viernes, 12 de febrero de 2021

Los menores de 70 años que nacieron con bajo peso tienen tres veces más riesgo de padecer Covid-19 grave


 BARCELONA.- Las personas de entre 18 y 70 años que nacieron con bajo peso, menos de 2,5 kg, tienen hasta tres veces más riesgo de ingreso en la UCI por coronavirus, según ha puesto de manifiesto un equipo investigador del Clínic-IDIBAPS.

"Sabemos que haber nacido con bajo peso predispone a tener ciertas enfermedades en la vida adulta, como infarto de miocardio, diabetes o hipertensión. El objetivo de este estudio fue evaluar si el hecho de haber nacido 'pequeño' también es un factor de riesgo para desarrollar una Covid-19 grave", han señalado los expertos, cuyo trabajo ha sido publicado en 'Scientific Reports' y recogido por la plataforma Sinc.

Para llevarlo a cabo, los expertos reclutaron 397 pacientes de entre 18 y 70 años con SARS-CoV-2 atendidos en el Hospital Clínic a los que se les preguntó por el peso al nacimiento. El 15 por ciento de los pacientes requirieron ingreso en UCI y los investigadores pudieron identificar como factores de riesgo independientes de dicho ingreso las siguientes variables: edad, sexo masculino, hipertensión previa, y bajo peso al nacimiento.

Con respecto a esta última variable, observaron que nacer con bajo peso provoca tener hasta tres veces más riesgo de acabar en la UCI por una Covid-19 grave. Dada la relevancia del hallazgo, se intentó validar en otra muestra, para lo cual se hizo una encuesta 'on line' anónima de donde se obtuvieron datos de 1.822 adultos (18-70 años) que reportaban covid-19 con prueba PCR positiva donde un 2,5 por ciento ingresaron en UCI.

Se aplicó el mismo modelo y se validó, confirmando el valor predictivo independiente del bajo peso al nacimiento para necesidad de ingreso en UCI por coronavirus. "Estos resultados son totalmente nuevos y creemos que muy relevantes. Nos podrán ayudar a identificar mejor los pacientes menores de 70 años que tienen mayor riesgo con la Covid-19 y adecuar su tratamiento y manejo de la enfermedad", han zanjado.

El riesgo de mortalidad por COVID-19 es 3,5 mayor que por gripe


TORONTO.- El riesgo de mortalidad por COVID-19 es 3,5 mayor que por gripe, según ha puesto de manifiesto un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) en un estudio publicado en el 'Canadian Medical Association Journal'.

"Ahora podemos decir definitivamente que el COVID-19 es mucho más grave que la gripe estacional. Los pacientes ingresados en el hospital de Ontario con COVID-19 tenían un riesgo 3,5 veces mayor de muerte, un uso 1,5 veces mayor de la UCI y estancias hospitalarias 1,5 veces más largas que los pacientes ingresados por gripe", han señalado los expertos.

De hecho, estos resultados se suman a los datos de estudios similares realizados recientemente en Francia y en Estados Unidos. Para llevarlo a cabo, se compararon las hospitalizaciones por gripe entre el 1 de noviembre de 2019 y el 30 de junio de 2020 en siete grandes hospitales en Toronto y Mississauga, áreas con grandes poblaciones y altos niveles de COVID-19.

Se incluyeron a todos los pacientes ingresados en los servicios médicos o en una unidad de cuidados intensivos (UCI) por gripe o por COVID-19. Hubo 783 hospitalizaciones por gripe en 763 pacientes, en comparación con 1.027 hospitalizaciones por COVID-19 en 972, lo que representa el 23,5 por ciento de todas las hospitalizaciones por COVID-19 en Ontario durante el período de estudio.

La mayoría de los pacientes hospitalizados con COVID-19 tenían pocas otras enfermedades y el 21 por ciento eran menores de 50 años. Asimismo, las personas menores de 50 años también representaron casi 1 de cada 4 (24%) ingresos a la UCI.

"Mucha gente cree que el COVID-19 afecta principalmente a las personas mayores y, aunque es cierto, encontramos que entre los adultos mayores de 75 años que fueron hospitalizados con COVID-19, casi el 40 por ciento murió en el hospital y que también puede causar una enfermedad muy grave en los adultos más jóvenes", han señalado los expertos.

Y es que, las personas hospitalizadas por COVID-19 tenían un mayor uso de la UCI, más probabilidades de ser conectadas a un ventilador y estancias hospitalarias más prolongadas, en comparación con las personas con gripe.

Un modelo matemático predice el éxito de las extubaciones en los pacientes


BARCELONA.- Los equipos de investigación de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y del Hospital Universitario Joan XXIII-IISPV, ambos en Tarragona, han desarrollado un modelo matemático que predice el resultado de una extubación en un paciente adulto en estado crítico con ventilación mecánica invasiva.

Según ha informado este viernes la URV, los resultados del trabajo "permitirían reducir potencialmente la tasa actual de reintubaciones del 9 % hasta el  1 %, a partir de herramientas de aprendizaje automático".

Los investigadores han recopilado datos de un millar de pacientes de las UCI con dificultades respiratorias que han sido tratados y analizados para poder crear esta herramienta.

Desde la universidad han explicado que cerca de la mitad de los pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos (UCI) requieren ventilación mecánica invasiva (VMI), un procedimiento médico que permite garantizar una aportación suficiente de oxígeno a los órganos y tejidos de los ingresados.

Además, han destacado que el uso de este sistema se ha generalizado estos últimos meses en pacientes afectados por la covid-19 que han llegado a las UCI.

El equipo ha asegurado que, a menudo, la ventilación mecánica invasiva es "vital para el paciente", pero que "no está exenta de riesgos, como las lesiones accidentales durante la intubación o extubación o la atrofia de los músculos responsables de la respiración".

El estudio ha considerado los criterios actuales, según los cuales una extubación se considera fallida si el paciente requiere ser nuevamente intubado (reintubación) pasadas 48 horas de la retirada de la ventilación mecánica invasiva.

Los investigadores han estudiado un conjunto "masivo y heterogéneo" de datos procedentes de varias fuentes, como equipos de monitorización del paciente, datos demográficos (edad, sexo, peso, etc.), datos clínicos obtenidos en el momento de admisión en la UCI y registros de incidencias del personal médico.

Los miembros del equipo de investigación han empleado técnicas de aprendizaje automático ('machine learning') que han permitido determinar la compleja relación entre todas estas variables para crear modelos capaces de entender al paciente.

El equipo investigador de la UCI Joan XXIII, liderado por la intensivista Maria Bodí y el científico de datos Josep Gómez, ha recopilado datos de aproximadamente mil pacientes adultos con dificultades respiratorias ingresados en los últimos cinco años en la UCI del hospital.

Posteriormente, los ha tratado y analizado un grupo de investigación del Departamento de Ingeniería Mecánica, liderado por el investigador Alexandre Fabregat.

Los resultados del trabajo, publicado en la revista 'Computer Methods and programos in Biomedicin', han demostrado que "es posible reducir potencialmente la tasa actual de reintubaciones del 9 % hasta el 1 %, de forma que se minimizan los riesgos para el paciente si se incorpora el modelo de predicción en las UCI".

El equipo completo que ha llevado a cabo el estudio ha estado integrado por médicos de la UCI del Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona, del Instituto de Investigación Sanitaria Virgili y del grupo de investigación Ecommfit, del Departamento de Ingeniería Mecánica de la URV.

Ajustar el reloj circadiano y estimular los ritmos, clave para futuras terapias


SAN FRANCISCO.-Expertos de la Universidad de California (Estados Unidos) han señalado, en un artículo publicado en la revista 'Science', que ajustar el reloj circadiano y estimular los ritmos puede ser clave para futuras terapias y medicamentos.

"Casi todas las células que componen nuestros órganos tienen su propio reloj y, por lo tanto, el tiempo es un aspecto crucial de la biología. Comprender cómo el tiempo diario se integra con la función en todos los órganos tiene implicaciones para la salud humana, ya que la interrupción del reloj y los ritmos circadianos pueden ser tanto una causa como un efecto de enfermedades desde la diabetes hasta el cáncer", han señalado.

El reloj circadiano genera un ritmo de aproximadamente 24 horas que controla el comportamiento, las hormonas, el sistema inmunológico y el metabolismo. Utilizando células humanas y ratones, los investigadores tienen como objetivo descubrir los circuitos fisiológicos, por ejemplo entre el cerebro y el hígado, mediante los cuales los relojes biológicos logran coherencia.

Los relojes circadianos alinean los procesos internos con el tiempo externo, lo que permite que diversas formas de vida anticipen los cambios ambientales diarios, como el ciclo de luz y oscuridad. En organismos complejos, la función del reloj comienza con el reloj u oscilador molecular codificado genéticamente dentro de cada célula y se acumula anatómicamente hacia arriba en un sistema de todo el organismo.

La desalineación circadiana, a menudo impuesta en la sociedad moderna, puede alterar este sistema e inducir efectos adversos sobre la salud si se prolonga. "Las estrategias para ajustar nuestros relojes y estimular los ritmos han sido prometedoras en estudios preclínicos, lo que ilustra la importancia de desentrañar este aspecto de nuestra biología y desbloquear el potencial que tiene para los tratamientos y medicamentos del futuro", han aseverado los expertos.

Sin luz eléctrica, viajes de alta velocidad, disponibilidad constante de alimentos y horarios de trabajo y vida las 24 horas, los relojes de los antepasados estaban en constante armonía con el medio ambiente. Sin embargo, debido a estas presiones de la sociedad moderna, alinear nuestro tiempo interno con el tiempo geofísico se ha convertido en un desafío en el mundo actual.

En este sentido, los investigadores han comentado que la desalineación crónica, cuando los patrones de alimentación y sueño entran en conflicto con el ciclo natural de luz y oscuridad, se asocia con un mayor riesgo de síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, afecciones neurológicas y cáncer. Una gran parte de la fuerza laboral mundial tiene horarios atípicos y puede ser particularmente vulnerable.

"Se ha vuelto urgente que descubramos los fundamentos moleculares de la relación entre el reloj circadiano y la enfermedad. Descifrar los medios por los que los relojes se comunican a través de los órganos metabólicos tiene el potencial de transformar nuestra comprensión del metabolismo, y puede ser una promesa terapéutica para estrategias innovadoras y no invasivas para promover la salud", han zanjado.

Una combinación de dos fármacos reduce a la mitad la mortalidad por COVID-19 de los pacientes más graves


LONDRES.- Los resultados de un ensayo clínico divulgados este jueves en el Reino Unido sugieren que la combinación de tocilizumab, un fármaco usado hasta ahora para tratar la artritis reumatoide, y un corticoide como la dexametasona, puede reducir a casi la mitad las muertes en los pacientes más graves con COVID-19.

Ese efecto en la mortalidad se ha identificado en pacientes hospitalizados con hipoxia -déficit de oxígeno- e "inflamación significativa" que han necesitado ventilación mecánica invasiva, según un comunicado emitido por los responsables del ensayo Recovery, dirigido por la Universidad de Oxford.

En el caso de las personas ingresadas que solo han requerido un tratamiento con oxígeno no invasivo, las muertes decrecen en torno a un tercio tras el empleo de ambos fármacos.

El mismo ensayo clínico a gran escala, que cuenta con la colaboración del sistema de salud público del Reino Unido, ya había detectado en junio que la dexametasona, una sustancia de bajo coste que reduce la inflamación, contribuye a salvar vidas entre los pacientes más graves de COVID-19.

Los investigadores han determinado ahora que el tocilizumab, que se aplica por vía intravenosa, puede reducir por sí solo un 4 % la mortalidad, y que su efecto se amplifica al ser utilizado en combinación con el corticoide.

Sus resultados se basan en un estudio aleatorio en el que 2.022 pacientes recibieron el medicamento para la artritis y otros 2.094 fueron asistidos con los cuidados habituales.

Los resultados indican que 596 de los individuos que recibieron tocilizumab murieron en un plazo de 28 días (el 29 %), frente a 694 de quienes no fueron tratados con ese fármaco (el 33 %).

Esas cifras sugieren que por cada 25 personas tratadas con el medicamento, una vida fue salvada, según subrayan los responsables del ensayo.

El tocilizumab también incrementó las probabilidades de los pacientes de recibir el alta en un periodo de 28 días, desde el 47 % hasta el 54 %.

"Ensayos previos con tocilizumab habían mostrado resultados heterogéneos y no estaba claro si los pacientes se beneficiarían de ese tratamiento. Ahora sabemos que los beneficios del tocilizumab se extienden a todos los pacientes de COVID con bajos niveles de oxígeno y una inflamación significativa", declaró Peter Horby, jefe adjunto de Investigación del proyecto Recovery.

"El doble impacto de la dexametasona y el tocilizumab es impresionante y muy bienvenido", recalcó el profesor de la universidad inglesa de Oxford.

Martin Landray, otro de los responsables del ensayo clínico, recalcó por su parte que esa combinación de fármacos "mejora la supervivencia, acorta las estancias hospitalarias y reduce la necesidad de ventilación mecánica".

miércoles, 10 de febrero de 2021

Descubren una debilidad universal de los tumores sólidos que abre la puerta a mejorar el tratamiento contra el cáncer


BARCELONA.- Una investigación liderada por el Instituto Catalán de Oncología (ICO), Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), y la Universidad de California San Francisco (UCSF) ha identificado un mecanismo, "hasta ahora desconocido", de regulación genética en células tumorales que ayudaría a predecir qué pacientes se beneficiarían de la radioterapia y la quimioterapia.

La proteína TGFbeta es un factor de crecimiento con implicación en multitud de procesos celulares esenciales. Entre ellas posee una función central en la relación de las células tumorales con su ambiente y, en concreto, en la inhibición del sistema inmunitario que permite la progresión del tumor.

Sin embargo, el trabajo, liderado por los doctores Mary Helen Barcellos-Hoff (UCSF) y Miquel Angel Pujana (ICO y IDIBELL), con la participación de otros investigadores ICO y IDIBELL (Luis Palomero, Roderic Espín y Álvaro Aytés), describe una nueva propiedad del TGFbeta que es específica de las células tumorales y casi universal a todos los tumores sólidos.

Esta nueva propiedad, identificada gracias a un estudio de 'Big Data' con miles de pacientes, reside en la capacidad del TGFbeta de inhibir un proceso de reparación del ADN que conlleva muchos errores. Así, los tumores que tienen activo TGFbeta pueden reparar más fielmente los daños en el ADN, y por tanto, son más resistentes a las terapias basadas en esta lesión, como la radioterapia o algunas quimioterapias.

De lo contrario, tal y como ha explicado el doctor Pujana, al inhibir TGFbeta los tumores se sensibilizan a estas terapias, como por ejemplo las basadas en la inhibición de PARP, aprobadas por el tratamiento de cáncer de próstata, mama y ovario.

Los análisis de datos de supervivencia y respuesta al tratamiento en miles de pacientes, incluyendo varios tipos de cánceres con muy mal pronóstico, apoyan la relevancia de la relación entre TGFbeta y la reparación del ADN. 

"En conjunto, el trabajo abre la puerta a seleccionar mejor los tratamientos actuales y, a la vez, a sensibilizar ciertos tumores a la radioterapia y quimioterapia estándar, mejorando la respuesta y supervivencia", ha zanjado el doctor Pujana.

Escalofríos o pérdida de apetito, nuevos síntomas del COVID


 LONDRES.- Escalofríos, pérdida de apetito o dolores de cabeza o musculares son nuevos síntomas adicionales que han sido relacionados con el COVID-19, según los hallazgos de un estudio preliminar elaborado por el Imperial College de Londres y difundido este miércoles.

Esta investigación, en la que participaron más de un millón de personas de Inglaterra y que todavía no ha sido revisada por expertos independientes, se basa en test de saliva y cuestionarios recopilados entre junio de 2020 y el pasado mes.

Estos síntomas adicionales se añaden a los que ya se conocían, como pérdida del sentido del gusto y el olfato, fiebre y tos persistente.

En el estudio, los expertos observaron que, cuantos más síntomas mostraban los participantes, más alta era la probabilidad de que dieran positivo por coronavirus.

No obstante, alrededor de un 60 % de los infectados no registró síntoma alguno en la semana previa a someterse a la prueba.

Los expertos detectaron, además, que las manifestaciones del COVID-19 varían según la edad del afectado.

En este sentido, los escalofríos se identificaron con casos del virus en enfermos de todas las edades, los dolores de cabeza se dieron en menores de entre 5 y 17 años y la pérdida de apetito en personas a partir de 18 años.

La investigación encontró que los dolores musculares se detectaron en personas de entre 18 y 54 años, mientras que disminuyó la probabilidad de desarrollar fiebre, tos persistente y pérdida de apetito entre infectados de entre 5 y 17 años comparado a pacientes adultos.

"Estos nuevos hallazgos sugieren que muchas personas que tienen el COVID-19 no se harán la prueba y por ello no se aislarán porque sus síntomas no coinciden con los que se incluye en las guías de sanidad para ayudar a identificar a personas infectadas", consideró Paul Elliott, director del programa React, del Imperial College, al frente de la investigación.

Una medicina para el asma común reduce la necesidad de hospitalización por COVID-19, según un estudio de Oxford


OXFORD.- Un tratamiento para el asma, de uso común, podría reducir la necesidad de hospitalizar a los pacientes con COVID-19 si el medicamento se administra en los siete días siguientes a la aparición de los síntomas, dijeron el martes investigadores británicos.

La budesonida, vendida bajo la marca Pulmicort por AstraZeneca Plc y usada también para el tratamiento del pulmón del fumador, redujo el tiempo necesario para que los pacientes se recuperaran del COVID-19 también cuando se administró con inhalador, dijo la Universidad de Oxford.

Una proteína cerebral que causa el Alzheimer también protege contra la enfermedad


OTTAWA.- Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Saskatchewan (Canadá) podría ayudar a los médicos a identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer (EA) y allanar el camino hacia tratamientos que retrasen o prevengan su aparición.

La investigación, publicada en la revista 'Scientific Reports', ha demostrado que una forma más corta del péptido proteico que se cree responsable de causar la EA (beta-amiloide 42, o AB42) detiene el mecanismo causante de daños de su homólogo más largo.

"Mientras que el AB42 interrumpe el mecanismo que utilizan las células cerebrales para aprender y formar recuerdos, el AB38 inhibe por completo este efecto, rescatando esencialmente las células cerebrales", afirma el neuroquímico molecular Darrell Mousseau, uno de los líderes de este estudio.

Según Mousseau, en estudios anteriores se había insinuado que el AB38 podría no ser tan malo como la forma más larga, pero su investigación es la primera que demuestra que es realmente protector. "Si podemos eliminar específicamente el AB42 y quedarnos sólo con el AB38, quizá eso ayude a la gente a vivir más tiempo o a que la enfermedad empiece más tarde, que es lo que todos queremos", apunta.

El AB42 es tóxico para las células, interrumpe la comunicación entre ellas y, con el tiempo, se acumula formando depósitos llamados placas. Se cree que esta combinación de factores es la responsable de causar la EA. Los expertos han pensado durante mucho tiempo que todas las formas de péptidos AB causan la EA, a pesar de que los ensayos clínicos han demostrado que la eliminación de estos péptidos del cerebro de los pacientes no previene ni trata la enfermedad.

El proyecto confirmó los efectos protectores de la proteína más corta en diversos análisis: en versiones sintéticas de la proteína en tubos de ensayo; en células humanas; en un modelo de gusano muy utilizado para estudiar el envejecimiento y la neurodegeneración; en preparaciones de tejido utilizadas para estudiar las propiedades de las membranas y la memoria; y en muestras de cerebro procedentes de autopsias.

En las muestras de cerebro, también descubrieron que los hombres con EA que tenían más AB42 y menos AB38 morían a una edad más temprana. El hecho de que no observaran este mismo patrón en las muestras de mujeres sugiere que el péptido proteico se comporta de forma diferente en hombres y mujeres.

El SARS-CoV-2 sobrevive 4 días en vidrio, 7 en plástico y acero inoxidable, 3 horas en papel y solo 1 en tela


LONDRES.- Investigadores del Instituto Indio de Tecnología de Bombay (IIT Bombay), en India, han demostrado que una gota respiratoria permanece líquida durante un tiempo mucho más corto en una superficie porosa, lo que la hace menos favorable para la supervivencia del virus, según publican en la revista 'Physics of Fluids'.

Concretamente, los investigadores encontraron que el coronavirus puede sobrevivir durante cuatro días en vidrio y siete en plástico y en acero inoxidable. Pero en papel y tela, el virus sobrevivió solo tres horas y dos días, respectivamente.

"Con base en nuestro estudio, recomendamos que los muebles de hospitales y oficinas, hechos de material impermeable, como vidrio, acero inoxidable o madera laminada, se cubran con material poroso, como tela, para reducir el riesgo de infección al tacto", recomienda el autor Sanghamitro Chatterjee.

De manera similar, los investigadores sugieren que los asientos en lugares públicos, como parques, centros comerciales, restaurantes y salas de espera de trenes o aeropuertos, podrían cubrirse con tela para reducir el riesgo de propagación de enfermedades.

Tanto para superficies impermeables como porosas, el 99,9% del contenido líquido de la gota se evapora en los primeros minutos. Después de este estado inicial, una película líquida residual delgada microscópica permanece en las partes sólidas expuestas, donde el virus aún puede sobrevivir.

Los investigadores descubrieron que la evaporación de esta película delgada remanente es mucho más rápida en el caso de superficies porosas en comparación con superficies impermeables. Las gotas se extienden debido a la acción capilar entre el líquido cerca de la línea de contacto y las fibras orientadas horizontalmente en la superficie porosa y los espacios vacíos en materiales porosos, lo que acelera la evaporación.

"El hecho de que solo las características geométricas en lugar de los detalles químicos del material poroso hacen que la vida útil de la película delgada sea significativamente menor fue sorprendente", resalta Rajneesh Bhardwaj.

Los hallazgos específicos, como la vida útil en fase líquida de la gota de aproximadamente seis horas en papel, serán particularmente relevantes en ciertos contextos, como las escuelas.

Si bien esta escala de tiempo es más corta que la de cualquier material permeable (por ejemplo, vidrio con una vida útil en fase líquida de aproximadamente cuatro días), afectaría el intercambio de cuadernos, por ejemplo, a medida que los legisladores evalúen medidas seguras para reabrir escuelas o el cambio de moneda.

Del mismo modo, las cajas de cartón, utilizadas comúnmente por las empresas de comercio electrónico de todo el mundo, podrían considerarse relativamente seguras, ya que inhibirían la supervivencia del virus.

martes, 9 de febrero de 2021

Así podría funcionar la vitamina D para combatir el COVID-19


BERLÍN.- Un nuevo estudio de la Universidad de Bristol, publicado en la revista de la Sociedad Química Alemana 'Angewandte Chemie', ha mostrado cómo podrían funcionar la vitamina D (y posiblemente las vitaminas K y A) para combatir el COVID-19, al igual que otros medicamentos antivirales.

La investigación indica que estos suplementos y compuestos dietéticos podrían unirse a la proteína viral de la espiga y, por tanto, reducir la infectividad del SARS-CoV-2. Por el contrario, el colesterol podría aumentar la infectividad, lo que podría explicar por qué tener el colesterol alto se considera un factor de riesgo de enfermedad grave.

Recientemente, estos investigadores demostraron que el ácido linoleico se une a un sitio específico de la proteína viral de la espiga, y que al hacerlo, bloquea la espiga en una forma cerrada, menos infecciosa. Ahora, un equipo de investigación ha utilizado métodos computacionales para buscar otros compuestos que puedan tener el mismo efecto, como posibles tratamientos.

Esperan evitar que las células humanas se infecten impidiendo que la proteína viral de la espiga se abra lo suficiente como para interactuar con una proteína humana (ACE2). El diseño, desarrollo y prueba de nuevos fármacos antivirales puede llevar años, por lo que los investigadores buscaron en una biblioteca de fármacos y vitaminas aprobados para identificar los que podrían unirse a este "bolsillo farmacéutico" recientemente descubierto dentro de la proteína de pico del SARS-CoV-2.

El equipo estudió primero los efectos del ácido linoleico en la espiga, utilizando simulaciones computacionales para demostrar que estabiliza la forma cerrada. Otras simulaciones mostraron que la dexametasona (que es un tratamiento eficaz para el COVID-19) también podría unirse a este sitio y ayudar a reducir la infectividad viral, además de sus efectos sobre el sistema inmunitario humano.

A continuación, el equipo realizó simulaciones para ver qué otros compuestos se unen al sitio de los ácidos grasos. Así se identificaron algunos fármacos que, según los experimentos, son activos contra el virus, lo que sugiere que puede ser uno de los mecanismos por los que impiden la replicación viral, por ejemplo, bloqueando la estructura de la espiga del mismo modo que el ácido linoleico.

Los resultados sugirieron varios candidatos a fármacos entre los productos farmacéuticos y los componentes dietéticos disponibles, incluidos algunos que se han encontrado para frenar la reproducción del SARS-CoV-2 en el laboratorio. 

Estos tienen el potencial de unirse a la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 y pueden ayudar a prevenir la entrada en la célula. Las simulaciones también predijeron que las vitaminas liposolubles D, K y A se unen a la espiga de la misma manera haciendo que la espiga sea menos capaz de infectar las células.

"Nuestros hallazgos ayudan a explicar cómo algunas vitaminas pueden desempeñar un papel más directo en la lucha contra el COVID-19 que su apoyo convencional al sistema inmunitario humano. La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de COVID grave. La vitamina D es liposoluble y tiende a acumularse en el tejido graso. 

Esto puede reducir la cantidad de vitamina D disponible para los individuos obesos. Los países en los que algunas de estas deficiencias vitamínicas son más comunes también han sufrido mucho durante el curso de la pandemia. Nuestras investigaciones sugieren que algunas vitaminas y ácidos grasos esenciales, incluido el ácido linoleico, pueden contribuir a impedir la interacción pico/ACE2. La deficiencia de alguno de ellos puede facilitar la infección del virus", explica una de las autoras, Deborah Shoemark.

Los niveles de colesterol elevados preexistentes se han asociado a un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave. Los informes de que la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 se une al colesterol llevaron al equipo a investigar si podría unirse al sitio de unión de los ácidos grasos. Sus simulaciones indican que podría unirse, pero que podría tener un efecto desestabilizador en la conformación cerrada de la espiga y favorecer la conformación abierta, más infecciosa.

"Sabemos que el uso de estatinas que disminuyen el colesterol reduce el riesgo de desarrollar COVID grave y acorta el tiempo de recuperación en los casos menos graves. Tanto si el colesterol desestabiliza la conformación "benigna" y cerrada como si no, nuestros resultados sugieren que, al interactuar directamente con la espiga, el virus podría secuestrar el colesterol para alcanzar las concentraciones locales necesarias para facilitar la entrada en la célula y esto también podría explicar la pérdida observada de colesterol circulante tras la infección", agrega Shoemark.

En Barcelona idean una nueva técnica para aprovechar los pulmones para trasplantes


BARCELONA.-  El equipo de trasplantes de pulmón del Hospital del Vall d'Hebron de Barcelona, que llevó a cabo el primer trasplante de pulmón con éxito en España en 1990, ha creado una técnica innovadora que ha permitido extraer y trasplantar los dos pulmones de un tipo de donante que hasta ahora se descartaba, aquel que en vida había sido sometido a una operación de tórax.

Gracias a esta nueva técnica, un paciente que sufría fibrosis pulmonar idiopática y que estaba en lista de espera ha podido recibir recientemente unos pulmones que le han permitido ganar calidad de vida.

El jefe del Servicio de Cirugía Torácica de Vall d'Hebron, Alberto Jáuregui, ha detallado este lunes cómo se ha llevado a cabo esta exitosa e innovadora técnica, que permitirá a partir de ahora tener más pulmones para trasplantar.

Jáuregui ha explicado que existen básicamente dos tipos de donantes: los que han sufrido una muerte cerebral y los que han muerto por causas diversas porque el corazón deja de funcionar y sus órganos no están dañados.

En este caso se trataba de un donante de corazón parado, hecho que pide trabajar con la máxima rapidez porque el equipo de trasplantes tiene solo unos minutos antes de que los órganos se deterioren (tienen que abrir, llegar a los órganos y poner un líquido que frena el deterioro).

Jáuregui ha puntualizado que la situación todavía es más complicada si la persona donante en algún momento de su vida ha sido sometida a una cirugía de tórax, concretamente a una operación en el corazón, porque después de una operación de estas características los tejidos crean muchas adherencias y es fácil que se produzcan derrames de sangre cuando se intenta extraer el pulmón.

"Un derrame de sangre en el momento de la extracción puede comportar que todos los órganos del donante se dañen. Es por esta gran dificultad que, hasta ahora, los pulmones de un donante muerto por corazón parado con una cirugía de tórax previa siempre se habían descartado por parte de todos los equipos de trasplantes del mundo para, por lo menos, poder obtener el hígado y riñones con garantías", ha indicado el especialista.

Motivados por la espera de tantos pacientes que necesitan un trasplante de pulmón, y ante un caso de donante por corazón parado con cirugía de tórax previa, el equipo de Cirugía Torácica y Trasplante Pulmonar de Vall d’Hebron diseñó y ejecutó con éxito esta técnica innovadora.

En primer lugar, cuando el paciente murió, lo conectaron, como es habitual al ECMO (oxigenación con membrana extracorpórea) a través de la arteria ilíaca, a la altura de las caderas.

Se trata de un sistema que sustituye la función del pulmón y corazón en el que la máquina extrae la sangre a través de una cánula gruesa localizada en una vena grande, la mueve mediante una bomba centrífuga para que atraviese el oxigenador, donde incorpora oxígeno y retira dióxido de carbono, para reintroducirla al organismo en otra vena o arteria.

Esta conexión a la ECMO permite que la sangre oxigenada siga circulando por el cuerpo aunque el corazón esté parado, de forma que los órganos se mantienen con vida y los cirujanos tienen más tiempo para hacer la extracción y trasplante con más garantías.

Sin embargo, la circulación sanguínea provocada por la ECMO hace aumentar mucho el riesgo de derrame si los cirujanos quieren extraer los pulmones en un tórax operado anteriormente, por eso idearon la nueva técnica.

Esta consiste en que, una vez la circulación de sangre estaba en marcha, los cirujanos torácicos practicaron una toracotomía (una incisión al tórax) entre las costillas e introdujeron unas pinzas para cerrar la circulación sanguínea en el tórax y evitar que la sangre bombeada por la ECMO llegara más arriba del hígado.

Es decir, dividieron el cuerpo en dos compartimentos estancos, separados a la altura del diafragma para que la sangre proveniente de la ECMO pudiera seguir circulando por el circuito inferior, oxigenando el hígado y los riñones, mientras que el circuito sanguíneo superior del tronco quedó preservado sin circulación.

Una vez creada esta separación, los cirujanos practicaron una esternotomía -incisión tradicional de las extracciones de pulmones- en el tórax del donante, operado anteriormente y, por lo tanto, con los tejidos más enganchados, pero sin riesgo de causar un derrame general que dañara todos los órganos.

"Los pulmones se extrajeron totalmente sanos, y por primera vez en el mundo se pudieron aprovechar pulmones, riñones e hígado de un solo donante que había muerto por corazón parado y que había sido sometido en vida a una cirugía torácica", ha resumido Jáuregui.

Gracias a esta nueva técnica ideada por los especialistas del Vall d'Hebron, de ahora en adelante los pulmones de donantes de este perfil podrán ser trasplantados a pacientes que esperan este órgano.

En 2019, el equipo de trasplantes del Hospital Vall d'Hebron hizo 120 trasplantes de pulmón, la cifra más alta de todos los hospitales europeos, un éxito que Jáuregui ha atribuido "al gran trabajo de un equipo multidisciplinario y sobre todo al gran altruismo de los donantes y sus familias".

El Hospital Vall d'Hebron también fue en 2020 el hospital español que más trasplantes pulmonares hizo: 73 (68 adultos y 5 pediátricos).

Margarita del Val: "El 120% de la gente se cree que la vacuna protege contra el contagio y no es así"


MADRID.- Margarita del Val, viróloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), advirtió sobre lo que puede ocurrir con las personas recién vacunadas que han recibido la segunda dosis. En declaraciones a la Cadena Cope, señaló que "el 120% de la gente se cree que la vacuna protege contra el contagio, y esto no es así".

Según explicó la experta, "el virus se puede multiplicar en ellos y convertirse en asintomáticos contagiosos. Atención que ni la vacuna ni haber pasado la COVID evitan que sea contagioso". Además, aclaró en el citado medio la función de los remedios: "Lo que evitan es el sufrimiento. Solo algunas previenen del contagio, y con esas esperamos acabar con el virus".

Duración de los anticuerpos

Cuestionada sobre los anticuerpos, subrayó que "duran unos poquitos meses, si acaso dos o tres meses. Con la segunda dosis se espera que un poquito más de tiempo. Es lógico que las vacunas protejan mucho inmediatamente después de inyectar la segunda dosis, no hay indicio de cuánto durará".

Asimismo, Del Val dio detalles sobre cómo actúan las nuevas cepas detectadas: "Las variantes nos están diciendo que es un virus que se contagia, y que la manera de prevenirlo es menos contacto entre las personas, y se están contagiando demasiado, tenemos los hospitales saturados".

Por este motivo, insistió en la necesidad de continuar con las restricciones sanitarias que existen en la actualidad: "Si nos dicen que la variante británica es más letal, ¿es que no nos parecen suficientes 300 muertos diarios? Por favor, eviten los contagios".

Las mutaciones son habituales

La viróloga también recalcó en la Cadena Cope que las mutaciones son normales en los virus: "Es ley de vida. Este virus varía menos que otros, pero si lo miramos más a fondo claro que lo detectamos, es normal. Lo que no entiendo es tanto foco en estas variaciones que aparecen, lo raro sería que no lo hiciesen. Pero en las medidas de contención no afecta".

Detectados más de 50 efectos a largo plazo tras sufrir la infección vírica de Covid-19


HOUSTON.- Ocho de cada 10 pacientes con Covid-19 presentaban al menos un síntoma persistente desde los 14 días hasta las 16 semanas después de la infección aguda, aunque algunos efectos podrían durar más. "Es la principal conclusión que hemos extraído de un metaanálisis que se puede consultar en esta prepublicación de medRxiv", según la profesora Sonia Villapol. 

En este trabajo analizamos casi 19.000 estudios que destaparon 55 efectos persistentes después de la infección aguda. Los datos fueron extraídos de los historiales de 47.910 personas de entre 17 y 87 años que participaron en 15 estudios que habían evaluado síntomas o parámetros de laboratorio a largo plazo. 

Cada estudio tenía un mínimo de 100 pacientes. Nueve estudios fueron de Gran Bretaña o Europa, tres fueron de EE UU, y el resto de Asia y Australia. Seis estudios se centraron solo en personas hospitalizadas por Covid-19; los otros incluyeron casos leves, moderados y graves.

Un estudio previo en Wuhan (China) y publicado en The Lancet, mostró que el 76% de los pacientes que requirieron hospitalización informaron de al menos un síntoma 6 meses después, y la proporción fue mayor en las mujeres. Los síntomas más comunes fueron fatiga o debilidad muscular y dificultades para dormir. Además, el 23% informó de ansiedad o depresión durante el seguimiento.

Lo que sabemos de los coronavirus anteriores, SARS y MERS, es que los dos comparten características clínicas con la Covid-19, incluidos los síntomas persistentes. Las personas que sobrevivieron al SARS mostraron anomalías pulmonares meses después de la infección y el 28% de las personas presentaban disfunción pulmonar hasta dos años después.

En cuanto a los síntomas psicológicos, también se han reportado altos niveles de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático a largo plazo en pacientes previamente infectados con otros coronavirus. En el caso de los supervivientes de MERS, también se atendió al 33 % de las personas con fibrosis pulmonar, así como con trastornos de estrés y ansiedad postraumáticos a largo plazo.

Los efectos de la covid-19 a largo plazo más comúnmente identificados fueron fatiga (58%), dolor de cabeza (44%), trastorno por déficit de atención (27%), caída del cabello (25%), disnea (24%) o anosmia (24%).

Otros síntomas persistentes fueron pulmonares (tos, opresión torácica, disminución de la capacidad de difusión pulmonar, apnea del sueño, fibrosis pulmonar), cardiovascular (arritmias, miocarditis), neurológica o psiquiátrica (pérdida de memoria, depresión, ansiedad, trastornos del sueño). Durante el seguimiento, el 34% de los pacientes tuvo una radiografía de tórax anormal. También se observaron marcadores sanguíneos elevados que se podrían utilizar como pronóstico de la enfermedad.

La caída del cabello se encuentra en el 25% de los casos después de la Covid-19 y podría considerarse como un efluvio telógeno, definido como la caída difusa del cabello después de un factor estresante importante o una infección sistémica por coronavirus. Es causada por transiciones foliculares prematuras de la fase de crecimiento activo a la fase de reposo, dura aproximadamente 3 meses, pero puede causar angustia emocional y desencadenar enfermedades neurológicas.

La pérdida del gusto u olfato es transitoria durante la fase aguda de la Covid-19, pero es cierto que los registros que encontramos indican que puede ser persistente en aproximadamente un 20% de los casos y durar hasta al menos 4 meses. Los expertos recomiendan tratar las disfunciones olfativas causadas por el coronavirus a través de gotas de vitamina A, esteroides, pero principalmente con un entrenamiento olfativo, que regenera las neuronas olfativas dañadas por la Covid-19 y las ayuda a recuperarse antes.

La neuroinvasión del SARS-CoV-2 puede afectar al cerebro y dejar secuelas a nivel neurológico. Además de la entrada directa del coronavirus en el sistema nervioso, ya sea por vía del nervio olfatorio, o por su circulación por en el sistema sanguíneo, existen otros problemas neurológicos que surgen por la inflamación e hipercoagulación que se produce en el desarrollo de esta enfermedad.

Ya se han observado discapacidades neurocognitivas asociadas con enfermedades virales que causan disfunción en el sistema inmunológico y metabólico, como ocurre en la covid-19. Las personas que padecen problemas neuropsiquiátricos tiene un alto riesgo de mortalidad por la covid-19, pero también existen factores pueden ser la respuesta a los problemas neuropsiquiátricos posteriores. Un diagnóstico de problemas psiquiátricos temprano es muy importante para poder recibir tratamiento, y ser considerados como grupos de riesgo en esta enfermedad.

Existe una necesidad de estudios prospectivos. Los Centros para el control y prevención de enfermedades pretenden identificar qué tan comunes son estos síntomas, quién tiene más probabilidades de tenerlos y si finalmente se resuelven. También son necesarios más estudios para determinar si algunos de los síntomas, sobre todos los psicológicos, son debidos directamente al virus o a la situación de estrés que supone enfrentarse a la pandemia o a los efectos secundarios de la intubación y los tratamientos.

Hasta la fecha, no existe un diagnóstico establecido para la condición persistente de la Covid-19. Por lo tanto, se necesitan con urgencia medidas preventivas, técnicas de rehabilitación y estrategias de manejo clínico diseñadas para abordar los efectos a largo plazo. Desde una perspectiva clínica, la necesidad de equipos multidisciplinares con perspectivas completas del paciente para abordar la atención a largo plazo de la Covid-19, con monitoreo de la duración y el tratamiento de cada síntoma y realizar un seguimiento para determinar si estos efectos a largo plazo complican enfermedades anteriores, son una continuación de la Covid-19, o pueden desencadenar otras enfermedades en el futuro.

domingo, 7 de febrero de 2021

Vitamina D: su relación con el covid-19 y el desarrollo cerebral


BARCELONA.- La vitamina D es una vitamina esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, siendo su déficit origen de numerosas enfermedades, especialmente aquellas relacionadas con la salud ósea como la osteoporosis, la artritis o la artrosis, además de la depresión y algunas enfermedades autoinmunes. La escasez de este tipo de vitamina en sangre suele requerir tomar suplementos que consigan regular esa escasez, según la periodista Laura Hernández en El Mundo Deportivo.

Así mismo, desde el inicio de la pandemia y el ingreso desmesurado de un número extremadamente elevado de pacientes con covid-19 graves, se ha determinado que el déficit de esta vitamina liposoluble en el organismo es un común denominador en muchos de estos pacientes, y así mismo sus ingresos fueron más frecuentes y con una tasa de mortalidad mayor. No obstante, también se ha demostrado que las personas que si poseen niveles más elevados de vitamina D, pueden estar más protegidos.

El déficit de vitamina D suele ser más común en personas de avanzada edad o que padecen de enfermedades crónicas tales como la hipertensión o cáncer.

El déficit de vitamina D es muy común, siendo más agudo en invierno debido a la escasez de horas solares. Y es que esta vitamina se consigue principalmente gracias a la exposición a los rayos solares y, en una proporción más baja, a través de una alimentación variada y equilibrada.

La Vitamina D y el cerebro

La vitamina D tiene tantos beneficios para la salud, que también es un macronutriente que participa en muchos procesos de la correcta función cerebral, una de ellas, la modulación de la plasticidad sináptica, y en este sentido la Fundación Iberoamericana de alimentación lo asegura, demostrando que algunos estudios revelan que el déficit de vitamina D provoca significativas modificaciones en dicho proceso de plasticidad sináptica.

A pesar de estas afirmaciones, dicha fundación insiste en que es muy importante no abandonar el estudio que lleve a determinar la relación entre las funciones cerebrales en las que participa la vitamina D y las alteraciones neuropsiquiátricas.

Más del 50% de la población residente en territorio español tiene deficit de vitamina D, un dato elevado que además se contrasta con un 62% de dicha población representado por el genero femenino, y un ascendente al 80% en personas de la tercera edad.

Los bajos niveles de vitamina D en el organismo pueden generar una inestabilidad en las redes perineuronales, llegando a provocar un alto riesgo de alteraciones cognitivas en la persona que lo padezca. En conclusión, existe una clara relación entre la vitamina D y las funciones neuronales del cerebro.

Alimentos ricos en vitamina D

La importancia de la vitamina D, especialmente tras haber pasado meses con una reducida exposición al sol, como durante el confinamientoo, en algunos casos, en los meses de invierno, hacen imprescindible tomar el sol e incorporar a nuestra dieta aquellos alimentos ricos en vitamina D que puedan ayudarnos a mantener o incrementar los niveles de esta vitamina en sangre.

Para conseguir multiplicar el efecto de exposición solar es preciso no sólo incrementar el tiempo de exposición en aquellos momentos del día en los que sus efectos negativos sean menores y tomar el sol sin protección solar durante unos minutos, para después protegerla con la crema de protección solar que solemos utilizar.

Entre los alimentos con vitamina D que pueden ayudar a elevar los niveles de esta vitamina tan beneficiosa:

Aguacate

Entre los alimentos más ricos en vitamina D se encuentra el aguacate, una fruta rica en ácidos grasos cardiosaludables, vitaminas C, E y provitamina A, además de minerales como el calcio, el potasio o el magnesio. Un alimento que se puede comer en ensaladas, rellenos o en salsa guacamole, entre otras muchas recetas.

Pescado azul

Puede encontrar una notable cantidad de vitamina D en pescados azules como la caballa, las sardinas, el bonito, las anguilas, el atún, los arenques, los salmonetes, el salmón y en el pez espada. Unos pescados que además de aportar vitamina D, también son ricos en ácidos grasos omega 3, algo que asegura su aporte al ser liposoluble.

Huevos

Los huevos contienen también vitamina D, siendo importante consumir el huevo entero, esto es, tanto la yema como la clara, ya que es en la grasa de la yema donde se disuelve la vitamina. Además de esta vitamina, los huevos también son ricos en proteínas, siendo saludables si se consumen con moderación.

Lácteos enteros

Es importante consumir lácteos enteros, ya que la vitamina D necesita de la grasa de la leche para sintetizarse. Además, los lácteos enteros son saciantes.

Carne de ternera y pollo

Tanto la carne de ternera como la de pollo contienen vitamina D, siendo importante consumirlas siempre a la plancha o cocciones sencillas que faciliten la conservación de sus nutrientes.

Champiñones

Los champiñones tienen una importante cantidad de vitamina D, siendo uno de los alimentos básicos para conseguir elevar o mantener los niveles de esta vitamina. Una forma de potenciar que mantengan la vitamina D es limpiarlos y ponerlos al sol antes de cocinarlos.

Otros alimentos con vitamina D son el hígado de ternera y de conejo, los cereales, el queso y las bebidas vegetales de avena y soja.

Beneficios de la vitamina D para la salud

Ahora que ya conoce cuáles son los alimentos con vitamina D más destacados, queremos incidir en la importancia de incluir este nutriente en nuestra dieta. Y es que la vitamina D es una de las imprescindibles en nuestro organismo, ya que contribuye en la formación de los huesos, de los dientes y ayuda a absorber mejor el calcio.

Si padecemos de deficiencia de este tipo de vitamina, podemos experimentar afecciones como osteoporosis, raquitismo, etcétera. 

Aquí, un listado con los beneficios de la vitamina D más destacados:

• Contribuye a absorber mejor el calcio, mineral esencial para nuestros huesos y dientes

• Regula el nivel de fósforo den la sangre

• Ayuda en el desarrollo del esqueleto y en la formación de los huesos

• Refuerza el sistema inmunitario aumentando nuestras defensas

• La vitamina D promueve el antienvejecimiento celular

sábado, 6 de febrero de 2021

El peligro de morderse las uñas constantemente


 MADRID.- La uña está constituida por una lámina de queratina dura que ejerce de barrera mecánica protegiendo la zona distal de los dedos. Actúa como un dispositivo para la defensa y el agarre, para mejor destreza, y para la recepción sensorial del pulpejo de los dedos, además de tener una función estética.

   No obstante, al mordernos las uñas las dañamos, siendo en algunas personas un trastorno de años. Morderse las uñas u ‘onicofagia’ es un hábito compulsivo, más frecuente en niños que en adultos, y puede ser familiar.

   “Puede ocurrir en situaciones de excitación, de ansiedad, de estrés, o en estados de aburrimiento o inactividad. Algunos lo consideran que es un signo que acompaña a un problema psicológico o psiquiátrico, que forma parte de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC)”, explica en una entrevista con Infosalus la doctora Lourdes Navarro, especialista de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

   Así, esta experta de la European Nail Society subraya que la onicofagia puede producir numerosos trastornos tanto a nivel local, en la uña, como a distancia. A nivel de la uña dice que se causan cambios en su morfología, las uñas se hacen más pequeñas, se acortan, e incluso adoptan un aspecto puntiagudo distal, en relación al rectangular habitual.

   Además, la dermatóloga sostiene que la superficie de la uña se vuelve rugosa, se descama con facilidad y se hace más fina. “En ocasiones hay una alteración en el color, se ven zonas pigmentadas e incluso aparecen unas lesiones lineales hemorrágicas debido a traumatismo de repetición por mordérselas”, agrega.

   Por otro lado, indica que la piel que rodea a la uña se puede inflamar, ponerse roja y edematosa o hinchada, y secundariamente infectarse por bacterias, hongos y virus. A su vez, la onicofagia persistente puede causar un cambio en la morfología de los dedos, estos se vuelven más afilados y, aunque menos habitual, la doctora Navarro mantiene que puede aparecer osteomielitis de la falange distal del dedo de la mano (infección).

   Las alteraciones a distancia son raras, según añade la también miembro de la Academia Europea de Dermatología, como la reabsorción de la raíz del diente debido a la fuerza del mordisqueo y a los daños en las encías. “En los niños que se muerden muy repetitivamente las uñas se ha encontrado un aumento de enterobacterias en la flora bacteriana de la boca”, agrega.

   Con todo ello, y para evitar la onicofagia recomienda diferentes pautas, como por ejemplo la aplicación de productos sobre la uña y en la piel que la rodea, que tengan un sabor amargo, para evitar el contacto con la boca por el gusto desagradable. Sin embargo, el paciente se acostumbra a los sabores y continua con su hábito de morderse las uñas, según vaticina.

   Otra solución, según precisa, sería la realización de un vendaje de la zona distal de los dedos, con esparadrapo, ya que ésta actuaría por un lado de barrera, y por otro lado dificultaría el acceso a morderse las uñas.

   “En ocasiones, se utilizan tratamientos conductuales que van encaminados a modificar el comportamiento, y el proceder frente a determinadas situaciones. Se ha propuesto el tratamiento con ‘N-acetil cisteína’ a altas dosis, aunque los resultados son muy variables, así como la utilización de psicofármacos”, resalta la doctora Navarro.

   En última instancia, la experta subraya que los trastornos de conducta hacia la uña o trastornos tipo tic ungueales incluyen la onicofagia, la onicotilomanía, y la deformidad en hábito tic.

   Según describe, la onicotilomanía es un trastorno psicodermatológico que se caracteriza por una repetitiva manipulación de todo el aparato ungueal, bien con los propios dedos de las manos o con otros utensilios.

   “Puede manifestarse asociada a onicofagia, y la deformidad en hábito tic y las formas más severas se pueden asociar a trastorno obsesivo-compulsivo, fobias o depresión. La deformidad en hábito tic es más frecuente en adultos, sobre todo en las primeras uñas de las manos, bien de forma unilateral o bilateral”, añade.

   A su vez, recalca que en estos casos el paciente se manipula de forma repetitiva la parte proximal de la uña provocando una pérdida de la cutícula, un aumento de tamaño de la lúnula, una modificación del eje longitudinal de la uña, y una pigmentación longitudinal localizada en la zona media de la uña.

viernes, 5 de febrero de 2021

Investigadores hallan un mecanismo que regula la actividad antitumoral de las células inmunes


NUEVA YORK.- Investigadores del H. Lee Moffitt Cancer Center & Research Institute (Estados Unidos) han descubierto, en un publicado en la revista 'Nature', han descubierto un mecanismo que regula la actividad antitumoral de las células inmunes.

Los fármacos inmunoterapéuticos activan las células T, un tipo de célula inmunitaria, para que actúen como defensa contra las células tumorales. De hecho, las inmunoterapias están aprobadas para tratar varios tipos diferentes de cáncer y han cambiado mucho el estándar de atención y mejorado los resultados de los pacientes.

Sin embargo, en el cáncer de ovario, los estudios clínicos que utilizaron inmunoterapias destinadas a estimular las células T han dado como resultado tasas de respuesta modestas. En concreto, los estudios han sugerido que los pacientes con cáncer que tienen una mayor presencia de otras células inmunitarias, como el plasma y las células B de memoria, podrían responder mejor a las inmunoterapias, si bien no está claro cómo estos tipos de células promueven mejores resultados.

Ante este escenario, los investigadores querían confirmar si los anticuerpos producidos por estas células están asociados con mejores resultados y, así, evaluar cómo estas células contribuyen a la respuesta inmunitaria antitumoral espontánea contra el cáncer de ovario.

Para ello, analizaron un panel de 534 muestras de pacientes con cáncer de ovario y encontraron que las pacientes que tenían una mayor infiltración de células B o células plasmáticas derivadas de células B tenían mejores resultados.

Las células B son un tipo de célula inmunitaria que produce anticuerpos y expresan uno de los cinco tipos de receptores de células B en su superficie: IgM, IgD, IgG, IgE o IgA. Estos isotipos regulan diferentes vías de señalización de células B y controlan los procesos de las células B.

La sorpresa llegó cuando, tras un análisis más detallado de las muestras, el equipo descubrió que los anticuerpos producidos por las células B y plasmáticas eran predominantemente del subtipo IgA, seguidos de IgG. "Descubrimos que la presencia de vías de señalización descendentes reguladas por IgA de las células de cáncer de ovario. Específicamente, IgA resultó en la inhibición de la vía de señalización de RAS, que se sabe que contribuye al desarrollo del cáncer de ovario", han explicado los expertos.

Esta inhibición de RAS sensibilizó a las células tumorales a la muerte celular mediada por células T, producida tanto por células T CAR nuevas como por linfocitos infiltrantes de tumores. El equipo también evaluó que la IgA y la IgG secretadas por las células B reconocían marcadores específicos de la superficie de las células tumorales de ovario y estimulaban otras células inmunes llamadas células mieloides para atacar las células de cáncer de ovario para su destrucción.

Estos datos proporcionan nuevos conocimientos sobre cómo los componentes del sistema inmunológico regulan la progresión del cáncer de ovario y ofrecen nuevas oportunidades para desarrollar agentes dirigidos mejorados. Esto incluye un repertorio de anticuerpos derivados de tumores que pueden usarse eficazmente como nuevos agentes inmunoterapéuticos.

Además, el estudio proporciona una justificación mecánica para las respuestas de anticuerpos integradas en el desarrollo de nuevas inmunoterapias, que hasta ahora se han basado en enfoques centrados en las células T.

"Los hallazgos indican que es probable que las inmunoterapias que estimulan las respuestas coordinadas de las células B y T contra el cáncer de ovario, una enfermedad inmunogénica actualmente resistente a los inhibidores de los puntos de control, muestren un beneficio terapéutico superior", han zanjado los investigadores.

jueves, 4 de febrero de 2021

Diez millones de personas murieron por cáncer en 2020, la mayoría en países de renta baja y media


GINEBRA.- El cáncer mató a diez millones de personas en 2020, la mayoría en países de renta baja y media, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras advertir de que en las próximas décadas los nuevos casos aumentarían para llegar a ser casi un 50 por ciento más altos en 2040.

Ahora bien, el organismo ha asegurado que muchos tipos de cáncer tienen grandes probabilidades de curarse si se diagnostican y tratan oportuna y adecuadamente. Y es que, actualmente una de cada cinco personas padece cáncer en algún momento de su vida, provocando la muerte de uno de cada ocho hombres y una de cada once mujeres diagnosticados con algún tipo cáncer.

Con un 11,7 por ciento de los casos nuevos, el de seno es la manifestación más común del cáncer. Le siguen el cáncer de pulmón, el de colon y el de próstata. "El cáncer es una de las principales causas de muerte entre niños y adolescentes, un colectivo en el que se diagnostican cerca de 400.000 casos al año", ha añadido el doctor del departamento de Enfermedades no Transmisibles de la OMS, Andre Ilbawi.

Asimismo, la OMS ha alertado sobre la "tardanza y falta de acceso" a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, y se han agudizado durante la pandemia de COVID-19. Y es que, antes de la pandemia más del 90 por ciento de los países de renta alta podían dar tratamiento a los enfermos, mientras que en menos del 30 por ciento de los países pobres había ese servicio.

Sin embargo, un sondeo de la OMS mostró que la pandemia de COVID-19 interrumpió los tratamientos para el cáncer en más del 40 por ciento de los países pese a que estos pacientes corren un mayor riesgo frente al coronavirus.

"Sabemos que menos gente ha podido completar sus tratamientos y anticipamos que tendrá un impacto en el número de muertes por cáncer en los próximos años. La magnitud de ese impacto, estamos trabajando para hacer modelos y ayudar a los gobiernos a entenderlo un poco mejor, pero es difícil decir que aumento habrá y qué impacto tendrá en el número de casos de cáncer y de muertes por la enfermedad en los próximos años", ha reconocido Ilbawi.

El cáncer de mama fue el de mayor incidencia en 2020, superando al cáncer de pulmón, con 2,3 millones de nuevos casos, es decir, casi el 12 por ciento del total de los diagnósticos de la enfermedad.

Otro tipo de cáncer muy común entre las mujeres es el cérvix, que en 2020 sumó 604.000 nuevos casos. Además, el año pasado, casi el 90 por ciento de las muertes mundiales por esa causa ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.

La OMS estima que el cáncer cérvix seguirá aumentando para llegar a 700.000 casos nuevos y 400.000 muertes en 2030. Esto representa un incremento del 21 por ciento de los casos y del 27 por ciento de las muertes en el periodo de 2018 a 2030. Este tipo de cáncer puede prevenirse con la vacuna contra el papiloma humano y es tratable con cirugía cuando se detecta a tiempo.

Por otra parte, la OMS ha explicado que aunque un tercio de las muertes por cáncer se deben al consumo de tabaco, al exceso de peso, las dietas poco saludables, la falta de actividad física y el consumo de alcohol, el tabaco es el factor de riesgo más importante y se le atribuye el 22 por ciento de los fallecimientos a causa de la enfermedad.

Por su parte, los factores ambientales como la contaminación del aire y del agua, constituyen factores de riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de pulmón, vesícula y colon. Las radiaciones ultravioleta del sol son la principal causa de cáncer de piel.

Con el objetivo de reducir los riesgos de cáncer, la OMS recomienda no consumir tabaco, hacer ejercicio con regularidad, tener una dieta saludable y evitar el consumo nocivo de alcohol; así como vacunarse contra la hepatitis B y contra el papiloma. También aconseja reducir la exposición al sol intenso durante periodos prolongados.

Finalmente, la OMS ha avisado de que algunos pacientes con cáncer se han mostrado renuentes a acudir a las consultas ambulatorias o los hospitales para recibir tratamiento porque en esos lugares también puede haber pacientes con COVID-19. Los pacientes con cáncer tienen más riesgo de desarrollar cuadros más graves y potencialmente mortales de COVID-19.

"Debemos garantizar que, a pesar de la pandemia, las personas que ya estén enfermas de cáncer puedan tener acceso al diagnóstico y al tratamiento, ya que eso les puede salvar la vida. Hay herramientas disponibles para la prevención, diagnóstico y tratamiento que nos indican cómo lo podemos lograr", ha señalado el director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS, Anselm Hennis.