martes, 28 de septiembre de 2021

La OMS avala el coctel de anticuerpos de Regeneron para Covid pero pide bajar su precio



 LONDRES.- Un panel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el pasado viernes el uso del coctel de anticuerpos de Regeneron de Roche para pacientes con alto riesgo de hospitalización y aquellos gravemente enfermos sin anticuerpos naturales, según informa la agencia internacional de noticias Reuters.

El tratamiento recibió la autorización de uso de emergencia de Estados Unidos tras ser objetivo de atención cuando se usó para tratar al expresidente Donald Trump cuando se enfermó de Covid-19 el año pasado. Europa está revisando la terapia, mientras que Reino Unido la aprobó el mes pasado.

Si bien reconoció los costos asociados con el tratamiento, el panel de la OMS dijo que, dados los beneficios registrados de la terapia, “las recomendaciones deberían proporcionar un estímulo para involucrar todos los mecanismos posibles para mejorar el acceso global a la intervención y las pruebas asociadas”.

En otra declaración, la OMS pidió a Regeneron bajar los precios y distribuir el tratamiento de manera equitativa en todo el mundo, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. La agencia también instó a las empresas a transferir tecnología para ayudar a fabricar biosimilares.

El tratamiento, llamado Ronapreve, o REGEN-COV en Estados Unidos, ha sido una gran fuente de ingresos para Regeneron, que en el segundo trimestre registró ventas en Estados Unidos por 2,590 millones de dólares.

Regeneron suministrará 1.4 millones de dosis de REGEN-COV al gobierno de Estados Unidos antes del 31 de enero a un costo de 2,100 dólares por dosis.

La organización benéfica médica francesa Médicos Sin Fronteras (MSF) replicó los comentarios de la agencia de la ONU, exigiendo que se garantice el acceso asequible y sostenible a medicamentos que salvan vidas durante la pandemia.

Las pautas de la OMS, publicadas en el British Medical Journal (BMJ), se basaron en datos de un gran estudio británico y otros tres ensayos que aún no han sido revisados por pares.

En junio, el ensayo RECOVERY de Gran Bretaña encontró que la terapia redujo las muertes en pacientes hospitalizados cuyos propios sistemas inmunológicos no habían logrado producir una respuesta.

El tratamiento, una combinación de casirivimab e imdevimab, se basa en una clase de medicamentos llamados anticuerpos monoclonales que imitan los anticuerpos naturales producidos por el cuerpo humano para combatir las infecciones.

El coronavirus infecta y se expande gracias a unas moléculas del sistema inmunitario



SAN FRANCISCO.- Una investigación internacional ha concluido que el coronavirus puede infectar y expandirse mejor en las vías respiratorias gracias a las lectinas, unas moléculas presentes en la membrana de algunas células del sistema inmunitario.

Las conclusiones del estudio, liderado por el centro de investigación Vir Biotechnology de San Francisco y en el que han participado el instituto IrsiCaixa y el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), han sido publicadas en la revista Nature.

El trabajo ha demostrado la influencia de las lectinas en la entrada del SARS-CoV-2 a las células diana y, por tanto, en la diseminación de la infección causada por este virus, poniendo así de manifiesto uno de los mecanismos que emplea este coronavirus para expandirse con más facilidad en el tracto respiratorio.

Los resultados también apuntan que las lectinas pueden modular la capacidad de los anticuerpos para bloquear el virus y evitar así la infección, un descubrimiento que se deberá tener en cuenta a la hora de diseñar futuras estrategias terapéuticas con anticuerpos monoclonales.

Un nuevo estudio confirma que los niños y los jóvenes tiene bajo riesgo de padecer Covid-19 grave

 


TORONTO.- Una nueva investigación ha comprobado que los niños y los jóvenes pueden tener un bajo riesgo de contraer el Covid-19 aguda grave, según un estudio realizado durante la primera mitad de la pandemia y publicado en CMAJ (Canadian Medical Association Journal).

Los investigadores del Programa Canadiense de Vigilancia Pediátrica (CPSP) examinaron las hospitalizaciones de niños con infección por SARS-CoV-2 y los factores de gravedad de la enfermedad entre los niños y jóvenes ingresados en el hospital.

El estudio incluyó datos de 264 niños y jóvenes con infección por coronavirus hospitalizados en todo Canadá entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre de 2020, y en él participaron 2.800 pediatras. Los datos se recogieron antes de que la variante Delta se convirtiera en dominante en Canadá.

De todos los niños y jóvenes con infección por SARS-CoV-2 ingresados en el hospital, el 43% lo fueron por otros motivos -como preocupaciones médicas no relacionadas con el Covid-19 o por motivos de control de la infección- y las infecciones se detectaron de forma incidental.

El partido político Vox exige que se respete el derecho a no vacunarse y a no revelar si se está vacunado



 MADRID.- El portavoz de la dirección nacional de Vox, el eurodiputado Jorge Buxadé, ha defendido este lunes el derecho de los ciudadanos, incluyendo los padres de menores, a no vacunarse contra el coronavirus y a no desvelar si se está o no inmunizado. "Nuestro posicionamiento es la libertad", ha proclamado en rueda de prensa en la sede del partido.

El pasado día 17, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ya se negó a desvelar en una entrevista radiofónica si se había vacunado: "No voy a contestar a esa pregunta", zanjó, subrayando que los ciudadanos deben tener libertad para tomar la decisión que consideren oportuna.

Buxadé ha insistido en que hay muchos ciudadanos que quieren vacunarse y que el Gobierno debe garantizarles la vacuna e incluso, a su juicio, debería facilitarles la posibilidad de elegir la marca. "Y para todos los que no quieren vacunarse, que también se les garantice y que no se establezcan restricciones fundamentales", ha añadido.

Más de 4.600 médicos y científicos firman una declaración en la que acusan a los responsables políticos del COVID de "crímenes contra la Humanidad"



ROMA.- Una "Declaración de los Médicos" elaborada por una alianza internacional de médicos y científicos médicos condena enérgicamente la estrategia global para tratar la COVID, acusando a los responsables políticos de posibles "crímenes contra la Humanidad" por impedir que los médicos proporcionen tratamientos que salven la vida de sus pacientes y por suprimir el debate científico abierto.

El documento afirma que las recomendaciones de tratamiento de "talla única" han provocado enfermedades y muertes innecesarias.


Hasta ayer lunes por la tarde, más de 4.600 médicos y científicos médicos de todo el mundo habían firmado la llamada "Declaración de Roma".


Un grupo de médicos y científicos se reunió en Roma (Italia) a principios de este mes para celebrar una cumbre mundial sobre el Covid de tres días de duración con el fin de decir "la verdad al poder sobre la investigación y el tratamiento de la pandemia del Covid".

La cumbre, que se celebró del 12 al 14 de septiembre, dio a los profesionales médicos la oportunidad de comparar estudios y evaluar la eficacia de los diversos tratamientos que se han desarrollado en hospitales, consultas médicas y laboratorios de investigación de todo el mundo.

El documento, que se reproduce a continuación en su totalidad, surgió de esa conferencia.

    La Declaración de los Médicos se leyó por primera vez en la Cumbre Covid de Roma, lo que catalizó una explosión de apoyo activo por parte de los científicos médicos y los médicos de todo el mundo. 

Estos profesionales no esperaban amenazas a su carrera, difamación, censura de trabajos e investigaciones, bloqueo de cuentas en redes sociales, manipulación de los resultados de las búsquedas, prohibición de ensayos clínicos y observaciones de pacientes, y alteración u omisión de su historial profesional y sus logros en los medios académicos y convencionales.

El Dr. Robert Malone, arquitecto de la plataforma de la vacuna de ARNm, leyó la Declaración de Roma en la cumbre.

Declaración de Roma

"Miles de personas han muerto de Covid como resultado de que se les haya negado un tratamiento precoz que puede salvarles la vida. La Declaración es un grito de guerra de los médicos que luchan a diario por el derecho a tratar a sus pacientes, y el derecho de los pacientes a recibir esos tratamientos, sin miedo a las interferencias, las represalias o la censura del gobierno, las farmacias, las empresas farmacéuticas y las grandes empresas tecnológicas. 

Exigimos que estos grupos se hagan a un lado y honren la santidad e integridad de la relación médico-paciente, la máxima fundamental "Primero no hacer daño", y la libertad de los pacientes y los médicos para tomar decisiones médicas informadas. Las vidas dependen de ello.

    Nosotros, los médicos del mundo, unidos y leales al Juramento Hipocrático, reconociendo que la profesión de la Medicina, tal como la conocemos, está en una encrucijada, nos vemos obligados a declarar lo siguiente;

    CONSIDERANDO que es nuestra máxima responsabilidad y deber defender y restaurar la dignidad, la integridad, el arte y la ciencia de la medicina;

    CONSIDERANDO que existe un asalto sin precedentes a nuestra capacidad para atender a nuestros pacientes;

    CONSIDERANDO que los responsables de las políticas públicas han optado por imponer una estrategia de tratamiento de "talla única", que provoca enfermedades y muertes innecesarias, en lugar de defender los conceptos fundamentales del enfoque individualizado y personalizado de la atención al paciente, que ha demostrado ser seguro y más eficaz;

    CONSIDERANDO que los médicos y otros profesionales sanitarios que trabajan en primera línea, utilizando sus conocimientos de epidemiología, fisiopatología y farmacología, son a menudo los primeros en identificar nuevos tratamientos que pueden salvar vidas;

    CONSIDERANDO que cada vez se disuade más a los médicos de participar en un discurso profesional abierto y en el intercambio de ideas sobre las enfermedades nuevas y emergentes, lo que no sólo pone en peligro la esencia de la profesión médica, sino lo que es más importante y trágico, la vida de nuestros pacientes;

    CONSIDERANDO que a miles de médicos se les está impidiendo proporcionar tratamiento a sus pacientes, como resultado de las barreras puestas por las farmacias, los hospitales y las agencias de salud pública, lo que hace que la gran mayoría de los proveedores de atención médica estén indefensos para proteger a sus pacientes frente a la enfermedad. 

Ahora los médicos aconsejan a sus pacientes que simplemente se vayan a casa (permitiendo que el virus se replique) y que vuelvan cuando su enfermedad empeore, lo que ha provocado cientos de miles de muertes innecesarias de pacientes, debido a la falta de tratamiento;

    CONSIDERANDO que esto no es Medicina. Esto no es atención. Estas políticas pueden constituir realmente crímenes contra la Humanidad.

    AHORA, POR LO TANTO:

    SE RESUELVE, que la relación médico-paciente debe ser restaurada. El corazón mismo de la Medicina es esta relación, que permite a los médicos entender mejor a sus pacientes y sus enfermedades, para formular tratamientos que den la mejor oportunidad de éxito, mientras el paciente es un participante activo en su cuidado.

    SE RESUELVE que la intrusión política en la práctica de la medicina y en la relación médico-paciente debe terminar. Los médicos, y todos los proveedores de atención médica, deben ser libres de practicar el arte y la ciencia de la medicina sin temor a represalias, censura, calumnias o medidas disciplinarias, incluida la posible pérdida de la licencia y de los privilegios hospitalarios, la pérdida de los contratos de seguro y la interferencia de entidades y organizaciones gubernamentales, que nos impiden además atender a los pacientes que lo necesitan. 

Más que nunca, se debe proteger el derecho y la capacidad de intercambiar descubrimientos científicos objetivos, que contribuyen a nuestra comprensión de las enfermedades.

    SE RESUELVE, que los médicos deben defender su derecho a prescribir tratamientos, observando el principio de PRIMERO, NO HACER DAÑO. No se debe restringir a los médicos la prescripción de tratamientos seguros y eficaces. Estas restricciones siguen causando enfermedades y muertes innecesarias. Los derechos de los pacientes, después de haber sido plenamente informados sobre los riesgos y beneficios de cada opción, deben ser restaurados para recibir esos tratamientos.

    SE RESUELVE, que invitamos a los médicos del mundo y a todos los proveedores de servicios de salud a unirse a nosotros en esta noble causa mientras nos esforzamos por restaurar la confianza, la integridad y la profesionalidad en la práctica de la medicina.

    SE RESUELVE que invitamos a los científicos del mundo, que son expertos en investigación biomédica y defienden los más altos estándares éticos y morales, a insistir en su capacidad de realizar y publicar investigaciones objetivas y empíricas sin temor a represalias en sus carreras, reputación y medios de vida.

    SE RESUELVE que invitamos a los pacientes, que creen en la importancia de la relación médico-paciente y en la capacidad de participar activamente en su atención, a exigir el acceso a una atención médica basada en la ciencia".

jueves, 23 de septiembre de 2021

España acumula más de 77.000 sanitarios que han rechazado la vacuna Covid


MADRID.- Junto a los trabajadores de las residencias de mayores, el colectivo de los profesionales sanitarios fue de los primeros en España en recibir la vacuna contra el Covid-19. De su propia salud dependían la de cientos de miles de ciudadanos, por eso las autoridades sanitarias priorizaron su inmunización respecto a otros grupos. 

A pesar de ello, y a pesar de la disponibilidad actual de dosis, aún hay en torno a un 7 por ciento de empleados de la salud que no se ha puesto o ha rechazado la inoculación de la inyección contra el coronavirus. En datos concreto, a día de hoy, según la última encuesta de población activa (EPA) en España hay 1,1 millones de trabajadores sanitarios, lo que supone que más de 77.000 de estos trabajadores sigue sin vacunarse, publica Redacción Médica

Un índice que, incluso, en algunas comunidades autónomas es aún mayor, según ha podido comprobar Redacción Médica. Es el caso de Navarra, en donde se ha pinchado el 87 por ciento de los profesionales del sistema de salud. O lo que es lo mismo, el 13 por ciento de estos trabajadores no dispone de vacuna. Este es motivo por el cual, desde el Departamento de Salud insisten en la concienciación de la importancia de la vacuna, no solo como protección individual sino colectiva.

Sin embargo, la Consejería resalta la dificultad para terminar de vacunar a aquellos que rehúsan de hacerlo. Las autoridades sanitarias navarras no tienen fijada una postura concreta y clara respecto a tomar algún tipo de medida con aquellos profesionales que sigan sin querer vacunarse, “ya que es una cuestión muy controvertida incluso desde el punto de vista del derecho”, tal y como reconocen las mismas fuentes.

"Los sanitarios sin vacunarse suponen una cuestión muy controvertida incluso desde el punto de vista del Derecho"


Otra región en una situación similar es el archipiélago de las Islas Canarias, con un 11 por ciento, aproximadamente, de profesionales sanitarios que declinan o no han sido beneficiarios de alguna dosis. 

En el otro conjunto de islas, en las Baleares, tienen cobertura completa el 92,25 de los trabajadores que están en primera línea prestando servicios contra la enfermedad. Una marca que se incrementa hasta el 93 por ciento si se tiene en cuenta a toda la plantilla de sanitarios del servicio de salud regional, es decir, que el 7 por ciento no se ha vacunado.

Porcentaje similar es el de Cataluña, donde todavía el 6,5 no está protegido ante el Covid.19. Mientras, la cifra se sitúa en un 6 por ciento en la Región de Murcia, un 4,55 por ciento en País Vasco y otro 4 por ciento en la Comunidad Valenciana. 

Un número que gira en torno al 4 por ciento en regiones como Andalucía y La Rioja, y que se reduce hasta tan solo un 0.4 por ciento en Extremadura. Otras comunidades como la de Madrid, Galicia o Murcia reconocen que la media de profesionales sanitarios que sigue sin vacunarse gira en torno a los mismos niveles que el resto de comunidades. 

El de profesionales sanitarios no vacunados es un número del que algunas comunidades autónomas no disponen porque, a la hora de elaborar sus datos no discriminan por grupos profesionales, como lo es el de los sanitarios.

Los muertos invisibles / Juan Manuel Olarieta *


Lo que no aparece en los medios no existe. No sólo no está habiendo muertos sino que tampoco hay efectos adversos, ni graves ni leves. Nada de nada. Todo va bien. El canon se confirma: las vacunas contra el coronavirus están salvando vidas, lo mismo que las demás. Las vacunas han erradicado muchas enfermedades en el pasado y lo mismo harán con ésta.

Para saber algo del asunto hay que acudir, lo mismo que en el franquismo, a fuentes extranjeras, y entonces nos encontramos con que, en efecto, hay personas que están muriendo inmediatamente después de ser vacunadas. Algo es algo.

Ahora bien, su muerte no tiene relación con las vacunas, nos dicen las fuentes oficiales (que son casi todas), lo cual nos alivia enormemente. Esa falta de relación sólo aparece cuando se trata de muertes. Si hablamos de efectos secundarios no letales, entonces el discurso cambia: los efectos secundarios sí están causados por las vacunas.

No obstante, a veces las explicaciones oficiales sobre las vacunas y las muertes no se sostienen y entonces el argumento retrocede a la siguiente trinchera: el número de casos es insignificante con respecto al total de vacunados. Es preferible el remedio a la enfermedad. Luego las vacunas salvan vidas, “quod erat demonstrandum”.

Con la muerte de 33 ancianos en Noruega, los responsables de salud dicen que el porcentaje está por debajo del uno por mil. Es muy poquito. Casi nada. Pero eso es algo que se lo deben decir a los familiares de los fallecidos y, si es posible, a la cara.

No podemos olvidar que la disparatada pretensión de la mayor parte de los gobiernos del mundo es vacunar a millones de personas, por lo que esos “pequeños porcentajes” van a multiplicar el número de cadáveres. Si en España vacunan a 20 millones de personas, tendremos 20.000 muertos y el sistema de “salud” seguirá mirando para otro lado. Como si la cosa no fuera con ellos.

Si la vacuna es un instrumento de prevención de la salud, como reza el canon, hasta el más reacio puede comprender que esos 20.000 fallecidos son personas sanas.

La vacuna contra el coronavirus es voluntaria. Para poder inocular a una persona, debe prestar su consentimiento expreso y el médico le debe informar cabalmente acerca -entre otras cosas- de los riesgos, lo cual no se está haciendo en absoluto por muchas razones, entre otras porque la única preocupación es hacerlo rápido, e incluso que lo haga quien sea, aunque no sea médico.

Es una chapuza aunque, bien visto, no cambiaría mucho si el informador es un médico, porque la mayor parte de ellos se atienen al canon. Ninguno de ellos admitirá en presencia del candidato que el riesgo es mínimo y que él puede estar dentro del uno por mil que va a caer en el hoyo. Los médicos están haciendo lo mismo que los medios de comunicación: callar. El plan de vacunación masivo y acelerado sería impensable sin ese silencio.

Por su propia naturaleza, un problema de salud pública adquiere inmediatamente una dimensión política y social. Cuando se están produciendo miles de muertes, la primera obligación es la determinar su causa, investigar y poner remedio. 

Sin embargo, la directora de salud pública de Noruega, Camilla Stoltenberg, ha confesado públicamente en rueda de prensa que no han analizado las causas del fallecimiento de 33 ancianos después de recibir la vacuna porque todos los días mueren 45 ancianos en los asilos del país escandinavo y porque eran personas muy enfermas, terminales. Se hubieran muerto de todas maneras, tarde o temprano.

La intervención de la responsable noruega no pudo ser más vergonzosa, a la altura del cúmulo de declaraciones oficiales de todo tipo que llevamos escuchando desde que apareció la pandemia hace un año. No hay relación de causa a efecto, dice Stoltemberg, aunque quizá sí: los efectos secundarios “pudieron haber coadyuvado en un desenlace fatal en algunos enfermos frágiles”.

La respuesta oficial es, pues, un “no” pero “sí”. Es posible. Puede ser, y en consecuencia Noruega ha cambiado el protocolo médico y ahora exige realizar una evaluación médica previa antes de la inoculación. Si los muertos no han tenido relación con la vacuna, ¿por qué cambian ahora los procedimientos médicos?

Si los efectos adversos más inmediatos, a corto plazo, de las vacunas no se admiten de ninguna manera, ¿qué ocurrirá con los efectos a largo plazo? Es algo que no interesa a nadie y mucho menos interesará cuanto más tiempo transcurra. La atención estará centrada entonces en otros asuntos. Nadie se acordará de los muertos y nadie preguntará nada.

 

(*) Abogado y economista, Premio de la Revista del Colegio de Abogados de Madrid

¡No vacune a sus hijos! / Editorial de "Discovery Salud"

 

  

https://www.dsalud.com/reportaje/no-vacune-a-sus-hijos/

Las 300 muertes con vacuna Covid y un silencio de la Aemps / Editorial de "Redacción Médica"

 


La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) en su octavo informe de farmacovigilancia de las vacunas Covid-19, dice que “de las notificaciones de acontecimientos adversos consideradas graves recibidas hasta el 5 de septiembre, 300 presentaron un desenlace mortal”.

Sin embargo, la Agencia apostilla que “estos acontecimientos no pueden considerarse relacionados con las vacunas por el mero hecho de notificarse”. 
 
“En la gran mayoría de los casos notificados en España, el fallecimiento se puede explicar por la situación clínica previa del paciente y/u otros tratamientos que estuviera tomando y las causas son diversas sin presentarse un patrón homogéneo”, añaden… 
 
Sin embargo, según ha podido saber Redacción Médica la Agencia por el momento prefiere no confirmar cuántos de esos fallecidos son causa directa de las vacunas (si es que los hay) y se remite a esos 300 fallecidos... 
 
 

Los CDC de EE UU falsean los datos: la 'pandemia de las personas sin vacunar' es una mentira


NUEVA YORK.- Aunque los funcionarios de salud pública y los principales medios de comunicación afirman que ahora la pandemia de COVID-19 es “una pandemia de personas sin vacunar”, sabemos que esta afirmación se basa en estadísticas muy engañosas, según el sitio de Internet https://articulos.mercola.com

En una rueda de prensa de la Casa Blanca, el 16 de julio de 2021, la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Dra. Rochelle Walensky, afirmó que “más del 97 % de las personas que ingresan al hospital en este momento son personas que no han recibido la vacuna”. Unas semanas más tarde, en una declaración del 5 de agosto de 2021, ella reveló sin querer cómo se produjo esa estadística.

Resulta que los CDC analizaban los datos de hospitalización y mortalidad desde enero hasta junio de 2021, un período durante el cual la mayor parte de la población de Estados Unidos aún no se había vacunado.

Pero ese no es el caso ahora. Los CDC también juegan con las estadísticas de otras formas para crear la impresión falsa e inexacta de que las personas sin vacunar constituyen la mayor parte de las infecciones, hospitalizaciones y muertes. Por ejemplo, ahora nos enteramos de que la agencia cuenta como personas sin vacunar a todas las que murieron dentro de los primeros 14 días posteriores a la vacuna.

Eso no solo infla de manera imprecisa la cantidad de muertes en personas sin vacunar, sino que también oculta los peligros reales de las vacunas antiCOVID, ya que la mayoría de las muertes por estas vacunas ocurren dentro de las primeras dos semanas. Ahora los fallecimientos se cuentan como muertes en personas sin vacunar en lugar de contarse como muertes debido a lesiones por las vacunas o infecciones por COVID-19!

Cómo cuentan los CDC el repunte de casos

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, no se considera que una persona está completamente vacunada hasta que hayan transcurrido 14 días desde la segunda dosis en el caso de Pfizer o Moderna, o 14 días después de la primera dosis de Janssen. Así es como los CDC definen un repunte de casos en personas vacunadas:

“Un repunte de infección por la vacuna se define como la detección de ARN o de antígeno del SARS-CoV-2, en una muestra respiratoria recolectada de una persona ≥14 días después de haber completado todas las dosis recomendadas de la vacuna autorizada para el COVID-19 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés)”.

En otras palabras, si ya recibió una dosis de Pfizer o Moderna y desarrolla COVID-19 sintomático, ingresa al hospital o muere de COVID, se contará como un caso de una persona sin vacunar. Si ya recibió dos dosis y se enferma dentro de los 14 días, todavía se cuenta como un caso de una persona sin vacunar.

El problema con esto es que más del 80 % de las hospitalizaciones y muertes parecen ocurrir en las personas que se vacunan, pero esta realidad está oculta por la forma en que se definen y se cuentan los casos. Una estrategia muy inteligente y común por parte de los CDC durante la pandemia, ha sido cambiar las definiciones y reglas para que apoyen su narrativa nefasta.

Por ejemplo, los CDC cambiaron la definición de “vacuna” sin que nadie supiera, para poder denominar como vacunas a las terapias génicas de ARNm antiCOVID. En una versión archivada del 26 de agosto de 2021, los CDC definen “vacuna” como un “producto que estimula el sistema inmunológico de una persona para producir inmunidad a una enfermedad específica y protegerla contra esa enfermedad”.

Pero unos días después, apareció una nueva definición en el sitio web de los CDC, que ahora dice que una vacuna es una “preparación que sirve para estimular la respuesta inmunológica contra las enfermedades”. Las diferencias en las definiciones son sutiles pero distintas: la primera definió una vacuna como algo que “producirá inmunidad”.

Pero debido a que las vacunas antiCOVID-19 no están diseñadas para detener la infección, sino más bien, para disminuir el grado de infección, resulta obvio que la nueva definición se creó para incluir a las vacunas antiCOVID.

Existen diferentes pautas de prueba para las personas vacunadas y sin vacunar

No es solo la definición de los CDC lo que tergiversa los datos. Lo que es más atroz e ilógico es el hecho de que los CDC tienen dos tipos diferentes de pautas de prueba: una para los pacientes vacunados y otra para los pacientes sin vacunar.

Desde que comenzó la pandemia, los CDC han recomendado un umbral de ciclo de prueba de PCR (CT) de 40. Esto va en contra del consenso científico, que durante mucho tiempo ha dicho que un CT superior a 35 producirá un 97 % de falsos positivos.

A mediados de mayo de 2021, los CDC redujeron su recuento de CT recomendado, pero solo para los pacientes que recibieron una o más dosis de la vacuna antiCOVID. Por lo tanto, si ya recibió la vacuna antiCOVID, las pautas de los CDC exigen que su prueba de PCR se realice a un CT de 28 o menos. Si aún no se ha vacunado, su prueba de PCR se debe realizar a un CT de 40, lo que sobrestima la verdadera prevalencia de la infección.

El resultado final es que las personas sin vacunar que se hacen la prueba son mucho más propensas a obtener falsos positivos, mientras que las que ya recibieron la vacuna tienen más probabilidades de obtener un diagnóstico preciso de la infección.

La hospitalización y la muerte son las únicas cosas que cuentan si ya recibió la vacuna antiCOVID

Pero eso no es todo. Los CDC también ocultan las fallas de las vacunas y refuerzan la narrativa de la “pandemia de las personas sin vacunar”, al contar solo el repunte de casos que causan hospitalización o muerte en personas vacunadas.

En otras palabras, si recibió la segunda dosis de la vacuna antiCOVID hace más de 14 días y presenta síntomas, eso no cuenta como un repunte de casos en personas vacunadas, a menos que ingrese al hospital o que muera por COVID-19 en el hospital, incluso si da positivo en una prueba. Entonces, para resumir, el repunte de casos de COVID en personas vacunadas, solo se cuenta si se aplican todos los siguientes datos:

  • El paciente recibió la segunda dosis de Pfizer o Moderna al menos hace 14 días (o una dosis en el caso de la vacuna de Johnson & Johnson)
  • El paciente dio positivo para SARS-CoV-2 con un CT de 28 o menos, lo que evita falsos positivos
  • El paciente ingresó al hospital por COVID-19 y muere ahí mismo

Las personas vacunadas tal vez compensan la mayor parte de las hospitalizaciones

Si las personas vacunadas y sin vacunar no se trataran con estándares tan variables, tal vez descubriríamos que las personas vacunadas ahora constituyen la mayor parte de las hospitalizaciones, lo que hace que la pandemia de COVID involucre a ese mismo grupo de personas. Un artículo del 30 de agosto de 2021, en el diario The Epoch Times, revela lo que en realidad sucede:

“Después de una serie de pruebas, a mi amigo le diagnosticaron pancreatitis. Pero fue más fácil para la burocracia hospitalaria registrar la admisión como un caso de COVID. Los principales medios de comunicación dicen que los casos graves de COVID por lo general ocurren en las personas sin vacunar. ¿Es eso lo que en realidad sucede?

Pero ese no es el caso de Israel, el primer país en vacunar a casi todos sus ciudadanos contra el virus. Ya que ahora tiene una de las tasas diarias de infección más altas y la mayoría de las personas que contraen el virus (del 77 % al 83 %, dependiendo de la edad) ya están vacunadas, según los datos recopilados por el gobierno israelí.

Después de ingresar al hospital, hablé con la enfermera de la sala de COVID. La enfermera me dijo que ella recibió ambas vacunas, pero que estaba preocupada porque: ‘Dos tercios de mis pacientes están completamente vacunados’, dijo. ¿Cómo puede haber tal desconexión entre lo que me dijo la enfermera de la sala de COVID y los informes de los principales medios de comunicación?”

El problema es que Estados Unidos ni siquiera intenta lograr un recuento preciso. Como señaló The Epoch Times, “los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reconocieron de forma pública que no tienen datos precisos”.

Entonces, cuando escuche que los casos aumentan y que la mayoría de ellos ocurre en personas sin vacunar, pregúntese lo siguiente: “¿Estas personas son las que recibieron una o dos dosis y se enfermaron, o no se han vacunado? Sin más detalles, es imposible saber lo que en realidad sucede”, dice The Epoch Times.

Todo lo que sabemos, de acuerdo con un médico que habló para The Epoch Times, es que “las vacunas no son tan efectivas como los funcionarios de salud pública nos dijeron que serían. ‘Este es un producto que no hace lo que se supone que debe hacer. Se supone que debe detener la transmisión del virus y por desgracia no lo hace’”.

Cuentan diferentes tipos de enfermedades como casos de COVID

Además de todo eso, los hospitales todavía reportan enfermedades no relacionadas con el SARS-CoV-2 como COVID. De acuerdo con lo informado por The Epoch Times:

“Las autoridades sanitarias de todo el mundo han hecho esto desde el comienzo de la crisis de COVID. Por ejemplo, los funcionarios de salud estatales consideraron la muerte de un joven en el condado de Orange, Florida, que tuvo un accidente en motocicleta el verano pasado, como una muerte por COVID.

Y un constructor de mediana edad que se cayó de una escalera en Croacia, también se contabilizó como una muerte por COVID. Para complicar más las cosas, incluso las personas que dieron negativo en la prueba de COVID a veces se cuentan como muertes por COVID.

Considere el caso de Matthew Irvin, de 26 años, padre de tres hijos y residente del condado de Yamhill, Oregón. De acuerdo con lo informado por KGW8 News, Irvin fue a la sala de emergencias con dolor de estómago, náuseas y diarrea el 5 de julio de 2020. Pero en lugar de admitirlo, los médicos lo enviaron a casa.

Cinco días después, el 10 de julio de 2020, Irvin murió. Aunque su prueba de COVID dio negativo dos días después de su muerte, el médico forense le dijo a la familia que no era necesaria una autopsia y contó su muerte como un caso de coronavirus. La Autoridad de Salud de Oregón tardó dos meses y medio en corregir el error.

En un ejemplo aún más sorprendente, se reportó de forma errónea que en una casa de retiro en Nueva Jersey, que solo tiene 90 camas, hubieron 753 muertes por COVID. De acuerdo con un portavoz, tuvieron menos de veinte muertos. En otras palabras, la cantidad de muertes se exageró en un 3.700 %”.

No hay necesidad de temerle a la variante Delta si aún no se ha vacunado

En una entrevista del 29 de junio de 2021, Fauci llamó a la variante Delta “un cambio en las reglas del juego” para las personas sin vacunar y advirtió que devastará a la población sin vacunar, mientras que las personas vacunadas estarán protegidas contra ella. Por desgracia, en el mundo real, la verdad es todo lo contrario, ya que la variante Delta es peligrosa para las personas que recibieron la vacuna antiCOVID.

En una aparición en el canal de noticias Fox News, el Dr. Peter McCullough, epidemiólogo y cardiólogo, señaló que “es muy claro por el informe técnico del Reino Unido, que se publicó el 18 de junio, de que la vacuna no brinda protección contra la variante Delta”.

La razón de esto es que la variante Delta contiene tres mutaciones diferentes en la proteína Spike. Esto permite que esta variante evite las respuestas inmunológicas en las personas que recibieron la vacuna antiCOVID, pero no en las que tienen inmunidad natural.

Aun así, la variante Delta es menos agresiva que las variantes anteriores, según el Informe técnico del 18 de junio de 2021 del Reino Unido. En este informe se presentan datos que demuestran que la variante Delta es más contagiosa pero mucho menos mortal y más fácil de tratar. McCullough dijo para Fox News:

“Ya sea que reciba la vacuna o no, los pacientes presentarán algunos síntomas leves como un resfriado y se pueden controlar muy fácil. Para los pacientes que tienen síntomas graves o que están en alto riesgo, podemos utilizar algunos medicamentos y superar la enfermedad desde casa. Por lo anterior, ya no hay motivos para fomentar la vacunación”.

Compare eso con la siguiente declaración hecha por el presidente Biden durante una reunión pública de CNN en Cincinnati, Ohio, a finales de julio de 2021:

“Las personas que no se han vacunado enfrentan una pandemia. Es así de básico, así de simple. Si ya recibió la vacuna, no ingresará al hospital, ni acudirá a la UCI y tampoco morirá. Si ya se vacunó, no va a contraer el COVID”.

Sin embargo, la Dra. Leana Wen contradijo al presidente y dijo que este guío a las personas en Estados Unidos por el camino incorrecto, al decirles que no necesitaban utilizar cubrebocas si ya se habían vacunado, ya que no podían contagiarse ni transmitir el virus a los demás. De acuerdo con lo informado por CNN Health:

“En particular, Wen se opuso a las afirmaciones incorrectas de Biden de que es imposible contraer el COVID-19 o la variante Delta si está vacunado. ‘En realidad me sentí decepcionada’, dijo Wen. De hecho, pensé que respondía preguntas como si fuera hace un mes. No sabe lo que sucede en realidad. Creo que es posible que haya guiado a las personas por el camino incorrecto'”.

CNN agregó que Wen le dijo a su comentarista político Anderson Cooper, que “muchas respuestas desconocidas permanecen relacionadas con el COVID-19, y que aún no se sabe qué tan bien protegidas están las personas vacunadas de una enfermedad leve o si las personas vacunadas podrían ser contagiosas”.

Los pacientes vacunados llenan los hospitales de todo el mundo

Los datos del Reino Unido demuestran que la variante Delta es menos agresiva que los virus anteriores del SARS-CoV-2, mientras que desmienten la afirmación de que evitar enfermedades graves es una señal de que las vacunas de verdad funcionan. Dado que la variante Delta por lo general no causa una enfermedad grave en primer lugar, no tiene sentido atribuirle a la vacuna una enfermedad menos agresiva.

Pero si hasta el momento la variante Delta es menos agresiva, entonces ¿por qué tantas personas “vacunadas” terminan en el hospital? Aunque todavía no tenemos una confirmación clara, esta podría ser una señal de que la mejora dependiente de anticuerpos (ADE) está haciendo su trabajo.

Cualquiera que sea el caso, los datos del mundo real, en zonas con las tasas más altas de la vacuna antiCOVID, demuestran una tendencia muy alarmante. Por ejemplo, el 1 de agosto de 2021, la directora de los Servicios de Salud Pública de Israel, la Dra. Sharon Alroy-Preis, anunció que la mitad de todas las infecciones por COVID-19 ocurrían en las personas vacunadas. También aparecen signos de enfermedades más graves en las personas que están completamente vacunadas, dijo, en especial en las personas mayores de 60 años.

Unos días después, el 5 de agosto de 2021, el Dr. Kobi Haviv, director del Hospital Herzog en Jerusalén, apareció en la cadena Channel 13 News, y dijo que el 95 % de los pacientes con COVID-19 muy enfermos están completamente vacunados y que suman del 85 % al 90 % de las hospitalizaciones relacionadas con el COVID.

En Escocia, los datos oficiales sobre hospitalizaciones y defunciones indican que el 87 % de los que murieron por COVID-19 en la tercera ola, la cual comenzó a principios de julio, se habían vacunado.

En Gibraltar, que tiene una tasa de cumplimiento de la vacuna antiCOVID del 99 %, los casos de COVID aumentaron en un 2.500 % desde el 1 de junio de 2021, mientras que en Islandia, donde más del 82 % de la población ya recibió la vacuna, el 77 % de los nuevos casos de COVID ocurren en las personas completamente vacunadas.

Los datos del Reino Unido demuestran una tendencia similar entre las personas mayores de 50 años. En este grupo de edad, las personas parcial y totalmente “vacunadas” representan el 68 % de las hospitalizaciones y el 70 % de las muertes por COVID.

Una investigación de los CDC de un brote en el condado de Barnstable, Massachusetts, entre el 6 de julio de 2021 y el 25 de julio de 2021, descubrió que el 74 % de las personas que recibieron un diagnóstico de COVID-19 y el 80 % de las hospitalizaciones, correspondían a individuos completamente vacunados. La mayoría tenía la variante Delta.

Los CDC también descubrieron que las personas que se vacunaron y que luego contraen la infección, tienen una carga viral en sus fosas nasales igual de elevada que las personas sin vacunar. Lo mismo se descubrió en un estudio británico, cuya preimpresión se publicó a mediados de agosto de 2021. Esto significa que las personas vacunadas transmiten la infección al igual que las personas sin vacunar.

De manera interesante, un estudio de preimpresión de Lancet, que examinó los casos de contagio entre los trabajadores de la salud en Vietnam que recibieron la vacuna antiCOVID de AstraZeneca, descubrió que “las cargas virales, entre los casos de COVID en vacunados, de la variante Delta eran 251 veces más altas que las de los casos infectados con cepas antiguas que se detectaron entre marzo y abril de 2020”.

Además, no encontraron correlación entre los niveles de anticuerpos neutralizantes inducidos por la vacuna y las cargas virales o el desarrollo de síntomas. De acuerdo con los autores:

“El repunte de infecciones de la variante Delta entre los vacunados, se relaciona con cargas virales muy altas, positividad prolongada de la prueba PCR y niveles bajos de anticuerpos neutralizantes inducidos por la vacuna, lo que explica la transmisión entre las personas vacunadas”.

No todas las personas vacunadas están registradas

Como si todo eso no fuera suficiente, todavía existe otro factor de confusión. El hecho de que haya recibido la vacuna antiCOVID no significa que se haya confirmado que la recibió. Solo se confirma que está “vacunado” si su vacuna antiCOVID se agrega a su registro médico, y esto a veces no sucede si va a una clínica de vacunación temporal o una farmacia, por ejemplo. De acuerdo con lo informado por CNN:

“Si usted se encuentra entre las innumerables personas que no recibieron las dosis en el consultorio de un médico de atención primaria, es posible que no haya ningún registro de la vacuna en el archivo de su médico”.

Para contar como una persona “vacunada confirmada”, debe enviar su tarjeta de vacunación al consultorio de su médico de atención primaria y hacer que la agreguen a su registro médico electrónico. Si recibió la vacuna en una farmacia, deberá verificar que le hayan enviado el comprobante de vacunación a su médico. Las oficinas de atención primaria son responsables de compartir los datos de vacunación de sus pacientes con el sistema de información de vacunas del estado.

La prueba de la vacuna registrada por el paciente solo se acepta para las vacunas antigripales y neumocócicas, no para las vacunas antiCOVID-19. Lo que todo esto significa es que, digamos que recibió la vacuna hace varias semanas en una clínica de vacunación y llego al hospital con síntomas de COVID. A menos que su estado de vacuna antiCOVID se haya agregado al sistema médico, no contará como “vacunado”.

Esto también puede sesgar las estadísticas, porque sabemos que los CDC determinan el estado de vacunación al comparar la vigilancia de casos de SARS-CoV-2 y los datos de CAIR2 con identificadores y algoritmos a nivel de persona.

Como señaló John Zurlo, director de la división de enfermedades infecciosas de la Universidad Thomas Jefferson, “la falta de registros de vacunas confiables complica los esfuerzos para comprender con precisión la efectividad de la vacuna y determinar cuántas hospitalizaciones y muertes locales son el resultado de las infecciones por COVID-19”.

Estamos en el ensayo clínico más grande de la historia médica

Para terminar, vale la pena recordar que la campaña de vacunas antiCOVID es parte integral de un ensayo clínico. Como señaló la Dra. Lidiya Angelova en un artículo reciente de Genuine Prospect:

“Muchas personas no saben que participan en el ensayo clínico más grande de la historia. Esto se debe a que la Organización Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias, los políticos, las celebridades y los periodistas promueven los tratamientos médicos experimentales (erróneamente llamados vacunas antiCOVID-19) como seguros y efectivos, mientras que estos tratamientos se encuentran en la etapa inicial de investigación clínica.

Significa que no hay suficientes datos para tales afirmaciones y que las personas que participan son sujetos de prueba”.

Como se muestra en un gráfico del portal Genuine Prospect, en circunstancias normales, la investigación clínica sigue un protocolo estricto que comienza con pruebas en cultivos celulares. Después de eso vienen las pruebas en animales, luego las pruebas en humanos limitadas en cuatro fases. En la Fase 1 de las pruebas en humanos, se incluyen hasta 100 personas y se les da seguimiento desde una semana hasta varios meses.

La fase 2 por lo general incluye cientos de participantes y dura hasta dos años. En la Fase 3, se prueban hasta 3.000 participantes durante uno a cuatro años. La fase 4 incluye varios miles de personas a las que se les da seguimiento durante al menos un año o más. Después de cada fase, se examinan los datos para evaluar la efectividad y las reacciones adversas.

Para las “vacunas” antiCOVID no se siguieron los plazos para estas etapas y fases. La mayoría de los ensayos de Fase 3 concluyeron a fines de 2020, y todas las personas que recibieron las vacunas desde su lanzamiento bajo autorización de uso de emergencia son parte de un ensayo clínico de Fase 4, ya sea que se den cuenta o no. Y dado que las pruebas no se completaron, no puede hacer afirmaciones definitivas sobre la seguridad, en especial a largo plazo. Como señaló Angelova:

“Cuando trabajé en el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) asistí al curso llamado Aspectos éticos y regulatorios de la investigación clínica, donde la primera regla que aprendimos fue que ‘La investigación clínica debe ser ética’. Todos los aspectos éticos de la investigación clínica se descartan con las vacunas antiCOVID-19.

Las personas deben saber que nadie puede exigirles la vacuna para participar en actividades cotidianas como usar el transporte público, ir de compras, ir a la escuela e incluso al hospital. Mucho menos deben permitir que los castiguen por negarse a tomar los tratamientos médicos experimentales.

El uso masivo de las vacunas antiCOVID-19 y las medidas de COVID-19 constituyen una infracción de los artículos 2, 3, 5, 9, 11, 12, 13, 18, 20, 25, 27, 28 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. (DUDH)”.

Polémicas declaraciones del nuevo cirujano general de Florida sobre las vacunas contra el COVID por sus riesgos sobre beneficios


MIAMI.- El médico nigeriano Joseph Ladapo fue nombrado por el gobernador Ron DeSantis como la máxima autoridad sanitaria del estado de Florida. Con amplias credenciales académicas, cobró notoriedad nacional por su polémico punto de vista sobre el combate a la pandemia, según https://www.infobae.com/america.

“Florida va a rechazar completamente el miedo como el vehículo para crear políticas públicas. El miedo, lamentablemente, ha sido la pieza central en la salud pública”, dijo el doctor Joseph Ladapo durante la rueda de prensa en la que fue presentado como la nueva cabeza del departamento de salud de la Florida bajo el título de cirujano general del estado.

Ladapo nació en Nigeria y se mudó a los Estados Unidos a los cinco años. Hijo de un experto en microbiología, la ciencia siempre fue su camino. Graduado de medicina de la Universidad de Harvard, trabajó durante años como investigador para UCLA en California.

A partir de este martes, acepta un puesto de investigador en la Universidad de la Florida, y trabajará codo a codo con el gobernador Ron DeSantis para combatir la pandemia que en el estado de Florida ya se ha cobrado cerca de 52.000 vidas y ha infectado a más de tres millones y medio de personas.

Pero a diferencia de la mayor parte de los científicos en el país, Ladapo no cree que la vacuna sea la solución a todos los problemas causados por el COVID 19, pese a las evidencias epidemiológicas de las campañas de inmunización.

“El estado promoverá la buena salud, y la vacunación no es el único camino para lograrlo. Esto se ha tratado como una religión, y no tiene sentido. La vacunación, la pérdida de peso, ejercitar más y comer más frutas y verduras, todo es importante”, agregaba Ladapo.

En un artículo de opinión publicado en el periódico Wall Street Journal, Ladapo aseguró en junio que los riesgos de la vacuna sobrepasan los beneficios en casos de personas que no son vulnerables ante el COVID 19, como los niños o los adultos jóvenes, o personas que se hayan recuperado ya del virus generando anticuerpos, contradiciendo las conclusiones de los paneles de la FDA.

Además afirma que la inmunidad de rebaño como consecuencia del contagio natural será la única manera cierta de salir de la pandemia.

La visión de Ladapo se alinea con la del gobernador DeSantis, quien desde comienzos de la pandemia ha tomado un rol más pasivo que muchos de sus colegas, oponiéndose a los cierres y dejando que la población se cuide como le parezca sin demasiadas imposiciones gubernamentales.

Desde ya, la designación de Ladapo ha generado controversia en Florida, donde algunos legisladores demócratas han manifestado descontento.

“El cirujano general de la Florida debe ser un experto en salud pública. Sin embargo, el gobernador elige a alguien que ha cuestionado la seguridad de las vacunas contra el COVID 19, ha abogado en contra del uso de máscaras como una forma de prevenir el contagio del virus y que cree en la inmunidad de rebaño como la mejor manera de controlar la pandemia”, se quejaba la senadora estatal Janet Cruz.

Con respecto al uso de mascarillas, Ladapo tendrá un rol fundamental en la disputa llevada adelante por el estado en contra de la obligatoriedad de uso de tapabocas en escuelas. 13 de los 67 distritos escolares de Florida lo exigen pese a que el gobernador amenazó incluso con quitarle fondos a los distritos que adoptaran tal medida.

Ladapo es un gran defensor de los derechos individuales y su postura con respecto a las máscaras se reduce a que es una opción personal utilizarla -o una decisión de los padres en el caso de los menores de edad-.

“La idea de que las personas no puedan tomar sus propias decisiones en temas de salud está mal y no es algo que vamos a apoyar desde aquí”, informaba.

Tras la designación por parte del gobernador, Ladapo debe ser confirmado en su cargo por la legislatura estatal. De amplia mayoría republicana, se duda que vaya a haber ningún tipo de complicación en el voto.

La EMA investiga un nuevo efecto secundario grave de la vacuna de Pfizer y más común en jóvenes



ÁMSTERDAM.- El comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), el PRAC, está evaluando si existe un riesgo de síndrome inflamatorio multisistémico (MIS) con las vacunas COVID-19 tras una notificación de esta reacción tras la inmunización con Pfizer de un joven danés de 17 años.

MIS es una afección inflamatoria grave que afecta a muchas partes del cuerpo y los síntomas pueden incluir cansancio, fiebre intensa persistente, diarrea, vómitos, dolor de estómago, dolor de cabeza, dolor de pecho y dificultad para respirar. Anteriormente, se informó MIS después de la enfermedad COVID-19. El paciente danés, sin embargo, no tenía antecedentes de COVID-19.

El MIS es raro y su tasa de incidencia antes de la pandemia de Covid-19 estimada en 5 países europeos era de alrededor de 2 a 6 casos por 100.000 por año en niños y adolescentes menores de 20 años y por debajo de 2 casos por 100.000 por año en adultos de 20 años o más.

Actualmente, no hay cambios en las recomendaciones actuales de la Unión Europea para el uso de vacunas contra el Covid-19. Por el momento, el PRAC alienta a todos los profesionales de la salud a informar cualquier caso de MIS y otros eventos adversos en las personas que reciben estas vacunas.

El PRAC ahora evaluará los datos disponibles en MIS para determinar si la enfermedad puede ser causada por la vacuna y recomendará si se necesitan cambios en la información del producto de las vacunas. La EMA y las autoridades nacionales proporcionarán actualizaciones adicionales según sea necesario.

viernes, 16 de abril de 2021

Los antibióticos en desarrollo no son suficiente para enfrentarse a las "superbacterias", advierte la OMS


GINEBRA.- Ninguno de los 43 antibióticos actualmente en desarrollo ni las medicinas aprobadas recientemente son suficientes para combatir la creciente aparición y propagación de resistencia a los antimicrobianos, advirtió la Organización Mundial de la Salud.

Casi todos los nuevos antibióticos que se lanzaron al mercado en los últimos años son variaciones de clases de medicamentos descubiertos hace décadas, según un reporte de la OMS publicado el jueves, lo que subraya cuán insuficientes pueden ser para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos (RAM).(https://bit.ly/3tjYiw0)

La resistencia a los medicamentos es impulsada por el uso indebido y excesivo de antibióticos y otros antimicrobianos, lo que lleva a algunas bacterias a evolucionar y convertirse en "superbacterias" para encontrar nuevas formas de vencer a los medicamentos. Estudios anteriores han estimado que la RAM matará a decenas de millones de personas cada año después de 2050.(https://bit.ly/3uMxSmE)

De los 43 antibióticos en desarrollo, la OMS dijo que 26 medicamentos atacan a las 13 "superbacterias" más peligrosas. Pero la agencia de salud agregó que la mayoría de estos antibióticos son derivados de clases existentes, lo que podría resultar en una "rápida aparición de resistencia a los medicamentos".

El informe mostró que el impacto de la RAM es ahora más severo en los países más pobres y entre los muy ancianos o muy jóvenes, estimando que un 30% de los recién nacidos con sepsis mueren de infecciones bacterianas que son resistentes a los antibióticos de primera línea.

"El fracaso persistente para desarrollar, fabricar y distribuir nuevos antibióticos eficaces está alimentando aún más el impacto de la resistencia a los antimicrobianos y amenaza nuestra capacidad para tratar con éxito las infecciones bacterianas", afirmó la doctora Hanan Balkhy, subdirectora general de la OMS.

El informe anual de 2020 revela una cartera casi "estática", dijo la OMS, ya que las agencias reguladoras han aprobado pocos antibióticos en los últimos años y las grandes compañías farmacéuticas están perdiendo interés en el desarrollo de antibióticos, ya que no se consideran rentables.

Farmacéuticas como Novartis, Bristol Myers Squibb y AstraZeneca Plc han abandonado el desarrollo de sus programas de antibióticos en los últimos meses.

Sin embargo, la agencia ha incluido por primera vez una descripción general de métodos no tradicionales para debilitar las bacterias, incluidos los virus que comen bacterias llamados bacteriófagos y las terapias inmunológicas.

jueves, 15 de abril de 2021

El instante en el que la anestesia apaga la consciencia


BARCELONA.- “Caballeros, esto no es una farsa”, dijo —o dicen que dijo— el cirujano John Collins Warren ante un anfiteatro lleno de público en el Hospital General de Massachussets en octubre de 1946 después de extirpar, sin dolor alguno, un tumor en el cuello de un paciente. Era impensable, por aquel entonces, una intervención de ese tipo sin que el enfermo se retorciese de dolor. Pero el dentista William T.G. Morton había hecho inhalar al paciente vapor de éter antes de la cirugía y logró que permaneciese inmóvil e insensible al daño del bisturí, según recuerda El País

Con ese preparado, que Morton acuñó como Letheon —del griego “olvido”—, se ponía la primera piedra de la anestesia moderna, que no ha dejado de perfeccionarse desde entonces. “En el siglo XIX conseguimos que el paciente se quedase inconsciente; en el XX, que no se muriese en el quirófano; y ahora hay que mejorar los resultados a largo plazo”, resume el doctor Lluís Gallart, jefe de sección del Servicio de Anestesiología del Hospital del Mar. 

Precisamente, su equipo ha descrito, por primera vez, el momento exacto en el que una persona anestesiada pierde el conocimiento, un hallazgo que servirá para ajustar mejor las dosis de anestesia a los pacientes.

“Hasta ahora teníamos la situación clínica del paciente y una serie de dispositivos que nos ayudaban a ver si el paciente estaba consciente o inconsciente”, explica Juan Luis Fernández Candil, anestesiólogo y autor del estudio, que ha sido publicado en la revista científica Sleep. 

Según el peso, la talla, el género, las patologías del paciente y el tipo de intervención, además de otros parámetros que analizan el estado de consciencia, los anestesiólogos afinan la cantidad de fármacos anestésicos necesarios para que el paciente no sienta dolor durante la intervención. Si se quedan cortos, el enfermo vuelve en sí y siente el dolor de una operación. Pero si, con el fin de mantener al paciente en ese estado de inconsciencia, exceden la dosis más adecuada, también puede haber consecuencias. 

“Es como con los antibióticos: son muy buenos para destruir microorganismos, pero si damos más dosis de las necesarias, puede afectar a otros órganos. Se ha visto que una sobredosificación en pacientes frágiles aumenta el riesgo de deterioro cognitivo postoperatorio”, justifica Fernández Candil.

En la búsqueda de esa “anestesia individualizada y ajustada a cada caso” de la forma más precisa posible, explica el anestesiólogo del Mar, los investigadores del hospital llevan cinco años investigando la manera de afinar la pauta farmacológica. Y conocer el punto exacto en el que el paciente entra en un estado de inconsciencia era clave. “Si sabemos exactamente cuándo ocurre, la dosificación es más justa y evitamos sobredosificar”, agrega Fernández Candil.

Los investigadores reclutaron a una treintena de voluntarios sanos a los que inyectaron propofol, un conocido fármaco anestésico muy empleado en los quirófanos. Con sus constantes vitales vigiladas y la actividad cerebral monitorizada a través de una resonancia magnética y un electroencefalograma, secuenciaron con éxito la pérdida de conocimiento de 21 de los voluntarios. Los participantes tenían que apretar un sensor cada dos segundos para hacer un seguimiento de esa desconexión; si dejaban de hacerlo, significaba que se habían quedado inconscientes. 

“Lo que vimos fue que cuando perdían la consciencia [cuando dejaban de apretar el sensor], la actividad entre el córtex, que es un área del cerebro más superficial, y el subcórtex, que es más profunda, se desincronizaban”, explica Fernández Candil.

El neurólogo Jesús Pujol, que también ha participado en el estudio, explica el hallazgo: “La vigilia y el sueño son dos estados distintos: lo que rige la actividad mental del primero son los estímulos, lo que vemos y percibimos; lo que rige la actividad del segundo son las inquietudes, el malestar, el hambre… Para pasar de un estado a otro, es necesario que las dos partes del cerebro se desincronicen y se vuelvan a sincronizar con una nueva organización”. Como en un coche, dice, que para cambiar de la primera marcha a la segunda hay que pisar el embrague y levantarlo para saltar a esa velocidad.

En el estudio, el tiempo de paso de la vigilia al sueño fue de una media de 100 segundos, aunque los investigadores matizan que el tiempo varía según la velocidad a la que inyectes el preparado anestésico —en su caso, fue muy paulatino— y en la práctica clínica suele ser un espacio temporal más corto. Pujol señala, no obstante, que esta transición revela que el tránsito entre vigilia y sueño es “largo”: “La idea de caer dormido parece que es algo brusco, pero el cerebro se toma su tiempo”.

En ese tránsito de 100 segundos, en cualquier caso, los investigadores encontraron el instante decisivo de la pérdida de consciencia. Ahora solo falta trasladarlo a la práctica clínica diaria. Pero queda recorrido. “En el estudio teníamos las imágenes de cómo se comporta el cerebro mientras ponemos la anestesia. En la práctica diaria no podemos tener una resonancia magnética en cada quirófano, pero sí tener un aparato que nos permita hacer el seguimiento del electroencefalograma del paciente”, señala Fernández Candil. 

En una fase siguiente de la investigación, los científicos del Hospital del Mar quieren correlacionar los datos clínicos —el momento en el que paciente dejó de pulsar el sensor— y las imágenes de las resonancias con los de los datos del electroencefalograma para localizar cambios en la actividad eléctrica del cerebro que permitan interpretar con precisión el estado de vigilia o sueño de los pacientes.

“Este estudio es muy importante. El poder determinar cuándo se va a producir ese tiempo de hipnosis nos permitirá saber qué dosificación corresponde para no sobredosificar. Cuando sean capaces de filtrar los datos de las resonancias, nos permitirá llevar este hallazgo a las trincheras, a los quirófanos”, señala Fernando Iturri, neuroanestesiólogo de la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR), que no ha participado en el estudio.

“A mí lo que me parece muy bonito es que el estudio justifica muchas de las experiencias de lso pacientes que se han sometido a la anestesia con propofol, que despiertan eufóricos y refieren experiencias oníricas o sueños vividos. Esto es por la disociación que se produce en ese momento entre la corteza y el sistema por defecto, que es una red neuronal que funciona de forma inconsciente, como una vida interna del cerebro. Cuando disminuye la conciencia es el que más actúa”, reflexiona Jesús Porta, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología.

¿Por qué el covid es inocuo para unos y grave para otros? Tres factores genéticos podrían ser la clave


BARCELONA.- ¿Cómo puede ser que una misma enfermedad afecte de manera tan diferente a unos y a otros? ¿Por qué hay personas que contraen una infección por coronavirus y permanecen asintomáticas y otras que, en cambio, enferman gravemente y pueden incluso perder la vida por esta razón? Un año de pandemia, y de investigaciones científicas en primera línea, han mostrado que factores como la edad o las enfermedades previas influyen en la gravedad del paciente, según resume hoy El Periódico

Mientras, la gran incógnita siguen siendo aquellos pacientes jóvenes y sanos que, a pesar de todo, enferman gravemente de covid-19. ¿Cuál es, pues, el factor que determina su pronóstico? La respuesta podría estar en los interruptores químicos que regulan la expresión de sus genes. En su epigenética.

Un nuevo estudio liderado por los investigadores Manel Esteller y Aurora Pujol, y publicado este mismo jueves en la revista ‘EBiomedicine’, identifica tres factores epigenéticos que podrían predecir la gravedad de la enfermedad. Es decir, tres claves que marcan la diferencia entre aquellos que enferman como si nada y aquellos que desarrollan cuadros clínicos graves. 

"Hemos estudiado el material genético de más de 400 pacientes positivos a covid-19. Todas estas eran personas sanas, sin comorbilidades y menores de 62 años. Parte de estas contrajeron la infección sin apenas síntomas y otros, en cambio, acabaron ingresadas y con asistencia respiratoria", resume Esteller en declaraciones a este diario.  

El análisis ha logrado identificar unos cuarenta puntos del genoma que diferencian los pacientes gravemente enfermos. Esto, a su vez, se ha relacionado con tres factores epigenéticos. 

"El primero factor tiene que ver con la expresión de unos genes que provocan una respuesta inmune demasiado fuerte. El segundo, con una respuesta inflamatoria excesiva. Y el tercero, con los desajustes metabólicos que también desencadenan enfermedades como la diabetes o la obesidad", ilustra el director del Institut de Recerca contra la Leucèmica Josep Carreras (IJC) y catedrático de genética de la Universitat de Barcelona (UB). 

Estos serían, pues, los interruptores químicos que desencadenarían los casos graves de covid-19. 

El estudio estima que alrededor del 13% de la población mundial tendría esta firma epigenética inscrita en sus ADN. "Esto significa que hay un 13% de la población que, aún estando sana, si algún día contrae el virus tendrá un elevado riesgo de enfermar gravemente", argumenta el científico. 

Estas cifras coinciden con lo observado durante esta pandemia, que en tan solo un año ha dejado más de 136 millones de personas contagiadas y casi tres millones de fallecidos.

Encuentran la explicación a los trombos producidos por AstraZeneca


BOSTON.- Una proteína denominada factor plaquetario 4 o FP4 es la que ha podido originar los trombos desarrollados por 16 personas en Alemania, Austria y Noruega, después de ser vacunados con el suero de AstraZeneca, según sendos estudios publicados en la revista estadounidense The New England Journal of Medicine.

El primero de ellos analiza el caso de once pacientes vacunados en Alemania y Austria que habían desarrollado trombosis después de ser inoculados con el suero británico; nueve eran mujeres, con una edad media de 36 años (rango, 22 a 49).

Entre 5 y 16 días después de vacunarse, los pacientes presentaron uno o más eventos trombóticos, con la excepción de 1 paciente, que tuvo una hemorragia intracraneal mortal.

De los pacientes con uno o más episodios trombóticos, 9 tuvieron trombosis venosa cerebral, 3 trombosis venosa esplácnica (en el hígado), 3 embolia pulmonar y 4 otras clases de trombosis; de todos ellos, 6 fallecieron y cinco pacientes tenían coagulación intravascular diseminada.

Aunque las trombosis afectaron a distintos órganos, todos los pacientes tenían anticuerpos contra la proteína FP4 y déficit de plaquetas en la sangre.

El estudio, financiado por la Fundación Alemana de Investigación, concluye que la vacunación con el suero de AstraZeneca "puede dar lugar al desarrollo poco frecuente de trombosis inmunitaria mediada por anticuerpos activadores de plaquetas contra FP4".

El segundo estudio analiza la situación de los cinco pacientes de Noruega: cuatro mujeres y un varón de entre 32 y 54 años que eran trabajadores sanitarios y que desarrollaron síntomas entre el séptimo y el décimo día después de recibir la primera dosis de la vacuna.

Todos los pacientes desarrollaron trombos en lugares no habituales; uno presentó trombocitopenia grave, y cuatro tuvieron una hemorragia cerebral importante (tres fallecieron).

Como en el estudio anterior, todos ellos tenían altos niveles de anticuerpos contra la proteína FP4 de las plaquetas, una reacción inducida por la vacuna.

Thank you for watching

Sin embargo, el estudio -de la Universidad de Oslo- apunta que dado que los cinco casos se registraron entre más de 130.000 personas vacunadas, se trata de una reacción poco frecuente.

Ambos estudios analizan las reacciones de la vacuna de AstraZeneca, por lo que, de momento, se desconoce si en el caso de la de Janssen, los trombos provocados por el suero de Johnson & Johnson tienen el mismo origen.