domingo, 12 de abril de 2020

José Manuel Sánchez-Vizcaino, español y catedrático de Sanidad Animal: «La afectividad española es un paraíso para este mecanismo de contagio»


MURCIA (España).- Catedrático de Sanidad Animal en la Universidad Complutense, director y fundador del primer laboratorio de alta seguridad biológica en España y científico puntual en investigaciones que han servido para la erradicación de peligrosas enfermedades animales, como la peste africana, la peste porcina clásica y la gripe aviar, José Manuel Sanchez-Vizcaino (Murcia 1951), recibió hace apenas unos meses 10 millones de euros de la Comisión Europea para liderar un centenar de científicos en la búsqueda de una vacuna que erradique la peste porcina africana. Doctor honoris causa por la Universidad de Murcia, es experto en pandemias, virología, medicina preventiva e inmunidad y reivindica el concepto de “one health” (una sola salud) para poner el acento en la irremediable conexión entre animales, personas y medio ambiente ante la lucha contra cualquier nueva epidemia. Lo entrevista hoy el diario La Verdad, donde entre otras cosas, dice lo siguiente:

-Nos enfrentamos a la mayor pandemia por virus procedente de animales a humanos del siglo XXI…

-El SARS fue mucho más fácil; él mismo se autoacabó, el mecanismo y la capacidad de difusión eran diferentes. Pero en realidad todos más o menos de la misma familia; con pequeñas o grandes variaciones, pero todos vienen un tronco común. Estamos viendo ya desde hace muchos años que el patrón se va repitiendo, hay unos programas de investigación en los que participo en los que intentamos ver si podemos predecir cuál sería el próximo salto. No hay que olvidar que más del 70% de las enfermedades zoonóticas (afectan a la especie humana) tienen su origen en animales. Todas esas enfermedades no se producen por virus desconocidos; son virus que estaban en especies animales, o habían estado en contacto con la especie humana. Muchos de estos virus están ligados a murciélagos, y el crecimiento de la población humana y animal va haciendo que lleguemos a zonas vírgenes. Cuando se montan, por ejemplo, explotaciones en zonas vírgenes, nadie se da cuenta de que hay población animal cerca, no se le da importancia a los murciélagos porque, entre otras cosas, no se ven con facilidad. Lo que estamos intentando ver podríamos predecir las próximas pandemias. En todas ellas, el primer paso de anticipación del sistema es siempre en animales, y después llegan los humanos.

-La gravedad está en la elevada letalidad del coronavirus…

-Lo que se sabía desde el principio, pero además desde bien principio -porque tanto los chinos como los coreanos han hecho un trabajo excelente y lo han divulgado muy bien- es que este virus tiene una gran afinidad y agresividad por las personas mayores. Se sabía que la diana era la gente mayor, y que entre los jóvenes algunos podían ser incluso asintomáticos. Esas publicaciones estaban, con lo cual se tenía que haber dicho: “Vamos a proteger a la especia que va a tener la mayoría de la mortalidad”. Desgraciadamente aquí en eso hemos llegado bastante tarde.

-La elevada tasa de mortalidad en España, ¿se explica por lo ocurrido en las residencias y por el hecho de que la población esté más envejecida?

-Se explica por varias razones. Los veterinarios, cuando vamos a trabajar el control de una enfermedad, hacemos hincapié en la medicina preventiva, que es la mejor herramienta que tenemos. Cuando vamos a trabajar en cualquier país, tenemos que valorar que cada escenario tiene sus peculiaridades. Y España, junto con Italia, y algo menos Francia, somos países que nos queremos mucho desde el punto de vista afectivo. Es decir, que estamos muy en contacto, nos abrazamos, nos besamos, hablamos mucho y alto, y a veces, todos a la vez… esa afectividad, para el mecanismo de contagio de esta enfermedad, es un paraíso. Favorecemos las vías de propagación en dosis importantes, nos abrazamos, somos cariñosos, y es algo a tener en cuenta cuando se organiza un programa de contingencia… Es algo que la gente Alemania no entiende; piensan que no somos cuidadosos, y no es verdad. Eso se suma a que al principio la información que se recibía era demasiado tranquilizadora…si vemos las hemerotecas se nos ponen los pelos de punta. Además hay un porcentaje de asintomáticos importante. Todo eso ha favorecido que la enfermedad esté muy extendida y, sobre todo, que la hayamos dejado entrar a los círculos de nuestros enfermos diana. Eso es lo que más tristeza y dolor me produce.

-¿No debería haberse puesto en marcha desde el principio un plan de contingencia en las residencias?

-Hubiera sido vital. Las cifras de mortalidad en España de nuestros mayores han sido tremendas, y además en unas condiciones horrorosas de separación de sus familias. Ha sido
verdaderamente triste. Al igual que ver a profesionales que han estado cuidándolos, la clase médica, las enfermeras, celadores… Gente que con muy pocos medios, y sin equipos de protección adecuada o de baja calidad, han estado ahí. Son héroes y con ellos la enfermedad también se ha cebado. Todo esto que está ocurriendo, aunque parezca que no, era totalmente previsible.

-Pues está siendo precisamente los flancos más vulnerables de la pandemia, las residencias de mayores y la precaria protección a disposición de los sanitarios…

-También el diagnostico. Estamos haciendo un gran trabajo de diagnostico muy temprano con la PCR, que detecta si tienes virus en garganta, lo cual es importantísimo para saber que estás infectado y que tienes capacidad de contagiar. Pero hay otros test que nos hubieran ayudado muchísimo, y que por fin ahora parece que vamos a usar, que son los anticuerpos, y que te van a decir si tú has estado ya en contacto con el virus o no, y si tu tasa de anticuerpos es suficientemente buena para que estés inmune. Estoy totalmente convencido de que cuenta se hagan esos test tendremos una buena noticia. Yo creo que este virus viene circulando desde enero, y que por lo tanto, hay muchísima gente que ha pasado la enfermedad, muchos asintomáticamente, lo cual ha sido malo porque han podido contagiar a otros: pero la inmunidad, de la población en su conjunto, será elevada. Vamos a encontrarnos cifras elevadas de gente protegida.

-¿Cree que pueden alcanzar los siete millones de personas en España, como se ha dicho?

-Si, entre siete y ocho millones; es lo que indican los modelos epidemiológicos, pero no están
hechos con datos reales.

- ¿Qué le parece la idea de las llamadas “arcas de Noé” para aislar a los contagiados?

-Lo primero que tenemos que hacer es el test. Hay muchos virus en los que, para que una
batalla como esta se pueda ganar, necesitamos porcentajes de población inmune. Es como si el virus estuviera disparando, pero tuvieras mucha gente con escudo que rechazaría la infección. Tenemos que esperar a tener ese dato para aplicarlo de la mejor manera posible. Veremos si hay los porcentajes de inmunización necesarios para que realmente sea un escudo para rebajar los confinamientos.

- ¿Cuál es ese porcentaje?

-Pues depende de los virus, varía mucho; pero sabrás en qué nucleos y regiones hay mayor
porcentaje, menos… y nos permitirá manejarnos. Si tuviéramos una proporción rondando el 60% - 70 % estaríamos en unas condiciones ideales de hacer manejos; incluso de dar certificados a las personas que estén protegidas para que puedan moverse con tranquilidad. Sin duda ese análisis global de anticuerpos tenemos que tenerlo. En medicina preventiva veterinaria se usa mucho. Es vital.

-¿Y por qué no se ha hecho antes entonces?

-En este plan de contingencia, la pandemia se ha abordado por pasos, y no de forma global. En otros países tienen un vínculo más cercano entre la investigación y la industria y se transfiere la tecnología con más facilidad. En España tenemos varios laboratorios que tienen un test muy avanzado. Levantar medidas de confinamiento de golpe, sin conocer el estado inmunitario de población, podría producir un efecto rebote, aunque guardando las medidas de prevención adecuadas y aceptando que tenemos un población inmune importante, creo que todo irá bien.

-¿Teme un rebrote en otoño, como pronostican muchos?

-Tendríamos que evitarlo, pero yo creo que no va a ser así. Las cifras que se manejan de cómo ha circulado el virus, a qué velocidad y la población joven a la que ha afectado dan la sensación de que tenemos una población inmune elevada. Pero ese dato sería bueno tenerlo confirmado con los test de anticuerpos sobre alguna población.

-La vacuna ¿llegará a tiempo?

-Yo creo que en esta enfermedad se va a conseguir, la respuesta inmune está clara, y la vacuna será eficaz, hay ya varios prototipos muy prometedores. Otra cosa son los ensayos clínicos que demuestren que es apropiada para la especie humana, que no produce efectos secundarios, que no es problemática, saber la duración… y eso como mínimo 12 o 18 meses no nos los quita nadie.

- Llama la atención la ausencia de veterinarios en el Comité científico español del Covid-19…

-Quizá no conocen nuestro trabajo. Pero estamos ayudando mucho en diagnostico. Tanto en
mi casa primera, en el laboratorio del CISA en Valdeolmos Madrid (nivel de bioseguridad 3 y 3+), que fui su director fundacional desde 1992 hasta 2002, como en nuestro centro Visavet de la Facultad de Veterinaria, donde tenemos otro laboratorio de nivel 3, estamos ayudando a la Comunidad de Madrid a hacer diagnósticos por PCR, Aunque es cierto que también podríamos haber aportado mucha ayuda como epidemiólogos y conocedores de estos virus en la elaboración y seguimiento. Quizá podríamos haber aportado mucha ayuda, epidemiólogos u conocedores de estos virus en cómo enfocar un plan de contingencia.

-Hemos asistido a otro salto: el virus ha ido del mercado de Wuhan a un ser humano y parece que de ahí a dos gatos y a una tigresa en un zoo del Bronx…La salud de las personas está estrechamente conectada con la de los animales, son interdependientes… 

-El mundo animal y el humano está unidos, lo mismo que el medio ambiente. Todas las epidemias han tenido una amplificación previa, antes que en los humanos, en los animales. La monitorización sobre la vida animal pude prever las pandemias humanas. Tenemos que trabajar en equipo.

-Es el concepto de una sola salud, “one health”…

-Desde la OMS, la OIE, la UE…., coincidimos en que todo está unido. La cuestión medioambiental, la sanitaria, para hacer un programa global de contingencia. Son tres patas, y no debe quedar ninguna fuera: la ambiental, la sanidad animal y la humana.

-La crisis, ¿plantea un antes y un después en la convivencia entre hombres y animales?

-Espero que sí. China debe aprender de esto, ya han sido avisados en varias ocasiones y no han tomado medida. Si quieres entender algo de epidemiología primero tienes que entender el escenario. Los chinos son muy dados a tomas alimentos exóticos, les encantan, y ya han tenido problemas. Cortar una costumbre es muy difícil, cambiar una cultura, una tradición….te responden que llevan toda la vida haciéndolo. Lo que sí pueden hacer es incrementar la vigilancia sanitaria sobre estas especies que utilizan para la alimentación y no son regladas. Yo creo que en esta ocasión China ha aprendido la lección. No creo que cambien su costumbre de comer esos animales, pero sí habrá una vigilancia sanitaria y veterinaria importante.

-La epidemia nos ha recordado la necesidad de investigar más en técnicas de diagnóstico.

Sin duda llevar a cabo técnicas de detección temprana para detectar la infección rápidamente tipo PCR son vitales hoy día, pero también las técnicas serológicas, la detección de anticuerpos para conocer el estado inmunitario de la población, el alcance de las personas infectadas y la inmunidad de la población, temas vitales para un buen control de una enfermedad. Lo que más echo en falta es que no siempre hay una estrecha relación entre la investigación y la industria, y ese paso hay que mejorarlo, enormemente, hay que hacer esfuerzos. Siempre decimos que somos estupendos en transferencia, pero la realidad es que cuando hemos tenido problema no lo hemos tenido cercano para la creación de esos kits de diagnóstico. En otros países, como en Corea, ha sido impresionante la velocidad con la que ha pasado de los laboratorios a la industria la creación de kits. Todo lo que hemos hecho en España ha sido a través de proyectos europeos. Cuando la investigación básica y de la industria están cercanas, es todo más sencillo. Una cosa es el prototipo y otra hacerlo industrial y luego testarlo. Si en esas tres etapas se trabaja de tú a tú, las cosas manan muy rápido. Al terminar la carrera hice la especialización en Estados Unidos, y allí lo tienen muy claro, es algo que tiene que ir rápido y estar más cercana.

-Siempre quiso dedicarse a estudiar los virus…

-De chiquitito tuve poliomielitis cuando todavía no había vacuna. Me infecté con una al año y medio, casi dos; y llevo con mi amigo el virus de la polio toda la vida. Entonces vivía en Murcia y mi padre, con otros compañeros y amigos crearon una especie de grupo y nos llevaban de hospital en hospital, viendo traumatólogos, tratamientos… En todos sitios oía: “qué pena pobre chico que no le haya llegado la vacuna a tiempo”. Yo escuchaba aquello, pero no entendía muy bien qué era eso de la vacuna. Ya con ocho o nueve años me cayó en las manos un libro de Louis Pasteur y me encantó conocer lo que había hecho, su vida…, con doce años decidí que quería trabajar como él; era quimico, pero trabajaba con animales, y me di cuenta de que si hacia Veterinaria podría aprender y avanzar mucho. Desde entonces siempre he estado ligado a las enfermedades víricas, y me encanta lo que hago. Empecé como virólogo y después hice la especialización en inmunología, y luego todo lo que es la epidemiología, modelos de control, preventivos, socioculturales…

- Los movimientos antivacunas le pondrán los pelos de punta…
-El éxito de las vacunas a la vez es un problema. Con el programa de vacunaciones infantil que tenemos en España, el éxito es grande, que la gente piensa que, como no hay enfermedad, para qué seguir vacunando. Se les mete en la cabeza que es un negocio de las multinacionales y no se dan cuenta de que en el momento en bajas la inmunidad de la población, entras en riesgo. Si dejamos de vacunas, como ha ocurrido con el sarampión, ayuda a que cualquier virus que llega con viajes, emigración ….entre. Hasta casos de polio, que me han dado una pena tremenda se han registrado. Cuando esos padres les tengan que explicar a un niño, que va a vivir toda la vida con la polio, con muchas dificultades, que había una vacuna y no se la quisiste poner, lo van a tener difícil. Si esto sigue adelante, en algún momento, el no vacunarse será punible, como conducir sin carné. No es solo tu decisión, puedes hacer daño a otro.

-Le he escuchado decir que peor que el virus puede ser el miedo….Esta vez ha sido un aliado….

-No había más remedio que pasar a ese estado. A principio de enero estaba todo superrelajado. Si lees las hemerotecas y ves lo que se decía y lo que se dice ahora, ves que no se valoré el peligro al que nos exponíamos, no se explicó claro. Y pasamos del “aquí no pasa nada” al caos y eso no es bueno.

viernes, 10 de abril de 2020

Estos son los tres tipos de coronavirus que hay en el mundo


LONDRES.- Hasta ahora algunas personas pensaban que cuando se hablaba del coronavirus, nos estábamos refiriendo a una sola cepa de esta enfermedad. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Cambridge detalló que existen tres distintas categorías del bicho dando vuelta en los países del mundo.

Utilizando redes genéticas, estos científicos han trazado como ha mutado el COVID-19 desde que salió de Wuhan, partió a Europa y finalmente se ha instalado en Estados Unidos y Latinoamérica.
El genetista Dr. Peter Forster, autor principal de la Universidad de Cambridge entregó las primeras observaciones del estudio tras analizar 160 genomas completos del virus.
“Hay demasiadas mutaciones rápidas para rastrear cuidadosamente un árbol genealógico COVID-19. Utilizamos un algoritmo matemático de red para visualizar todos los árboles plausibles simultáneamente. Estas técnicas son principalmente conocidas por mapear los movimientos de poblaciones humanas prehistóricas a través del ADN. Creemos que esta es una de las primeras veces que se han utilizado para rastrear las rutas de infección de un coronavirus como COVID-19 “, sostuvo el investigador.
El equipo utilizó datos de genomas de virus muestreados de todo el mundo entre el 24 de diciembre de 2019 y el 4 de marzo de 2020. La investigación reveló tres “variantes” distintas de COVID-19, que consisten en grupos de linajes estrechamente relacionados, que denominan ‘A’, ‘ B ‘y’ C .

Cómo son estas tres cepas:

  • La cepa A: Es la cepa original, la que se traspasó del pangolín a los murciélagos y luego a los seres humanos y la que originó el COVID-19. Si bien comenzó en Wuhan, no fue la cepa predominante ahí. Es más predominante en Estados Unidos, Australia, España y Chile.
  • La cepa B: Es una variación de la cepa original que se originó en Wuhan a través de dos mutaciones y que principalmente está presente en el gigante asiático y en Alemania y Reino Unido. Los investigadores dicen que la localización de la variante ‘B’ en Asia Oriental podría ser el resultado de un “efecto fundador”: un cuello de botella genético que ocurre cuando, en el caso de un virus, se establece un nuevo tipo a partir de un pequeño grupo aislado de infecciones.
  • La cepa C: Es una hermana de la cepa B y es una mutación que se ha dado con mayor frecuencia en Singapur e Italia.
El nuevo análisis también sugiere que una de las primeras introducciones del virus en Italia se produjo a través de la primera infección alemana documentada el 27 de enero, y que otra ruta temprana de infección italiana estaba relacionada con un “grupo de Singapur”.
“El virus de tipo B de Wuhan podría adaptarse inmunológica o ambientalmente a una gran parte de la población de Asia oriental. Es posible que deba mutar para superar la resistencia fuera de Asia Oriental. Parece que vemos una tasa de mutación más lenta en el este de Asia que en otros lugares, en esta fase inicial”, sostuvo la Universidad de Cambridge que agregó que, “la red viral que hemos detallado es una instantánea de las primeras etapas de una epidemia, antes de que los caminos evolutivos de COVID-19 se oscurezcan por un gran número de mutaciones. Es como atrapar una supernova incipiente en el acto”.

La tasa de mortalidad del COVID-19 es “10 veces superior” a la de la gripe, según la OMS

GINEBRA.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha avisado este jueves de que la tasa de mortalidad del nuevo coronavirus, cuya enfermedad se conoce como COVID-19, es "10 veces superior" a la de la gripe.

Tedros se ha pronunciado así cuando se cumplen 100 días desde que se detectaran los primeros casos de coronavirus en el mundo, localizados en la provincia de Wuhan (China), y se lanzara el primer Plan Estratégico de Preparación y Respuesta al virus.
“La propagación global del virus ha saturado a los sistemas sanitarios, ha alterado a la economía mundial y ha provocado una paralización social de forma generalizada”, ha dicho el director general de la OMS.
Y es que, el nuevo coronavirus ya ha infectado a más de 1,3 millones de personas en todo el mundo y provocado la muerte de casi 80.000. Una pandemia que ya es “mucho más que una crisis sanitaria” y que puede causar mucho daño a los países más ricos, si bien Tedros ha avisado de que todavía está por ver la devastación que puede causar en las regiones más pobres y desfavorecidas.
Precisamente por ello, en la cuya segunda edición del plan estratégico de la OMS para hacer frente al Covid-19, que se espera que se publique en los próximos días, se va a hacer especial énfasis en las medidas para apoyar a los países más desfavorecidos.
En concreto, el nuevo documento, según ha adelantado Tedros, se sustentará en cinco pilares básicos: movilizar a todos los sectores y comunidades; controlar casos esporádicos, grupos y prevenir la transmisión comunitaria; suprimir la transmisión donde ocurra; atender de forma adecuada a todos los casos para reducir la mortalidad; y fomentar el desarrollo de vacunas y terapias “seguras y efectivas”.
“Estos objetivos estratégicos deben estar respaldados por estrategias nacionales adaptadas para encontrar, probar, aislar y atender cada caso, y rastrear cada contacto”, ha dicho el director general de la OMS, para comentar que, a su vez las estrategias nacionales deben ser apoyadas a nivel internacional en cinco áreas clave.
Estas áreas se basan en el apoyo a los países para desarrollar sus capacidades de preparación y respuesta; el fomento de análisis epidemiológicos y comunicación de riesgos; la coordinación de la cadena global de suministro; la movilización de profesionales sanitarios; y el aceleramiento de la investigación, innovación e intercambio de conocimientos.
“Nuestro segundo Plan Estratégico de Preparación y Respuesta estimará los recursos necesarios para implementar estrategias nacionales e internacionales durante la próxima fase de la respuesta. Todos estamos juntos en esto, y todavía tenemos un largo camino por recorrer. Debemos poner en cuarentena la politización de este virus a nivel nacional y mundial. Tenemos que trabajar juntos y no tenemos tiempo que perder”, ha zanjado Tedros.

jueves, 9 de abril de 2020

La ruta de un estornudo: así viajan las partículas de saliva


BOSTON.- Bien sabido es que los estornudos son el principal agente de contagio del coronavirus, ya que la saliva contiene las partículas necesarias en una gota incluso pequeña, para traspasar el bicho.

Esta fue la conclusión a la que llegó la profesora y científica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Lydia Bourouiba, quien había aconsejado que las personas debían estar al menos a ocho metros de distancia y no los dos que recomienda la OMS.
“Un estornudo humano puede expulsar gotas de líquido y organismos potencialmente infecciosos. La expulsión dura hasta 150 mili segundos y luego pasa a una nube de turbulencia libre. Las gotas más grandes se depositan rápidamente a una distancia de 1 a 2 metros de la persona. Las gotas más pequeñas y de evaporación quedan atrapadas en la nube turbulenta, permanecen suspendidas y, en el transcurso de segundos a unos pocos minutos, pueden recorrer las dimensiones de una habitación y aterrizar hasta 6 a 8 metros de distancia”, advierte la especialista en una investigación que publicó la revista médica The New England Journal of Medicine.
Una de las grandes dudas que plantea Bourouiba en ese estudio, es que muchas organizaciones sostienen que solo las gotas grandes de los estornudos pueden contagiar, ya que viajan más lejos, algo que fue puesto en duda.
“La dicotomía entre las gotas grandes y las pequeñas sigue siendo el núcleo de los sistemas de clasificación de las rutas de transmisión de enfermedades respiratorias adoptadas por la Organización Mundial de la Salud y otras agencias, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Estos sistemas de clasificación emplean varios límites arbitrarios de diámetro de gota, de 5 a 10 micrometros, para clasificar la transmisión de huésped a huésped”, dice el estudio de Bourouiba publicado hace pocos días en el Journal of the American Medical Association.
En esa investigación además se plantea que trabajos recientes demuestran que “las exhalaciones, los estornudos y la tos no solo consisten en gotas mucosalivares que siguen trayectorias de emisión semibalísticas de corto alcance, sino que, principalmente, están formadas principalmente por una nube de gas turbulento multifásico (una nube) que atrapa el aire ambiental y atrapa y transporta dentro se agrupa de gotas con un continuo de tamaños de gotas.  
La atmósfera localmente húmeda y cálida dentro de la nube de gas turbulento permite que las gotas contenidas evadan la evaporación durante mucho más tiempo que lo que ocurre con las gotas aisladas. En estas condiciones, la vida útil de una gota podría extenderse considerablemente por un factor de hasta 1000, de una fracción de segundo a minutos”.
El video a continuación es bastante decidor. Muestra un primer plano de un estornudo filmado a 2,000 fotogramas por segundo (duración 0.25 segundos) muestra que es una nube de gas caliente, húmeda y turbulenta que contiene aire y gotitas mucosalivares que viajan hasta 26 pies (7-8 metros). 






La obesidad, un factor de riesgo en el COVID-19, según un asesor francés

PARÍS.- El sobrepeso es un riesgo importante para las personas infectadas con el nuevo coronavirus y Estados Unidos es particularmente vulnerable debido a los altos niveles de obesidad en el país, dijo el miércoles el epidemiólogo jefe de Francia. 

El profesor Jean-François Delfraissy, que dirige el consejo científico que asesora al Gobierno sobre la epidemia, dijo que hasta 17 millones de los 67 millones de ciudadanos de Francia están en grave riesgo por el coronavirus debido a la edad, enfermedades preexistentes o la obesidad.
“Este virus es terrible, puede afectar a los jóvenes, en particular a los jóvenes obesos. Los que tienen sobrepeso deben tener cuidado”, dijo Delfraissy a la radio Franceinfo.
“Por eso nos preocupamos por nuestros amigos de Estados Unidos, donde el problema de la obesidad es bien conocido y donde probablemente tengan más problemas a causa de la obesidad”.
Delfraissy dijo que el 88% de los infectados con el coronavirus sólo sufrían síntomas similares a los de una gripe severa.
La tasa de mortalidad de los jóvenes que ingresan en el hospital con una enfermedad respiratoria grave por COVID-19 era de alrededor del 2%, dijo, pero se elevba al 14% en el caso de personas más frágiles.
A pesar de la rápida propagación del virus en Francia, el país está todavía lejos de llegar al punto en que entre el 50% y el 60% de la población se haya infectado y recuperado y en el que se alcance cierto nivel de “inmunidad de rebaño”, dijo Delfraissy.
“Los datos iniciales muestran que el número de personas que pueden haber desarrollado inmunidad es menor de lo que imaginábamos, alrededor del 10-15%”, dijo el veterano especialista en enfermedades infecciosas que ha dirigido la investigación francesa sobre el ébola y el sida.
Dijo que era demasiado pronto para terminar el confinamiento de Francia, que comenzó el 17 de marzo y que durará al menos hasta el 15 de abril.

“Alta probabilidad” de un nuevo brote internacional del COVID-19 en otoño

SHANGHÁI.- El jefe del comité de expertos de COVID-19 en Shanghái, el doctor Zhang Wenhong, advirtió de la “alta probabilidad” de que se produzca una segunda oleada de contagios a nivel internacional durante el próximo otoño.

En una entrevista publicada este miércoles por el diario digital privado Caixin, Zhang muestra su convencimiento de que es “poco probable” que la pandemia del coronavirus termine este verano, y pronostica que durará “hasta el año que viene”.
“(Los brotes en) Europa y Estados Unidos no se han contenido de manera efectiva por ahora. Sin embargo, en África, Sudamérica y la India, donde la economía está menos desarrollada y los recursos médicos son insuficientes, los nuevos casos han aumentado de forma exponencial, lo que añade una gran incertidumbre a la lucha global contra la epidemia”.
El también director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital universitario shanghainés de Huashan agrega: “Suponiendo que se pudiera contener (el brote actual) en tres o cuatro meses, sería a finales de verano”.
Preguntado por las defensas de China ante ese posible segundo rebrote en el extranjero, Zhang reclama que, aunque “ahora no haya más casos de contagio local, no nos podemos relajar”. “En cuanto el sistema se descuide podría haber casos no detectados“, añade.
A este respecto, el médico no solo pide a las autoridades fronterizas y sanitarias y a las comunidades que se mantengan alerta sino también a la comunidad empresarial: “Los negocios que vuelvan a funcionar deben cerciorarse de que sus trabajadores guardan distancia social“.
“China está ahora bajo control y tenemos confianza. Sin embargo, el surgimiento de una segunda oleada de contagios en otros países significará que nos veremos sometidos a una gran presión para prevenir y controlar los casos importados. China tiene que prepararse para un segundo pico de contagios importados con el objetivo de prevenir una segunda oleada (a nivel local)”, añade.
La dificultad a corto plazo para China, indica el experto, es reanudar la actividad económica mientras se trata de evitar un rebrote.
Zhang cita el ejemplo de las restricciones a las conexiones aéreas con el extranjero: “No pueden durar para siempre. Cuando los brotes en Europa y EE.UU. estén a priori bajo control, la aviación global volverá a activarse poco a poco”.
El líder del comité shanghainés cree, no obstante, que las restricciones chinas no pueden acabar totalmente con el riesgo de importación de contagiados debido a la existencia de casos asintomáticos o de pruebas que den falsos negativos.
“El sistema de control de enfermedades tiene que hacer un seguimiento de todas las personas que hayan tenido contacto con pacientes de COVID-19, sin que haya ningún punto ciego”, exige.
Por último, preguntado acerca de las diferentes tasas de letalidad del coronavirus en distintos países, Zhang explica que depende de las prioridades de cada gobierno en la realización de pruebas y en el tratamiento de los pacientes.
“Si un país prioriza a los pacientes graves en las pruebas y tratamiento, su tasa de letalidad será más alta. En un país donde las pruebas son más comunes y hay muchos pacientes leves detectados y puestos bajo cuarentena, la tasa será más baja”, indica.

viernes, 3 de abril de 2020

Investigadores australianos demuestran que un fármaco antiparasitario mata al coronavirus en 48 horas

MELBURNE.- Un estudio colaborativo dirigido por el Biomedicine Discovery Institute (BDI) de la Universidad de Monash en Melbourne, junto al Peter Doherty Institute of Infection and Immunity (Doherty Institute), ha evidenciado en cultivos celulares que un medicamento antiparasitario, denominado ivermectin y disponible en todo el mundo, es capaz de matar al nuevo coronavirus en 48 horas.

"Hemos descubierto que incluso una sola dosis podría eliminar todo el ARN viral a las 48 horas y que, además, a las 24 horas se produce una reducción realmente significativa", han dicho los investigadores, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista 'Antiviral Research'.
Se trata de un medicamento antiparasitario aprobado por la Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) que también ha demostrado ser eficaz 'in vitro' contra una amplia gama de virus, incluidos el VIH, el dengue, la gripe y el Zika. 
No obstante, los expertos han avisado de que los ensayos se tienen que realizar todavía en personas.
"La ivermectina se usa ampliamente y se considera un medicamento seguro. Necesitamos determinar ahora si la dosis a la que se puede usar en humanos será efectiva, ese es el siguiente paso. En estos momentos en los que tenemos una pandemia mundial y no hay un tratamiento aprobado, si tuviéramos un compuesto que ya estuviera disponible en todo el mundo, se podría ayudar a las personas antes. De manera realista, pasará un tiempo antes de que se aplique una vacuna ampliamente disponible", han recalcado los expertos.
Aunque se desconoce el mecanismo por el cual ivermectin funciona en el virus, es probable, en función de su acción en otros virus, que funcione para evitar que el virus "atenúe" la capacidad de las células huésped para eliminarlo. El uso de ivermectina para combatir el Covid-19 dependerá de los resultados de más pruebas preclínicas y, en última instancia, de ensayos clínicos.

miércoles, 1 de abril de 2020

Un estudio sitúa la tasa de mortalidad del coronavirus en el 0,66%

LONDRES.- Un estudio, elaborado por universidades británicas a partir de datos de la expansión de la COVID-19 en China, estima que la tasa de mortalidad de la enfermedad es del 0,66 %, si se tiene en cuenta que una parte de las infecciones no llega a confirmarse.

Si se analizan únicamente los casos confirmados, la tasa de mortalidad del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 sería del 1,38 %, según el trabajo publicado en la revista "The Lancet Infectious Diseases", desarrollado en base 70 117 casos clínicos diagnosticados en China.
La gravedad de la enfermedad se incrementa con la edad de los pacientes: la tasa de mortalidad en personas en entre 20 y 30 años es del 0,031 %, pero aumenta hasta el 7,8 % en mayores de 80 años.
Ese mismo patrón se observa en el porcentaje de personas que requieren hospitalización: el 3,4 % de los enfermos de entre 30 y 40 años son ingresados, mientras la proporción entre las personas entre 50 y 59 años contagiadas asciende al 8,2 %.
Los investigadores del Imperial College London, la Universidad Queen Mary y la Universidad de Oxford que han elaborado el estudio advierten de que el virus puede saturar los sistemas sanitarios más avanzados si no se toman medidas para frenar su propagación.
Estiman que entre el 50 % y el 80 % de la población mundial puede infectarse con el nuevo virus SARS-CoV-2, al tiempo que recalcan que "la mayoría de la gente se recupera, incluso tras sufrir síntomas graves".
El tiempo medio entre los primeros síntomas y la muerte de un paciente es de 17,8 días, mientras que los pacientes que se recuperan tardan una media de 22,6 días en recibir el alta.
"Puede haber casos aislados que reciban mucha atención mediática, pero nuestro análisis muestra muy claramente que en personas de más de cincuenta años la hospitalización es mucho más probable que en aquellas por debajo de esa edad", señala en un comunicado la investigadora Azra Ghani.
"Nuestras estimaciones pueden ser utilizadas en cualquier país para tomar decisiones informadas sobre las mejores políticas para contener la COVID-19", agrega.
En un comentario publicado junto al estudio, el científico de la Universidad de Miami Shigui Ruan, sostiene por su parte que "las estimaciones de ratios de mortalidad pueden variar ligeramente entre países".
Eso es debido a "las diferencias en las medidas de prevención, control y mitigación que se implementen", indica el científico, que destaca que los datos se ven afectados también "por el nivel de preparación y accesibilidad a los servicios sanitarios.

lunes, 30 de marzo de 2020

La OMS asegura que el coronavirus no se transmite por el aire

GINEBRA.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un nuevo informe técnico en el que asegura que el nuevo coronavirus no se transmite por el aire, sino por el contacto de gotas respiratorias de pacientes afectados por la enfermedad.

Para que se lleve a cabo la transmisión ambas personas tienen que estar a una distancia de un metro y, el infectado, tiene que toser o estornudar. Asimismo, el organismo de Naciones Unidas ha admitido de que el nuevo coronavirus también se puede contagiar si el paciente toca una superficie y, acto seguido, lo hace una persona sana, o que ésta última utilice objetos del paciente como, por ejemplo, un termómetro.
En este sentido, la OMS ha informado de que la transmisión por el aire se produce cuando hay una presencia de microbios dentro de los núcleos de gotas, las cuales pueden permanecer en el aire durante largos períodos de tiempo y transmitirse a otros a distancias superiores a un metro.
Sin embargo, el organismo ha insistido sobre la escasa evidencia científica que existe sobre la posibilidad de que el nuevo coronavirus se transmita por el aire, si bien ha reconocido que la transmisión aérea sí puede ser posible en circunstancias y entornos específicos en los que se realizan procedimientos o tratamientos de apoyo que generan aerosoles.
Por ejemplo, se puede transmitir cuando se ha producido una intubación endotraqueal, broncoscopia, succión abierta, administración de tratamiento nebulizado, ventilación manual antes de la intubación, cuando se ha colocado al paciente en decúbito prono, cuando se le ha desconectado del ventilador, o cuando se practica ventilación no invasiva con presión positiva, traqueotomía y reanimación cardiopulmonar.
Por ello, la OMS ha rechazado el uso de las mascarillas por parte de la población sana que no esté en contacto con pacientes, y ha insistido en la necesidad de tener una higiene adecuada de manos, se realicen tareas de desinfección y se mantenga el distanciamiento físico.
Precisamente, la directora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, María José Sierra, ha asegurado de que "no hay riesgo" de contagiarse del virus si no se lleva mascarilla por la calle.
En este sentido, Sierra ha recordado que las mascarillas pueden ser de varios tipos como, por ejemplo quirúrgicas, las cuales sirven para evitar que se transmitan las gotas respiratorias del paciente con coronavirus, y proteger a los profesionales sanitarios.

Los beneficios de acostar boca abajo a pacientes graves

NUEVA YORK.- Un estudio realizado en el Hospital Wuhan Jinyintan (China) en 12 pacientes con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) grave relacionado con la infección por el nuevo coronavirus, y asistidos por ventilación mecánica, ha evidenciado los beneficios que conlleva para sus pulmones acostarles boca abajo.

El trabajo, publicado en el 'American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine', ha sido realizado durante la semana del 18 de febrero por profesionales sanitarios del centro hospitalario que atendieron a los pacientes objeto del estudio.
"Este trabajo es la primera evidencia del comportamiento de los pulmones en pacientes con Covid-19 grave que requieren ventilación mecánica y reciben presión positiva, y demuestra que algunos no responden bien a esta presión y sí cuando se les coloca mirando hacia abajo", han detallado los investigadores.
Y es que, durante el trabajo se colocó boca abajo a los pacientes durante 24 horas y en los momentos en los que tenían niveles bajos de oxígeno en sangre, el cual se midió, junto al volumen pulmonar y la presión de la vía aérea, mediante dispositivos colocados en los respiradores de los pacientes. 
También se midió la aireación de sus vías respiratorias.
Siete pacientes recibieron al menos una sesión de posicionamiento boca abajo, otros tres también se colocaron así pero recibieron soporte vital para reemplazar la función pulmonar y cardiaca, y otros tres fallecieron.
Los pacientes que no se situaron boca abajo tuvieron una deficiente capacidad pulmonar, mientras que los que alternaron la posición boca arriba y boca abajo mejoraron este parámetro. 
"Es solo un pequeño número de pacientes, pero nuestro estudio muestra que muchos pacientes pueden estar expuestos a más daño que beneficio al tratar de aumentar la presión, ya que hemos visto que el pulmón puede mejorar cuando el paciente está boca abajo", han zanjado los investigadores.

viernes, 27 de marzo de 2020

Así se ve el COVID-19 atacando a una célula humana mediante micrografía electrónica de barrido coloreada


NUEVA YORK.- Un trabajo impresionante y compartido en formato Creative Commons a través de Flickr está haciendo con la comunidad el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés).

Resulta que los investigadores de este centro sacaron fotografías microscópicas del coronavirus atacando células humanas, mostrando detalles nunca antes vistos.
Las distintas imágenes del COVID-19 se obtuvieron con un microscopio de electrones y después fueron coloreadas artificialmente para mostrar diferentes detalles del patógeno.
Por ejemplo, la imagen más impresionante es la que tiene la siguiente descripción de la NIAID: “Micrografía electrónica de barrido coloreada de una célula apoptótica (azul) muy infectada con partículas del virus SARS-COV-2 (amarillo), aislada de una muestra de paciente. Imagen capturada y mejorada en color en el Centro de Investigación Integrada (IRF) del NIAID en Fort Detrick, Maryland”.
Este microorganismo que tiene al mundo en cuarentena es solo una cadena de ARN, un hilo de proteínas formando un ovillo y que está recubierto de una capa de lípidos con espinas de proteínas que recuerdan a una corona, de ahí el nombre que adopta.
Cómo funciona atacando al ser humano según NIAID “el patógeno usa esas espinas para adherirse a las proteínas de la membrana celular. Cuando lo logra, usa la maquinaria interna de la célula para crear copias de si mismo hasta que la célula infectada implosiona y se rompe, liberando más virus para que infecten las células cercanas. 
El proceso destroza las células del tejido pulmonar, causando la flema, la inflamación, la fiebre y todos los problemas respiratorios asociados a la enfermedad”.
El coronavirus mide entre 120-160 nanómetros de diámetro. Esto significa que son demasiado pequeños para ser vistos con un microscopio óptico y solo observables con un microscopio electrónico.
Las fotografías completas, la NIAID las ha publicado en dos galerías disponibles en Flickr bajo licencia Creative Commons.
Sin duda una contribución no solo a la comunidad científica, sino que al mundo que hoy quiere entender más de este virus que está atacando con tanta rapidez, poniendo los sistemas de salud de los países en riesgo.

jueves, 26 de marzo de 2020

EEUU usará la sangre de quienes superaron el coronavirus para tratar a enfermos

WASHINGTON.- El Gobierno de EEUU ha autorizado a médicos de todo el país a usar el plasma de la sangre de pacientes que se recuperaron del coronavirus para tratar a aquellos en estado crítico, en lo que supone para algunos expertos la mejor solución a la espera de una cura.

El nuevo tratamiento fue autorizado ya por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, en inglés), la agencia gubernamental que se encarga de aprobar el uso de nuevos medicamentos, vacunas y otros productos relacionados con la salud pública.
En su web, la FDA anunció que este método podrá usarse solo en pacientes que están en estado crítico y cuya vida corre peligro y, además, los doctores que lo administren tendrán que pedir autorización previa.
La decisión de la agencia es inusual, porque normalmente tarda meses en autorizar nuevos tratamientos y lo hace solo cuando ha comprobado que el método es seguro y efectivo.
Esta vez, en su web, la FDA admitió que, “aunque es prometedor, el plasma no ha demostrado ser efectivo en las enfermedades estudiadas”.
Antes que el COVID-19, esta técnica fue utilizada para luchar contra la “gripe española” de 1918, cuando el uso de vacunas no estaba extendido, y recientemente también se aplicó contra el virus del ébola y el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), otro tipo de coronavirus que dejó 774 muertos en China entre noviembre de 2002 y julio de 2003.
En el caso del SARS, el plasma permitió mitigar los síntomas de los pacientes y acortar sus instancias hospitalarias, según estudios científicos posteriores.
Además, en China algunos doctores también inyectaron plasma para pacientes graves y los resultados parecen ser prometedores, de acuerdo a los estudios iniciales.
El tratamiento surge de la idea de que, cuando una persona se enferma, el cuerpo genera anticuerpos que luchan contra la infección. De esa manera, cuando ese sujeto se recupera, los anticuerpos se quedan flotando en su sangre, especialmente en el plasma, que es la parte líquida de la sangre.
Por tanto, el tratamiento consiste en recolectar esos anticuerpos que quedan flotando en el plasma para inyectárselos a una persona enferma y ayudarle a luchar contra el virus.
Un grupo de científicos de EEUU, liderados por un equipo de la Universidad Johns Hopkins, han estado presionando para conseguir la aprobación de la FDA y comenzar a estudiar el uso del plasma en pacientes contagiados con el nuevo coronavirus.
Uno de esos investigadores es Arturo Cassadeval de la Johns Hopkins, quien en febrero, en un artículo de opinión en ‘The Wall Street Journal’, consideró que el uso de plasma podría ayudar a contener la pandemia a la espera del descubrimiento de una vacuna, algo que podría tardar entre 12 y 18 meses.
En el estado de Nueva York, uno de los más golpeados por el virus, su gobernador, Andrew Cuomo, ya adelantó que esta semana se darán los primeros pasos para comenzar a usar este método.
En EEUU más de 44.000 personas han contraído el coronavirus y al menos 544 han muerto, según el recuento oficial.

martes, 24 de marzo de 2020

El COVID-19 afecta por igual a hombres que a mujeres pero ellos mueren más en España

MADRID.- El coronavirus no entiende de sexos y ataca prácticamente por igual a hombres que a mujeres, con una ligera ventaja en los varones, pero es menos letal en ellas, ya que fallecen un 3,1 por ciento de las contagiadas frente al 5,3 por ciento de los afectados.

Son datos del Ministerio de Sanidad de España obtenidos del análisis sobre 18.918 casos notificados con información de sexo, de los que 9.736 son hombres (51,4 %) y 9.182 mujeres (48,5 %).
Estas cifras constatan que las mujeres ingresan menos en los hospitales y también en las UCI que los hombres.
Por edades, en el caso de las mujeres el mayor número de contagiadas se encuentra entre las mayores de 80 años (1.348), seguido del grupo de entre 59 y 69 años.
En los hombres, el coronavirus afecta más a los que tienen entre 69 y 79 años (1.894), por delante de los mayores de 80 años (1.666).
Entre los más jóvenes, casi 10 de cada 100 de las contagiadas tienen menos de 30 años mientras que en los hombres el porcentaje se sitúa en el 7,4 %.
En cuanto a la mortalidad, del total de casos analizados, fallecieron 805 personas, de las que 287 eran mujeres, lo que supone un 3,1 % de las afectadas, y 518 hombres (5,3 % de los contagiados).
El 75,6 % de las mujeres fallecidas tienen más de 80 años; en los hombres de esa edad es un 62,5. 
Solo se registra un fallecido de entre 10 y 19 años, que es mujer. Se observan diferencias también en la hospitalización, que es más baja en mujeres, 2.795, que suponen el 30,4 % de todas las afectadas, que en hombres, 4.167, un 42,8 %.
También los varones ingresan más en las UCI: un 8,3 % de todos los hospitalizados está en una de estas unidades frente al 5,4 % en el caso de las mujeres.
Asimismo, del total de mujeres ingresadas en UCI, un tercio de ellas (32,5 %) tienen entre 59 y 69 años; en los hombres el mayor porcentaje (36,5 %) tienen entre 69 y 79 años.

sábado, 21 de marzo de 2020

Un estudio en 2007 advirtió del peligro de los coronavirus de murciélagos

HONG KONG.- Un estudio de la Universidad de Hong Kong en octubre de 2007 ya advirtió de que la presencia de un gran reservorio de virus como el SARS-CoV en murciélagos de herradura (rinolófidos), junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, era una "bomba de relojería" para la aparición de nuevos virus similares, como ha ocurrido con el SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19.

"Los coronavirus se someten a una recombinación genética, lo que puede dar lugar a nuevos genotipos y brotes. No debe ignorarse la posibilidad de que el SARS y otros nuevos virus reaparezcan en animales o laboratorios y, por consiguiente, la necesidad de estar preparados", alertaban los investigadores en una investigación publicada en la revista 'Clinical Microbiology Reviews'.
El coronavirus del SARS, conocido como SARS-CoV, causó la primera gran pandemia de este siglo, provocando un brote en 2003 que afectó a 8.098 personas y mató a 774, principalmente en China, con una tasa de mortalidad bruta del 10 por ciento. Su capacidad para la transmisión de persona a persona, la falta de conciencia en el control de infecciones hospitalarias y los viajes aéreos internacionales facilitaron la rápida difusión mundial de este virus, de una forma similar al del Covid-19.
El importante impacto en los sistemas sanitarios, las economías y las sociedades de los países afectados en tan solo unos pocos meses a principios de 2003 no tuvo precedentes, hasta esta nueva pandemia por el SARS-CoV-2, que ya ha causado más de 10.000 muertes y 200.000 casos, con un impacto mucho mayor ya que el del SARS.
El SARS-CoV saltó de los animales al hombre gracias al "gran número y variedad de civetas en jaulas hacinadas y la falta de medidas de bioseguridad en los mercados húmedos", detallaban entonces los responsables del estudio, añadiendo que el "rápido crecimiento económico" en China dio lugar a una creciente demanda de proteínas animales, lo que aumentó la caza e ingesta de mamíferos salvajes.
Nuevamente, las similitudes con la aparición del virus del Covid-19 son patentes: las investigaciones hasta el momento avanzan que el virus proviene de murciélagos de herradura y, posteriormente, pasaron a otro animal (huésped intermedio), que finalmente lo ha transmitido a los humanos. Además, el foco de nacimiento es el mercado de mariscos de la ciudad china de Wuhan, según los primeros resultados científicos.
"Los hallazgos de que los murciélagos de herradura son el reservorio natural del virus similar al del SARS-CoV y de que las civetas son el huésped de amplificación ponen de relieve la importancia de la fauna silvestre y la bioseguridad en las granjas y los mercados húmedos, que pueden servir como fuente y centros de amplificación de infecciones emergentes", pronosticaba con tino el estudio publicado hace 13 años.
Antes de la aparición del SARS en 2003, solo se conocían otros 12 coronavirus animales o humanos. El carácter explosivo de la pandemia, su elevada mortalidad, su reaparición transitoria un año después y las perturbaciones económicas llevaron a acelerar la investigación de sus aspectos epidemiológicos, clínicos, patológicos, inmunológicos, virológicos y otros aspectos científicos básicos del virus y la enfermedad.
En este sentido, los investigadores explicaban en 2007 que el "notable aumento" de la comprensión del virus y la enfermedad en tan poco tiempo permitió el desarrollo de pruebas de diagnóstico, modelos animales, antivirales, vacunas y medidas epidemiológicas y de control de la infección que "podrían resultar útiles" en los ensayos de control aleatorios si el SARS o un virus similar volviera a aparecer.
Y así se está demostrando: el ensayo clínico puesto en marcha en Estados Unidos esta semana para encontrar una vacuna contra el Covid-19 ha aprovechado las investigaciones iniciales de un grupo científico que buscaba una vacuna contra el SARS y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), otro coronavirus en humanos surgido en 2012. Gracias a estos conocimientos previos, estos investigadores estadounidenses han podido desarrollar tan rápidamente una vacuna, que ya está siendo probada en humanos, aunque su llegada a los pacientes de forma general no se espera en un futuro cercano.

jueves, 19 de marzo de 2020

El coronavirus podría ralentizarse hacia el verano

NUEVA YORK.- Una gran incógnita sobre la pandemia de coronavirus que actualmente recorre el mundo es cómo responderá a medida que el clima se vuelve más cálido.

El virus "desaparecerá en abril", dijo el presidente Donald Trump en una reunión de gobernadores el mes pasado, "a medida que llegue el calor". Tal afirmación, demasiado confiada, ha atraído críticas de virólogos y verificadores de hechos. 
La mayoría de las enfermedades respiratorias, como la gripe y las cepas comunes de rinovirus y coronavirus que causan el resfrío común, se propagan más rápidamente en las condiciones frías y secas de los meses de invierno. 
Pero ha sido imposible señalar con certeza cómo se comportaría el COVID-19 en verano y a finales de primavera por una razón obvia: la tensión no existió hasta alrededor de noviembre del año pasado.
Al mismo tiempo, comienzan a surgir pruebas de que la temperatura y la humedad marcan una diferencia en la capacidad del virus para infectar a un gran número de personas. Esto debería dar a los servicios de salud la esperanza de un respiro a medida que el verano se extienda por las regiones templadas del norte, lo que ayudará a planificarse ante brotes renovados cuando llegue el invierno.
No podemos simular las condiciones estivales en países que actualmente están en pleno invierno, pero podemos hacer algo casi igual de bueno: observar lo que sucede en lugares más cercanos al ecuador donde el clima es más templado.
Ha habido evidencia preliminar en este frente durante cierto tiempo. Irán, que representa alrededor del 90% de los casos de coronavirus en el Medio Oriente, es un caso único en la región porque se encuentra principalmente en una meseta donde las condiciones invernales son similares a las de los países situados más al norte. 
Al mismo tiempo, algunas naciones del sudeste asiático con estrechos vínculos comerciales y turísticos con China han visto sorprendentemente pocos casos, incluso si se supone que a sus sistemas de salud pública menos desarrollados les falta contabilizar infecciones. Tailandia, Indonesia y Filipinas han visto menos casos que Estonia, Eslovenia o Islandia, a pesar de tener una población combinada más de 100 veces mayor.
Un estudio subido al servidor médico de prepublicaciones MedRxiv Monday grafica casos registrados contra las condiciones climáticas para sugerir que existe una correlación significativa entre los brotes y el clima. 
En condiciones de frío extremo y mucho calor y humedad, el virus está "en gran parte ausente", escribieron los investigadores de España, Portugal y Finlandia, lo que implica que es poco probable que las personas en climas tropicales y polares registren la transmisión local de casos.
Las regiones áridas verán una mayor tasa de infecciones, pero las áreas más afectadas serán los países templados y las zonas de gran altitud más cercanas al ecuador. El período comprendido entre junio y septiembre debería observar una tasa de disminución de las infecciones en gran parte de Europa y América del Norte, escribieron, aunque las áreas más cercanas a los polos en Escandinavia, Rusia y Canadá podrían ver el empeoramiento de las condiciones a medida que el clima se calienta lo suficiente como para soportar las infecciones locales.
Otro estudio previo a la publicación realizado por cuatro investigadores con sede en Pekín que se cargaron al servidor arXiv la semana pasada llega a una conclusión similar después de analizar las tasas de infección en 100 ciudades chinas. 
Esta tasa, conocida como R0, es un determinante clave de la propensión de propagación de una infección. Para el COVID-19 actualmente se estima en alrededor de 2,2, pero moverlo por debajo de 1 debería, si se mantiene, ser suficiente para convertir la actual epidemia fuera de control en un brote que se extingue por sí solo.
El aumento de la temperatura en un grado centígrado reduce la tasa R0 en 0,0383 y el aumento de la humedad en un 1% lo presiona a la baja en 0,0224, constataron los investigadores. Esto debería ser particularmente significativo en lugares con veranos calurosos y húmedos, escribieron: en caso de que los Juegos Olímpicos de Tokio sigan adelante, la tasa R0 en la ciudad probablemente estaría en niveles de extinción por debajo de 1, dadas las condiciones normales de verano.
Los resultados no deberían ser demasiado sorprendentes. El mecanismo que hace que la gripe y los resfríos se propaguen más rápido en invierno no se comprende perfectamente. Parece relacionarse con la forma en que las partículas de virus pueden permanecer activas en superficies como botones de elevadores y manillas de puertas durante más tiempo en climas templados; la forma en que las personas muestran una mayor susceptibilidad a las infecciones de garganta al respirar aire frío y seco; y nuestra tendencia a congregarnos en condiciones cálidas y cerradas donde las enfermedades se propagan fácilmente durante el clima invernal. 
Aún así, sería notable si el COVID-19 realmente se comportara de una manera diferente a cualquier otro coronavirus, o de hecho, casi cualquier otro virus respiratorio común.
No comience a planificar vacaciones de verano con la expectativa de que esta enfermedad desaparezca con el sol. Por un lado, ambos estudios siguen siendo solo modelos informáticos, y ninguno de ellos ha sido revisado por pares. 
Además, incluso una tasa reducida de infección solo disminuirá la propagación de esta pandemia, en lugar de detenerla. En la mayoría de los lugares, ni siquiera será suficiente llevar la tasa R0 por debajo de 1, en ausencia de otras medidas como el distanciamiento social.
Aun así, el peor de los casos para esta enfermedad —donde afecta a las regiones de bajos ingresos de África y el sudeste asiático, y sin descanso estacional para que los servicios de salud tomen un respiro antes de la próxima oleada— parece menos probable de lo que parecía hace algunas semanas. Esto aún deja una serie de escenarios muy sombríos, pero en este momento deberíamos aprovechar la comodidad que podamos tener.