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lunes, 4 de marzo de 2019

Grandes farmacéuticas apáticas a la investigación de la obesidad

LONDON.- El recientemente descubierto entusiasmo del mundo farmacéutico por los grupos de medicamentos en desarrollo más pequeños ha puesto fin a los medicamentos para la obesidad que alguna vez fueron prometedores.

Tanto Sanofi como Novartis han detenido su trabajo en tratamientos experimentales para perder peso, de modo que su rival Novo Nordisk A/S ha quedado con poca competencia en el campo.
La presión creciente por podar las ramas y concentrarse en futuros éxitos en ventas en campos como el cáncer podría demorar los esfuerzos para abordar uno de los problemas de salud más generalizados del mundo. 
A pesar de los intentos por controlar la epidemia, las tasas de obesidad se han triplicado desde 1975, con unos 700 millones de pacientes en mayor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes y cáncer. 
La medicina suprema para derretir la grasa, un objetivo potencialmente lucrativo que los investigadores han perseguido durante décadas, ha sido difícil de alcanzar.
El mes pasado, Sanofi descartó un medicamento para la obesidad que estaba probando en pacientes con diabetes, junto con una segunda combinación de dos medicamentos que también se ha mostrado prometedora para reducir el peso. 
Los pacientes sufrieron demasiadas náuseas y vómitos, de acuerdo con John Reed, nuevo jefe de investigación de Sanofi.
"Los primeros intentos de no alcanzaron el objetivo", dijo Reed en una entrevista. La obesidad es una "frontera emocionante, aunque no sin sus desafíos".
Los medicamentos existentes generalmente logran una pérdida de peso de entre 5 y 10 por ciento. Para tener un impacto profundo tanto en los pacientes como en las ganancias, la próxima generación puede necesitar subir a los dos dígitos. 
Eso se acercaría a la cirugía para perder peso, operaciones que a menudo reducen el tamaño del estómago y pueden ayudar a los pacientes a perder aproximadamente un tercio de su masa.
El tratamiento que Novartis abandonó el año pasado en las pruebas de etapa intermedia no logró suficientes pérdidas de peso para justificar trabajos adicionales, informó en octubre Jay Bradner, jefe de investigación de Novartis. 
El medicamento fue diseñado para bloquear dos proteínas involucradas en la absorción de azúcar en los riñones.
La gigante farmacéutica suiza se está expandiendo en el mercado de las terapias genéticas que pueden curar enfermedades devastadoras y espera tener siete programas en fase clínica durante el próximo año. Su rival francés, Sanofi, está acelerando sus esfuerzos en áreas como la oncología.
No hay garantía de que sus medicamentos contra la obesidad hubieran funcionado si la investigación hubiera persistido. Uno de los principales desafíos para el campo es descubrir cómo estimular de manera segura la cantidad de energía que el cuerpo quema mientras se reduce el apetito, según Novo Nordisk, de Dinamarca, que también suspendió el trabajo con un par de medicamentos experimentales para perder peso el año pasado.
Incluso antes de los recortes, el conjunto de medicamentos para la obesidad de la industria era "sorprendentemente pequeño", según un informe de Sanford C. Bernstein & Co. el año pasado.
 Más competencia podría proporcionar una chispa y fortalecer el argumento de que la obesidad es una enfermedad que requiere tratamiento médico, no solo dieta y ejercicio, asegura el director de ciencia de Novo, Mads Krogsgaard Thomsen.
La mayoría de los medicamentos en el campo son variaciones en las hormonas humanas involucradas en el apetito y el metabolismo.
Superar la tendencia del cuerpo a resistir la pérdida de peso y minimizar los efectos secundarios digestivos se encuentran entre los obstáculos para los investigadores, explica Fatima Cody Stanford, médico y especialista en obesidad de la Universidad de Harvard. Además, la falta de cobertura entre las aseguradoras y la percepción de la obesidad como un problema de estilo de vida han obstaculizado el progreso.
"La mayor parte del mundo todavía tiene que aceptar la obesidad como una enfermedad", dice.

'Lilly' cede a la presión y ofrece insulina a mitad de precio

GINEBRA.- La compañía farmacéutica Eli Lilly & Co. ofrecerá una versión a mitad de precio de su exitosa insulina, convirtiéndose en una de las primeras compañías en reducir el precio de un medicamento muy vendido ante el debate en Estados Unidos sobre los costes de los medicamentos.

La empresa continuará vendiendo su versión de marca al precio existente, pero Lilly, con sede en Indianápolis, también venderá un "genérico autorizado" a mitad de coste, por 137,35 dólares por ampolla, o 265,20 por un paquete de cinco inyectables. Esto beneficiará a los clientes que pagan en efectivo o que tienen planes de seguro que les hacen pagar un porcentaje del precio de lista de un medicamento.
Las aseguradoras y las administradoras de beneficios de medicamentos generalmente no pagan los precios de catálogo por los medicamentos y, en su lugar, negocian descuentos y reembolsos que pueden ayudar a reducir las primas en su totalidad, pero que pueden generar grandes costes para algunos pacientes con medicamentos costosos o que tienen condiciones crónicas que los obligan a recibir tratamientos durante todo el año.
“Los descuentos significativos que pagamos por las insulinas no benefician directamente a todos los pacientes. Esto tiene que cambiar", dijo el máximo responsable de Lilly, David Ricks, en un comunicado que anunciaba la medida. 
"Esperamos que nuestro anuncio sea un catalizador para un cambio positivo en todo el sistema de atención de salud de Estados Unidos".
Lilly es uno de los primeros fabricantes de medicamentos importantes en ofrecer una versión a precio reducido de un fármaco importante, y podría presionar a otras farmacéuticas a hacer lo mismo. 
Mylan NV hizo frente a una protesta similar sobre el precio de su vacuna contra la alergia EpiPen, y en 2016 anunció un genérico autorizado de bajo coste. Pero tales movimientos han sido inusuales, pese a la comparecencia de responsables del sector ante el Congreso y las frecuentes críticas de ambos partidos políticos.
En Estados Unidos, millones de personas sufren diabetes y la insulina se ha convertido en un punto de atención particular en el debate sobre el coste de los medicamentos. Lilly, Novo Nordisk A/S y Sanofi recibieron cartas de un comité del Senado el mes pasado en el que se les preguntaba cómo establecían los precios de la insulina. 
El responsable de Sanofi, Olivier Brandicourt, fue uno de los directivos farmacéuticos que se dirigieron a Washington el mes pasado para declarar sobre los costes de medicamentos.
Las acciones de Novo Nordisk, el mayor fabricante de insulina del mundo, llegaron a caer un 2,8 por ciento después del anuncio de Lilly.
Lilly, Novo y Sanofi descuentan en gran medida el precio de muchos de sus medicamentos para la diabetes, y generalmente existe una gran diferencia entre los precios de lista y los precios netos.
El jefe de Sanofi dijo en su testimonio que el precio neto promedio de Lantus, la insulina más recetada de la compañía, ha caído más del 30 por ciento desde 2012. 
Sin embargo, los costes para los pacientes con seguro comercial y Medicare han aumentado en un 60 por ciento. 
En un comunicado enviado por correo electrónico, Sanofi dijo que tiene una versión competidora de Humalog, llamada biosimilar, que se vende con el nombre Admelog. La compañía dijo que también ofrece una variedad de programas de descuento para pacientes.

domingo, 4 de marzo de 2018

Big data, ¿Por qué los laboratorios farmacéuticos quieren tus datos médicos?

LONDRES.- Los laboratorios farmacéuticos están compitiendo por obtener datos sobre la salud de los pacientes y alcanzar acuerdos con empresas de tecnología, ya que el análisis del big data empieza a desentrañar un tesoro de información sobre el efecto de las medicinas en el mundo real.

Estudiar este tipo de datos en el mundo real ofrece a los fabricantes una poderosa herramienta para demostrar el valor de sus fármacos, algo que por ejemplo Roche pretende lograr con la compra el mes pasado de Flatiron Health por 2.000 millones de dólares.
Los datos del mundo real implican recolectar datos fuera de los tradicionales ensayos clínicos aleatorios, el actual estándar de oro para juzgar los medicamentos, y el interés en este campo está creciendo de forma exponencial.
La mitad de los 1.800 ensayos clínicos del mundo que implican datos del mundo real o de la vida real desde 2006 se han iniciado en los últimos tres años, con un récord de 300 el año pasado, según un análisis de Reuters de la web de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU clinicaltrials.gov.
Entre las dolencias más comunes en estos estudios están el cáncer, las enfermedades cardíacas y los problemas respiratorios.
Históricamente, ha sido difícil conseguir información sobre cómo funcionan los fármacos en la práctica clínica rutinaria pero el aumento de los datos médicos digitalizados, las bases de datos de reclamaciones de seguros, los dispositivos que miden la actividad física e incluso las redes sociales ahora ofrecen un tesoro de datos nuevos.
La capacidad de capturar la experiencia de los pacientes del mundo real, que representan una muestra amplia de la sociedad en vez de la pequeña selección que participa en los ensayos clínicos, es cada vez más útil conforme la medicina se convierte en un mundo más personalizado.
No obstante, también abre un nuevo frente en el debate sobre el acceso corporativo a los datos personales en un momento en que los gigantes Apple, Amazon y Alphabet, la matriz de Google, están intentado crearse un nicho en el sector sanitario.
Algunos activistas y académicos temen que tales datos se usen principalmente como herramienta comercial por parte de los laboratorios farmacéuticos y puedan vulnerar la privacidad de los pacientes.

FARMACÉUTICAS EXPLORAN
Aprender de la experiencia de millones de pacientes proporciona nivel de detalle y es especialmente importante en una enfermedad como el cáncer, donde los médicos quieren saber si hay un mayor beneficio en el uso de cierto medicamento en pacientes con características tumorales altamente específicas.
En el caso de Flatiron, Roche está adquiriendo una firma que trabaja con 265 clínicas comunitarias de cáncer y seis importantes centros académicos de investigación, convirtiendo a la empresa en un destacado conservador de datos oncológicos. Roche, que ya posee el 12,6 por ciento de Flatiron, pagará 1.900 millones de dólares por el resto.
Pero el interés en tales datos del mundo real va más allá del cáncer.
Las principales compañías farmacéuticas del mundo ahora tienen departamentos enfocados en el uso de datos del mundo real en múltiples enfermedades y varios han completado estudios científicos utilizando la información para profundizar en áreas clave a las que dirigen sus medicamentos.
Entre los estudios realizados, destacan los de AstraZeneca y Sanofi sobre la diabetes; las investigaciones conjuntas de Pfizer y Bristol-Myers Squibb sobre prevención de accidentes cerebrovasculares y un proyecto de Takeda Pharmaceutical en enfermedades intestinales.
"Cada vez es más costoso realizar una investigación tradicional de ensayos clínicos, por lo que la industria está buscando maneras de lograr objetivos similares utilizando datos recopilados de forma rutinaria", dijo Paul Taylor, un experto en informática de la salud del University College de Londres.

jueves, 17 de febrero de 2011

España lidera un proyecto internacional para desarrollar ensayos clínicos multinacionales

La Plataforma Española de Ensayos Clínicos (CAIBER) lidera, junto con Alemania, un proyecto de cooperación internacional para el desarrollo coordinado de ensayos clínicos multinacionales no comerciales. Esta iniciativa está amparada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a través de su Global Science Forum, y cuenta con la implicación del National Institute of Health de Estados Unidos, la Comisión Europea y el Ministerio de Ciencia de Japón.
   El objetivo principal de este grupo es el análisis de la realidad de la investigación clínica de cada país por separado, y la propuesta de iniciativas y soluciones a Estados e instituciones competentes de todo el mundo. La finalidad es poner en marcha mecanismos que ayuden a sobrepasar las actuales barreras para la investigación clínica multinacional y consensuar el sistema de trabajo cooperativo común.
   "La lucha contra la enfermedad es un desafío global que necesita de una investigación sin fronteras que beneficie a los pacientes de cualquier parte del mundo", explica el director de CAIBER, Joaquín Casariego.
   "Los ensayos clínicos se llevan a cabo cada vez en mayor medida gracias a la colaboración internacional, bien sea para buscar el tratamiento para una enfermedad rara o emergente, o para tratar grupos específicos de población", añade el director de Global Science Forum de la OCDE, Michael Oborne.
   El proyecto se encuentra actualmente en la fase de consenso de las propuestas a realizar. El próximo mes de mayo tendrá lugar en Berlín el cuarto encuentro del grupo para elaborar un documento de consenso con las recomendaciones necesarias para que el desarrollo de ensayos multinacionales.