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jueves, 4 de octubre de 2012

El bótox es eficaz para tratar la incontinencia urinaria de urgencia

El bótox (toxina botulínica tipo A) inyectado en la vejiga es tan eficaz como los medicamentos para el tratamiento de la incontinencia urinaria de urgencia en las mujeres, aunque la inyección tiene el doble de probabilidades de resolver completamente los síntomas. Estos hallazgos han sido publicados en 'The New England Journal of Medicine' por los Institutos Nacionales de la Salud y el Colegio de Medicina Stritch de la Universidad de Loyola, en Chicago.

   La incontinencia de urgencia es la necesidad fuerte o repentina de orinar. Tradicionalmente, esta condición se ha tratado con fármacos conocidos como anticolinérgicos, que reducen las contracciones de la vejiga. Sin embargo, muchas mujeres que toman medicamentos anticolinérgicos experimentan efectos secundarios, como estreñimiento, sequedad de boca y ojos secos.
"Antes de este estudio, el bótox era utilizado solo en mujeres que no responden a la medicación oral tradicional", señala la coautora Linda Brubaker, quien añade que, "sin embargo, esta investigación apoya el uso de cualquiera de los dos enfoques como primer tratamiento". Se estima que el 15,7 por ciento de las mujeres en EE.UU. sufren incontinencia urinaria - y las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrir incontinencia urinaria que los hombres.
   El nuevo estudio evaluó a 241 mujeres con incontinencia urinaria de urgencia. Un grupo de participantes recibió seis meses de medicación oral diaria, más una inyección de solución salina. El otro grupo recibió una inyección de bótox, además de una cápsula de placebo oral diaria. Al comienzo del estudio, las pacientes tenían un promedio de cinco episodios de incontinencia de urgencia al día.
   El promedio de reducción en los episodios de más de seis meses fue de 3,4 con medicación oral y de 3,3 con bótox. La proporción de mujeres con una resolución completa de la incontinencia de urgencia fue del 13 por ciento con anticolinérgicos y del 27 por ciento con la toxina. La calidad de vida mejoró en ambos grupos, sin diferencias significativas.
    Más participantes en el grupo anticolinérgico informaron de boca seca (46 por ciento versus 31 por ciento), mientras que el grupo de la toxina experimentó más infecciones del tracto urinario (28 por ciento versus 15 por ciento) y vaciamiento incompleto de la vejiga, lo cual requiere cateterismo vesical temporal (5 por ciento frente al 0 por ciento).
   "Estos resultados ayudarán a los médicos a sopesar las opciones de tratamiento para las mujeres y hacer recomendaciones basadas en las necesidades individuales de las pacientes", afirma Brubaker.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Recomiendan revisiones urológicas cada uno o dos años después de los 50 para la detección del cáncer de próstata

Los médicos diagnostican unos 15.000 casos de cáncer de próstata al año en España, una enfermedad cuya prevalencia está aumentando y que mata cada año a entre 1.000 y 1.500 pacientes en este país, según destaca el doctor Carlos Núñez, jefe de Urología del MD Anderson Cancer Center de Madrid, en víspera del Día Europeo de la Salud Prostática, que busca concienciar de la importancia de someterse a revisiones urológicas periódicas a partir de los 50.

La curación del cáncer de próstata varía según el momento del diagnóstico, presentando una curación cercana al 90 por ciento cuando se detecta precozmente. En sus fases tempranas, esta enfermedad no expresa síntomas y los que aparecen después --entre ellos dificultad para orinar-- son indistinguibles de aquellos asociados al crecimiento normal de la próstata de un adulto.
Por ello, es clave que los hombres a partir de los 50 años se sometan a revisiones urológicas periódicas. Los pacientes con antecedentes directos de cáncer de próstata, con una mayor propensión a padecer este cáncer, deben ir cada año a la consulta del urólogo, para el resto lo recomendable es una revisión cada dos años.
Este especialista destaca que, en la aparición de esta enfermedad, los factores que inciden son la herencia genética, el tipo de próstata y la raza, pues los hombres negros tienen una mayor incidencia que los caucásicos y éstos más incidencia que los hispanos.
"No se han identificado factores ambientales que incidan en la aparición de este cáncer, pero se ha visto que los grandes consumidores de grasas saturadas --presente en la bollería o la carne roja-- sufren con mayor frecuencia esta enfermedad que los hombres que toman mucha fruta y verdura", dice el doctor, quien reconoce que no hay datos concluyentes sobre la influencia del alcohol y tabaco.
El tipo de tratamiento depende también del momento de diagnóstico: para los tumores locales, aquellos detectados precozmente, los tratamientos van desde la cirugía laparoscópica o robótica hasta los tratamientos con radioterapia, externa o braquiterapia, o la congelación o crioterapia. En la actualidad se ensayan nuevos tratamientos, como los basados en ultrasonidos focalizados de alta intensidad.

martes, 5 de julio de 2011

Más personas tratan de controlar la vejiga

Cada vez más personas dicen que están tratando de controlar la incontinencia, según una encuesta a 20.000 adultos de Estados Unidos.

Por ejemplo, la cantidad de mujeres mayores de 20 que dijeron haber tenido pérdidas de orina los 12 meses previos pasaron de ser el 50 por ciento de la población entrevistada en el 2001 a más del 53 por ciento varios años después.
La incontinencia es increíblemente común en las mujeres, principalmente porque el mayor factor de riesgo de el parto vaginal, explicó la autora principal del estudio, doctora Holly Richter, de la División de Medicina Pélvica y Cirugía Reconstructiva de la Mujer de Birmingham, University of Alabama.
Además, los cambios hormonales, el aumento del peso y las condiciones que afectan el piso pélvico, como la tos crónica, alteran el control de la vejiga.
"El problema principal es que el soporte natural de la uretra está dañado", explicó Richter, "y con el aumento de la presión de la vejiga, la uretra no puede retener la orina".
El equipo halló que el aumento de la incontinencia urinaria (IU) en las mujeres puede explicarse parcialmente por el hecho de que cada vez hay más adultas mayores con enfermedades crónicas que aumentan el riesgo de no poder controlar la vejiga, como la diabetes y la obesidad.
Por lo tanto, aun si la IU fuera un problema para más personas, hay medidas que se pueden tomar, indicó Richter. Se refería a evitar la obesidad y la diabetes, o controlar la diabetes si aparece.
Aun los hombres registraron un aumento de la IU durante el estudio (del 12 a más del 15 por ciento). De todos modos, ese incremento no se debió a enfermedades como la obesidad, la diabetes o los problemas de próstata, sino "a otros factores no identificados en el estudio, como otras enfermedades o factores del estilo de vida", explicó Richter.
Durante el estudio, publicado en Journal of Urology, el equipo revisó datos de 17.850 mayores de 20 años obtenidos en encuestas nacionales realizadas en el 2001-2002 y el 2007-2008.
Se consideró que una persona tenía incontinencia si había dicho que en los últimos 12 meses había perdido orina al toser, levantar objetos o durante otra actividad, o cuando no podían llegar al baño lo suficientemente rápido.
Es bastante posible, admitió Richter, que la tasa de IU sea mucho más alta que la registrada en el estudio.
"Junto con la incontinencia intestinal, pueden ser un problema avergonzante para las mujeres, tanto que los pacientes suelen negarlo a amigos, familiar y médicos".
Richter tiene relación comercial con Astellas, IDEO, Pfizer y Uromedica, empresas que producen fármacos para el tratamiento de las enfermedades urinarias.