producción de ciertos derivados del oxígeno que pueden dañar estructuras celulares". "La gente que utiliza estos pesticidas u otros con un mecanismo de acción similar son más propensos a hacer que se desarrolle la enfermedad de Parkinson".
   Para probarlo, los autores de este trabajo estudiaron a un total de 110 personas con Parkinson y a 358 parejas de control del Estudio 'Farming and Movement Evaluation' (FAME). El objetivo era analizar la relación entre el Parkinson y la exposición a pesticidas u otros agentes tóxicos para los tejidos nerviosos.
   FAME es un estudio que forma parte de otro mayor, el Estudio de Salud Agricultural, un trabajo sobre agricultura y salud desarrollado en cerca de 90.000 aplicadores de pesticida autorizados y sus parejas. Los investigadores diagnosticaron Parkinson, de acuerdo con especialistas en desórdenes del movimiento, y valoraron su uso durante toda la vida a través de entrevistas.
   En la actualidad, ninguno de estos dos pesticidas se utilizan en jardines o residencias privadas. El uso de paraquat se ha limitado durante mucho tiempo a aplicaciones certificadas, en gran medida por las sospechas --basadas en estudios en animales-- de que elevaba el riesgo de Parkinson. Por su parte, el empleo de rotenona como pesticida contra las especies de peces invasivas es, en estos momentos, el único uso permitido de esta sustancia.
   Según la directora de investigación clínica del Instituto de Parkinson y del Centro Clínico de Sunnyvale, Caroline Tanner, líder de este trabajo, "estos descubrimientos ayudan a entender los cambios biológicos que subyacen en la enfermedad de Parkinson".
"Esto puede tener importantes implicaciones para el tratamiento y en última instancia, la prevención del Parkinson", concluye.

La hipertensión podría estar causada en ocasiones por mutaciones en la glándula adrenal

La hipertensión puede ser causada, en algunas ocasiones, por tumores productores de hormonas benignas del cortex adrenal. Un estudio realizado por investigadores suecos y americanos ha descubierto ahora una causa genética tras la aparición de este tipo de tumores y el hallazgo se publica este martes en 'Science'.
   Cerca del 5 por ciento de los pacientes con hipertensión tienen además tumores endocrinos benignos en su glándula adrenal. Los tumores producen niveles anormalmente altos de hormona aldosterona (la condición que se conoce como aldosteronismo primario), que a veces aumenta la presión. Sin embargo, se desconoce por qué surgen estos tumores.
   Investigadores de la Unidad de Cirugía Endocrina del Departamento de Ciencias Quirúrgicas del Hospital Universitario de Uppsala, en colaboración con otros investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han identificado este mecanismo causal.
   Los códigos genéticos de los genes relevantes en tumores y tejido normal fueron analizados a través de una técnica conocida como secuenciación del exoma. Los resultados demuestran que una mutación en un canal de potasio específico (KCNJ5) --que tiene un papel en el paso de las moléculas dentro y fuera de las células-- da como resultado, en un gran número de casos, un crecimiento tumoral y una sobreproducción de hormona aldosterona.
   Esto lleva al mayores niveles de potasio y agua en sangre, circunstancia que eleva la presión sanguínea. La misma mutación aparece por debajo de una enfermedad genética rara caracterizada por un problema de hipertensión difícil de tratar.
   Según Peyman Björklund, investigador del Departamento de Ciencias Quirúrgicas de la Universidad de Uppsala, "este descubrimiento puede ayudar a mejorar el diagnóstico en conexión con el aldosteronismo primario y casos de hipertensión severa".
"El canal de potasio mutado también representa una potencial diana molecular para el tratamiento de este tipo de tumores", concluye.

Las infecciones por neumococo, primera causa de mortalidad prevenible por vacunas en menores de 5 años

Las infecciones por neumococo son la primera causa de mortalidad prevenible por vacunas en niños menores de cinco años, según se desprende del libro 'La enfermedad neumocócica y su prevención. Caminando hacia el futuro', escrito por el profesor de Pediatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, Fernando Moraga.
   La infección por neumococo es la principal causa de enfermedades infecciosas y mortalidad  en niños y una de las causas más importantes de patología infecciosa en el adulto. El origen es la bacteria 'Streptococcus pneumoniae' que produce enfermedades tales como bacteriemia, sepsis, meningitis, neumonía y otitis media.
   La realidad es que existen más de 93 serotipos o cepas de neumococo, aunque sólo un pequeño subconjunto causa la mayoría de las enfermedades neumocócicas. Si la vacuna heptavalente, cubría siete de ellos (4, 6B, 9V, 14, 18C, 19F y 23F), la nueva vacuna antineumocócica trecevalente (PCV13), mantiene la protección de la primera y la amplía frente a 6 nuevos serotipos (1, 3, 5, 6A, 7F y 19A).
   "En particular", explica el doctor Moraga, "la nueva vacuna incluye los tipos de neumococo que en este momento están generando más casos de enfermedad grave en la infancia, como son los tipos 19A, 1 y 3".
   En la actualidad, sólo la Comunidad de Madrid y desde hace unas semanas Galicia, incluyen la vacuna antineumocócica trecevalente en sus calendarios de inmunización infantil. "En las vacunas de calendario se observa un cumplimiento de vacunación en los niños superior al 90 por ciento", explica el experto.
   En el caso de la vacunación frente al neumococo, en la Comunidad de Madrid, donde está incluida en calendario, el porcentaje de menores vacunados es superior al 90 por ciento pero, sin embargo, en el resto de España, esta cifra está entre el 50-60 por ciento.
   "Es importante aumentar el número de sujetos vacunados frente al neumococo para prevenir nuevos casos, ya que la enfermedad neumocócica invasiva todavía sigue siendo importante en España", señala Moraga.
   El libro cuenta con la colaboración de 37 autores e incluye, entre los 18 capítulos que lo forman, por un lado, aspectos claves de la enfermedad neumocócica en todas las edades de la vida; y por otro, una actualización frente a esta patología.
   "La obra pretende hacer una actualización frente a la enfermedad neumocócica desde la bacteriología del microorganismo hasta su tratamiento, pasando por la clínica y el diagnóstico, y este recorrido se detalla en todas las edades de la vida, desde el lactante hasta el adulto", concluye el doctor.

Las personas con problemas de audición tienen más posibilidades de desarrollar demencia con la edad

Las personas con problemas de audición tienen más posibilidades de desarrollar demencia con la edad que el resto de la población, lo que lleva a pensar que extender el uso de audífonos podría frenar el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins, publicado en 'Archives of Neurology'.
   Más de 600 hombres y mujeres participaron en esta investigación liderada por el cirujano Frank Lin, que ha demostrado que, cuanto peor oían estas personas, mayor era su riesgo de sufrir demencia. Esto no significa que se puede desarrollar una demencia si se tiene el oído dañado, pero "incrementa el riesgo", puntualiza Lin.
   Los autores de este trabajo, realizado con fondos del Instituto Nacional de Envejecimiento, siguieron a los participantes, que se encontraban entre los 36 y los 90 años de edad, durante una media de 12 años. Todos se sometieron a un test de audición al inicio del estudio, pero no de demencia en ese momento. En general, el 9 por ciento de los participantes desarrolló algún tipo de demencia durante este estudio y la más común fue el Alzheimer.
   Aquellas personas con pérdida leve de audición mostraron el doble de posibilidades de desarrollar demencia, en comparación con aquellas con una audición normal, incluso tras descartar la influencia de la edad y de otro tipo de factores. Este riesgo aumentaba hasta tres veces en aquellas personas con pérdida moderada de audición y hasta cinco veces en quienes mostraban daños severos de esta capacidad.
   Lin reconoce que el motivo de la existencia de este vínculo no está claro y apunta tres posibilidades. Una de ellas es que la pérdida de audición y la demencia tienen una causa común desconocida.
   Otra opción es que los mayores con problemas de audición enfrentan dificultades extras para manejar el declive de la función mental. La tercera hipótesis es que el aislamiento social y la soledad causada por la pérdida de audición podría potenciar la demencia.
   Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el 17 por ciento de los adultos de este país tienen, en algún grado, un problema de audición. Además, las ayudas para mejorar la audición en la actualidad no están cubiertas por la mayoría de las compañías de seguros y el elevado coste podría explicar, en parte, por qué una minoría de personas con pérdidas de audición utiliza audífono.
   "Tratar la pérdida de audición no va a dolerte, salvo quizá en el bolsillo", bromea Lin, quien, en la actualidad, desarrolla un ensayo para ver si tratar la pérdida de audición puede retrasar la aparición de una demencia. "Necesitamos estudiar cuál es el mecanismo exacto y necesitamos estudiar si las ayudas para mejorar la audición pueden tener un efecto en la aparición de demencias", concluye.

Las bebidas energéticas pueden ser peligrosas para niños y adolescentes

El consumo de bebidas energéticas puede ser peligroso para niños y adolescentes, causando --sobre todo por su exceso de cafeína y de ingredientes similares-- palpitaciones, ataques, ictus e incluso la muerte súbita, según un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, que han publicado este trabajo en 'Pediatrics'.
   El equipo del doctor Steven Lipshultz, jefe de Pediatría de la Universidad de Miami, revisó datos de gobiernos, grupos, literatura científica, casos registrados y artículos publicados en medios de información general y de negocios. En su informe, señalan que algunas de estas bebidas tienen entre cuatro y cinco veces más cafeína que la soda y dicen que algunos menores consumen entre cuatro y cinco bebidas diarias.
   Esta investigación apunta también que las bebidas energéticas suelen contener ingredientes que pueden aumentar los efectos excitantes de la cafeína o que puede tener otros efectos secundarios, entre los que se incluyen las nauseas y la diarrea.
   Así, recomiendan que los pediatras pregunten, de forma rutinaria, a los pacientes y a sus padres sobre el uso de bebidas energéticas y les adviertan de sus efectos. "Debemos desaconsejar su consumo diario", ha dicho Lipshultz.
   Asimismo, ha pedido que se regulen estos productos de forma tan estricta como el tabaco, el alcohol o la prescripción de fármacos. "Para la mayoría de los niños, adolescentes y adultos jóvenes, no están establecidos cuáles son los niveles seguros de consumo", apunta.
   Las bebidas energéticas aparecieron en el mercado hace ahora más de 20 años y su consumo ha sido el de más rápido crecimiento dentro del sector de las bebidas. Se espera que las ventas de 2011 lleguen a los 9.000 millones de dólares (unos 6.655 millones de euros), según este informe, que sugiere que cerca de un tercio de los adolescentes y jóvenes consume estos productos de forma regular. Sin embargo, aún faltan investigaciones sobre los riesgos a largo plazo de su uso y sus efectos en niños, sobre todo en aquellos con enfermedades que puedan aumentar estos riegos.
     La American Association of Poison Control Centers adoptó a finales de 2010 una serie de códigos para comenzar a contabilizar las sobredosis con bebidas energéticas y sus efectos secundarios en todo el país. De octubre a diciembre se registraron un total de 677 casos. Este año ya llevan contabilizados 331 casos, la mayoría en niños y adolescentes, viéndose implicados en un cuarto de ellos niños menores de seis años, según datos de este grupo de control de intoxicaciones.

El consumo de fibra en la dieta reduce el riesgo de mortalidad en cánceres, diabetes y obesidad

 La fibra de la dieta podría estar asociada con un menor riesgo de morir de enfermedades cardiovasculares, infecciosas y respiratorias, así como de un menor riesgo de mortalidad de cualquier tipo durante nueve años, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer en Rockville (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Archives of Internal Medicine'.
   Los expertos creen que la fibra, la parte comestible de las plantas que resiste la digestión, reduce los riesgos de enfermedad cardiaca, algunos cánceres, diabetes y obesidad. Se sabe que ayuda a los movimientos intestinales, reduce los niveles de colesterol en sangre, mejora los niveles de azúcar, baja la tensión, promueve la pérdida de peso y reduce la inflamación y se une a posibles agentes causantes de cáncer para aumentar la posibilidad de expulsarlos del organismo.
   Los científicos, dirigidos por Yikyung, analizaron datos de 219.123 hombres y 168.999 mujeres del Estudio sobre Salud y Dieta de los Institutos Nacionales de la Salud-AARP de Estados Unidos. Los participantes completaron un cuestionario de frecuencia alimentaria al inicio del estudio en 1995 y 1996. Las causas de la mortalidad se determinaron mediante registros nacionales.
   El consumo de fibra de los participantes se encontraba entre los 13 y los 29 gramos diarios en los hombres y entre los 11 y los 26 gramos por día en las mujeres. Durante una media de 9 años de seguimiento murieron 20.126 hombres y 11.330 mujeres. El consumo de fibra se asoció con un menor riesgo de mortalidad en hombres y mujeres.
   La quinta parte de los hombres y las mujeres que consumían a diario más fibra eran un 22 por ciento menos propensos a morir que los que consumían las menores cantidades.
   El riesgo de enfermedades cardiovasculares, infecciosas y respiratorias se reducía de un 24 a un 56 por ciento en los hombres y de un 34 a un 59 por ciento en las mujeres con mayores consumos de fibra. La fibra de la dieta procedente de cereales, pero no de otras fuentes como frutas, se asociaba con menores riesgos de mortalidad total por enfermedad cardiovascular, cáncer y respiratoria en hombres y mujeres.
   Los autores señalan que estos descubrimientos continuaron siendo consistentes cuando se corrigieron posibles errores e incluso se intensificaron. Los investigadores señalan que las guías dietéticas estadounidenses recomiendan un consumo frecuente de frutas, vegetales y cereales integrales y consumir 14 gramos por 1.000 calorías de fibra dietética.

Las mujeres obesas podrían tener menor riesgo de glaucoma por mayor presión intraocular

La obesidad podría estar asociada con una mayor presión ocular y un menor riesgo de desarrollar glaucoma de ángulo abierto en mujeres pero no en hombres, según un estudio del Centro Médico Erasmus en Rotterdam (Países Bajos) que se publica en la edición digital de la revista 'Archives of Ophthalmology'.
   El glaucoma de ángulo abierto es una enfermedad ocular crónica caracterizada por neuropatía óptica glaucomatosa y una pérdida de campo visual. Investigaciones previas han identificado varios factores de riesgo para este trastorno ocular, incluyendo la presión intraocular, la edad, el sexo, la miopía y la etnia.
   Los investigadores, dirigidos por Wishal D. Ramdas, examinaron datos de 3.939 participantes del Estudio Rotterdam. Esta población incluía a participantes de 55 años de edad y mayores que vivían en un suburbio de Rotterdam y que no padecían la enfermedad cuando comenzó el estudio entre 1991 y 1993.
   Durante una media de 9,7 años de seguimiento, un 2,7 por ciento de los participantes (108) desarrollaron glaucoma de ángulo abierto. Estas personas eran más mayores, tenían un grado superior de miopía y solían ser hombres.
   Entre las mujeres existía una asociación entre un mayor índice de masa corporal (IMC) y la presión intraocular. Sin embargo, cada aumento en una unidad en el IMC se asociaba con un 7 por ciento menos de riesgo de desarrollar glaucoma de ángulo abierto. Estas asociaciones no se descubrieron en los hombres.
   El exceso de tejido graso podría aumentar la presión en los ojos y la mayor presión intraocular en mujeres obesas podría dar lugar a un aumento del riesgo de glaucoma. Sin embargo, este efecto no se observó y sí un efecto protector del IMC sobre la incidencia del glaucoma en las mujeres. Otra explicación que señalan los autores es que podría ser que los altos niveles de estrógeno y la terapia hormonal protegieran frente al glaucoma de ángulo abierto y la obesidad parece relacionarse de forma positiva con los niveles de estrógeno en plasma después de la menopausia.
   Los autores concluyen que la obesidad parece estar asociada con una mayor presión intraocular y un menor riesgo de desarrollar glaucoma de ángulo abierto. "Estas asociaciones estaban presentes sólo en las mujeres. Otros factores relacionados con el estilo de vida, como el estatus socioeconómico, tabaquismo y consumo de alcohol no se asociaban con la enfermedad", añaden.

El asma leve puede manejarse sin fármacos diarios

El asma leve puede manejarse sin utilizar la dosis diaria del inhalador preventivo con corticosteroides que emplean los pacientes con esta enfermedad, que puede generar problemas de crecimiento y que los niños suelen olvidar administrarse. Así lo demuestra un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, que se publica en 'The Lancet'.
   Esta enfermedad causa una inflamación en los conductos que llevan el aire desde y hasta los pulmones y que, si se irritan, hacen estrecharse las vías aéreas, que se produzca mucosidad y que la respiración se vuelva más difícil. Muchos médicos creen que el tratamiento diario del asma es el más efectivo, pero este grupo de Arizona creen que hay un problema con el manejo de la citada patología.
   Para el tratamiento del asma existen dos tipos de inhaladores: "aliviadores", que se usan cuando el paciente tiene dificultades para respirar, y "preventores", que deben tomarse cada mañana y tarde. Sin embargo, estos investigadores dicen que muchos niños dejan de tomar la medicación diaria cuando los síntomas desaparecen.
   En declaraciones a la BBC recogidas por Europa Press, el profesor Fernando Martínez, de la Universidad de Arizona, ha dicho que, "si se cuenta con un fármaco diario y un importante número de pacientes no lo está tomando, esto es que se trata de una estrategia fallida". "Queremos encontrar algo más fácil para niños y padres y evitar los efectos de estos fármacos para el asma en el crecimiento", dicen.
   Un total de 288 niños y adolescentes con asma leve y persistente ha participado en este estudio, desarrollado en 44 semanas y que ha demostrado que tomar corticosteroides dos veces al día es todavía el tratamiento más efectivo, pero que aquellos pacientes que toman esta medicación crecen cerca de 1,1 centímetros menos que los niños que no tomaron este fármaco durante el ensayo.
   El asma se pudo manejar sin necesidad de utilizar su tratamiento diario si se combinaban los corticosteroides con inhaladores para aliviar los síntomas. Esta medida hacía desaparecer los efectos del fármaco sobre el crecimiento de los pacientes. Para los investigadores, esta podría ser la forma más fácil de tratar a los niños con este problema.
   No obstante, el profesor Martínez dice que "continúa recomendando la dosis diaria de corticosteroides a sus pacientes, aunque sabe que algunos no lo toman".

Las lesiones en la piel podrían desencadenar el cáncer

Las lesiones en la piel podrían desencadenar el cáncer, según un estudio de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos). El trabajo, que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), muestra que las células madre de los folículos pilosos que portan mutaciones causantes de cáncer desencadenan una forma de cáncer de piel sobre lesiones de la piel.
   Los investigadores han vinculado el carcinoma de células basales humano, una forma de cáncer de piel que puede causar desfiguración, con los defectos en la curación de las heridas. Las células madre foliculares ayudan a regenerar los tejidos después de una lesión pero su papel en el desarrollo de tumores no se conoce bien.
   Los científicos, dirigidos por Sunny Y. Wong y Jeremy F. Reiter, crearon ratones transgénicos capaces de producir células madre foliculares que portaban un gen implicado en el carcinoma de células basales y que podía ser activado y desactivado.
   La activación del oncogén no era suficiente para desencadenar el cáncer en los ratones pero cuando el oncogén se activaba en conjunto con daños en la piel dorsal de los ratones, los investigadores descubrieron que las células madre foliculares que albergaban el oncogén activado migraban a los lugares de la lesión e implantaban tumores parecidos a carcinomas superficiales dentro de las heridas.
   Además, los autores descubrieron que las células madre desencadenaban tumores incluso cuando la herida se producía varias semanas después de que el oncogén se activara.
   Los descubrimientos sugieren que las células madre en reposo duraderas en nichos inactivos, como los folículos pilosos, podrían acumular mutaciones causantes del cáncer hasta que un evento clave, como una lesión, 'despierta' a las células y desencadena la formación tumoral.

Ganar peso en poco tiempo favorece la aparición del reflujo gastroesofágico

Un estudio del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid revela que las personas que cogen peso en un corto espacio de tiempo tienen más riesgo de sufrir reflujo gastroesofágico, una enfermedad que produce síntomas como ardor o regurgitación ácida.
   Así lo asegura el autor de esta investigación y presidente de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), Manuel Díaz-Rubio, quien destaca que "ganar peso a lo largo de los años no se asocia con la sintomatología del reflujo con la claridad que sí se aprecia cuando se cogen kilos en muy poco tiempo".
   En los últimos años, el reflujo ha aumentado su incidencia en España y, de hecho, afecta a aproximadamente el 35 por ciento entre de las personas de entre 40 y 49 años. Además, aunque la frecuencia baja al 25 por ciento en personas de entre 70 y 79 años, la presencia de síntomas graves alcanza el 17 por ciento, mientras que entre los de 40-49 años no supera el 7 por ciento.
   Esta mayor incidencia también ha coincidido con un incremento de la obesidad en España, aunque realmente "hasta hace muy pocos años no ha comenzado a estudiarse esta asociación", explica el profesor Díaz-Rubio.
   Según el presidente de la RANM, "cuando se han analizado los resultados de distintos estudios se ha confirmado la estrecha relación entre los síntomas de reflujo y el exceso de peso", ya que el reflujo sintomático se asocia sobre todo con la obesidad abdominal.
   No obstante, "llama la atención que no en todos los casos la enfermedad por reflujo gastroesofágico o esofagitis confluye la obesidad", comenta este experto.
   Del mismo modo, el profesor Díaz-Rubio y su equipo han tratado de comprobar si la pérdida de peso se acompaña de una mejoría de los síntomas de reflujo gastroesofágico.
   De este modo, después de hacer un seguimiento a un grupo de pacientes con reflujo durante seis meses, observaron que al cabo de ese tiempo aquellos que habían dejado de padecer este problema habían perdido 2,5 kilos, mientras que los demás se mantenían igual o habían ganado peso.
   "Se han hecho otros trabajos y son necesarios más", apunta este experto, reconociendo no obstante que "parece claro que quitarse kilos mejora algunos casos y que es difícil aislar el efecto de la dieta de la pérdida de peso por sí misma".