lunes, 10 de febrero de 2020

Seguridad de las herramientas CRISPR para futuros tratamientos contra el cáncer

BARCELONA.- Esta semana pasada hemos descubierto datos esperanzadores para el futuro uso de las herramientas CRISPR de edición genética como potenciadoras de las estrategias inmunoterapéuticas para tratar a pacientes con cáncer. Sí, futuro uso, porque lo que hemos conocido tras el experimento abordado por el equipo de Carl June (Universidad de Pensilvania, Filadelfia, EEUU), publicado en la revista Science, no son los resultados de un tratamiento, sino los primeros datos de un ensayo clínico para evaluar su factibilidad y seguridad (toxicidad), que son dos temas bien diferentes, dice Lluis Montoliu https://montoliu.naukas.com.

Tras leer algunos de los muchos artículos que se han publicado sobre este experimento creo que es oportuno intentar explicar lo que han conseguido estos investigadores estadounidenses y qué repercusión real puede tener en futuros tratamientos contra el cáncer.
A tres personas adultas, mayores de 60 años, dos mujeres y un hombre, las tres pacientes de cáncer (uno con sarcoma y los otros dos con mieloma múltiple, un cáncer que afecta a las células de la sangre) les han reinyectado linfocitos T (un tipo de glóbulos blancos que tenemos en la sangre) previamente extraídos de cada uno de ellos, tras modificarlos y seleccionarlos en el laboratorio. Se trata pues de una terapia celular ex-vivo (realizada fuera del paciente, con células de la sangre extraídas de los pacientes). 
En el laboratorio los investigadores aislaron linfocitos T de la sangre de los pacientes, y, sobre ellos, aplicaron una estrategia de edición genética para inactivar, mediante las herramientas CRISPR-Cas9, tres genes importantes del sistema inmunológico: los genes de las cadenas alfa y beta del receptor de las células T y el gen del receptor PD-1. Cada uno de estos genes está en un cromosoma diferente (los seres humanos tenemos 23 pares de cromosomas). Por ejemplo, el gen que codifica la cadena alfa del receptor de células T está en el cromosomas 14, el que codifica la cadena beta en el 7 y el que porta la información genética del receptor PD-1 está en el cromosoma 2. La inactivación específica de genes es la aplicación más sencilla, y la más eficiente también, que permite la edición genética con CRISPR. Los investigadores usaron RNPs (ribonucleoproteínas), esto es, la proteína Cas9 recombinante combinada con guías de ARN complementarias a los tres genes mencionados, llamados técnicamente TRAC, TRBC y PDCD1, respectivamente.
¿Por qué querían inactivar estos tres genes? Brevemente, para que los linfocitos T resultantes fueran capaces de luchar más eficazmente contra las células cancerosas. Los linfocitos T usan unas proteínas que disponen en el exterior de la célula (se llaman receptores) para reconocer otras células y decidir si deben atacarlas o dejarlas en paz. Esta labor de reconocimiento la realiza habitualmente el receptor de células T, que tiene dos cadenas proteicas, alfa y beta, codificadas por los genes TRAC y TRBC. Hay muchos tipos de receptores de células T. Sin embargo los investigadores querían suprimir toda esta diversidad de receptores para dotar a esos linfocitos T de un receptor transgénico (diseñado en el laboratorio), capaz de detectar específicamente las células tumorales. Y, claro, para evitar que coexistieran en un mismo linfocito T sus propios receptores con el nuevo diseñado en el laboratorio (y para evitar también que se mezclaran sus cadenas alfa y beta) decidieron inactivar los dos genes endógenos TRAC y TRBC, mediante edición genética con CRISPR, produciendo así unos linfocitos T sin receptores T.
¿Por que inactivaron, además, el otro gen, PDCD1? El receptor PD-1 fue descubierto por Tasuku Honjo, quien, junto a James Allis recibió el premio Nobel de Medicina en 2018 por sentar las bases de la inmunoterapia del cáncer. El receptor PD-1 actúa como un regulador negativo del sistema inmunológico. Viene a ser un “freno” para la respuesta inmune. Honjo descubrió que inhibiendo al receptor PD-1 se podía conseguir una respuesta más eficaz de los linfocitos T en su lucha contra el cáncer. Al eliminar el “freno” se desataba una respuesta más importante. Por eso el equipo de Carl June decidió inactivar también el gen PDCD1 en los linfocitos T de estos pacientes. La inactivación del receptor PD-1 en linfocitos T para potenciar su respuesta frente a tumores fue una estrategia que ya plantearon y llevaron a cabo investigadores chinos en 2016.
Una vez inactivados los tres genes mediante CRISPR los linfocitos T fueron nuevamente modificados genéticamente, pero esta vez mediante el uso de unos vectores virales, unos lentivirus. Estos virus llevaban en su interior la información genética para producir un nuevo receptor de células T (recordemos que los linfocitos tenían inactivados los dos genes necesarios para generar un receptor de células T propio). Y no era un receptor cualquiera. Era un receptor diseñado para reconocer y eliminar las células cancerosas. En concreto, un receptor programado para reconocer un antígeno (una molécula que las células tumorales muestran en su exterior, expuesta) característico de sarcomas, melanomas y mielomas múltiples (los tres pacientes del ensayo tenían precisamente sarcoma y mieloma múltiple), tres tipos de cáncer muy agresivos, llamado NY-ESO-1. Un linfocito T equipado con un receptor de células T que detecta el antígeno tumoral NY-ESO-1 localizará y eliminará las células cancerosas marcadas con esta señal. Los lentivirus son un tipo de retrovirus que necesitan integrar su carga genética en el genoma de las células que infectan. Así pues, los lentivirus recombinantes portadores de los dos genes para las dos cadenas alfa y beta del receptor contra NY-ESO-1 se insertaron en el genoma de estos linfocitos T.
Estos linfocitos T así modificados (primero editados y luego transfectados con lentivirus) fueron analizados y reinfundidos a cada uno de los tres pacientes del estudio. Cada paciente recibió sus propios linfocitos T previamente extraídos, pero ahora ya modificados. Todo este proceso formaba parte de un ensayo clínico aprobado NCT03399448 que registró el equipo del Dr. Carl June, de UPENN en Filadelfia. Inicialmente reclutaron 6 pacientes de cáncer (que ya no respondían a tratamientos convencionales de quimioterapia), pero solo obtuvieron linfocitos T modificados con éxito en cuatro. De estos 4 uno no pudo continuar en el estudio al cambiar su estado clínico, que ya no era compatible con los criterios del estudio. Los tres restantes son los que recibieron sus linfocitos T editados y modificados genéticamente: dos pacientes con mieloma múltiple avanzado y uno con sarcoma.  Unos días antes de recibir la reinfusión de sus linfocitos T modificados los tres pacientes finalmente seleccionados recibieron sendas dosis de las drogas ciclofosfamida y fluradabina, para eliminar sus propios linfocitos T presentes en el cuerpo, antes de reinyectarles los linfocitos T modificados en el laboratorio.
Las eficiencias obtenidas de edición genética de los linfocitos T y de transducción con los lentivirus no fueron ni mucho menos del 100%. Es decir, no todos los linfocitos se modificaron tal y como planeaban los investigadores. Los datos que aportan en el artículo en Science indican que inactivaron el gen TRAC en un 45% de ellos, el gen TRBC en un 15% y el gen PDCD1 en un 20% de las células. Por otra parte los datos de expresión del receptor contra NY-ESO-1 indicaron que habían logrado modificar entre un 2 y un 7% de los linfocitos T con este receptor transgénico. A pesar de todo, a pesar de estos valores limitados hicieron unos experimentos cocultivando estos linfocitos T modificados con células cancerosas y observaron la eliminación efectiva de estas últimas. Dado que usaron RNPs con Cas9 sobre esos linfocitos podrían haber quedado restos de la nucleasa Cas9, que ahora sabemos que es inmunogénica en la mayoría de las personas, gracias a los experimentos que llevó a cabo el laboratorio de Matt Porteus (Stanford Uni., California, EEUU). Estos investigadores detectaron cantidades ínfimas de Cas9 en los linfocitos T finales ya modificados y, en cualquier caso, no detectaron respuesta inmunológica a Cas9 en los pacientes tratados (quizás también por el tratamiento inmunosupresor que habían recibido previa a la reinfusión de los linfocitos T modificados).
La reintroducción de los linfocitos T modificada fue tolerada sin serios efectos adversos por los tres pacientes. Los linfocitos T modificados pudieron ser detectados en la sangre de los pacientes  3 meses y hasta 9 meses después de la reinfusión, aunque en número variable y con valores lógicamente decrecientes. El análisis de los linfocitos T editados permitió detectar algunas pocas ediciones no deseadas en secuencias de ADN similares (mutaciones off-target) a alguno de los tres genes inactivados, aunque ninguna capaz de producir el crecimiento descontrolado de estos linfocitos T editados. Sí detectaron también traslocaciones cromosómicas. Al estar situados los tres genes inactivados en tres cromosomas distintos se podían producir uniones anómalas, inesperadas, de los fragmentos resultantes de los cromosomas. Efectivamente así las detectaron en los tres pacientes aunque el número de células T modificadas con traslocaciones cromosómicas también pareció decrecer con el tiempo, indicando que no tenían una ventaja selectiva frente a las células correctamente editadas.
Dos de los tres pacientes tratados manifestaron una situación estable de su enfermedad (sin mejora pero también sin emperoramiento). Uno de los pacientes mostró una regresión inicial de su tumor tras el tratamiento, pero el efecto no se mantuvo más allá de cuatro meses. Finalmente uno de los pacientes (con mieloma múltiple) murió y los otros dos empeoraron y empezaron a recibir tratamientos alternativos.
Podemos constatar que el beneficio para estos tres pacientes ha sido limitado. No se han curado de sus cánceres. Pero hay que recordar en estos momentos que este estudio no es todavía un tratamiento terapéutico para curar el cáncer. Se trata de un ensayo clínico de fase I, cuyos objetivos son validar si el procedimiento es factible y, sobre todo, si es seguro. En este sentido el estudio ha sido un éxito pues el procedimiento se ha podido completar en tres pacientes de los seis inicialmente reclutados y, en los tres pacientes tratados, las células T modificadas se han incorporado sin problemas en los pacientes (y han podido ser detectadas hasta 9 meses tras su reinfusión), sin generar rechazo ni respuestas inflamatorias, y sin generar una respuesta inmunológica debida a la nucleasa Cas9. Es un procedimiento terapéutico factible y seguro, no es tóxico. Y eso es lo relevante. Por eso es un éxito!
Adicionalmente, a pesar de que se detectaron mutaciones off-target y traslocaciones, estas no parecieron afectar a la viabilidad de la mayoría de los linfocitos T modificados. En al menos uno de los pacientes los investigadores interpretaron que los linfocitos T modificados habían pasado ya a formar parte de la memoria inmunológica del paciente. La inactivación del receptor PD-1 puede conllevar la aparición de autoinmunidad, que los linfocitos T ataquen a las propias células sanas del individuo. Sin embargo, los investigadores no detectaron señales de autoinmunidad en estos tres pacientes.
Se trata de unos primeros resultados, esperanzadores, pero todavía preliminares. No son definitivos ni sirven para autorizar tratamientos, todavía. Se necesitarán bastantes más pacientes para acabar de analizar la seguridad y factibilidad del tratamiento. Los investigadores iniciaron la solicitud de ensayo clínico en 2016, y los reactivos que les aprobaron para su uso no son los que tenemos hoy en día, en el año 2020, mucho más evolucionados. Esto es especialmente cierto con los reactivos CRISPR-Cas9, que han evolucionado muchísimo. Con los reactivos y estrategias actuales esperarían unos porcentajes de edición genética mucho mayores.
Por eso el título de este artículo es “Seguridad de las herramientas CRISPR para futuros tratamientos contra el cáncer“, que es nada más y nada menos que lo que han conseguido estos investigadores norteamericanos. Todavía no han curado el cáncer, todavía no podemos hablar de tratamientos para combatir tumores agresivos como los sarcomas o los mielomas múltiples, pero sí podemos decir que estamos hoy un poco más cerca de lograrlo.

Descubren material genético que impide que las células cancerosas formen metástasis

MADRID.- Investigadores españoles y de otros países han descubierto un tipo de material genético que impide que las células cancerosas de la piel actúen a distancia y formen metástasis, lo que abre nuevas oportunidades y vías de estudio en el desarrollo de nuevos biomarcadores en cáncer para frenar la metástasis del melanoma.

El estudio, desarrollado en colaboración con el Langone Medical Center de Nueva York, está publicado en la prestigiosa revista Cancer cell' con la participación de especialistas de la Universitat de Valencia, el instituto de investigación sanitaria Incliva y el Hospital Clínico de València, detalla la UV en un comunicado.
En concreto, la investigación gira en torno al ARN circular, un tipo de ácido ribonucleico recientemente descrito. Si bien la mayoría de los ARN son moléculas lineales, algunos se hacen circulares. A diferencia de la mayoría de ARN, el circular ('ARNcirc'), en lugar de producir proteínas, forma parte de sistemas reguladores complejos cuyas funciones aún no están claras.
Esta publicación incluye tanto estudios con cultivos celulares, con modelos animales de ratón, como con muestras tisulares demelanomas humanos. Es la primera en demostrar que la pérdida de un 'ARNcirc' llamado 'CDR1as' favorece la invasión tisular y las metástasis del melanoma. 
El análisis de los tejidos humanos concluye que hay una destacable relación entre bajos niveles de actividad de 'CDR1as' y una corta supervivencia del paciente. El melanoma es el cáncer de piel más agresivo y un modelo significativo para investigar las bases de la metástasis. 
La causa principal de muerte de estos pacientes es la aparición de metástasis o diseminación agresiva de las células cancerígenas, donde reside la relevancia de 'CDR1as'.
La importancia del estudio es doble, ya que no solo revela el papel funcional, pronóstico y predictivo de 'CDR1as' en los pacientes con melanoma, sino que también pone el foco de atención en que los ARN circulares son moléculas clave para los procesos metastásicos, con lo que proporciona nuevos conocimientos sobre el comportamiento agresivo del melanoma.
De hecho, es la primera investigación en mostrar evidencias de que un ARN circular puede actuar como una molécula supresora de metástasis. 
 "Descubrimos que este 'ARNcirc', llamado 'CDR1as', frena una proteína procancerosa ya conocida llamada 'IGF2BP3' y revela una nueva función de 'CDR1as' que puede tener implicaciones terapéuticas", destaca el primer autor del artículo, Douglas Hanniford.
Actualmente, los pacientes con cáncer siguen con una necesidad crítica de identificar quién tendrá mayor riesgo de desarrollar metástasis. Si la enfermedad está avanzada, tener biomarcadores capaces de predecir cuál será su respuesta a la terapia resultaría de gran ayuda para una selección del tratamiento más adecuada, eficaz y personalizada. 
Por tanto, la cantidad de 'CDR1as' representa un valioso biomarcador aplicable al melanoma y a otros tipos de tumores. 
Detrás del trabajo hay un equipo internacional liderado por Eva Hernando y Douglas Hanniford, del departamento de Patología y del Grupo Cooperativo Interdisciplinario del Melanoma del centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York (NYU).
Como colaboradores, Beatriz Sánchez (UV) —realizó una estancia en el laboratorio de la Universidad de Nueva York de Eva Hernando con una beca de la Generalitat— y Carlos Monteagudo, jefe de sección de Anatomía Patológica del Hospital Clínico de Valencia y catedrático de la UV, ambos del grupo de investigación en cáncer cutáneo del Incliva.
Este proyecto cuenta con financiación del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación, los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder) y la Conselleria de Educación de la Comunitat Valenciana, a través de sus ayudas para la promoción de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación.

viernes, 7 de febrero de 2020

La terapia génica con Crispr contra el cáncer supera una nueva etapa

PARÍS.- Científicos estadounidenses han logrado modificar genéticamente el sistema inmunitario de tres pacientes con cáncer utilizando las tijeras genéticas Crispr sin crear efectos secundarios, una novedad para esta herramienta que está revolucionando la investigación biomédica.

Estos muy esperados resultados de un primer ensayo clínico fueron publicados este jueves en la revista Science. Apenas representan una etapa muy preliminar y no prueban que Crispr pueda curar el cáncer, pero demuestran que la tecnología, hasta que se demuestre lo contrario, no es tóxica. 
Investigadores de la Universidad de Pensilvania (Penn) utilizaron Crispr, un mecanismo molecular descubierto a principios de la década de 2010, para suprimir tres genes de ciertas células en el sistema inmunitario de sus pacientes, a fin de que estas células comiencen a reconocer los tumores, que de otra manera suelen crecer de incógnito en el cuerpo. 
Esta técnica pertenece a la gran categoría de tratamientos llamada inmunoterapia, que ha demostrado su eficacia en la última década: ayuda al sistema inmunitario a hacer el trabajo que se supone que debe hacer contra el cáncer. 
A menudo es complementaria a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia, los otros pilares del arsenal anticancerígeno. 
La inmunoterapia, en particular la terapia CAR T, "ha demostrado ser significativa para los pacientes que ya no tienen opciones", dijo Edward Stadtmauer, médico de la Universidad de Pensilvania y responsable del ensayo. 
"Desafortunadamente, incluso con esta tecnología, algunos pacientes no ven mejoría", dice. 
Los investigadores de la Penn reclutaron a tres de estos pacientes. Tomaron sus células T, un tipo de glóbulo blanco, y luego usaron tijeras Crispr para eliminar genes que les impedían hacer su trabajo de reconocer tumores. 
Luego, las células inmunes genéticamente modificadas fueron reintroducidas en los pacientes. Nueve meses después, estas células todavía estaban allí y sin causar efectos secundarios graves, lo que "demuestra el principio", según Stadtmauer. 
En el caso de un paciente, la duración fue incluso de un año, detalló el médico. 
"La gran pregunta que este estudio no responde es si las células modificadas por Crispr son eficaces contra los cánceres avanzados", escriben dos investigadores, una de ellas la codescubridora de Crispr Jennifer Doudna, en un artículo separado publicado por Science.
"Todo lo que podemos decir es que podemos hacer la modificación genética y reinyectar las células de manera segura", insiste Stadtmauer. 
Los cánceres de los pacientes realmente han avanzado, dijo a la AFP. 
Pero estos resultados demuestran el interés de Crispr, ya utilizado experimentalmente para otras enfermedades, por ejemplo, para tratar a personas con enfermedades de la sangre. 
Pase lo que pase, las tijeras Crispr se confirman como "una técnica revolucionaria", dice Stadtmauer, que afirma que en 2020 se anunciarán muchos más estudios contra el cáncer.

jueves, 6 de febrero de 2020

Un mapa completo del genoma del cáncer para su diagnóstico precoz

LONDRES.- Un esfuerzo conjunto de más de mil investigadores internacionales ha permitido secuenciar el genoma de cerca de 2.700 tumores, lo que contribuirá a comprender el proceso de mutación de las células cancerígenas, facilitar un diagnóstico precoz y diseñar terapias adaptadas a cada paciente.

La revista Nature publica este miércoles una compilación de 22 artículos que dan cuenta del trabajo coordinado por el Consorcio Pan-Cáncer para el Análisis de Genomas Completos (PCAWG, en inglés). 
"Durante las últimas dos décadas, la comunidad científica se ha dado cuenta de que el cáncer es fundamentalmente una enfermedad del genoma, promovida por la acumulación gradual de mutaciones en las células", describió en una rueda de prensa telefónica Lincoln Stein, del Instituto para la Investigación del Cáncer de Ontario (Canadá).
Esas mutaciones alteran los mecanismos por los cuales las células gradúan su crecimiento e interactúan con su entorno. En un organismo humano se producen miles de millones de mutaciones, pero solo una pequeña cantidad derivan en cáncer. 
Identificar y catalogar esas variaciones ha sido un área en auge en la investigación del cáncer en los últimos años, y el estudio publicado en Nature promete facilitar nuevos avances en el campo.
Las anomalías genéticas son origen del desarrollo de subtipos de cáncer, con lo que la secuenciación de datos de una sola biopsia puede proporcionar una instantánea de los cambios que ocurren en una ubicación específica en un momento determinado. Ahora bien, la secuenciación del genoma completo de una gran cantidad de muestras tumorales ofrece una visión mucho más completa de los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad.
El conjunto de trabajos publicados en Nature analiza 2.658 muestras cancerígenas, junto con tejidos sanos asociados a cada una de ellas, que cubren 38 tipos de tumores. Las observaciones hechas hasta ahora sugieren que los genomas cancerígenos analizados contienen una media de cuatro o cinco mutaciones relevantes.
En el 91 % de las muestras cancerígenas estudiadas, los científicos identificaron al menos un gen como responsable del cáncer, mientras que en el 5 % de los tumores no han logrado encontrar pistas de las mutaciones que han provocado la enfermedad. "Eso indica que es necesario más trabajo" en ese terreno, subraya la revista Nature.
Stein advierte de que la mayoría de los estudios genéticos sobre cáncer elaborados hasta ahora se han limitado al análisis del exoma, el fragmento del ADN que se encarga de la codificación de proteínas y que representa en torno al 1 % del genoma. 
"Construir un retrato detallado del genoma del cáncer utilizando solo los datos del exoma es como intentar resolver un puzzle de cien mil piezas cuando te faltan el 99 % de la piezas y no tienes la caja del puzzle con la imagen completa para guiarte", describe Stein.
Los datos divulgados ahora permitirán a los investigadores desarrollar técnicas tanto para mejorar los tratamientos como para detectar nuevas oportunidades de detección temprana del cáncer.
El consorcio que ha liderado la investigación destaca que los próximos pasos a seguir serán comparar los datos genéticos con historiales clínicos para valorar la relevancia de cada mutación a la hora de predecir evoluciones y respuestas a tratamientos.

domingo, 2 de febrero de 2020

Científicos italianos consiguen aislar la secuencia del coronavirus

ROMA.- Científicos del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Lazzaro Spallanzani, en Roma, han conseguido aislar la secuencia del nuevo coronavirus, según ha informado este domingo el ministro de Sanidad italiano, Roberto Speranza.

"Haber aislado el virus significa muchas oportunidades para estudiar, comprender y verificar mejor qué se puede hacer para detener la propagación", enfatizó Speranza tras anunciar este logro por televisión.
Desde su cuenta de Twitter, el ministro resaltó que es "un paso para toda la comunidad científica que permitirá acelerar la investigación sobre esta enfermedad".
También el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha calificado esta noticia como "muy importante para el desarrollo de tratamientos" y afirmó que se siente "orgulloso" del Servicio Nacional de Salud, "uno de los mejores del mundo".
Hace diez días se había aislado en China pero, según explican los investigadores italianos, los chinos no lo habían distribuido.
"Ahora, los datos estarán disponibles para la comunidad internacional", ha explicado el director científico del Instituto Spallanzani, Giuseppe Ippolito, en declaraciones recogidas por La Repubblica.
"Hay espacios abiertos para nuevas pruebas de diagnóstico y vacunas. Italia se convierte así en el socio de referencia para esta investigación", ha asegurado.

sábado, 1 de febrero de 2020

Un investigador español apunta que el coronavirus podría ser mutante y haber escapado del laboratorio de Wuhan


ALICANTE.- El investigador español y profesor titular del departamento de Fisiologia, Genética y Microbiologia de la Universidad de Alicante (UA), Francis Mojica, ha afirmado, este viernes, que el coronavirus surgido en la ciudad china de Wuhan podría ser un virus "mutado" que podría haberse escapado del laboratorio ubicado en esa ciudad y que trabaja con patógenos.

"No me extrañaría que simplemente fuera un virus mutante, los virus mutan muchísismo y cuando no se controlan exactamente los vectores no sabes de dónde te pueden atacar, y este puede ser un caso de estos", ha dicho. 
Así, ha reconocido que "mosquea mucho" que haya surgido en una ciudad que cuenta con un laboratorio que trabaja con patógenos y que ha recibido advertencias sobre su seguridad.
Mojica, ex candidato al Premio Nóbel, se ha pronunciado así, a preguntas de los medios sobre el coronavirus chino, durante la conmemoración del 40 aniversario de la Universidad de Alicante (UA) en el marco de la celebración de Santo Tomás de Aquino. Mojica recibió, además, la medalla de oro de la universidad en reconocimiento a su trayectoria.
El investigador ha recalcado que las "novedades asustan mucho", pero ha incidido que "infecciones por microorganismos en general, por bacterias y virus" se están sufriendo "constantemente". 
Por ello, ha pedido "sacar cuentas" de cuánta gente muere por gripe cada año y "a nadie le asusta, y debería probablemente".
Ha estimado como normal que exista "cierta preocupación" sobre el coronavirus porque se desconoce el camino que tomará. Aún así, ha subrayado que los métodos de diagnóstico y para "controlar" este tipo de epidemias "no tiene nada que ver con la de hace unos años".

viernes, 31 de enero de 2020

Un estudio cifra en 75.815 los casos de coronavirus en Wuhan

LONDRES.- La verdadera magnitud y potencial de la epidemia del coronavirus (2019-nCoV) sigue sin estar clara, ha advertido un equipo de científicos, que ha calculado a través de modelos matemáticos su propagación: hasta 75.815 personas de la ciudad china de Wuhan pueden haber sido infectadas.

En un trabajo publicado en la revista The Lancet, los autores advierten de que debido a la falta de "un calendario sólido y detallado de registros de casos sospechosos, probables y confirmados, y de los contactos estrechos, la verdadera magnitud de la epidemia y su potencial pandémico sigue sin estar clara".
Los investigadores utilizaron modelos matemáticos para estimar la magnitud de la epidemia a partir de los datos sobre los casos de 2019-nCoV notificados oficialmente y las cifras sobre los viajes nacionales e internacionales (por tren, avión y carretera).
Según sus resultados, en las primeras etapas del brote de Wuhan (del 1 de diciembre de 2019 al 25 de enero de 2020) cada persona infectada por el 2019-nCoV podría haber transmitido el virus hasta a 2 o 3 personas de promedio. Y la epidemia se habría duplicado en tamaño cada 6,4 días; así, en este período hasta el 25 de enero, hasta 75.815 personas podrían haber sido infectadas en Wuhan.
Además, las estimaciones sugieren que los casos de infección podrían haberse propagado desde Wuhan a otras múltiples ciudades importantes de China a partir de la citada fecha, entre ellas Guangzhou, Beijing, Shanghai y Shenzhen. 
En conjunto, estos lugares representan más de la mitad de todos los viajes aéreos internacionales de salida de China.
Si bien las estimaciones de este trabajo sugieren que la cuarentena en Wuhan puede no tener el efecto previsto de detener completamente la epidemia, análisis posteriores sí ponen de manifiesto que la transmisibilidad de 2019-nCoV puede reducirse en un 25 % en todas las ciudades a nivel nacional con esfuerzos de control ampliados: tanto la tasa de crecimiento como el tamaño de las epidemias locales podrían reducirse sustancialmente.
Además, una reducción del 50 % de la transmisibilidad podría hacer que la actual epidemia pasara de ser una epidemia de rápida expansión a una de lento crecimiento, según los científicos.
El autor principal de este trabajo, Gabriel Leung, de la Universidad de Hong Kong, recuerda que durante las urgentes demandas de una epidemia de un virus completamente nuevo que se expande rápidamente, "algunos infectados pueden estar subestimados en el registro oficial".
En este sentido, añade que "la aparente discrepancia" entre sus estimaciones modelizadas y el número real de casos confirmados en Wuhan también podría deberse a otros factores".
Entre ellos, se incluye que hay un desfase entre la infección y la aparición de los síntomas, retrasos en las personas infectadas que acuden a la atención médica y el tiempo que se tarda en confirmar los casos mediante pruebas de laboratorio, "todo lo cual podría afectar al registro y la notificación generales", apunta.
Hoy China ha elevado a 213 fallecidos y a 9.692 los casos confirmados a nivel nacional por esta enfermedad; la provincia de Hubei donde se originó el brote ha agregado en las últimas 24 horas 1.200 nuevos casos de personas infectadas, 378 de ellas en Wuhan.
Las estimaciones del trabajo de Lancet también sugieren que varias grandes ciudades chinas podrían haber importado ya docenas de casos de infección desde Wuhan, "en cantidades suficientes para iniciar epidemias locales".
Según Joseph Wu, también de la Universidad de Hong Kong, si la transmisibilidad del coronavirus es similar a nivel nacional y a lo largo del tiempo, es posible que las epidemias ya estén creciendo en múltiples ciudades importantes de China, con un desfase de una o dos semanas respecto al brote de Wuhan.
"Sobre la base de nuestras estimaciones, instamos encarecidamente a las autoridades de todo el mundo a que preparen planes de preparación e intervenciones de mitigación para un despliegue rápido, lo que incluye asegurar el suministro de reactivos para pruebas, medicamentos, equipo de protección personal, suministros hospitalarios y, sobre todo, recursos humanos", concluye Leung.

martes, 28 de enero de 2020

Vinculan la obesidad abdominal a la repetición de ataques cardíacos

LONDRES.- os supervivientes de ataques cardíacos que tienen exceso de grasa alrededor de la cintura tienen un mayor riesgo de sufrir otro ataque cardíaco, según una investigación publicada en el 'European Journal of Preventive Cardiology', una revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).
Estudios previos han demostrado que la obesidad abdominal es un factor de riesgo importante para tener un primer ataque cardíaco. Pero hasta ahora se desconocía la asociación entre la obesidad abdominal y el riesgo de un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular posterior.
"Los pacientes generalmente reciben un estricto régimen de tratamiento médico después de su primer ataque para prevenir los segundos eventos (llamado prevención secundaria)", explica la autora del estudio, la doctora Hanieh Mohammadi, del Instituto Karolinska, en Suecia.
"La prevención secundaria funciona a través de la reducción de los factores de riesgo asociados con el ataque cardíaco y el accidente cerebrovascular, como el azúcar en la sangre, los lípidos y la presión arterial -continúa-. Anteriormente se desconocía si la obesidad abdominal es un factor de riesgo de eventos recurrente entre los pacientes que reciben tratamientos de prevención secundaria".
El estudio, el más grande y definitivo jamás realizado sobre este tema, siguió a más de 22.000 pacientes después de su primer ataque cardíaco e investigó la relación entre la obesidad abdominal (medida por la circunferencia de la cintura) y el riesgo de eventos recurrentes de enfermedad cardiovascular.
Los investigadores observaron específicamente los eventos causados por arterias obstruidas, como un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular fatales y no fatales. Los pacientes fueron reclutados del registro nacional SWEDEHEART y seguidos durante una mediana de 3,8 años.
La mayoría de los pacientes, el 78% de los hombres y el 90% de las mujeres, tenían obesidad abdominal (circunferencia de la cintura de 94 cm o más para los hombres y 80 cm o más para las mujeres).
El aumento de la obesidad abdominal se asoció de forma independiente con ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares fatales y no fatales, independientemente de otros factores de riesgo (como fumar, diabetes, hipertensión, presión arterial, lípidos en la sangre e índice de masa corporal [IMC]) y tratamientos de prevención secundaria. La circunferencia de la cintura fue un marcador más importante de eventos recurrentes que la obesidad general.
La dodctora Mohammadi explica que "la razón por la cual la obesidad abdominal es muy común en pacientes con un primer ataque cardíaco es que está estrechamente relacionada con afecciones que aceleran la obstrucción de las arterias a través de la aterosclerosis. Estas afecciones incluyen aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en la sangre y resistencia a la insulina (diabetes), así como niveles elevados de lípidos en la sangre".
"Nuestros resultados, sin embargo, sugieren que puede haber otros mecanismos negativos asociados con la obesidad abdominal que son independientes de estos factores de riesgo y no se reconocen", agrega.
"En nuestro estudio, los pacientes con niveles crecientes de obesidad abdominal aún tenían un mayor riesgo de eventos recurrentes a pesar de estar en terapias que reducen los factores de riesgo tradicionales relacionados con la obesidad abdominal -añade-, como los antihipertensivos, los medicamentos para la diabetes y los medicamentos hipolipemiantes".
Este fue el primer estudio de este tipo en analizar hombres y mujeres juntos y por separado. La relación entre la circunferencia de la cintura y los eventos recurrentes fue más fuerte y más lineal en los hombres. En las mujeres, la relación tenía forma de U, lo que significa que la circunferencia de cintura de rango medio (en lugar de la más baja) era la menos riesgosa. Cabe señalar que la circunferencia de cintura de rango medio para las mujeres incluidas en el estudio fue superior al límite tradicionalmente reconocido para la obesidad abdominal (80 cm).
La doctora Mohammadi recuerda que "hubo tres veces más hombres en el estudio en comparación con las mujeres, lo que contribuyó a un menor poder estadístico en el grupo femenino. Por lo tanto, se necesitan más estudios antes de poder llegar a conclusiones definitivas según el género, pero esta es una comienzo".
Con respecto a las posibles razones de los diferentes resultados entre sexos, aclara que "algunos estudios han sugerido que la obesidad abdominal puede estar más directamente asociada con la grasa visceral malvada (grasa que se encuentra alrededor de los órganos) en los hombres en comparación con las mujeres. En las mujeres se cree que una mayor porción de la grasa abdominal está constituida por grasa subcutánea que es relativamente inofensiva".
La doctora Mohammadi concluye que "la obesidad abdominal no solo aumenta el riesgo de un primer ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, sino también el riesgo de eventos recurrentes después de la primera desgracia".
Por ello, "mantener una circunferencia de cintura saludable es importante para prevenir futuros ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, independientemente de cómo muchos medicamentos que puede estar tomando o qué tan saludables son sus análisis de sangre. La obesidad abdominal puede abordarse con una dieta sana y equilibrada y actividad física regular".
Los autores recomiendan usar la circunferencia de la cintura en entornos clínicos para identificar a los pacientes con ataque cardíaco por primera vez con mayor riesgo de eventos recurrentes.

jueves, 23 de enero de 2020

La contaminación química del agua potable en EEUU, mucho peor de lo pensado

WASHINGTON.- La contaminación del agua potable de Estados Unidos con sustancias químicas producidas por el ser humano es mucho peor de lo que se había estimado anteriormente, con algunos de los niveles más altos registrados en Miami, Filadelfia y Nueva Orleans, según un informe publicado el miércoles por un grupo de control medioambiental. 

Las sustancias químicas, resistentes a la descomposición en el medio ambiente, se conocen como sustancias de perfluoroalquilo o PFA. Algunas se han relacionado con cánceres, lesiones hepáticas, bajo peso al nacer y otros problemas de salud.
Los hallazgos del Grupo de Trabajo Medioambiental (EWG, por sus siglas en inglés) muestran que el cálculo previo del grupo en 2018, basado en datos no publicados de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), de que 110 millones de estadounidenses podrían estar contaminados con PFA, podría ser demasiado bajo.
“Es casi imposible evitar el agua potable contaminada con estas sustancias químicas”, dijo David Andrews, científico principal de EWG y coautor del informe.
Las sustancias químicas se utilizaron en productos como el teflón o el Scotchguard y en la espuma para combatir incendios. Algunas se usan en otros productos y procesos industriales, y su sustitución también plantea riesgos.
De las muestras de agua del grifo tomadas por EWG de 44 lugares en 31 estados y en la capital del país, Washington D.C., tan sólo un lugar, Meridian, en Mississippi, que cuenta con pozos de 215 metros de profundidad, no tenía ningún PFA detectable. Sólo Seattle y Tuscaloosa, en Alabama, tenían niveles por debajo de 1 parte por billón (PPT), el límite que recomienda el EWG.
Además, EWG determinó que de media se encontraron seis o siete compuestos de PFA en los sitios examinados, y los efectos en la salud de las mezclas son poco conocidos. “Todos están realmente expuestos a una sopa tóxica de estos productos químicos PFA”, dijo Andrews.

miércoles, 22 de enero de 2020

Científicos españoles abren una nueva vía para frenar los tumores cerebrales más agresivos

MADRID.- Los gliomas son uno de los tumores cerebrales más agresivos que existen y responsables del 7 por ciento de las muertes por cáncer; un equipo de científicos ha descubierto ahora la conexión que tienen con las enfermedades neurodegenerativas y ha abierto la puerta al diseño de nuevas terapias contra ese tipo de cáncer.

Los investigadores han comprobado que sus hallazgos pueden servir tanto para mejorar el diagnóstico de los gliomas como las terapias, y confían en que el descubrimiento sirva para rebajar la agresividad de los tumores con peor pronóstico y para ralentizar la progresión de los menos agresivos.
La investigación, cuyos resultados publica hoy la revista Science Translational Medicine, la han llevado a cabo científicos españoles del Instituto de Salud Carlos III de Madrid (Ministerio de Ciencia), de la Asociación Española Contra el Cáncer, el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED), el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Madrid), y médicos e investigadores del hospital madrileño 12 de Octubre o el Vall d'Hebrón de Barcelona.
Aunque suponen solo el dos por ciento de los tumores cerebrales, los gliomas causan el 7 por ciento de las muertes por cáncer, ha recordado el Instituto de Salud Carlos III, que ha detallado que esta patología es además resistente a la quimioterapia y a la radioterapia y ha destacado por ello la importancia del descubrimiento como punto de partida "muy importante" para diseñar nuevas estrategias terapéuticas.
Los investigadores han comprobado que una proteína (TAU), relacionada con diversas patologías degenerativas en el cerebro, está también presente en las células de los gliomas, y han comprobado que en estos tumores esa proteína estaría regulando la capacidad que tienen las células tumorales para promover la formación de nuevos vasos sanguíneos.
El Instituto de Salud Carlos III ha recordado que los pacientes diagnosticados con los gliomas más agresivos tienen un índice de supervivencia muy bajo, de en torno a los 15 meses, y ha observado que los resultados revelan que la proteína "Tau" está presente en los tumores menos agresivos y su presencia se pierde a medida que aumenta el grado de malignidad del tumor.
"Nuestros resultados sugieren que imitando la función de esa proteína con compuestos como los taxanos, que ya se usan en otros tipos de cáncer como el de mama, se podría rebajar la agresividad de los tumores de peor diagnóstico y hacerlos más sensibles a terapias convencionales", ha explicado la investigadora de este Instituto, Pilar Sánchez Gómez.
El hallazgo abre la puerta a nuevas terapias basadas en el empleo de compuestos que ya están aprobados para su uso en otros tipo de cáncer e incluso en la utilización de fármacos que hubieran sido inicialmente diseñados para pacientes con enfermedades neurodegenerativas.
El argentino Ricardo Gargini, investigador del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, ha señalado que en un periodo de tiempo "prudencial" este descubrimiento podría tener importantes implicaciones, tanto a nivel de diagnóstico como a nivel terapéutico, y generar mejoras en el tratamiento de este tipo de tumores, para los que las terapias actuales no son eficaces.
La investigadora Pilar García ha precisado que la investigación está en una fase "pre-clínica", y ha advertido que uno de los principales hándicap en el tratamiento de los gliomas es que son muy heterogéneos, lo que dificulta el desarrollo de los ensayos clínicos, por lo que una mejor clasificación de los tumores servirá para optimizar el uso de fármacos que están ya dando muy buenos resultados en otros tipos de cáncer.Los científicos están ahora revisando muestras de otros ensayos clínicos para ver posibles correlaciones con sus resultados; trabajando con radiólogos para encontrar puntos de unión con los datos de las resonancias magnéticas de los pacientes; y con las empresas farmacéuticas que distribuyen los derivados de los taxanos que sean capaces de llegar al cerebro, para comprobar su interés en un posible ensayo clínico con pacientes con glioma, ha informado Pilar García.
El objetivo, ha precisado, es conseguir establecer una colaboración con esas empresas farmacéuticas para comprobar en un número más amplio de modelos animales el posible efecto antitumoral de esos compuestos antes de intentar llevarlos a la práctica clínica.
Pilar García ha explicado que cuando un fármaco ya está aprobado para un uso se agilizan muchos los trámites para utilizarlo en otra enfermedad, aunque se trate de un uso "compasivo", sobre todo en casos como un cáncer con tan mal pronóstico como los gliomas.
La investigación, en la que participado numerosos centros de investigación y universidades públicas y privadas de España y Estados Unidos, ha contado con fondos y financiación del Gobierno, de la Asociación Española contra el Cáncer y del National Institutes of Health del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos.

Identificados 49 fármacos no oncológicos capaces de matar las células del cáncer

BOSTON.- Un grupo de investigadores estadounidenses ha descubierto una sorprendente capacidad para matar células cancerosas en 49 fármacos ya existentes para otras patologías como la diabetes o la inflamación.

Ese grupo ha descubierto una sorprendente capacidad para matar células cancerosas en 49 fármacos ya existentes para otras patologías como la diabetes o la inflamación. Incluso en un medicamento para tratar la artritis en los perros. Así lo señala un artículo que acaba de publicar la revista Nature Cancer.  
Se trata del estudio más amplio realizado hasta la fecha con la intención expresa de encontrar nuevos usos a las pastillas de siempre. Memorable fue, por ejemplo, cuando se constataron los beneficios de la aspirina en el corazón o cuando al probar el sildenafilo para la angina de pecho, por casualidad, se identificaron las bondades que hoy dan nombre a la Viagra.
En esta ocasión, nomenclaturas como disulfiram (para el tratamiento del alcoholismo crónico) y lovastatina (para reducir el colesterol) se postulan como posibles opciones contra los tumores en un futuro no muy lejano. 
 Antes, subrayan los propios autores del trabajo, del Instituto Broad del MIT Massachusetts, Estados Unidos), "habrá que realizar más análisis sobre estos 49 medicamentos no oncológicos y después llevarlos a ensayos clínicos para probarlos en pacientes con cáncer".
Los investigadores probaron un total de 4.518 compuestos del Centro de Reutilización de Medicamentos de Broad en 578 líneas celulares de cáncer humano. 
Utilizando un método de código de barras molecular conocido como PRISM, que se desarrolló en el laboratorio Golub, se pudieron etiquetar cada una de las líneas celulares con un código de barras de ADN y medir la tasa de supervivencia de las células cancerosas.
El resultado: ni más ni menos que 49 medicamentos indicados y comercializados para otras patologías como la diabetes mostraron una sorprendente capacidad para matar a las células cancerosas. Es decir, no sólo funcionan para reducir el colesterol, la inflamación o la artritis. También parecen tener potencial antitumoral. 
"Pensábamos que seríamos afortunados si encontrábamos un solo compuesto con estas propiedades", reconoce Todd Golub, director científico del trabajo y del programa de cáncer en Broad.
Así como la mayoría de los medicamentos contra el cáncer bloquean las proteínas, argumenta Corsello, "estamos descubriendo que los compuestos pueden actuar a través de otros mecanismos como la activación de una proteína o estabilizando la interacción entre proteínas". 
No obstante, la mayoría de estos medicamentos no oncológicos mostraron actividad contra el tumor al relacionarse con un objetivo molecular previamente no reconocido. 
Por ejemplo, el medicamento antiinflamatorio tepoxalina, desarrollado originalmente para su uso en personas pero aprobado para el tratamiento de la osteoartritis en perros, eliminó las células cancerosas al golpear un objetivo desconocido en las células que sobreexpresan la proteína MDR1, que comúnmente impulsa la resistencia a los medicamentos de quimioterapia.
En los últimos años se ha intensificado la búsqueda de nuevas indicaciones para fármacos ya comercializados. Por un lado, se acortan los tiempos, ya que no hay que desarrollar la medicina empezando desde cero. 
Cabe recordar que desde el descubrimiento de una molécula hasta su llegada al mercado pueden pasar 10 años. Por otro lado, supondría un abaratamiento de los costes. 
Según los últimos datos, la investigación y el desarrollo de un fármaco supone una inversión de más de dos mil millones de euros.

sábado, 18 de enero de 2020

Cinco indicadores que conviene vigilar para gozar de una buena calidad de vida

MADRID.- Controlar de manera habitual el Índice de Masa Corporal (IMC), la presión arterial y los niveles de glucosa, colesterol o triglicéridos es una pauta de salud clave para prevenir e identificar de manera temprana patologías como la obesidad, la diabetes o la enfermedad cardiovascular (ECV).

Con la llegada de un nuevo año, dedicar más atención a la salud y bienestar es uno de los propósitos más recurrentes en la población. Así, muchas personas se proponen dejar de fumar, practicar más ejercicio o seguir una dieta equilibrada. Sin embargo, como parte de esa mejora del estilo de vida también es importante llevar un control más exhaustivo sobre algunos de los principales indicadores de salud: el Índice de Masa Corporal, presión arterial, glucosa, colesterol o triglicéridos.
En este sentido, controlar de manera habitual estos indicadores es una gran inversión en salud y bienestar, ya que permite prevenir e identificar de manera temprana patologías como la obesidad, la diabetes, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular (ECV). 
Esta práctica, unida a pautas como evitar el alcohol y el tabaco, alcanzar un peso saludable, seguir un estilo de vida activo, optar por una dieta saludable o evitar el estrés suponen una mejora de la calidad de vida de las personas, tanto a corto como a largo plazo.
Tal y como indica la Dra. María Sánchez, “es fundamental que la población se sensibilice acerca de la importancia de la prevención, ya que es una de las principales intervenciones en salud que pueden realizar para mejorar la calidad de vida. Esto significa que como parte de los hábitos que nos ayudan a estar sanos tenemos que incluir los chequeos médicos rutinarios, ya que son clave para la detección precoz de enfermedades”. 
Por ejemplo, en el caso de la hipertensión, los análisis pueden llegar a evitar una elevación temprana de la presión arterial, según datos del National Institute on Aging1 .
Para ayudar con este reto de inicio de año, Cigna España ha analizado los cinco indicadores más importantes a tener en cuenta con el fin de aclarar algunos mitos:

Presión arterial: Para saber si el índice de presión arterial está en la cifra correcta, son fundamentales dos factores: la presión sistólica (la presión máxima que se alcanza en la pared de las arterias en la fase de contracción del corazón), y la presión diastólica (presión de las arterias durante la fase de relajación cardiaca). Ambas indicarán si hay una variación en los niveles de presión sanguínea. 
Una variación en estas cifras podría ser un síntoma precoz de hipertensión, que se da cuando los niveles de la presión sistólica se encuentran a partir de 140 mm Hg y diastólica a partir de 90 mm Hg. Si no se presta la atención suficiente, la hipertensión puede dañar las arterias, y con el tiempo llega a desembocar en: aneurisma, enfermedades más graves en las arterias coronarias, o incluso en una insuficiencia cardiaca o accidente cerebrovascular.

Glucosa: El mejor momento para medir este índice es por las mañanas antes del desayuno, donde los niveles normales de glucosa se tienen que situar entre los 70 y 100 mg/ dl y en menos de 140 mg/dl después de cada comida. Si, por el contrario, los niveles de glucosa en sangre se sitúan entre 100 y 125 mg/ dl y después de las comidas entre los 140 y 199 mg/dl, puede ser señal de un desequilibrio en los niveles de insulina, y por lo tanto, el cuerpo se puede encontrar en un estado prediabético. Por su parte, cuando los niveles de glucosa están por debajo de 55 mg/ dl, se entra en un estado de hipoglucemia.

Colesterol LDL/HDL: En España el número de personas con colesterol alto no deja de crecer, siendo los hombres entre 45 y 54 años quienes más padecen esta enfermedad crónica. Según los últimos datos registrados en la Encuesta Nacional de Salud2, en España hay 674.900 afectados.
El colesterol generalmente se mide en miligramos (mg) de colesterol por decilitro (dl) de sangre, y un nivel demasiado alto de colesterol LDL en sangre puede formar una placa, estrechando las arterias y obstruyendo la circulación normal de la sangre. No llevar un control en los niveles de colesterol puede desembocar en enfermedades y accidentes cardiovasculares. El nivel idóneo de colesterol LDL es inferior a 100 mg/dL, situándose el límite en un máximo de 159 mg/dL.
No obstante, hay que tener en cuenta que existe la tendencia a creer que todo colesterol es malo, y, en realidad, es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano, necesaria para el perfecto funcionamiento del organismo. Los niveles de HDL que se relacionan con un aumento del riesgo cardiovascular son < 40 mg/dl en los hombres y < 48 mg/dl en las mujeres.

Triglicéridos: Un nivel de triglicéridos normal se sitúa en menos de 150 mg/dl, aunque lo habitual es que se sitúe en un rango de 150 a 199 mg/dl. Aunque habitualmente se relaciona más el colesterol con el riesgo a padecer enfermedades del corazón, lo cierto es que los triglicéridos son un indicador fundamental que alerta de enfermedades cardiovasculares. La diferencia entre ambos es que los triglicéridos almacenan las calorías no utilizadas y proporcionan energía al cuerpo, y el colesterol se utiliza para construir células y ciertas hormonas.

Índice de masa corporal (IMC): Se trata de una herramienta que relaciona la estatura y el peso para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)3, tener un IMC elevado es un factor de riesgo para padecer patologías cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor e incluso algunos tipos de cáncer (hígado, próstata, o endometrio, entre otros). 
Se estima que un IMC saludable es el que se sitúa entre valores de 18,5 y 24,9. Tener un índice de masa corporal superior al 24,9 puede derivar en obesidad, enfermedad que va en aumento en España, afectando a un 17,4% de la población adulta y siendo más frecuente en hombres (18,2%), tal y como recoge la última Encuesta Nacional de Salud.

Descubren por qué los hombres tienen más riesgo de cáncer que las mujeres

BARCELONA.- Los hombres no solo tienen más riesgo de desarrollar cáncer que las mujeres, sino también tienen un pronóstico peor. Según un informe de 2018 de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada cinco hombres tendrá algún tumor a lo largo de su vida, frente a una de cada seis mujeres; y de esos, uno de cada ocho hombres y una de cada 11 mujeres morirán. 

Estudios previos habían apuntado a que factores como el tabaco, más consumido por la población masculina, podían influir a la hora de explicar esa diferencia entre sexos, pero se desconocían los motivos subyacentes.  
Ahora, un equipo de investigadores, liderados por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por ‘la Caixa’, ha arrojado luz sobre los mecanismos biológicos que explican por qué los hombres tienen un riego mayor de padecer la enfermedad. En un estudio con 9000 individuos, han descubierto que la pérdida de ciertos genes en el cromosoma Y, presente solo en hombres, aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer. 
En concreto, han visto que el riesgo aumenta cuando se pierde la función de seis genes clave. Estos genes están implicados en la regulación del ciclo celular, un proceso que, de fallar, puede dar lugar, precisamente, al desarrollo de tumores.
Los resultados, recogidos en Journal of the National Cancer Institute, abren la puerta a poder diseñar tests de detección precoz de la enfermedad así como mejores tratamientos de medicina personalizada.
“Las personas con pérdida del cromosoma Y tenían tres veces más riesgo de desarrollar un cáncer que la población sana en general”, destaca Juan Ramón González, coordinador del estudio y jefe del grupo de bioinformática en epidemiología genética de ISGlobal. 
En algunos tipos de cáncer, como el de pulmón, “el riesgo atribuible a la pérdida del cromosoma Y era similar al riesgo que tienen los fumadores de padecer esta enfermedad”, añade.
Los investigadores analizaron 25 tumores comparando tejidos sanos y tumorales y hallaron que “el riesgo era enorme, hasta ocho veces mayor de desarrollar cáncer si había pérdida del cromosoma Y. En algunos tumores, como el de pulmón y riñón, el riesgo era hasta 30 veces más alto”, resalta este investigador.
Curiosamente, estos seis genes clave en el cromosoma Y tienen una copia similar en el cromosoma X, que comparten hombres y mujeres. En este sentido, los científicos han constatado que cuando la copia de estos genes en el cromosoma X también muta en las mismas células “la posible protección biológica de estos genes contra el cáncer se pierde por completo”, destaca Alejandro Cáceres, primero autor del trabajo.

Por qué se pierde la función del cromosoma Y
 
La pérdida del cromosoma Y se asocia al envejecimiento, pero también a factores de riesgo; el tabaco es, por el momento, el único que se ha demostrado que influye, pero los investigadores de ISGlobal sospechan que otros, como la polución medioambiental, podrían tener también un papel clave. 
Comprender las diferencias biológicas entre hombres y mujeres en cáncer es clave para poder desarrollar tratamientos y prevención personalizadas. También para poder desarrollar tests de detección precoces, como por ejemplo para cáncer colorrectal.
“Ahora si hay sospecha de que una persona puede tener cáncer colorrectal se realiza un análisis de heces para buscar sangre oculta, pero puede dar muchos falsos positivos y llevar a realizar pruebas invasivas y caras, que pueden no ser inocuas, como la colonoscopia”, apunta González. 
“Utilizando la desregulación de estos seis genes en el cromosoma Y como biomarcador, podríamos detectar precozmente por ejemplo un adenocarcinoma”.
No es el único resultado relevante de este estudio. Los investigadores han hallado que la pérdida de funcionalidad estos genes en el cromosoma Y también aumenta la probabilidad de los hombres de sufrir alzheimer.
“Es un hallazgo muy importante, hemos identificado genes que dejan de funcionar en dos enfermedades sumamente prevalentes en la sociedad, como son el cáncer y el alzheimer”, valora González, quien avanza que junto a su grupo están a punto de publicar sus resultados sobre cromosoma Y y esta enfermedad neurodegenerativa.

miércoles, 15 de enero de 2020

Un estudio del oncólogo español Joan Massagué abre una vía para tratar la metástasis


NUEVA YORK.- Científicos del Instituto Sloan Kettering de Nueva York, liderados por el oncólogo español Joan Massagué, han descubierto que las células que inician la metástasis de los tumores aprovechan las capacidades de curación de las heridas para propagarse. En un sentido literal, han probado que la metástasis es la curación de una herida que ha salido mal. Según los investigadores, estos hallazgos abren una posible vía para encontrar un tratamiento contra la metástasis.

La metástasis es responsable de alrededor del 90% de todas las muertes por cáncer, aunque no se sabe mucho sobre lo que hace que las células cancerosas sean capaces de formar metástasis. Estudios previos del laboratorio de Massagué han demostrado que una molécula llamada L1CAM es necesaria para que numerosos tipos de células cancerosas puedan metastatizar con éxito en los órganos.
Los tejidos sanos normales no suelen fabricar L1CAM, pero los cánceres avanzados sí lo hacen. Sin embargo, exactamente lo que desencadena la expresión de L1CAM ha sido hasta ahora un misterio.
"Ahora entendemos la metástasis como la regeneración del tejido equivocado (el tumor) en el lugar equivocado (los órganos vitales distantes). Esto no es solo una metáfora. Es literalmente cierto en términos moleculares y fisiológicos", explica Massagué en un artículo científico publicado en la revista 'Nature Cancer'.
Al observar los tejidos de los tumores humanos bajo el microscopio, los investigadores vieron claramente que la división de células con la L1CAM era más común en áreas donde una capa epitelial estaba alterada, es decir, herida. Utilizando un modelo de colitis en ratón, los investigadores confirmaron que la L1CAM es necesaria para la reparación normal de la herida.
A continuación, querían saber exactamente qué es lo que hace que las células activen la L1CAM en el proceso de la herida. Para averiguarlo, recurrieron a los organoides de tejido, una tecnología que, en el futuro, podría impulsar la generación de órganos para trasplantes. Utilizando estos organoides, los investigadores pudieron demostrar que la simple separación de las células de sus 'vecinas' era suficiente para activar la producción de L1CAM.
Los investigadores explican que las heridas son esencialmente una brecha en la integridad de la capa epitelial de la piel, en el que unas células que normalmente están unidas estrechamente entre sí para formar una barrera protectora se separan repentinamente. 
De manera similar, en la metástasis, las células se desprenden de sus 'vecinas' y migran para llegar a nuevos lugares, según este trabajo.
Los responsables del trabajo sospechan que la reparación de heridas equipaba a ambos tipos de células para sobrevivir a este estado. En el primer caso, permite que las células se desplacen y formen nuevos tejidos; en el segundo, permite que las células metastásicas se desprendan y colonicen nuevos destinos.
Puesto que investigaciones anteriores ya habían vinculado el crecimiento del cáncer con la curación de heridas, estos científicos liderados por Massagué se preguntaron si las células que producen L1CAM son necesarias para iniciar el crecimiento de un tumor primario.
Usando un modelo de ratón, encontraron que no: los tumores se formaron bien sin él. 
Sin embargo, estas células productoras de L1CAM eran necesarias para que los tumores hicieran metástasis. Esto llevó a los investigadores a concluir que las células madre que forman los tumores primarios son diferentes de las que forman las metástasis.

El 5% de los tumores de vejiga se asocian al agua del grifo

BARCELONA.- La exposición a químicos en el agua potable se asocia con un 5% de tumores de vejiga en Europa, lo que representa más de 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga atribuibles a la exposición a trihalometanos (THM).

Ésta es una de las conclusiones de un macro estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que ha analizado por primera vez la presencia de estos compuestos químicos en el agua del grifo de 26 países de la Unión Europea.
Los trihalometanos son compuestos que se generan después de desinfectar el agua con productos químicos, y estudios previos ya habían asociado la exposición a largo plazo -que tiene lugar tanto por ingestión, inhalación o por absorción dérmica- con un mayor riesgo de cáncer de vejiga.
Ahora, esta nueva investigación, publicada en la revista 'Environmental Health Perspectives', se propuso recoger los niveles recientes de trihalometanos en el agua potable municipal europea, y estimar la carga de cáncer de vejiga atribuible. 
"El mayor desafío ha sido la recopilación de datos de trihalometanos representativos a nivel nacional en todos los países de la UE", ha explicado la investigadora de ISGlobal y coordinadora del estudio, Cristina Villanueva, que anima a mejorar "la disponibilidad de estos datos que deberían ser de fácil y rápido acceso".
El equipo científico envió un cuestionario a las organizaciones encargadas de la calidad del agua municipal para recoger información sobre la concentración de trihalometanos totales e individuales -cloroformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano y bromoformo- en el agua del grifo, red de distribución o planta de tratamiento.
Esta información se complementó con otras fuentes de información disponibles como datos abiertos, informes y literatura científica, entre otros. Se consiguió obtener los datos de trihalometanos de 2005 al 2018 de 26 países de la Unión Europea -todos menos Bulgaria y Rumanía donde la información era menos extensa-, cubriendo el 75% de la población.
Los resultados indicaron grandes diferencias entre países: el nivel medio de trihalometanos en el agua potable en todos los países estaba por debajo del límite reglamentario europeo --la media fue de 11,7 g/L cuando el límite permitido es de 100 g/L--, aunque los niveles máximos sí que sobrepasaron los límites en nueve países: Chipre, España, Estonia, Hungría, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Reino Unido.
Iro Evlampidou, primera autora del artículo, destaca que esta investigación "es de especial interés para los países que registran altos niveles medios de concentraciones de trihalometanos en el agua del grifo".
Asimismo, se estimaron los casos de cáncer de vejiga atribuibles mediante un cálculo estadístico que relacionaba los niveles medios de trihalometanos con la información internacional disponible de las tasas de incidencia de la enfermedad en cada país.
En total, se estimaron 6.561 casos de cáncer de vejiga por año atribuibles a la exposición a trihalometanos en la Unión Europea, con grandes diferencias entre países.
España (1.482 casos) y Reino Unido (1.356 casos) representaron el mayor número estimado de casos atribuibles, en parte debido a la alta incidencia de cáncer de vejiga o la elevada población de estos países.
En cuanto al porcentaje de casos atribuibles de cáncer de vejiga por la exposición a trihalometanos, Chipre (23%), Malta (17%), Irlanda (17%), España (11%) y Grecia (10%) fueron los países que mostraron los porcentajes más elevados; en el extremo opuesto, se encontraban Dinamarca (0%), Países Bajos (0,1%), Alemania (0,2%), Austria (0,4%) y Lituania (0,4%).