Noticias médicas, sanitarias y de salud en español, como exponentes del avance científico en el diagnóstico, tratamiento y curación, seleccionadas para el público en general por periodistas profesionales universitarios.Fundado por F. Poveda
LONDRES.- Un panel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el pasado
viernes el uso del coctel de anticuerpos de Regeneron de Roche para
pacientes con alto riesgo de hospitalización y aquellos gravemente
enfermos sin anticuerpos naturales, según informa la agencia internacional de noticias Reuters.
El tratamiento recibió la autorización de uso de emergencia de
Estados Unidos tras ser objetivo de atención cuando se usó para tratar
al expresidente Donald Trump cuando se enfermó de Covid-19 el año
pasado. Europa está revisando la terapia, mientras que Reino Unido la aprobó el mes pasado.
Si bien reconoció los costos asociados con el tratamiento, el panel
de la OMS dijo que, dados los beneficios registrados de la terapia, “las
recomendaciones deberían proporcionar un estímulo para involucrar todos
los mecanismos posibles para mejorar el acceso global a la intervención
y las pruebas asociadas”.
En otra declaración, la OMS pidió a Regeneron bajar los precios y
distribuir el tratamiento de manera equitativa en todo el mundo,
especialmente en los países de ingresos bajos y medios. La agencia
también instó a las empresas a transferir tecnología para ayudar a
fabricar biosimilares.
El tratamiento, llamado Ronapreve, o REGEN-COV en Estados Unidos, ha
sido una gran fuente de ingresos para Regeneron, que en el segundo
trimestre registró ventas en Estados Unidos por 2,590 millones de
dólares.
Regeneron suministrará 1.4 millones de dosis de REGEN-COV al gobierno
de Estados Unidos antes del 31 de enero a un costo de 2,100 dólares por
dosis.
La organización benéfica médica francesa Médicos Sin Fronteras (MSF)
replicó los comentarios de la agencia de la ONU, exigiendo que se
garantice el acceso asequible y sostenible a medicamentos que salvan
vidas durante la pandemia.
Las pautas de la OMS, publicadas en el British Medical Journal (BMJ), se basaron en datos de un gran estudio británico y otros tres ensayos que aún no han sido revisados por pares.
En junio, el ensayo RECOVERY de Gran Bretaña encontró que la terapia
redujo las muertes en pacientes hospitalizados cuyos propios sistemas
inmunológicos no habían logrado producir una respuesta.
El tratamiento, una combinación de casirivimab e imdevimab, se basa
en una clase de medicamentos llamados anticuerpos monoclonales que
imitan los anticuerpos naturales producidos por el cuerpo humano para
combatir las infecciones.
SAN
FRANCISCO.- Una investigación internacional ha concluido que el
coronavirus puede infectar y expandirse mejor en las vías respiratorias
gracias a las lectinas, unas moléculas presentes en la membrana de
algunas células del sistema inmunitario.
Las
conclusiones del estudio, liderado por el centro de investigación Vir
Biotechnology de San Francisco y en el que han participado el instituto
IrsiCaixa y el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del
Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), han
sido publicadas en la revista Nature.
El
trabajo ha demostrado la influencia de las lectinas en la entrada del
SARS-CoV-2 a las células diana y, por tanto, en la diseminación de la
infección causada por este virus, poniendo así de manifiesto uno de los
mecanismos que emplea este coronavirus para expandirse con más facilidad
en el tracto respiratorio.
Los
resultados también apuntan que las lectinas pueden modular la capacidad
de los anticuerpos para bloquear el virus y evitar así la infección, un
descubrimiento que se deberá tener en cuenta a la hora de diseñar
futuras estrategias terapéuticas con anticuerpos monoclonales.
TORONTO.-
Una nueva investigación ha comprobado que los niños y los jóvenes
pueden tener un bajo riesgo de contraer el Covid-19 aguda grave, según
un estudio realizado durante la primera mitad de la pandemia y publicado
en CMAJ (Canadian Medical Association Journal).
Los
investigadores del Programa Canadiense de Vigilancia Pediátrica (CPSP)
examinaron las hospitalizaciones de niños con infección por SARS-CoV-2 y
los factores de gravedad de la enfermedad entre los niños y jóvenes
ingresados en el hospital.
El estudio incluyó datos de 264 niños y jóvenes con infección por coronavirus
hospitalizados en todo Canadá entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre
de 2020, y en él participaron 2.800 pediatras. Los datos se recogieron
antes de que la variante Delta se convirtiera en dominante en Canadá.
De
todos los niños y jóvenes con infección por SARS-CoV-2 ingresados en el
hospital, el 43% lo fueron por otros motivos -como preocupaciones
médicas no relacionadas con el Covid-19 o por motivos de control de la
infección- y las infecciones se detectaron de forma incidental.
MADRID.- El portavoz de la dirección nacional de Vox, el eurodiputado Jorge
Buxadé, ha defendido este lunes el derecho de los ciudadanos, incluyendo
los padres de menores, a no vacunarse contra el coronavirus y a no
desvelar si se está o no inmunizado. "Nuestro posicionamiento es la
libertad", ha proclamado en rueda de prensa en la sede del partido.
El pasado día 17, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ya se negó a
desvelar en una entrevista radiofónica si se había vacunado: "No voy a
contestar a esa pregunta", zanjó, subrayando que los ciudadanos deben
tener libertad para tomar la decisión que consideren oportuna.
Buxadé
ha insistido en que hay muchos ciudadanos que quieren vacunarse y que
el Gobierno debe garantizarles la vacuna e incluso, a su juicio, debería
facilitarles la posibilidad de elegir la marca. "Y para todos los que
no quieren vacunarse, que también se les garantice y que no se
establezcan restricciones fundamentales", ha añadido.
ROMA.-
Una "Declaración de los Médicos" elaborada por una alianza
internacional de médicos y científicos médicos condena enérgicamente la
estrategia global para tratar la COVID, acusando a los responsables
políticos de posibles "crímenes contra la Humanidad" por impedir que los
médicos proporcionen tratamientos que salven la vida de sus pacientes y
por suprimir el debate científico abierto.
El documento afirma que las recomendaciones de tratamiento de "talla única" han provocado enfermedades y muertes innecesarias.
Hasta ayer lunes por la tarde, más de
4.600 médicos y científicos médicos de todo el mundo habían firmado la
llamada "Declaración de Roma".
Un
grupo de médicos y científicos se reunió en Roma (Italia) a principios
de este mes para celebrar una cumbre mundial sobre el Covid de tres días
de duración con el fin de decir "la verdad al poder sobre la
investigación y el tratamiento de la pandemia del Covid".
La
cumbre, que se celebró del 12 al 14 de septiembre, dio a los
profesionales médicos la oportunidad de comparar estudios y evaluar la
eficacia de los diversos tratamientos que se han desarrollado en
hospitales, consultas médicas y laboratorios de investigación de todo el
mundo.
El documento, que se reproduce a continuación en su totalidad, surgió de esa conferencia.
La Declaración de los Médicos se leyó por primera vez en la Cumbre
Covid de Roma, lo que catalizó una explosión de apoyo activo por parte
de los científicos médicos y los médicos de todo el mundo.
Estos
profesionales no esperaban amenazas a su carrera, difamación, censura
de trabajos e investigaciones, bloqueo de cuentas en redes sociales,
manipulación de los resultados de las búsquedas, prohibición de ensayos
clínicos y observaciones de pacientes, y alteración u omisión de su
historial profesional y sus logros en los medios académicos y
convencionales.
El Dr. Robert Malone, arquitecto de la plataforma de la vacuna de ARNm, leyó la Declaración de Roma en la cumbre.
Declaración de Roma
"Miles
de personas han muerto de Covid como resultado de que se les haya
negado un tratamiento precoz que puede salvarles la vida. La Declaración
es un grito de guerra de los médicos que luchan a diario por el derecho
a tratar a sus pacientes, y el derecho de los pacientes a recibir esos
tratamientos, sin miedo a las interferencias, las represalias o la
censura del gobierno, las farmacias, las empresas farmacéuticas y las
grandes empresas tecnológicas.
Exigimos
que estos grupos se hagan a un lado y honren la santidad e integridad
de la relación médico-paciente, la máxima fundamental "Primero no hacer
daño", y la libertad de los pacientes y los médicos para tomar
decisiones médicas informadas. Las vidas dependen de ello.
Nosotros, los médicos del mundo, unidos y leales al Juramento
Hipocrático, reconociendo que la profesión de la Medicina, tal como la
conocemos, está en una encrucijada, nos vemos obligados a declarar lo
siguiente;
CONSIDERANDO que es nuestra máxima responsabilidad
y deber defender y restaurar la dignidad, la integridad, el arte y la
ciencia de la medicina;
CONSIDERANDO que existe un asalto sin precedentes a nuestra capacidad para atender a nuestros pacientes;
CONSIDERANDO que los responsables de las políticas públicas han optado
por imponer una estrategia de tratamiento de "talla única", que provoca
enfermedades y muertes innecesarias, en lugar de defender los conceptos
fundamentales del enfoque individualizado y personalizado de la atención
al paciente, que ha demostrado ser seguro y más eficaz;
CONSIDERANDO que los médicos y otros profesionales sanitarios que
trabajan en primera línea, utilizando sus conocimientos de
epidemiología, fisiopatología y farmacología, son a menudo los primeros
en identificar nuevos tratamientos que pueden salvar vidas;
CONSIDERANDO que cada vez se disuade más a los médicos de participar en
un discurso profesional abierto y en el intercambio de ideas sobre las
enfermedades nuevas y emergentes, lo que no sólo pone en peligro la
esencia de la profesión médica, sino lo que es más importante y trágico,
la vida de nuestros pacientes;
CONSIDERANDO que a miles de
médicos se les está impidiendo proporcionar tratamiento a sus pacientes,
como resultado de las barreras puestas por las farmacias, los
hospitales y las agencias de salud pública, lo que hace que la gran
mayoría de los proveedores de atención médica estén indefensos para
proteger a sus pacientes frente a la enfermedad.
Ahora
los médicos aconsejan a sus pacientes que simplemente se vayan a casa
(permitiendo que el virus se replique) y que vuelvan cuando su
enfermedad empeore, lo que ha provocado cientos de miles de muertes
innecesarias de pacientes, debido a la falta de tratamiento;
CONSIDERANDO que esto no es Medicina. Esto no es atención. Estas
políticas pueden constituir realmente crímenes contra la Humanidad.
AHORA, POR LO TANTO:
SE RESUELVE, que la relación médico-paciente debe ser restaurada. El
corazón mismo de la Medicina es esta relación, que permite a los médicos
entender mejor a sus pacientes y sus enfermedades, para formular
tratamientos que den la mejor oportunidad de éxito, mientras el paciente
es un participante activo en su cuidado.
SE RESUELVE que la
intrusión política en la práctica de la medicina y en la relación
médico-paciente debe terminar. Los médicos, y todos los proveedores de
atención médica, deben ser libres de practicar el arte y la ciencia de
la medicina sin temor a represalias, censura, calumnias o medidas
disciplinarias, incluida la posible pérdida de la licencia y de los
privilegios hospitalarios, la pérdida de los contratos de seguro y la
interferencia de entidades y organizaciones gubernamentales, que nos
impiden además atender a los pacientes que lo necesitan.
Más
que nunca, se debe proteger el derecho y la capacidad de intercambiar
descubrimientos científicos objetivos, que contribuyen a nuestra
comprensión de las enfermedades.
SE RESUELVE, que los médicos
deben defender su derecho a prescribir tratamientos, observando el
principio de PRIMERO, NO HACER DAÑO. No se debe restringir a los médicos
la prescripción de tratamientos seguros y eficaces. Estas restricciones
siguen causando enfermedades y muertes innecesarias. Los derechos de
los pacientes, después de haber sido plenamente informados sobre los
riesgos y beneficios de cada opción, deben ser restaurados para recibir
esos tratamientos.
SE RESUELVE, que invitamos a los médicos
del mundo y a todos los proveedores de servicios de salud a unirse a
nosotros en esta noble causa mientras nos esforzamos por restaurar la
confianza, la integridad y la profesionalidad en la práctica de la
medicina.
SE RESUELVE que invitamos a los científicos del
mundo, que son expertos en investigación biomédica y defienden los más
altos estándares éticos y morales, a insistir en su capacidad de
realizar y publicar investigaciones objetivas y empíricas sin temor a
represalias en sus carreras, reputación y medios de vida.
SE
RESUELVE que invitamos a los pacientes, que creen en la importancia de
la relación médico-paciente y en la capacidad de participar activamente
en su atención, a exigir el acceso a una atención médica basada en la
ciencia".
MADRID.- Junto a los trabajadores de las residencias de mayores, el colectivo de los profesionales sanitarios fue
de los primeros en España en recibir la vacuna contra el Covid-19. De
su propia salud dependían la de cientos de miles de ciudadanos, por eso
las autoridades sanitarias priorizaron su inmunización respecto a otros
grupos.
A pesar de ello, y a pesar de la disponibilidad actual de dosis,
aún hay en torno a un 7 por ciento de empleados de la salud que
no se ha puesto o ha rechazado la inoculación de la inyección contra el
coronavirus. En datos concreto, a día de hoy, según la última
encuesta de población activa (EPA) en España hay 1,1 millones de
trabajadores sanitarios, lo que supone que más de 77.000 de estos
trabajadores sigue sin vacunarse, publica Redacción Médica.
Un índice que, incluso, en algunas comunidades autónomas es aún mayor, según ha podido comprobar Redacción Médica. Es el caso de Navarra, en donde se ha pinchado el
87 por ciento de los profesionales del sistema de salud. O lo que es lo
mismo, el 13 por ciento de estos trabajadores no dispone de vacuna.
Este es motivo por el cual, desde el Departamento de Salud insisten en
la concienciación de la importancia de la vacuna, no solo
como protección individual sino colectiva.
Sin embargo, la Consejería resalta la dificultad para terminar de
vacunar a aquellos que rehúsan de hacerlo. Las autoridades sanitarias
navarras no tienen fijada una postura concreta y clara respecto a tomar
algún tipo de medida con aquellos profesionales que sigan sin querer
vacunarse, “ya que es una cuestión muy controvertida incluso desde el punto de vista del derecho”, tal y como reconocen las mismas fuentes.
"Los sanitarios sin vacunarse suponen una cuestión muy controvertida incluso desde el punto de vista del Derecho"
Otra región en una situación similar es el archipiélago de las Islas Canarias,
con un 11 por ciento, aproximadamente, de profesionales sanitarios que
declinan o no han sido beneficiarios de alguna dosis.
En el otro
conjunto de islas, en las Baleares, tienen cobertura
completa el 92,25 de los trabajadores que están en primera línea
prestando servicios contra la enfermedad. Una marca que se incrementa
hasta el 93 por ciento si se tiene en cuenta a toda la plantilla de
sanitarios del servicio de salud regional, es decir, que el 7 por ciento
no se ha vacunado.
Porcentaje similar es el de Cataluña, donde todavía el 6,5 no está protegido ante el Covid.19. Mientras, la cifra se sitúa en un 6 por ciento en la Región de Murcia, un 4,55 por ciento en País Vasco y otro 4 por ciento en la Comunidad Valenciana.
Un número que gira en torno al 4 por ciento en regiones como Andalucía y La Rioja, y que se reduce hasta tan solo un 0.4 por ciento en Extremadura.
Otras comunidades como la de Madrid, Galicia o Murcia reconocen que la
media de profesionales sanitarios que sigue sin vacunarse
gira en torno a los mismos niveles que el resto de comunidades.
El de profesionales sanitarios no vacunados es un número del que
algunas comunidades autónomas no disponen porque, a la hora de elaborar
sus datos no discriminan por grupos profesionales, como lo es el de los
sanitarios.
Lo que no aparece en los medios no existe. No sólo no está habiendo muertos sino que tampoco hay efectos adversos, ni graves ni leves. Nada de nada. Todo va bien. El canon se confirma: las vacunas contra el coronavirus están salvando vidas, lo mismo que las demás. Las vacunas han erradicado muchas enfermedades en el pasado y lo mismo harán con ésta.
Para saber algo del asunto hay que acudir, lo mismo que en el franquismo, a fuentes extranjeras, y entonces nos encontramos con que, en efecto, hay personas que están muriendo inmediatamente después de ser vacunadas. Algo es algo.
Ahora bien, su muerte no tiene relación con las vacunas, nos dicen las fuentes oficiales (que son casi todas), lo
cual nos alivia enormemente. Esa falta de relación sólo aparece cuando
se trata de muertes. Si hablamos de efectos secundarios no letales,
entonces el discurso cambia: los efectos secundarios sí están causados
por las vacunas.
No obstante, a veces las explicaciones oficiales sobre las vacunas y las muertes no se sostienen y entonces el argumento retrocede a la siguiente trinchera: el número de casos es insignificante con respecto al total de vacunados. Es preferible el remedio a la enfermedad. Luego las vacunas salvan vidas, “quod erat demonstrandum”.
Con la muerte de 33 ancianos en Noruega, los responsables de salud dicen que el porcentaje está por debajo del uno por mil. Es
muy poquito. Casi nada. Pero eso es algo que se lo deben decir a los
familiares de los fallecidos y, si es posible, a la cara.
No podemos olvidar que la disparatada pretensión de la mayor parte de
los gobiernos del mundo es vacunar a millones de personas, por lo que
esos “pequeños porcentajes” van a multiplicar el número de cadáveres. Si en España vacunan a 20 millones de personas, tendremos 20.000 muertos y el sistema de “salud” seguirá mirando para otro lado. Como si la cosa no fuera con ellos.
Si la vacuna es un instrumento de prevención de la salud, como reza el canon, hasta el más reacio puede comprender que esos 20.000 fallecidos son personas sanas.
La vacuna contra el coronavirus es voluntaria. Para poder inocular a una persona, debe prestar su consentimiento expreso y el médico le debe informar cabalmente acerca -entre otras cosas- de los riesgos, lo cual no se está haciendo en absoluto por
muchas razones, entre otras porque la única preocupación es hacerlo
rápido, e incluso que lo haga quien sea, aunque no sea médico.
Es una chapuza aunque, bien visto, no cambiaría mucho si el informador es un médico, porque la mayor parte de ellos se atienen al canon. Ninguno de ellos admitirá en presencia del candidato que el riesgo es mínimo y que él puede estar dentro del uno por mil que va a caer en el hoyo. Los médicos están haciendo lo mismo que los medios de comunicación: callar. El plan de vacunación masivo y acelerado sería impensable sin ese silencio.
Por
su propia naturaleza, un problema de salud pública adquiere
inmediatamente una dimensión política y social. Cuando se están
produciendo miles de muertes, la primera obligación es la determinar su
causa, investigar y poner remedio.
Sin
embargo, la directora de salud pública de Noruega, Camilla
Stoltenberg, ha confesado públicamente en rueda de prensa que no han
analizado las causas del fallecimiento de 33 ancianos después de recibir
la vacuna porque todos los días mueren 45 ancianos en los asilos del
país escandinavo y porque eran personas muy enfermas, terminales. Se
hubieran muerto de todas maneras, tarde o temprano.
La intervención de la responsable noruega no pudo ser más vergonzosa, a la altura del cúmulo de declaraciones oficiales de todo tipo que llevamos escuchando desde que apareció la pandemia hace un año. No hay relación de causa a efecto, dice Stoltemberg, aunque quizá sí: los efectos secundarios “pudieron haber coadyuvado en un desenlace fatal en algunos enfermos frágiles”.
La respuesta oficial es, pues, un “no” pero “sí”. Es posible. Puede ser, y en consecuencia Noruega ha cambiado el protocolo médico y ahora exige realizar una evaluación médica previa antes de la inoculación. Si los muertos no han tenido relación con la vacuna, ¿por qué cambian ahora los procedimientos médicos?
Si los efectos adversos más inmediatos, a corto plazo, de las vacunas no se admiten de ninguna manera, ¿qué ocurrirá con los efectos a largo plazo? Es
algo que no interesa a nadie y mucho menos interesará cuanto más tiempo
transcurra. La atención estará centrada entonces en otros asuntos. Nadie se acordará de los muertos y nadie preguntará nada.
(*) Abogado y economista, Premio de la Revista del Colegio de Abogados de Madrid
La
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) en su
octavo informe de farmacovigilancia de las vacunas Covid-19, dice que
“de las notificaciones de acontecimientos adversos consideradas graves
recibidas hasta el 5 de septiembre, 300 presentaron un desenlace
mortal”.
Sin embargo, la Agencia apostilla que “estos acontecimientos no pueden
considerarse relacionados con las vacunas por el mero hecho de
notificarse”.
“En la gran mayoría de los casos notificados en España, el
fallecimiento se puede explicar por la situación clínica previa del
paciente y/u otros tratamientos que estuviera tomando y las causas son
diversas sin presentarse un patrón homogéneo”, añaden…
Sin embargo, según ha podido saber Redacción Médica
la Agencia por el momento prefiere no confirmar cuántos de esos
fallecidos son causa directa de las vacunas (si es que los hay) y se
remite a esos 300 fallecidos...
NUEVA YORK.- Aunque los funcionarios de salud pública y los principales medios de
comunicación afirman que ahora la pandemia de COVID-19 es “una pandemia
de personas sin vacunar”, sabemos que esta afirmación se basa en estadísticas muy engañosas, según el sitio de Internet https://articulos.mercola.com
En una rueda de prensa de la Casa Blanca, el 16 de julio de 2021, la
directora de los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades de Estados Unidos, la Dra. Rochelle Walensky, afirmó que
“más del 97 % de las personas que ingresan al hospital en este momento
son personas que no han recibido la vacuna”. Unas semanas más tarde, en
una declaración del 5 de agosto de 2021, ella reveló sin querer cómo se
produjo esa estadística.
Resulta que los CDC analizaban los datos de hospitalización y
mortalidad desde enero hasta junio de 2021, un período durante el cual
la mayor parte de la población de Estados Unidos aún no se había
vacunado.
Pero ese no es el caso ahora. Los CDC también juegan con las
estadísticas de otras formas para crear la impresión falsa e inexacta de
que las personas sin vacunar constituyen la mayor parte de las
infecciones, hospitalizaciones y muertes. Por ejemplo, ahora nos
enteramos de que la agencia cuenta como personas sin vacunar a todas las
que murieron dentro de los primeros 14 días posteriores a la vacuna.
Eso no solo infla de manera imprecisa la cantidad de muertes en
personas sin vacunar, sino que también oculta los peligros reales de las
vacunas antiCOVID, ya que la mayoría de las muertes por estas vacunas
ocurren dentro de las primeras dos semanas. Ahora
los fallecimientos se cuentan como muertes en personas sin vacunar en
lugar de contarse como muertes debido a lesiones por las vacunas o
infecciones por COVID-19!
Cómo cuentan los CDC el repunte de casos
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, no
se considera que una persona está completamente vacunada hasta que
hayan transcurrido 14 días desde la segunda dosis en el caso de Pfizer o
Moderna, o 14 días después de la primera dosis de Janssen. Así es como
los CDC definen un repunte de casos en personas vacunadas:
“Un repunte de infección por la vacuna se define como
la detección de ARN o de antígeno del SARS-CoV-2, en una muestra
respiratoria recolectada de una persona ≥14 días después de haber
completado todas las dosis recomendadas de la vacuna autorizada para el
COVID-19 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados
Unidos (FDA, por sus siglas en inglés)”.
En otras palabras, si ya recibió una dosis de Pfizer o Moderna y
desarrolla COVID-19 sintomático, ingresa al hospital o muere de COVID,
se contará como un caso de una persona sin vacunar. Si ya recibió dos
dosis y se enferma dentro de los 14 días, todavía se cuenta como un caso
de una persona sin vacunar.
El problema con esto es que más del 80 % de las hospitalizaciones y
muertes parecen ocurrir en las personas que se vacunan, pero esta
realidad está oculta por la forma en que se definen y se cuentan los
casos. Una estrategia muy inteligente y común por parte de los CDC
durante la pandemia, ha sido cambiar las definiciones y reglas para que
apoyen su narrativa nefasta.
Por ejemplo, los CDC cambiaron la definición de “vacuna” sin que
nadie supiera, para poder denominar como vacunas a las terapias génicas
de ARNm antiCOVID. En una versión archivada del 26 de agosto de 2021, los
CDC definen “vacuna” como un “producto que estimula el sistema
inmunológico de una persona para producir inmunidad a una enfermedad
específica y protegerla contra esa enfermedad”.
Pero unos días después, apareció una nueva definición en el sitio web de los CDC, que
ahora dice que una vacuna es una “preparación que sirve para estimular
la respuesta inmunológica contra las enfermedades”. Las diferencias en
las definiciones son sutiles pero distintas: la primera definió una
vacuna como algo que “producirá inmunidad”.
Pero debido a que las vacunas antiCOVID-19 no están diseñadas para
detener la infección, sino más bien, para disminuir el grado de
infección, resulta obvio que la nueva definición se creó para incluir a
las vacunas antiCOVID.
Existen diferentes pautas de prueba para las personas vacunadas y sin vacunar
No es solo la definición de los CDC lo que tergiversa los datos. Lo
que es más atroz e ilógico es el hecho de que los CDC tienen dos tipos
diferentes de pautas de prueba: una para los pacientes vacunados y otra
para los pacientes sin vacunar.
Desde que comenzó la pandemia, los CDC han recomendado un umbral de ciclo de prueba de PCR (CT) de 40. Esto
va en contra del consenso científico, que durante mucho tiempo ha dicho
que un CT superior a 35 producirá un 97 % de falsos positivos.
A mediados de mayo de 2021, los CDC redujeron su recuento de CT
recomendado, pero solo para los pacientes que recibieron una o más dosis
de la vacuna antiCOVID. Por
lo tanto, si ya recibió la vacuna antiCOVID, las pautas de los CDC
exigen que su prueba de PCR se realice a un CT de 28 o menos. Si aún no
se ha vacunado, su prueba de PCR se debe realizar a un CT de 40, lo que
sobrestima la verdadera prevalencia de la infección.
El resultado final es que las personas sin vacunar que se hacen la
prueba son mucho más propensas a obtener falsos positivos, mientras que
las que ya recibieron la vacuna tienen más probabilidades de obtener un
diagnóstico preciso de la infección.
La hospitalización y la muerte son las únicas cosas que cuentan si ya recibió la vacuna antiCOVID
Pero eso no es todo. Los CDC también ocultan las fallas de las
vacunas y refuerzan la narrativa de la “pandemia de las personas sin
vacunar”, al contar solo el repunte de casos que causan hospitalización o
muerte en personas vacunadas.
En otras palabras, si recibió la segunda dosis de la vacuna antiCOVID
hace más de 14 días y presenta síntomas, eso no cuenta como un repunte
de casos en personas vacunadas, a menos que ingrese al hospital o que
muera por COVID-19 en el hospital, incluso si da positivo en una prueba.
Entonces, para resumir, el repunte de casos de COVID en personas
vacunadas, solo se cuenta si se aplican todos los siguientes datos:
El paciente recibió la segunda dosis de Pfizer o Moderna al menos
hace 14 días (o una dosis en el caso de la vacuna de Johnson &
Johnson)
El paciente dio positivo para SARS-CoV-2 con un CT de 28 o menos, lo que evita falsos positivos
El paciente ingresó al hospital por COVID-19 y muere ahí mismo
Las personas vacunadas tal vez compensan la mayor parte de las hospitalizaciones
Si las personas vacunadas y sin vacunar no se trataran con estándares
tan variables, tal vez descubriríamos que las personas vacunadas ahora
constituyen la mayor parte de las hospitalizaciones, lo que hace que la
pandemia de COVID involucre a ese mismo grupo de personas. Un artículo
del 30 de agosto de 2021, en el diario The Epoch Times, revela lo que en
realidad sucede:
“Después de una serie de pruebas, a mi amigo le
diagnosticaron pancreatitis. Pero fue más fácil para la burocracia
hospitalaria registrar la admisión como un caso de COVID. Los
principales medios de comunicación dicen que los casos graves de COVID
por lo general ocurren en las personas sin vacunar. ¿Es eso lo que en
realidad sucede?
Pero ese no es el caso de Israel, el primer país en
vacunar a casi todos sus ciudadanos contra el virus. Ya que ahora tiene
una de las tasas diarias de infección más altas y la mayoría de las
personas que contraen el virus (del 77 % al 83 %, dependiendo de la
edad) ya están vacunadas, según los datos recopilados por el gobierno
israelí.
Después de ingresar al hospital, hablé con la
enfermera de la sala de COVID. La enfermera me dijo que ella recibió
ambas vacunas, pero que estaba preocupada porque: ‘Dos tercios de mis
pacientes están completamente vacunados’, dijo. ¿Cómo puede haber tal
desconexión entre lo que me dijo la enfermera de la sala de COVID y los
informes de los principales medios de comunicación?”
El problema es que Estados Unidos ni siquiera intenta lograr un recuento preciso. Como señaló The Epoch Times, “los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reconocieron de forma pública que no tienen datos precisos”.
Entonces, cuando escuche que los casos aumentan y que la mayoría de
ellos ocurre en personas sin vacunar, pregúntese lo siguiente: “¿Estas
personas son las que recibieron una o dos dosis y se enfermaron, o no se
han vacunado? Sin más detalles, es imposible saber lo que en realidad
sucede”, dice The Epoch Times.
Todo lo que sabemos, de acuerdo con un médico que habló para The Epoch Times,
es que “las vacunas no son tan efectivas como los funcionarios de salud
pública nos dijeron que serían. ‘Este es un producto que no hace lo que
se supone que debe hacer. Se supone que debe detener la transmisión del
virus y por desgracia no lo hace’”.
Cuentan diferentes tipos de enfermedades como casos de COVID
Además de todo eso, los hospitales todavía reportan enfermedades no
relacionadas con el SARS-CoV-2 como COVID. De acuerdo con lo informado
por The Epoch Times:
“Las autoridades sanitarias de todo el mundo han
hecho esto desde el comienzo de la crisis de COVID. Por ejemplo, los
funcionarios de salud estatales consideraron la muerte de un joven en el
condado de Orange, Florida, que tuvo un accidente en motocicleta el
verano pasado, como una muerte por COVID.
Y un constructor de mediana edad que se cayó de una
escalera en Croacia, también se contabilizó como una muerte por COVID.
Para complicar más las cosas, incluso las personas que dieron negativo
en la prueba de COVID a veces se cuentan como muertes por COVID.
Considere el caso de Matthew Irvin, de 26 años, padre
de tres hijos y residente del condado de Yamhill, Oregón. De acuerdo
con lo informado por KGW8 News, Irvin fue a la sala de emergencias con
dolor de estómago, náuseas y diarrea el 5 de julio de 2020. Pero en
lugar de admitirlo, los médicos lo enviaron a casa.
Cinco días después, el 10 de julio de 2020, Irvin
murió. Aunque su prueba de COVID dio negativo dos días después de su
muerte, el médico forense le dijo a la familia que no era necesaria una
autopsia y contó su muerte como un caso de coronavirus. La Autoridad de
Salud de Oregón tardó dos meses y medio en corregir el error.
En un ejemplo aún más sorprendente, se reportó de
forma errónea que en una casa de retiro en Nueva Jersey, que solo tiene
90 camas, hubieron 753 muertes por COVID. De acuerdo con un portavoz,
tuvieron menos de veinte muertos. En otras palabras, la cantidad de
muertes se exageró en un 3.700 %”.
No hay necesidad de temerle a la variante Delta si aún no se ha vacunado
En una entrevista del 29 de junio de 2021, Fauci
llamó a la variante Delta “un cambio en las reglas del juego” para las
personas sin vacunar y advirtió que devastará a la población sin
vacunar, mientras que las personas vacunadas estarán protegidas contra
ella. Por desgracia, en el mundo real, la verdad es todo lo contrario,
ya que la variante Delta es peligrosa para las personas que recibieron
la vacuna antiCOVID.
En una aparición en el canal de noticias Fox News, el Dr. Peter McCullough, epidemiólogo y cardiólogo, señaló que “es muy claro por el informe técnico del Reino Unido, que se publicó el 18 de junio, de que la vacuna no brinda protección contra la variante Delta”.
La razón de esto es que la variante Delta contiene tres mutaciones
diferentes en la proteína Spike. Esto permite que esta variante evite
las respuestas inmunológicas en las personas que recibieron la vacuna
antiCOVID, pero no en las que tienen inmunidad natural.
Aun así, la variante Delta es menos agresiva que las variantes
anteriores, según el Informe técnico del 18 de junio de 2021 del Reino
Unido. En
este informe se presentan datos que demuestran que la variante Delta es
más contagiosa pero mucho menos mortal y más fácil de tratar. McCullough
dijo para Fox News:
“Ya sea que reciba la vacuna o no, los pacientes
presentarán algunos síntomas leves como un resfriado y se pueden
controlar muy fácil. Para los pacientes que tienen síntomas graves o que
están en alto riesgo, podemos utilizar algunos medicamentos y superar
la enfermedad desde casa. Por lo anterior, ya no hay motivos para
fomentar la vacunación”.
Compare eso con la siguiente declaración hecha por el presidente
Biden durante una reunión pública de CNN en Cincinnati, Ohio, a finales
de julio de 2021:
“Las personas que no se han vacunado enfrentan una
pandemia. Es así de básico, así de simple. Si ya recibió la vacuna, no
ingresará al hospital, ni acudirá a la UCI y tampoco morirá. Si ya se
vacunó, no va a contraer el COVID”.
Sin embargo, la Dra. Leana Wen contradijo al presidente y dijo que
este guío a las personas en Estados Unidos por el camino incorrecto, al
decirles que no necesitaban utilizar cubrebocas si ya se habían
vacunado, ya que no podían contagiarse ni transmitir el virus a los
demás. De acuerdo con lo informado por CNN Health:
“En particular, Wen se opuso a las afirmaciones
incorrectas de Biden de que es imposible contraer el COVID-19 o la
variante Delta si está vacunado. ‘En realidad me sentí decepcionada’, dijo Wen. De
hecho, pensé que respondía preguntas como si fuera hace un mes. No sabe
lo que sucede en realidad. Creo que es posible que haya guiado a las
personas por el camino incorrecto'”.
CNN agregó que Wen le dijo a su comentarista político Anderson
Cooper, que “muchas respuestas desconocidas permanecen relacionadas con
el COVID-19, y que aún no se sabe qué tan bien protegidas están las
personas vacunadas de una enfermedad leve o si las personas vacunadas
podrían ser contagiosas”.
Los pacientes vacunados llenan los hospitales de todo el mundo
Los datos del Reino Unido demuestran que la variante Delta es menos
agresiva que los virus anteriores del SARS-CoV-2, mientras que
desmienten la afirmación de que evitar enfermedades graves es una señal
de que las vacunas de verdad funcionan. Dado que la variante Delta por
lo general no causa una enfermedad grave en primer lugar, no tiene
sentido atribuirle a la vacuna una enfermedad menos agresiva.
Pero si hasta el momento la variante Delta es menos agresiva,
entonces ¿por qué tantas personas “vacunadas” terminan en el hospital?
Aunque todavía no tenemos una confirmación clara, esta podría ser una
señal de que la mejora dependiente de anticuerpos (ADE) está haciendo su
trabajo.
Cualquiera que sea el caso, los datos del mundo real, en zonas con
las tasas más altas de la vacuna antiCOVID, demuestran una tendencia muy
alarmante. Por ejemplo, el 1 de agosto de 2021, la directora de los
Servicios de Salud Pública de Israel, la Dra. Sharon Alroy-Preis,
anunció que la mitad de todas las infecciones por COVID-19 ocurrían en
las personas vacunadas. También
aparecen signos de enfermedades más graves en las personas que están
completamente vacunadas, dijo, en especial en las personas mayores de 60
años.
Unos días después, el 5 de agosto de 2021, el Dr. Kobi Haviv, director del Hospital Herzog en Jerusalén, apareció en la cadena Channel 13 News,
y dijo que el 95 % de los pacientes con COVID-19 muy enfermos están
completamente vacunados y que suman del 85 % al 90 % de las
hospitalizaciones relacionadas con el COVID.
En Escocia, los datos oficiales sobre hospitalizaciones y defunciones
indican que el 87 % de los que murieron por COVID-19 en la tercera ola,
la cual comenzó a principios de julio, se habían vacunado.
En Gibraltar, que tiene una tasa de cumplimiento de la vacuna
antiCOVID del 99 %, los casos de COVID aumentaron en un 2.500 % desde el 1
de junio de 2021, mientras
que en Islandia, donde más del 82 % de la población ya recibió la
vacuna, el 77 % de los nuevos casos de COVID ocurren en las personas
completamente vacunadas.
Los datos del Reino Unido demuestran una tendencia similar entre las
personas mayores de 50 años. En este grupo de edad, las personas parcial
y totalmente “vacunadas” representan el 68 % de las hospitalizaciones y
el 70 % de las muertes por COVID.
Una investigación de los CDC de un brote en el condado de Barnstable,
Massachusetts, entre el 6 de julio de 2021 y el 25 de julio de 2021,
descubrió que el 74 % de las personas que recibieron un diagnóstico de
COVID-19 y el 80 % de las hospitalizaciones, correspondían a individuos
completamente vacunados. La mayoría tenía la variante Delta.
Los CDC también descubrieron que las personas que se vacunaron y que
luego contraen la infección, tienen una carga viral en sus fosas nasales
igual de elevada que las personas sin vacunar. Lo mismo se descubrió en un estudio británico, cuya preimpresión se publicó a mediados de agosto de 2021. Esto significa que las personas vacunadas transmiten la infección al igual que las personas sin vacunar.
De manera interesante, un estudio de preimpresión de Lancet, que
examinó los casos de contagio entre los trabajadores de la salud en
Vietnam que recibieron la vacuna antiCOVID de AstraZeneca, descubrió que
“las cargas virales, entre los casos de COVID en vacunados, de la
variante Delta eran 251 veces más altas que las de los casos infectados
con cepas antiguas que se detectaron entre marzo y abril de 2020”.
Además, no encontraron correlación entre los niveles de anticuerpos
neutralizantes inducidos por la vacuna y las cargas virales o el
desarrollo de síntomas. De acuerdo con los autores:
“El repunte de infecciones de la variante Delta entre
los vacunados, se relaciona con cargas virales muy altas, positividad
prolongada de la prueba PCR y niveles bajos de anticuerpos
neutralizantes inducidos por la vacuna, lo que explica la transmisión
entre las personas vacunadas”.
No todas las personas vacunadas están registradas
Como si todo eso no fuera suficiente, todavía existe otro factor de
confusión. El hecho de que haya recibido la vacuna antiCOVID no
significa que se haya confirmado que la recibió. Solo se confirma que
está “vacunado” si su vacuna antiCOVID se agrega a su registro médico, y
esto a veces no sucede si va a una clínica de vacunación temporal o una
farmacia, por ejemplo. De acuerdo con lo informado por CNN:
“Si usted se encuentra entre las innumerables
personas que no recibieron las dosis en el consultorio de un médico de
atención primaria, es posible que no haya ningún registro de la vacuna
en el archivo de su médico”.
Para contar como una persona “vacunada confirmada”, debe enviar su
tarjeta de vacunación al consultorio de su médico de atención primaria y
hacer que la agreguen a su registro médico electrónico. Si recibió la
vacuna en una farmacia, deberá verificar que le hayan enviado el
comprobante de vacunación a su médico. Las oficinas de atención primaria
son responsables de compartir los datos de vacunación de sus pacientes
con el sistema de información de vacunas del estado.
La prueba de la vacuna registrada por el paciente solo se acepta para
las vacunas antigripales y neumocócicas, no para las vacunas
antiCOVID-19. Lo
que todo esto significa es que, digamos que recibió la vacuna hace
varias semanas en una clínica de vacunación y llego al hospital con
síntomas de COVID. A menos que su estado de vacuna antiCOVID se haya
agregado al sistema médico, no contará como “vacunado”.
Esto también puede sesgar las estadísticas, porque sabemos que los
CDC determinan el estado de vacunación al comparar la vigilancia de
casos de SARS-CoV-2 y los datos de CAIR2 con identificadores y
algoritmos a nivel de persona.
Como señaló John Zurlo, director de la división de enfermedades
infecciosas de la Universidad Thomas Jefferson, “la falta de registros
de vacunas confiables complica los esfuerzos para comprender con
precisión la efectividad de la vacuna y determinar cuántas
hospitalizaciones y muertes locales son el resultado de las infecciones
por COVID-19”.
Estamos en el ensayo clínico más grande de la historia médica
Para terminar, vale la pena recordar que la campaña de vacunas
antiCOVID es parte integral de un ensayo clínico. Como señaló la Dra.
Lidiya Angelova en un artículo reciente de Genuine Prospect:
“Muchas personas no saben que participan en el ensayo
clínico más grande de la historia. Esto se debe a que la Organización
Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias, los políticos, las
celebridades y los periodistas promueven los tratamientos médicos
experimentales (erróneamente llamados vacunas antiCOVID-19) como seguros
y efectivos, mientras que estos tratamientos se encuentran en la etapa
inicial de investigación clínica.
Significa que no hay suficientes datos para tales afirmaciones y que las personas que participan son sujetos de prueba”.
Como se muestra en un gráfico del portal Genuine Prospect,
en circunstancias normales, la investigación clínica sigue un protocolo
estricto que comienza con pruebas en cultivos celulares. Después de eso
vienen las pruebas en animales, luego las pruebas en humanos limitadas
en cuatro fases. En la Fase 1 de las pruebas en humanos, se incluyen
hasta 100 personas y se les da seguimiento desde una semana hasta varios
meses.
La fase 2 por lo general incluye cientos de participantes y dura
hasta dos años. En la Fase 3, se prueban hasta 3.000 participantes
durante uno a cuatro años. La fase 4 incluye varios miles de personas a
las que se les da seguimiento durante al menos un año o más. Después de
cada fase, se examinan los datos para evaluar la efectividad y las
reacciones adversas.
Para las “vacunas” antiCOVID no se siguieron los plazos para estas
etapas y fases. La mayoría de los ensayos de Fase 3 concluyeron a fines
de 2020, y todas las personas que recibieron las vacunas desde su
lanzamiento bajo autorización de uso de emergencia son parte de un
ensayo clínico de Fase 4, ya sea que se den cuenta o no. Y
dado que las pruebas no se completaron, no puede hacer afirmaciones
definitivas sobre la seguridad, en especial a largo plazo. Como señaló
Angelova:
“Cuando trabajé en el Instituto Nacional de Alergias y
Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) asistí al
curso llamado Aspectos éticos y regulatorios de la investigación
clínica, donde la primera regla que aprendimos fue que ‘La investigación
clínica debe ser ética’. Todos los aspectos éticos de la investigación
clínica se descartan con las vacunas antiCOVID-19.
Las personas deben saber que nadie puede exigirles la
vacuna para participar en actividades cotidianas como usar el
transporte público, ir de compras, ir a la escuela e incluso al
hospital. Mucho menos deben permitir que los castiguen por negarse a
tomar los tratamientos médicos experimentales.
El uso masivo de las vacunas antiCOVID-19 y las
medidas de COVID-19 constituyen una infracción de los artículos 2, 3, 5,
9, 11, 12, 13, 18, 20, 25, 27, 28 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos. (DUDH)”.
MIAMI.- El médico nigeriano Joseph Ladapo fue
nombrado por el gobernador Ron DeSantis como la máxima autoridad
sanitaria del estado de Florida. Con amplias credenciales académicas, cobró
notoriedad nacional por su polémico punto de vista sobre el combate a la
pandemia, según https://www.infobae.com/america.
“Florida
va a rechazar completamente el miedo como el vehículo para crear
políticas públicas. El miedo, lamentablemente, ha sido la pieza central
en la salud pública”, dijo el doctor Joseph Ladapo durante la rueda de
prensa en la que fue presentado como la nueva cabeza del departamento de
salud de la Florida bajo el título de cirujano general del estado.
Ladapo nació en Nigeria
y se mudó a los Estados Unidos a los cinco años. Hijo de un experto en
microbiología, la ciencia siempre fue su camino. Graduado de medicina de
la Universidad de Harvard, trabajó durante años como investigador para UCLA en California.
A
partir de este martes, acepta un puesto de investigador en la
Universidad de la Florida, y trabajará codo a codo con el gobernador Ron
DeSantis para combatir la pandemia que en el estado de Florida ya se ha
cobrado cerca de 52.000 vidas y ha infectado a más de tres millones y
medio de personas.
Pero
a diferencia de la mayor parte de los científicos en el país, Ladapo no
cree que la vacuna sea la solución a todos los problemas causados por
el COVID 19, pese a las evidencias epidemiológicas de las campañas de
inmunización.
“El
estado promoverá la buena salud, y la vacunación no es el único camino
para lograrlo. Esto se ha tratado como una religión, y no tiene sentido.
La vacunación, la pérdida de peso, ejercitar más y comer más frutas y
verduras, todo es importante”, agregaba Ladapo.
En un artículo de opinión publicado en el periódico Wall Street Journal, Ladapo aseguró en junio que los
riesgos de la vacuna sobrepasan los beneficios en casos de personas que
no son vulnerables ante el COVID 19, como los niños o los adultos
jóvenes, o personas que se hayan recuperado ya del virus generando
anticuerpos, contradiciendo las conclusiones de los paneles de la FDA.
Además
afirma que la inmunidad de rebaño como consecuencia del contagio
natural será la única manera cierta de salir de la pandemia.
La visión de Ladapo se alinea con la del gobernador DeSantis,
quien desde comienzos de la pandemia ha tomado un rol más pasivo que
muchos de sus colegas, oponiéndose a los cierres y dejando que la
población se cuide como le parezca sin demasiadas imposiciones
gubernamentales.
Desde ya, la designación de Ladapo ha generado
controversia en Florida, donde algunos legisladores demócratas han
manifestado descontento.
“El
cirujano general de
la Florida debe ser un experto en salud pública. Sin embargo, el
gobernador elige a alguien que ha cuestionado la seguridad de las
vacunas contra el COVID 19, ha abogado en contra del uso de máscaras
como una forma de prevenir el contagio del virus y que cree en la
inmunidad de rebaño como la mejor manera de controlar la pandemia”, se
quejaba la senadora estatal Janet Cruz.
Con
respecto al uso de mascarillas, Ladapo tendrá un rol fundamental en la
disputa llevada adelante por el estado en contra de la obligatoriedad de uso de tapabocas en escuelas. 13
de los 67 distritos escolares de Florida lo exigen pese a que el
gobernador amenazó incluso con quitarle fondos a los distritos que
adoptaran tal medida.
Ladapo es un gran
defensor de los derechos individuales y su postura con respecto a las
máscaras se reduce a que es una opción personal utilizarla -o una
decisión de los padres en el caso de los menores de edad-.
“La
idea de que las personas no puedan tomar sus propias decisiones en
temas de salud está mal y no es algo que vamos a apoyar desde aquí”, informaba.
Tras
la designación por parte del gobernador, Ladapo debe ser confirmado en
su cargo por la legislatura estatal. De amplia mayoría republicana, se
duda que vaya a haber ningún tipo de complicación en el voto.
ÁMSTERDAM.- El comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA),
el PRAC, está evaluando si existe un riesgo de síndrome inflamatorio
multisistémico (MIS) con las vacunas COVID-19 tras una notificación de
esta reacción tras la inmunización con Pfizer de un joven danés de 17
años.
MIS
es una afección inflamatoria grave que afecta a muchas partes del
cuerpo y los síntomas pueden incluir cansancio, fiebre intensa
persistente, diarrea, vómitos, dolor de estómago, dolor de cabeza, dolor
de pecho y dificultad para respirar. Anteriormente, se informó MIS
después de la enfermedad COVID-19. El paciente danés, sin embargo, no
tenía antecedentes de COVID-19.
El MIS es raro y su tasa de incidencia antes de la pandemia de
Covid-19 estimada en 5 países europeos era de alrededor de 2 a 6 casos
por 100.000 por año en niños y adolescentes menores de 20 años y por
debajo de 2 casos por 100.000 por año en adultos de 20 años o más.
Actualmente, no hay cambios en las recomendaciones actuales de la
Unión Europea para el uso de vacunas contra el Covid-19. Por el momento,
el PRAC alienta a todos los profesionales de la salud a informar
cualquier caso de MIS y otros eventos adversos en las personas que
reciben estas vacunas.
El PRAC ahora evaluará los datos disponibles en MIS para determinar
si la enfermedad puede ser causada por la vacuna y recomendará si se
necesitan cambios en la información del producto de las vacunas. La EMA y
las autoridades nacionales proporcionarán actualizaciones adicionales
según sea necesario.
GINEBRA.- Ninguno de los 43 antibióticos actualmente en desarrollo ni las
medicinas aprobadas recientemente son suficientes para combatir la
creciente aparición y propagación de resistencia a los antimicrobianos,
advirtió la Organización Mundial de la Salud.
Casi todos
los nuevos antibióticos que se lanzaron al mercado en los últimos años
son variaciones de clases de medicamentos descubiertos hace décadas,
según un reporte de la OMS publicado el jueves, lo que subraya cuán
insuficientes pueden ser para enfrentar la resistencia a los
antimicrobianos (RAM).(https://bit.ly/3tjYiw0)
La resistencia a
los medicamentos es impulsada por el uso indebido y excesivo de
antibióticos y otros antimicrobianos, lo que lleva a algunas bacterias a
evolucionar y convertirse en "superbacterias" para encontrar nuevas
formas de vencer a los medicamentos. Estudios anteriores han estimado
que la RAM matará a decenas de millones de personas cada año después de
2050.(https://bit.ly/3uMxSmE)
De los 43 antibióticos en
desarrollo, la OMS dijo que 26 medicamentos atacan a las 13
"superbacterias" más peligrosas. Pero la agencia de salud agregó que la
mayoría de estos antibióticos son derivados de clases existentes, lo que
podría resultar en una "rápida aparición de resistencia a los
medicamentos".
El informe mostró que el impacto de la RAM es ahora
más severo en los países más pobres y entre los muy ancianos o muy
jóvenes, estimando que un 30% de los recién nacidos con sepsis mueren de
infecciones bacterianas que son resistentes a los antibióticos de
primera línea.
"El fracaso persistente para desarrollar, fabricar y
distribuir nuevos antibióticos eficaces está alimentando aún más el
impacto de la resistencia a los antimicrobianos y amenaza nuestra
capacidad para tratar con éxito las infecciones bacterianas", afirmó la
doctora Hanan Balkhy, subdirectora general de la OMS.
El informe
anual de 2020 revela una cartera casi "estática", dijo la OMS, ya que
las agencias reguladoras han aprobado pocos antibióticos en los últimos
años y las grandes compañías farmacéuticas están perdiendo interés en el
desarrollo de antibióticos, ya que no se consideran rentables.
Farmacéuticas
como Novartis, Bristol Myers Squibb y AstraZeneca Plc han abandonado el
desarrollo de sus programas de antibióticos en los últimos meses.
Sin
embargo, la agencia ha incluido por primera vez una descripción general
de métodos no tradicionales para debilitar las bacterias, incluidos los
virus que comen bacterias llamados bacteriófagos y las terapias
inmunológicas.
BARCELONA.- “Caballeros, esto no es una farsa”, dijo —o dicen que dijo— el cirujano John Collins Warren ante
un anfiteatro lleno de público en el Hospital General de Massachussets
en octubre de 1946 después de extirpar, sin dolor alguno, un tumor en el
cuello de un paciente. Era impensable, por aquel entonces, una
intervención de ese tipo sin que el enfermo se retorciese de dolor. Pero
el dentista William T.G. Morton había hecho inhalar al paciente vapor
de éter antes de la cirugía y logró que permaneciese inmóvil e
insensible al daño del bisturí, según recuerda El País.
Con ese preparado, que Morton acuñó como
Letheon —del griego “olvido”—, se ponía la primera piedra de la
anestesia moderna, que no ha dejado de perfeccionarse desde entonces.
“En el siglo XIX conseguimos que el paciente se quedase inconsciente; en
el XX, que no se muriese en el quirófano; y ahora hay que mejorar los
resultados a largo plazo”, resume el doctor Lluís Gallart, jefe de
sección del Servicio de Anestesiología del Hospital del Mar.
Precisamente, su equipo ha descrito, por primera vez, el momento exacto
en el que una persona anestesiada pierde el conocimiento, un hallazgo
que servirá para ajustar mejor las dosis de anestesia a los pacientes.
“Hasta ahora teníamos la situación clínica del paciente y
una serie de dispositivos que nos ayudaban a ver si el paciente estaba
consciente o inconsciente”, explica Juan Luis Fernández Candil,
anestesiólogo y autor del estudio, que ha sido publicado en la revista científica Sleep.
Según el peso, la talla, el género, las patologías del paciente y el
tipo de intervención, además de otros parámetros que analizan el estado
de consciencia, los anestesiólogos afinan la cantidad de fármacos
anestésicos necesarios para que el paciente no sienta dolor durante la
intervención. Si se quedan cortos, el enfermo vuelve en sí y siente el
dolor de una operación. Pero si, con el fin de mantener al paciente en
ese estado de inconsciencia, exceden la dosis más adecuada, también
puede haber consecuencias.
“Es como con los antibióticos: son muy buenos
para destruir microorganismos, pero si damos más dosis de las
necesarias, puede afectar a otros órganos. Se ha visto que una
sobredosificación en pacientes frágiles aumenta el riesgo de deterioro
cognitivo postoperatorio”, justifica Fernández Candil.
En
la búsqueda de esa “anestesia individualizada y ajustada a cada caso”
de la forma más precisa posible, explica el anestesiólogo del Mar, los
investigadores del hospital llevan cinco años investigando la manera de
afinar la pauta farmacológica. Y conocer el punto exacto en el que el
paciente entra en un estado de inconsciencia era clave. “Si sabemos
exactamente cuándo ocurre, la dosificación es más justa y evitamos
sobredosificar”, agrega Fernández Candil.
Los investigadores reclutaron a una treintena de voluntarios sanos a los que inyectaron propofol, un conocido fármaco anestésico muy empleado en los quirófanos.
Con sus constantes vitales vigiladas y la actividad cerebral
monitorizada a través de una resonancia magnética y un
electroencefalograma, secuenciaron con éxito la pérdida de conocimiento
de 21 de los voluntarios. Los participantes tenían que apretar un sensor
cada dos segundos para hacer un seguimiento de esa desconexión; si
dejaban de hacerlo, significaba que se habían quedado inconscientes.
“Lo
que vimos fue que cuando perdían la consciencia [cuando dejaban de
apretar el sensor], la actividad entre el córtex, que es un área del
cerebro más superficial, y el subcórtex, que es más profunda, se
desincronizaban”, explica Fernández Candil.
El neurólogo
Jesús Pujol, que también ha participado en el estudio, explica el
hallazgo: “La vigilia y el sueño son dos estados distintos: lo que rige
la actividad mental del primero son los estímulos, lo que vemos y
percibimos; lo que rige la actividad del segundo son las inquietudes, el
malestar, el hambre… Para pasar de un estado a otro, es necesario que
las dos partes del cerebro se desincronicen y se vuelvan a sincronizar
con una nueva organización”. Como en un coche, dice, que para cambiar de
la primera marcha a la segunda hay que pisar el embrague y levantarlo
para saltar a esa velocidad.
En
el estudio, el tiempo de paso de la vigilia al sueño fue de una media
de 100 segundos, aunque los investigadores matizan que el tiempo varía
según la velocidad a la que inyectes el preparado anestésico —en su
caso, fue muy paulatino— y en la práctica clínica suele ser un espacio
temporal más corto. Pujol señala, no obstante, que esta transición
revela que el tránsito entre vigilia y sueño es “largo”: “La idea de
caer dormido parece que es algo brusco, pero el cerebro se toma su
tiempo”.
En ese tránsito de 100 segundos, en cualquier
caso, los investigadores encontraron el instante decisivo de la pérdida
de consciencia. Ahora solo falta trasladarlo a la práctica clínica
diaria. Pero queda recorrido. “En el estudio teníamos las imágenes de
cómo se comporta el cerebro mientras ponemos la anestesia. En la
práctica diaria no podemos tener una resonancia magnética en cada
quirófano, pero sí tenerun aparato que nos permita hacer
el seguimiento del electroencefalograma del paciente”, señala Fernández
Candil.
En una fase siguiente de la investigación, los científicos del
Hospital del Mar quieren correlacionar los datos clínicos —el momento en
el que paciente dejó de pulsar el sensor— y las imágenes de las
resonancias con los de los datos del electroencefalograma para localizar
cambios en la actividad eléctrica del cerebro que permitan interpretar
con precisión el estado de vigilia o sueño de los pacientes.
“Este
estudio es muy importante. El poder determinar cuándo se va a producir
ese tiempo de hipnosis nos permitirá saber qué dosificación corresponde
para no sobredosificar. Cuando sean capaces de filtrar los datos de las
resonancias, nos permitirá llevar este hallazgo a las trincheras, a los
quirófanos”, señala Fernando Iturri, neuroanestesiólogo de la Sociedad
Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR), que no ha participado
en el estudio.
“A mí lo que me parece muy bonito es que
el estudio justifica muchas de las experiencias de lso pacientes que se
han sometido a la anestesia con propofol, que despiertan eufóricos y
refieren experiencias oníricas o sueños vividos. Esto es por la
disociación que se produce en ese momento entre la corteza y el sistema
por defecto, que es una red neuronal que funciona de forma inconsciente,
como una vida interna del cerebro. Cuando disminuye la conciencia es el
que más actúa”, reflexiona Jesús Porta, vicepresidente de la Sociedad
Española de Neurología.
BARCELONA.- ¿Cómo puede ser que una misma enfermedad afecte de manera tan diferente a
unos y a otros? ¿Por qué hay personas que contraen una infección por
coronavirus y permanecen asintomáticas y otras que, en cambio, enferman
gravemente y pueden incluso perder la vida por esta razón? Un año de pandemia, y de investigaciones científicas en primera línea, han mostrado que factores como la edad o las enfermedades previas influyen en la gravedad del paciente, según resume hoy El Periódico.
Mientras, la gran incógnita siguen siendo aquellos pacientes jóvenes y sanos que, a pesar de todo, enferman gravemente de covid-19.
¿Cuál es, pues, el factor que determina su pronóstico? La respuesta
podría estar en los interruptores químicos que regulan la expresión de
sus genes. En su epigenética.
Un nuevo estudio liderado por los investigadores Manel Esteller y Aurora Pujol,
y publicado este mismo jueves en la revista ‘EBiomedicine’, identifica
tres factores epigenéticos que podrían predecir la gravedad de la
enfermedad. Es decir, tres claves que marcan la diferencia entre
aquellos que enferman como si nada y aquellos que desarrollan cuadros
clínicos graves.
"Hemos estudiado el material genético de más de 400 pacientes positivos a covid-19.
Todas estas eran personas sanas, sin comorbilidades y menores de 62
años. Parte de estas contrajeron la infección sin apenas síntomas y
otros, en cambio, acabaron ingresadas y con asistencia respiratoria",
resume Esteller en declaraciones a este diario.
El análisis ha logrado identificar unos cuarenta puntos del genoma que diferencian los pacientes gravemente enfermos.
Esto, a su vez, se ha relacionado con tres factores epigenéticos.
"El
primero factor tiene que ver con la expresión de unos genes que provocan
una respuesta inmune demasiado fuerte. El segundo, con una respuesta inflamatoria excesiva. Y el tercero, con los desajustes metabólicos
que también desencadenan enfermedades como la diabetes o la obesidad",
ilustra el director del Institut de Recerca contra la Leucèmica Josep
Carreras (IJC) y catedrático de genética de la Universitat de Barcelona
(UB).
Estos serían, pues, los interruptores químicos que desencadenarían los casos graves de covid-19.
El estudio estima que alrededor del 13% de la población mundial tendría esta firma epigenética inscrita en sus ADN. "Esto significa que hay un 13% de la población que, aún estando sana, si algún día contrae el virus tendrá un elevado riesgo de enfermar gravemente",
argumenta el científico.
Estas cifras coinciden con lo observado
durante esta pandemia, que en tan solo un año ha dejado más de 136
millones de personas contagiadas y casi tres millones de fallecidos.
BOSTON.- Una proteína
denominada factor plaquetario 4 o FP4 es la que ha podido originar los
trombos desarrollados por 16 personas en Alemania, Austria y Noruega,
después de ser vacunados con el suero de AstraZeneca, según sendos
estudios publicados en la revista estadounidense The New England Journal
of Medicine.
El primero de ellos analiza el caso de once pacientes vacunados en Alemania y Austria que
habían desarrollado trombosis después de ser inoculados con el suero
británico; nueve eran mujeres, con una edad media de 36 años (rango, 22 a
49).
Entre 5 y 16 días después de vacunarse, los pacientes
presentaron uno o más eventos trombóticos, con la excepción de 1
paciente, que tuvo una hemorragia intracraneal mortal.
De los
pacientes con uno o más episodios trombóticos, 9 tuvieron trombosis
venosa cerebral, 3 trombosis venosa esplácnica (en el hígado), 3 embolia
pulmonar y 4 otras clases de trombosis; de todos ellos, 6 fallecieron y cinco pacientes tenían coagulación intravascular diseminada.
Aunque
las trombosis afectaron a distintos órganos, todos los pacientes tenían
anticuerpos contra la proteína FP4 y déficit de plaquetas en la sangre.
El
estudio, financiado por la Fundación Alemana de Investigación, concluye
que la vacunación con el suero de AstraZeneca "puede dar lugar al
desarrollo poco frecuente de trombosis inmunitaria mediada por
anticuerpos activadores de plaquetas contra FP4".
El segundo
estudio analiza la situación de los cinco pacientes de Noruega: cuatro
mujeres y un varón de entre 32 y 54 años que eran trabajadores
sanitarios y que desarrollaron síntomas entre el séptimo y el décimo día
después de recibir la primera dosis de la vacuna.
Todos los pacientes desarrollaron trombos en lugares no habituales; uno presentó trombocitopenia grave, y cuatro tuvieron una hemorragia cerebral importante (tres fallecieron).
Como
en el estudio anterior, todos ellos tenían altos niveles de anticuerpos
contra la proteína FP4 de las plaquetas, una reacción inducida por la
vacuna.
Thank you for watching
Sin
embargo, el estudio -de la Universidad de Oslo- apunta que dado que los
cinco casos se registraron entre más de 130.000 personas vacunadas, se
trata de una reacción poco frecuente.
Ambos estudios analizan las
reacciones de la vacuna de AstraZeneca, por lo que, de momento, se
desconoce si en el caso de la de Janssen, los trombos provocados por el
suero de Johnson & Johnson tienen el mismo origen.