viernes, 18 de noviembre de 2011

Estudian por qué algunas personas "ven" números como colores

Una persona con sinestesia grafema-color puede experimentar el número 2 en color turquesa o la letra S en color magenta. Ahora, un grupo de investigadores cuyos hallazgos han sido publicados en 'Cell Press', ha demostrado que estos individuos también muestran una mayor actividad en la región del cerebro responsable de la visión. 

   Estos resultados proporcionan una nueva forma de ver la sinestesia como el producto de la hiperexcitabilidad regional del cerebro, y también amplían nuestra comprensión sobre las diferencias individuales de la percepción.
   "La mayoría de nosotros tendemos a asumir que experimentamos el mundo de la misma manera que todos los demás, pero la sinestesia es un claro ejemplo de que existe, al menos, un grupo de personas que percibe el mundo de una manera fundamentalmente diferente", afirma Devin Blair Terhune, de la Universidad de Oxford, "la mayoría de personas no tienen experiencias conscientes de color cuando miran números, letras y palabras, mientras que los sinestésicos sí las tienen. El estudio de los cerebros de estas personas puede arrojar luz sobre los mecanismos cerebrales subyacentes a la conciencia".
   Estudios anteriores habían demostrado que los sinestésicos que perciben color en los números y las letras también discriminan entre los colores mejor que aquellos con otros tipos de sinestesia; estos hallazgos dieron a entender la hiperactividad de la corteza visual puede estar en juego.
   El equipo de Terhune, dirigido por Roi Cohen Kadosh, observó que las personas no sinestésicas requieren tres veces más estimulación magnética en su corteza visual que los sinestésicos para experimentar fosfenos, destellos transitorios de alteraciones visuales. "Estamos sorprendidos por la magnitud de la diferencia", afirma Terhune, "los sinestésicos de nuestro estudio muestran niveles mucho mayores de la excitabilidad cortical que nuestros participantes sin sinestesia; estos resultados apuntan a una diferencia fundamental entre los cerebros de personas con y sin sinestesia".
   En última instancia, los hallazgos podrían permitir diseñar tratamientos para reducir o eliminar la experiencia de la sinestesia, o para que ésta sea aún más vivida. El trabajo también plantea nuevos interrogantes sobre otras percepciones atípicas, como las alucinaciones.

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