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martes, 3 de junio de 2025

La luz solar aporta vitamina D, aumenta el óxido nítrico y preserva los telómeros, como clave para no envejecer


NUEVA YORK.- Algunos expertos en salud de la nueva era se esconden del sol porque les preocupa el envejecimiento de la apariencia y el desarrollo de cáncer de piel. Sin embargo, el envejecimiento comienza desde el interior y la luz solar, de hecho, desempeña un papel fundamental en la preservación de la vida celular. 

Un estudio pionero publicado en el American Journal of Clinical Nutrition revela que la vitamina D, la "vitamina del sol", podría ser la clave para ralentizar el envejecimiento biológico al preservar los telómeros, las capas protectoras de nuestros cromosomas que determinan la vida celular.

Este descubrimiento no es solo una nota al pie más en la ciencia nutricional; es un desafío directo al complejo médico-industrial que se beneficia de mantener a la gente enferma. Con las tasas de enfermedades crónicas en aumento y la medicina convencional sin abordar las causas fundamentales, la vitamina D emerge como una herramienta poderosa, aunque infrautilizada, para la longevidad, la resiliencia inmunológica y la prevención de enfermedades.

Puntos clave:
La suplementación con vitamina D retarda el acortamiento de los telómeros, retrasando eficazmente el envejecimiento celular en casi tres años.

Los niveles más elevados de vitamina D se correlacionan con telómeros más largos, lo que equivale a que las células sean cinco años “más jóvenes”.

La exposición a la luz solar y las fuentes dietéticas (como los pescados grasos y los hongos) aumentan naturalmente la vitamina D, lo que reduce la dependencia de los medicamentos sintéticos.

La inflamación crónica, los trastornos autoinmunes e incluso el riesgo de cáncer pueden mitigarse con niveles óptimos de vitamina D.

La luz solar también aumenta la producción de óxido nítrico, previniendo las enfermedades cardiovasculares.

A pesar de sus beneficios, la medicina convencional continúa minimizando el papel de la vitamina D, dejando a millones de personas con deficiencia y vulnerables.
La conexión de los telómeros: cómo la vitamina D desafía el envejecimiento
 
Los telómeros, a menudo comparados con las puntas de plástico de los cordones, protegen nuestros cromosomas del desgaste con cada división celular. A medida que se acortan, las células se deterioran, lo que provoca envejecimiento y enfermedades.
 
 Las últimas investigaciones confirman lo que los defensores de la salud natural llevan tiempo argumentando: la vitamina D no solo fortalece los huesos, sino que también repara activamente los telómeros al potenciar la telomerasa, la enzima responsable de su mantenimiento. 
 
La Dra. JoAnn Manson, investigadora principal del ensayo VITAL, afirma: «En cuanto al acortamiento de los telómeros, el efecto fue similar a ahorrar unos tres años de envejecimiento».

Esto no es ciencia especulativa. Un estudio independiente publicado en el International Journal of Obesity reveló que los participantes con sobrepeso que tomaban 2000 UI de vitamina D al día experimentaron un asombroso aumento del 20 % en la longitud de sus telómeros. 
 
Las mujeres con niveles más altos de vitamina D tenían telómeros similares a los de una persona cinco años más joven. Sin embargo, a pesar de esta evidencia, las directrices de salud pública aún recomiendan dosis diarias peligrosamente bajas (600 UI para la mayoría de los adultos), ignorando el potencial terapéutico de dosis más altas.
 
Luz solar vs. suplementos: La guerra corporativa contra la salud natural
 
Las grandes farmacéuticas no pueden patentar la luz solar, y precisamente por eso se suprimen sistemáticamente sus beneficios. 
 
Los Institutos Nacionales de la Salud admiten que con tan solo 5 a 30 minutos de exposición al sol dos veces por semana se puede sintetizar suficiente vitamina D; sin embargo, el alarmismo sobre el cáncer de piel ha obligado a la gente a quedarse en casa, creando una epidemia de deficiencia. 
 
Mientras tanto, las compañías farmacéuticas promueven las estatinas, los inmunosupresores y la quimioterapia, ignorando un nutriente que podría prevenir precisamente las enfermedades de las que se benefician.

El Dr. Manson advierte contra las mega dosificaciones, advirtiendo sobre su posible toxicidad, pero la verdadera toxicidad reside en la negativa de la comunidad médica a priorizar la prevención. 
 
Sue-Ellen Anderson-Haynes, experta en nutrición, señala: «El estudio realmente arroja luz sobre cómo la vitamina D puede ayudar al cuerpo… en muchos aspectos de la salud, como el microbioma intestinal, el estado de ánimo y el sueño». 
 
Sin embargo, a las personas con mayor riesgo —adultos mayores, personas con problemas de malabsorción como la enfermedad de Crohn y quienes toman medicamentos para la osteoporosis— rara vez se les realizan pruebas de deficiencia.
 
La revolución de las enfermedades crónicas: lo que la medicina convencional no te dice
 
El impacto de la vitamina D va mucho más allá del envejecimiento. Las investigaciones vinculan su deficiencia con:

Enfermedades autoinmunes: niveles más altos reducen el riesgo de padecer esclerosis múltiple, artritis reumatoide y lupus.

Cáncer: La vitamina D suprime el crecimiento del tumor y la metástasis.

Enfermedades cardíacas: Reduce la inflamación, un factor clave del daño cardiovascular. También aumenta la producción de óxido nítrico, preservando la salud cardiovascular a largo plazo.

Depresión: Los niveles bajos se correlacionan con trastornos del estado de ánimo y trastorno afectivo estacional.
 
A pesar de ello, los médicos recetan habitualmente inmunosupresores en lugar de luz solar, antidepresivos en lugar de vitamina D3 y quimioterapia en lugar de abordar las deficiencias nutricionales. Los hallazgos del ensayo VITAL exponen esta negligencia, demostrando que una intervención sencilla y económica podría salvar a millones de personas del sufrimiento innecesario y la explotación farmacéutica.
 

jueves, 18 de febrero de 2021

La vitamina D y melanina son capaces de prevenir las infecciones por coronavirus


 LONDRES.- Los beneficios de la vitamina D en la lucha contra el coronavirus se siguen haciendo cada vez más evidentes a medida que las investigaciones continúan avanzando, en pro de conseguir respuestas y curas que consigan frenar la pandemia en la que se ve envuelta el mundo actualmente.

Una unión entre la vitamina D y la melanina podría ser pieza fundamental en la lucha contra el covid-19 o al menos en la búsqueda de su prevención, tal y como apunta una nueva investigación que fue recientemente publicada en la revista BioMed Central

El estudio concluye que, respecto al ataque de los virus, el organismo funciona mejor a los tratamientos con vitamina D, y que la producción de dicha vitamina liposoluble podría estar influida por la melanina. Tras mucha investigación, los responsables de dicho estudio consideran que esta conexión puede tener un buen impacto sobre el covid-19.

La melanina, el pigmento natural que todos tenemos en el organismo y que es el responsable del color de la piel y el cabello, así como un polímero útil clasificado como un producto natural que tiene numerosas aplicaciones potenciales en la industria basada en recursos biológicos incluidas plantas, microbios, células animales y de mezclas semisintéticas; es capaz de regular, en ciertas situaciones, la producción de vitamina D según dicta el estudio.

La vitamina D y la melanina capaces de prevenir las infecciones por Covid-19

Algunos estudios han indicado que cantidades más bajas de vitamina D se correlacionan no solo con una mayor susceptibilidad a infecciones agudas, sino también con infecciones crónicas (como la infección por VIH) en algunos casos. La ingesta de suplementos de vitamina D puede mejorar la respuesta al tratamiento de enfermedades causadas por virus o bacterias, como la hepatitis C crónica o la tuberculosis pulmonar. 

Por tal motivo es que se hace tan importante consumir alimentos que provean al organismo de vitamina D o suplementos, como coadyuvante en la mejora de los tratamientos de dichas enfermedades citadas.

Dentro de las conclusiones de este estudio, se hace mucho hincapié en que la vitamina D —1,25 (OH) 2D— tiene numerosas propiedades que refuerzan el sistema inmune, lo que se traduce en una disminución del riesgo de infecciones respiratorias causadas por virus. De esta forma, la actuación conjunta de vitamina D podría servir para prevenir y tratar el Covid-19.

Es cierto que hasta el momento no hay demasiada evidencia científica al respecto, aun así, los investigadores que firman el estudio han inferido en que la relación que existe entre la melanina y la vitamina D podría ser capaz de prevenir la enfermedad tras la activación de la proteasa ‘furina’. Las proteasas son enzimas que descomponen las proteínas, localizadas en la superficie de las células huésped y responsables de procesar la entrada viral podrían ser inhibidas. 

En cualquier caso, el estudio hace mucho énfasis, a modo de conclusión, que es necesario seguir con más investigaciones que ayuden a determinar el impacto positivo en el manejo del covid-19, pues La dosis de suplemento de vitamina D junto con el fármaco antivírico o antibacteriano no está bien definida.

Los investigadores tienen la convicción de que la vitamina D y la melanina se convertirán en pieza clave para frenar el covid.

martes, 16 de febrero de 2021

La vitamina D modula la inmunidad y "reduce la afectación pulmonar"


MADRID.- El sistema endocrino de la vitamina D tiene un doble efecto sobre la Covid-19 a través de la estimulación de la inmunidad innata facilitando la defensa del organismo y disminuyendo la respuesta de citoquinas pro-inflamatorias que mejora la afectación pulmonar y el estatus protrombótico de la enfermedad.

Además, reduciendo angiotensina (hormona que causa vasoconstricción) y bradiquininas (vasodilatador), podría bloquear el mantenimiento y agravamiento de la afectación pulmonar desencadenada por la tormenta de citoquinas producidas por la Covid, según recoge Redacción Médica.

Así lo ha puesto de manifiesto José Manuel Quesada, endocrinólogo del Imibic, Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, en el marco del III Curso de Osteoporosis y Patología Metabólica Ósea de la Sociedad Española de Reumatología, que se ha celebrado este fin de semana en formato virtual, con la colaboración de la biofarmacéutica UCB y la biotecnológica Amgen.

Desde el inicio de la pandemia por Covid-19 se han ido sucediendo múltiples publicaciones en las que se observa una asociación entre el déficit de los niveles de 25 hidroxivitamina D (lo que coloquialmente se conoce como niveles de vitamina D) y la incidencia y gravedad de la enfermedad.

En este sentido, se concluye que los pacientes con Covid-19 con expresión más grave presentan un 65 por ciento más deficiencia frente a aquellos con la enfermedad más leve. Además, esta deficiencia intensa está muy vinculada con el ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos y muerte (más del 80 por ciento). “Por eso es crítico, que dichos niveles sean adecuados en todo momento, desde la infección por SARS-CoV-2 hasta el desarrollo de la enfermedad”, señala Quesada.

Además de los estudios de asociación, apunta el especialista, ha habido otros de intervención que han demostrado un efecto beneficioso de la suplementación con vitamina D, propiamente dicha, pero sobre todo con el tratamiento de calcifediol (un metabolito del sistema endocrino de la vitamina D) en la evolución de los pacientes infectados por el virus.

Respecto a los niveles recomendados, en opinión de Quesada, “ningún paciente debería tener niveles de 25 hidroxivitamina D menores de 20 ng/ml, siendo incluso aconsejable que los pacientes osteoporóticos tengan niveles por encima de 30 ng/ml en orden a conseguir una buena salud ósea y posibilitar una respuesta óptima de los tratamientos”.

En este sentido, insiste en que los pacientes no abandonen por ningún motivo los tratamientos de fármacos anti-osteoporóticos, para no perder lo logrado de mejoría en la cantidad y calidad de sus huesos, después de mucho tiempo de tratamiento. Además, es fundamental que continúen tomando el tratamiento con vitamina D3 o calcifediol que tienen prescrito,.

La Covid-19 ha afectado de forma directa al paciente con osteoporosis

Por otra parte, Enrique Casado, reumatólogo del Hospital Universitario Parc Taulí de Barcelona, asegura que “la propia infección, los corticoides que suelen utilizarse en las formas graves de la Covid-19 o la hospitalización, a menudo prolongada, suponen para el paciente un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas. También, el confinamiento domiciliario o las restricciones han supuesto un mayor sedentarismo y una menor exposición solar de los pacientes, con el consecuente riesgo de déficit de vitamina D”.

Casado sostiene que ni la osteoporosis ni ninguno de los tratamientos que reciben los pacientes aumenta el riesgo de infección por coronavirus ni empeora el pronóstico de la enfermedad.

Vacunas frente a la Covid-19 en pacientes con osteoporosis

Las vacunas que se están utilizando frente a la Covid-19 no suponen ningún riesgo para los pacientes con osteoporosis. La Sociedad Británica de Osteoporosis (Royal Osteoporosis Society) en su página web ha lanzado una serie de recomendaciones para los pacientes con osteoporosis, y sobre la vacuna se especifica que “es eficaz y segura para los pacientes, pudiéndose administrar incluso el mismo día que el tratamiento para la osteoporosis”.

martes, 9 de febrero de 2021

Así podría funcionar la vitamina D para combatir el COVID-19


BERLÍN.- Un nuevo estudio de la Universidad de Bristol, publicado en la revista de la Sociedad Química Alemana 'Angewandte Chemie', ha mostrado cómo podrían funcionar la vitamina D (y posiblemente las vitaminas K y A) para combatir el COVID-19, al igual que otros medicamentos antivirales.

La investigación indica que estos suplementos y compuestos dietéticos podrían unirse a la proteína viral de la espiga y, por tanto, reducir la infectividad del SARS-CoV-2. Por el contrario, el colesterol podría aumentar la infectividad, lo que podría explicar por qué tener el colesterol alto se considera un factor de riesgo de enfermedad grave.

Recientemente, estos investigadores demostraron que el ácido linoleico se une a un sitio específico de la proteína viral de la espiga, y que al hacerlo, bloquea la espiga en una forma cerrada, menos infecciosa. Ahora, un equipo de investigación ha utilizado métodos computacionales para buscar otros compuestos que puedan tener el mismo efecto, como posibles tratamientos.

Esperan evitar que las células humanas se infecten impidiendo que la proteína viral de la espiga se abra lo suficiente como para interactuar con una proteína humana (ACE2). El diseño, desarrollo y prueba de nuevos fármacos antivirales puede llevar años, por lo que los investigadores buscaron en una biblioteca de fármacos y vitaminas aprobados para identificar los que podrían unirse a este "bolsillo farmacéutico" recientemente descubierto dentro de la proteína de pico del SARS-CoV-2.

El equipo estudió primero los efectos del ácido linoleico en la espiga, utilizando simulaciones computacionales para demostrar que estabiliza la forma cerrada. Otras simulaciones mostraron que la dexametasona (que es un tratamiento eficaz para el COVID-19) también podría unirse a este sitio y ayudar a reducir la infectividad viral, además de sus efectos sobre el sistema inmunitario humano.

A continuación, el equipo realizó simulaciones para ver qué otros compuestos se unen al sitio de los ácidos grasos. Así se identificaron algunos fármacos que, según los experimentos, son activos contra el virus, lo que sugiere que puede ser uno de los mecanismos por los que impiden la replicación viral, por ejemplo, bloqueando la estructura de la espiga del mismo modo que el ácido linoleico.

Los resultados sugirieron varios candidatos a fármacos entre los productos farmacéuticos y los componentes dietéticos disponibles, incluidos algunos que se han encontrado para frenar la reproducción del SARS-CoV-2 en el laboratorio. 

Estos tienen el potencial de unirse a la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 y pueden ayudar a prevenir la entrada en la célula. Las simulaciones también predijeron que las vitaminas liposolubles D, K y A se unen a la espiga de la misma manera haciendo que la espiga sea menos capaz de infectar las células.

"Nuestros hallazgos ayudan a explicar cómo algunas vitaminas pueden desempeñar un papel más directo en la lucha contra el COVID-19 que su apoyo convencional al sistema inmunitario humano. La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de COVID grave. La vitamina D es liposoluble y tiende a acumularse en el tejido graso. 

Esto puede reducir la cantidad de vitamina D disponible para los individuos obesos. Los países en los que algunas de estas deficiencias vitamínicas son más comunes también han sufrido mucho durante el curso de la pandemia. Nuestras investigaciones sugieren que algunas vitaminas y ácidos grasos esenciales, incluido el ácido linoleico, pueden contribuir a impedir la interacción pico/ACE2. La deficiencia de alguno de ellos puede facilitar la infección del virus", explica una de las autoras, Deborah Shoemark.

Los niveles de colesterol elevados preexistentes se han asociado a un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave. Los informes de que la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 se une al colesterol llevaron al equipo a investigar si podría unirse al sitio de unión de los ácidos grasos. Sus simulaciones indican que podría unirse, pero que podría tener un efecto desestabilizador en la conformación cerrada de la espiga y favorecer la conformación abierta, más infecciosa.

"Sabemos que el uso de estatinas que disminuyen el colesterol reduce el riesgo de desarrollar COVID grave y acorta el tiempo de recuperación en los casos menos graves. Tanto si el colesterol desestabiliza la conformación "benigna" y cerrada como si no, nuestros resultados sugieren que, al interactuar directamente con la espiga, el virus podría secuestrar el colesterol para alcanzar las concentraciones locales necesarias para facilitar la entrada en la célula y esto también podría explicar la pérdida observada de colesterol circulante tras la infección", agrega Shoemark.

domingo, 7 de febrero de 2021

Vitamina D: su relación con el covid-19 y el desarrollo cerebral


BARCELONA.- La vitamina D es una vitamina esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, siendo su déficit origen de numerosas enfermedades, especialmente aquellas relacionadas con la salud ósea como la osteoporosis, la artritis o la artrosis, además de la depresión y algunas enfermedades autoinmunes. La escasez de este tipo de vitamina en sangre suele requerir tomar suplementos que consigan regular esa escasez, según la periodista Laura Hernández en El Mundo Deportivo.

Así mismo, desde el inicio de la pandemia y el ingreso desmesurado de un número extremadamente elevado de pacientes con covid-19 graves, se ha determinado que el déficit de esta vitamina liposoluble en el organismo es un común denominador en muchos de estos pacientes, y así mismo sus ingresos fueron más frecuentes y con una tasa de mortalidad mayor. No obstante, también se ha demostrado que las personas que si poseen niveles más elevados de vitamina D, pueden estar más protegidos.

El déficit de vitamina D suele ser más común en personas de avanzada edad o que padecen de enfermedades crónicas tales como la hipertensión o cáncer.

El déficit de vitamina D es muy común, siendo más agudo en invierno debido a la escasez de horas solares. Y es que esta vitamina se consigue principalmente gracias a la exposición a los rayos solares y, en una proporción más baja, a través de una alimentación variada y equilibrada.

La Vitamina D y el cerebro

La vitamina D tiene tantos beneficios para la salud, que también es un macronutriente que participa en muchos procesos de la correcta función cerebral, una de ellas, la modulación de la plasticidad sináptica, y en este sentido la Fundación Iberoamericana de alimentación lo asegura, demostrando que algunos estudios revelan que el déficit de vitamina D provoca significativas modificaciones en dicho proceso de plasticidad sináptica.

A pesar de estas afirmaciones, dicha fundación insiste en que es muy importante no abandonar el estudio que lleve a determinar la relación entre las funciones cerebrales en las que participa la vitamina D y las alteraciones neuropsiquiátricas.

Más del 50% de la población residente en territorio español tiene deficit de vitamina D, un dato elevado que además se contrasta con un 62% de dicha población representado por el genero femenino, y un ascendente al 80% en personas de la tercera edad.

Los bajos niveles de vitamina D en el organismo pueden generar una inestabilidad en las redes perineuronales, llegando a provocar un alto riesgo de alteraciones cognitivas en la persona que lo padezca. En conclusión, existe una clara relación entre la vitamina D y las funciones neuronales del cerebro.

Alimentos ricos en vitamina D

La importancia de la vitamina D, especialmente tras haber pasado meses con una reducida exposición al sol, como durante el confinamientoo, en algunos casos, en los meses de invierno, hacen imprescindible tomar el sol e incorporar a nuestra dieta aquellos alimentos ricos en vitamina D que puedan ayudarnos a mantener o incrementar los niveles de esta vitamina en sangre.

Para conseguir multiplicar el efecto de exposición solar es preciso no sólo incrementar el tiempo de exposición en aquellos momentos del día en los que sus efectos negativos sean menores y tomar el sol sin protección solar durante unos minutos, para después protegerla con la crema de protección solar que solemos utilizar.

Entre los alimentos con vitamina D que pueden ayudar a elevar los niveles de esta vitamina tan beneficiosa:

Aguacate

Entre los alimentos más ricos en vitamina D se encuentra el aguacate, una fruta rica en ácidos grasos cardiosaludables, vitaminas C, E y provitamina A, además de minerales como el calcio, el potasio o el magnesio. Un alimento que se puede comer en ensaladas, rellenos o en salsa guacamole, entre otras muchas recetas.

Pescado azul

Puede encontrar una notable cantidad de vitamina D en pescados azules como la caballa, las sardinas, el bonito, las anguilas, el atún, los arenques, los salmonetes, el salmón y en el pez espada. Unos pescados que además de aportar vitamina D, también son ricos en ácidos grasos omega 3, algo que asegura su aporte al ser liposoluble.

Huevos

Los huevos contienen también vitamina D, siendo importante consumir el huevo entero, esto es, tanto la yema como la clara, ya que es en la grasa de la yema donde se disuelve la vitamina. Además de esta vitamina, los huevos también son ricos en proteínas, siendo saludables si se consumen con moderación.

Lácteos enteros

Es importante consumir lácteos enteros, ya que la vitamina D necesita de la grasa de la leche para sintetizarse. Además, los lácteos enteros son saciantes.

Carne de ternera y pollo

Tanto la carne de ternera como la de pollo contienen vitamina D, siendo importante consumirlas siempre a la plancha o cocciones sencillas que faciliten la conservación de sus nutrientes.

Champiñones

Los champiñones tienen una importante cantidad de vitamina D, siendo uno de los alimentos básicos para conseguir elevar o mantener los niveles de esta vitamina. Una forma de potenciar que mantengan la vitamina D es limpiarlos y ponerlos al sol antes de cocinarlos.

Otros alimentos con vitamina D son el hígado de ternera y de conejo, los cereales, el queso y las bebidas vegetales de avena y soja.

Beneficios de la vitamina D para la salud

Ahora que ya conoce cuáles son los alimentos con vitamina D más destacados, queremos incidir en la importancia de incluir este nutriente en nuestra dieta. Y es que la vitamina D es una de las imprescindibles en nuestro organismo, ya que contribuye en la formación de los huesos, de los dientes y ayuda a absorber mejor el calcio.

Si padecemos de deficiencia de este tipo de vitamina, podemos experimentar afecciones como osteoporosis, raquitismo, etcétera. 

Aquí, un listado con los beneficios de la vitamina D más destacados:

• Contribuye a absorber mejor el calcio, mineral esencial para nuestros huesos y dientes

• Regula el nivel de fósforo den la sangre

• Ayuda en el desarrollo del esqueleto y en la formación de los huesos

• Refuerza el sistema inmunitario aumentando nuestras defensas

• La vitamina D promueve el antienvejecimiento celular

domingo, 24 de enero de 2021

La vitamina D a altas dosis contra la inflamación, a prueba en España


 MADRID.- Después de que cada vez haya más evidencias del papel de la vitamina D como reguladora del sistema inmune, varios hospitales universitarios madrileños están llevando a cabo un estudio para evaluar la eficacia de la administración de colecalciferol (vitamina D3) a altas dosis por vía oral junto a tratamiento estándar en pacientes con neumonía por Covid-19.

El promotor de este estudio clínico es el facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, Miguel Cervero Jiménez, quien ha explicado detenidamente a Redacción Médica en qué consiste. “El estudio surge porque no son muy conocidas las dosis de vitamina D (necesarias) cuando se utiliza como terapia inmunomoduladora para normalizar el sistema inmunológico”, comienza el especialista.

Antes de que Cervero diera el paso de iniciar este experimento, con el que trata de demostrar que la vitamina D puede influir de manera positiva en el daño inflamatorio que produce el Covid-19, numerosos estudios han demostrado el papel potencial de esta prohormona en el desarrollo y perpetuidad de diversas enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple y artritis reumatoide.

"Se necesitan unos niveles en sangre de entre 40 y 70 ng/ml, bastante más altos de lo que la gente tiene normalmente"


“Para conseguir resultados positivos en enfermedades inflamatorias, se necesitan unos niveles en sangre de entre 40 y 70 ng/ml, bastante más altos de lo que la gente tiene normalmente”, señala el facultativo. Muchos expertos recomiendan un nivel entre 20 y 40 ng/ml.

Por este motivo, el ensayo consiste en descubrir si pacientes con una situación inflamatoria por Covid alcanzan esas concentraciones en sangre, “con unas dosis estándar de 2.000 unidades o una única dosis de 10.000 al día durante un periodo de dos semanas”, que es lo que suele alargarse el ingreso hospitalario.

Cervero explica que, como objetivo secundario, el grupo de investigación se está centrando en analizar si las citoquinas que se producen durante el curso de una neumonía por Covid, se podrían disminuir a través de la vitamina D. Para ello, prosigue el facultativo, se recogen muestras de sangre y se envían al instituto Carlos III para analizar lo que llaman ahora como 'tormenta de citoquinas'. “La meta es comprobar si aumentando la dosis de vitamina D, conseguimos normalizar las cifras durante un ingreso y esto tiene algún impacto sobre la tormenta de liberación de citoquinas”, añade.

Además de mejorar la inflamación y las complicaciones que de ella deriva, hay estudios que apuntan a que la vitamina D también reduce la mortalidad y la gravedad de la enfermedad. “Existen numerosos estudios publicados que han demostrado que la enfermedad es menos severa en pacientes con niveles más normales, aunque no se tiene que descartar que puede tratarse de una persona con niveles normales porque sencillamente tiene una vida más saludable, sale más a la calle, realiza más deporte, no tiene obesidad…”, explica, matizando que la transmisibilidad del virus no depende en ningún caso de la vitamina D.


Activación de linfocitos reguladores


"Existen datos que demuestran que la vitamina D produce citoquinas antiinflamatorias y aumenta la activación de los linfocitos reguladores".

 

“Cuando se produce una tormenta inmunológica, se tiene que restaurar y regenerar el sistema inmune a una situación basal previa para que no esté activado y, con ello, provoque actividad inflamatoria. Existen datos que demuestran que la vitamina D produce citoquinas antiinflamatorias y aumenta la activación de los linfocitos reguladores, que son los que tratan de restaurar el sistema inmunológico o una situación basal previa. Eso sería una forma de explicar por qué los pacientes con una vitamina D más alta parece que intentan restaurar una situación inmunológica de menos actividad inflamatoria”, prosigue el facultativo.

Aunque hay quien advierte de la toxicidad de la vitamina D, el experto incide en que se debe fijar la atención en la duración del tratamiento e insiste en que hay que tener cuidado con determinados pacientes, como aquellos que, por ejemplo, tienen insuficiencia renal. “Este es el motivo por el que propongo un tratamiento de choque para intentar restaurar los niveles de vitamina D a lo largo de 14 días. Tengo casi 50 pacientes y, cuando he administrado dosis altas de vitamina D, no he llegado casi ni a los niveles normales”, dice el especialista, recalcado que, cuando se utiliza durante un periodo de tiempo no especialmente largo, no se produce toxicidad. 

jueves, 21 de enero de 2021

La vitamina D, señalada como inhibidor de la tormenta de citoquinas

 MADRID.- Varios estudios españoles de prevalencia han evidenciado que más del 50 por ciento de la población en España tiene carencia de vitamina D. Este problema se ha observado en algunas investigaciones de determinados colectivos, como por ejemplo en el 80 por ciento de los ancianos, el 62 por ciento de un grupo de embarazadas y el 61 por ciento de un grupo de estudiantes de medicina de Las Palmas de Gran Canaria, según publica Redacción Médica.


Se habla de una cierta paradoja, dado que en países escandinavos donde los niveles de esta vitamina comparados con España son iguales o más bajos. “Esto se puede deber al poco consumo de alimentos fortificados con vitamina D y tener la piel más oscura”, indica el doctor Juan Carlos Percovich, endocrino de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional de Madrid. Según este experto, su déficit puede causar raquitismo en los niños (poco frecuente en España) y osteomalacia y osteoporosis en los adultos. Aunque también puede tener repercusión fuera de la salud ósea.

La vitamina D es una prohormona que termina de crearse en la piel bajo la influencia de la luz solar. “Es así como el 7-dehidrocolesterol epidérmico (enzima que cataliza la producción de colesterol), se convierte en colecalciferol (o vitamina D3, es una forma de vitamina D), que a través de las proteínas trasportadoras llega al hígado y se transforma finalmente en una verdadera hormona activa tras la acción de la 1-Alpha-hidroxilasa del riñón”, explica Percovich. 


Existen otras células aparte de las renales que contienen 1-α-hidroxilasa y pueden producir vitamina D activa. Entre ellas están dos tipos de células implicadas en la defensa: las dendríticas y los macrófagos. Ambas actúan en el sistema inmune.

Tal y como explica el doctor Percovich, la vitamina D estimula a la inmunidad innata a través de las células del sistema inmunitario (los macrófagos). Éstas detectan a los microbios y, mediante una serie de procesos, activan a la 1-Alpha-hidroxilasa produciendo vitamina activa que ingresa a su núcleo. “A partir de ahí se liberan diferentes moléculas (péptidos) contra los microbios. Las primeras son las Beta-defensinas que liberan interleucinas o proteínas segregadas que actúan como moléculas mensajeras en la comunicación celular, y otras células proinflamatorias, que contribuyen a la destrucción de los virus y bacterias”.

Las segundas son las células dendríticas, también reguladas por la vitamina D, este tipo de células producidas en la médula ósea y que se encuentran en la sangre, piel y en el tracto digestivo y respiratorio, “actúan disminuyendo diferentes células proinflamatorias, pero no es que bajen nuestros mecanismos protectores, sino que regula el exceso de los mismos, dado que toda respuesta inflamatoria e inmune necesita ser controlada y dirigida al microorganismo que nos está causando daño. Si esto no es así, puede generar una tormenta de citoquinas, que puede resultar perjudicial para el individuo, de ahí la importancia de los nuevos estudios sobre la vitamina D”, subraya Juan Carlos Percovich.

En noviembre del 2020 el doctor Joliffe ha publicado en el International Journal of Molecular Medicine un metanálisis con 46.331 pacientes, en el que se relaciona cierta protección contra infecciones respiratorias agudas con una suplementación de vitamina D. Otros especialistas en la materia como el doctor Yi Xu explica en un artículo publicado recientemente en Nutrients, que la vitamina D podría actuar como un inmunosupresor inhibiendo el síndrome de liberación de citoquinas en Covid-19, que son en parte una de las causas del síndrome de dificultad respiratoria aguda de este tipo de infección.

Asimismo, en diciembre del 2020, el doctor Bijesh George del Centro Rajiv Gandhi y dos prestigiosas universidades estadounidenses han encontrado que en pacientes con Covid-19 los niveles del receptor de la vitamina D en las células del lavado bronquioalveolar pulmonar estaban reducidos y que la regulación de diferentes genes por parte de la vitamina estaba alterada. “Todo esto ha hecho que muchos científicos como el doctor Mc Cartney de la Universidad de Dublín se inclinen por recomendar optimizar los niveles de vitamina D en diferentes grupos de riesgo en espera de nuevos estudios”, indica el doctor Percovich.


En España, se está evaluando un primer estudio sobre la eficacia de la administración de colecalficerol (vitamina D3) a altas dosis en pacientes con neumonía por Covid-19. “Cada vez hay más evidencia del papel de la vitamina D como reguladora del sistema inmune”, subraya Percovich.

Por otro lado, continua este especialista -, el tener una vitamina D en niveles adecuados ha demostrado muchas ventajas. “Disminuye las reagudizaciones en pacientes con asma y EPOC, reduce los marcadores de inflamación en pacientes con diabetes y protege el sistema cardiovascular. Además, influye positivamente en algunos tipos de cánceres y al encontrarse sus receptores en casi todas las células del sistema inmune, se hipotetiza sobre el papel preventivo en las enfermedades autoinmunes”.

El doctor Percovich recomienda que, si la vitamina D ha sido solicitada por el médico, se debe trazar una estrategia para que no vuelva a descender, inicialmente y de forma frecuente en medicamento y ya que la fuente principal de vitamina D (90 por ciento) es la exposición solar, el experto aconseja que se tomen unos veinte minutos al día, pero sin olvidar el consumo de alimentos adecuados y, en muchas ocasiones, tener que dejar vitamina D de mantenimiento.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

La vitamina D, "clave" para protegerse frente al COVID-19


ÁVILA.- La profesora en el Grado en Nutrición Humana y Dietética en la Universidad Católica de Ávila (España) Carolina García ha destacado que la vitamina D es "clave" para protegerse frente al COVID-19 a lo que ha añadido la importancia de este nutriente en la salud ósea ya que favorece la absorción del calcio.

Según asegura la profesora, la vitamina D también es "imprescindible" para un buen estado del sistema inmune y cardiovascular, ya que, entre otras características, es fundamental para la transmisión de los impulsos nerviosos".

A través de un comunicado, la profesora explica que lo más relevante en la actual situación sanitaria es que actúa como protector del sistema inmunitario ante una infección vírica o bacteriana ya que la vitamina cumple una "gran cantidad" de "funciones fisiológicas importantes" por lo que recuerda la necesidad de que se encuentre dentro de sus valores óptimos".

Este foco de atención no carece de justificación, según García, ya que, además de ser importante en muchas funciones, se ha constatado la existencia de valores séricos de vitamina D por debajo de lo deseable en la población española, tanto sana cómo enferma.

"Esto podría ser debido a cambios en los hábitos en el estilo de vida del ser humano en los últimos años y la escasez de alimentos que la contienen (o ésta se encuentra en ellos en cantidades bajas). De ahí que en los últimos meses se ha discutido el posible papel que pueda tener la hipovitaminosis D o su suplementación en el contexto de la infección por SARS-Cov-2", ha señalado.

Según explica la profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética, la vitamina D es realmente una prohormona y está representada por dos compuestos liposolubles (vitamina D3 o colecalciferol y la vitamina D2 o ergocalciferol", de las que la D2 proviene de alimentos, esencialmente vegetales, como las setas.

La D3 se forma en la piel de animales y el ser humano a partir de la absorción de la radiación ultravioleta por el 7-dehidrocolesterol, que está presente en productos de origen animal como los huevos, el salmón, el atún, pero también es la que se sintetiza con la radiación solar.

Ambos compuestos de vitamina D son inactivos biológicamente, por lo que al ser absorbidos sufren una serie de transformaciones para producir varios metabolitos, que son los activos y responsables de las múltiples funciones de la vitamina D en el organismo, ha añadido la experta.

viernes, 21 de junio de 2019

Las células cancerígenas "se hacen inmortales" ingiriendo vitamina C reciclada

SANTIAGO DE CHILE.- Investigadores de la Universidad de Concepción (Chile) han descubierto que las células cancerígenas satisfacen sus necesidades nutritivas y "se hacen inmortales" ingiriendo vitamina C reciclada. Según describen en un trabajo publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine, se trata de un mecanismo clave que esas células utilizan para sobrevivir.

La investigación detalla cómo las células cancerígenas adquieren vitamina C oxidada (ácido deshidroascórbico o DHA), que se encuentra en altas concentraciones alrededor de los tumores, la transportan a su interior y la convierten en vitamina C reducida, (AA, ácido ascórbico), que posee una función antioxidante.

"Descubrimos una característica inesperada de las células tumorales, que son capaces de acumular grandes cantidades de vitamina C en su interior, en comparación con las células normales", explica la doctora Coralia Rivas, directora de la investigación.

"Probamos células tumorales provenientes de mamas, de próstata, de leucemia, y todas estas líneas celulares cumplían con esta característica", subraya la investigadora. Para ella lo más importante es que ese mecanismo significa que la vitamina C, como es antioxidante, "estaría protegiendo a las células tumorales".

A diferencia de las células normales, las tumorales tienen un transportador que toma esta vitamina C reducida y la lleva a la mitocondria (encargada de suministrar energía para la actividad celular). 

"Es un mecanismo mediante el cual las células tumorales se hacen inmortales, pese a estar rodeadas de señales oxidantes que, de otra forma, inducirían su muerte", cuenta Carola Muñoz, doctora en Ciencias Biológicas e integrante del equipo investigador.

La vitamina C debe estar en nuestra dieta

El transportador, llamado SVCT2, "permitiría a la mitocondria del tumor trasladar la vitamina a su interior y, de esa forma, evitar la muerte de la célula cancerígena", añade Muñoz, que acotó que este transportador se sitúa dentro de la célula y no en la superficie, como era de esperar.

Para la doctora Rivas, el paso siguiente de la investigación es crear una solución farmacológica que inhiba el actuar de este método de transporte de la vitamina, lo que supone "continuar con la búsqueda de moléculas que puedan servir para bloquear el ingreso de vitamina C a la mitocondria".

Pero no nos confundamos, "no se trata de quitar la vitamina C de la dieta, sino que lo que hay que hacer es eliminar de la célula la capacidad para sobrevivir con ese mecanismo", precisa Muñoz. 

La vitamina C "es un elemento fundamental para cualquier ser vivo, y en el caso de los humanos sí o sí debe estar en la dieta", recuerda. Al quitarla "más bien vas a causar una enfermedad sumamente complicada y vas a quedar desprotegido", advierte la científica.

domingo, 25 de mayo de 2014

Un estudio cuestiona el papel de la vitamina D en el control del asma

NUEVA YORK.- Un estudio sugiere que un refuerzo con dosis extras de vitamina D en los pacientes asmáticos con bajos niveles de la vitamina no favorecería demasiado la salud pulmonar.

El autor principal, el doctor Mario Castro, de la Facultad de Medicina de Washington University, en Missouri, dijo que dos tercios de sus pacientes asmáticos tenían déficit de vitamina D.
"Pensábamos que la vitamina D podría (...) mejorar la acción de la terapia habitual, los corticoesteroides inhalables, en estos pacientes y que eso reduciría las crisis asmáticas", sostuvo.
Con su equipo estudió a 400 adultos con asma y bajos niveles de vitamina D. Al azar, la mitad de los participantes utilizaron suplementos de vitamina D3 todos los días y la otra mitad, un placebo (control). Además, todos usaron los corticoesteroidespara controlar el asma.
En los seis meses siguientes, el equipo evaluó los fallos terapéuticos (cantidad de veces que los pacientes eran ingresados o acudían a urgencias por el asma), lareducción de la función pulmonar o la necesidad de utilizar más medicamentos para el asma.
Entre un cuarto y un tercio de ambos grupos tuvo un fallo terapéutico durante el estudio. El único beneficio que pudo atribuirse a la vitamina D fue que el grupo tratado con el refuerzo necesitó dosis más bajas de corticoesteroides para controlar la enfermedad que el grupo control.
Al considerar sólo a los pacientes con niveles de vitamina D que mejoraron significativamente con el uso de los suplementos, el equipo detectó algunos beneficios en comparación con el placebo, como una disminución de los pacientes con crisis asmáticas.
Los resultados no respaldan el uso de la vitamina D como una estrategia terapéutica en los pacientes que no pueden controlar los síntomas asmáticos, según publica el equipo en JAMA.
Simultáneamente, los autores presentaron estos resultados en la Conferencia Internacional de la Sociedad Estadounidense del Tórax en San Diego.
Castro consideró apropiado tratar a algunos pacientes con el suplemento mientras se realizan más estudios. De hecho, lo recomienda para quienes tienen bajos niveles de vitamina D ysíntomas asmáticos sin controlar, con un control riguroso para determinar si los valores de la vitamina aumentan. "Creo que existe algún beneficio y la vitamina D es económica y posee (mínimos) efectos adversos", dijo.
Los suplementos cuestan unos pocos euros al mes en las dosis utilizadas en el estudio (4.000 UI).
El doctor Ken Kunisaki, de la Universidad de Minnesota, opinó que aún existen algunas preguntas, como qué se considera una dosis suficientemente alta para las personas con déficit de la vitamina. Sostuvo que, en general, los resultados son "desalentadores".
Los Institutos Nacionales de Salud financiaron el estudio. Sunovion Pharmaceuticals proporcionó sin coste los medicamentos que utilizaron los participantes.

miércoles, 1 de enero de 2014

La vitamina E retrasa el deterioro funcional en los pacientes con Alzheimer leve o moderado

MINNEAPOLIS. Una dosis diaria de 2.000 UI de vitamina E en enfermos de Alzheimer entre leve y moderado, en comparación con el placebo, resulta eficaz para frenar el declive funcional y reducir el tiempo que emplea el cuidador en la asistencia a estos pacientes, según concluye un estudio que se publica en la edición de este miércoles de la revista 'Jama'.

   El tocoferol alfa, una vitamina soluble en grasa (E) y antioxidante, se ha estudiado en pacientes con enfermedad de Alzheimer (AD, en sus siglas en inglés) moderadamente grave y en los enfermos con deterioro cognitivo leve (MCI, en sus siglas en inglés), pero no se ha analizado en personas con AD de leve a moderada.
   En los pacientes con enfermedad de Alzheimer moderadamente grave, la vitamina E ha demostrado ser eficaz para retrasar la progresión clínica. El fármaco memantina ha demostrado ser eficaz en pacientes con AD y demencia moderadamente grave, según la información de respaldo del artículo.
   Maurice W. Dysken, del Sistema de Salud de Minneapolis, en Estados Unidos, y sus colegas examinaron la eficacia y seguridad de la vitamina E, la memantina y su combinación para el tratamiento del deterioro funcional en pacientes con AD de leve a moderada que estaban tomando un inhibidor de la acetilcolinesterasa (un producto químico que aumenta el nivel y la duración de la acción del neurotransmisor acetilcolina).
   El ensayo incluyó a 613 pacientes de 14 centros médicos. Los participantes recibieron 2.000 UI/día de vitamina E, 20 mg/d de memantina, la combinación o placebo. El cambio en el declive funcional se midió a través de 'Alzheimer's Disease Cooperative Study/Activities of Daily Living Inventory score' (ADCS-ADL) (rango 0-78).
   Durante el tiempo medio de seguimiento de 2,3 años, los participantes que recibieron vitamina E tuvieron un declive funcional más lento que los que recibieron placebo, la tasa anual de disminución de las actividades de la vida diaria se redujo en un 19 por ciento, un efecto que se traduce en un retraso clínicamente significativo en la progresión en el grupo de pacientes que tomaron vitamina E de 6,2 meses. Ni la memantina ni la combinación de vitamina E y memantina mostraron beneficio clínico en este ensayo.
   Además, el tiempo que el cuidador dedicó a este tipo de pacientes se redujo en alrededor de 2 horas por día en el grupo de la vitamina E. Los análisis de mortalidad por todas las causas y de seguridad mostraron una diferencia sólo en el evento adverso grave de "infecciones o infestaciones" con mayores frecuencias en el caso de la memantina (31 eventos en 23 participantes) y el grupo de combinación (44 eventos en 31 participantes) en comparación con placebo (13 eventos en 11 participantes).
   "En contraste con la conclusión que se extrae de un metaanálisis de la vitamina E de 2005, que mostró que dosis altas de vitamina E (= 400 UI/día) pueden aumentar el riesgo de mortalidad por cualquier causa, no encontramos un aumento significativo en la mortalidad con la vitamina E. La mortalidad anual fue del 7,3 por ciento en el grupo alfa tocoferol frente al 9,4 por ciento para el grupo placebo", afirman los autores de este trabajo.
   Los investigadores señalan que el declive en el funcionamiento se conoce cada vez más como un importante factor determinante tanto de la calidad de vida del paciente como de los costos sociales y económicos. "En el estudio actual, el grupo de placebo perdió aproximadamente 3 unidades más en el inventario de ADCS-ADL que el grupo alfa tocoferol. Una pérdida de esta magnitud podría traducirse en la pérdida completa de ser capaz de vestirse o bañarse de forma independiente o la pérdida de la independencia en cualquiera de las tres diferentes actividades de la vida diaria", resaltan.

sábado, 4 de mayo de 2013

La vitamina C puede evitar problemas pulmonares en los recién nacidos de mujeres fumadoras

Tomar vitamina C durante el embarazo puede mejorar la función pulmonar de los recién nacidos de mujeres fumadoras que no dejan el tabaco durante la gestación y prevenir las sibilancias en el primer año de vida, según las conclusiones de un estudio que será presentado en la reunión anual de la Academia de Sociedades de Pediatría, que se celebra en Washington (Estados Unidos).

   "La vitamina C es un tratamiento simple, seguro y de bajo costo que puede reducir el impacto del consumo de tabaco durante el embarazo sobre la salud respiratoria infantil", dijo la autora principal Cynthia T. McEvoy, profesora asociada de Pediatría del Hospital de Niños Doernbecher de la 'Oregon Health & Science University' (OHSU), en Estados Unidos.
   El estudio incluyó a 159 mujeres embarazadas de menos de 22 semanas de gestación y que no pudieron dejar de fumar, además de un grupo de no fumadoras embarazadas. Los participantes fueron asignados al azar para tomar una cápsula de 500 miligramos de vitamina C o un placebo cada día con una vitamina prenatal. Ni el investigador del estudio ni las mujeres sabían lo que había en la cápsula que estaban tomando.
   Los científicos probaron la función pulmonar de los recién nacidos a las 48 horas de vida: midieron cómo el recién nacido respiraba dentro y fuera, la facilidad con la que los pulmones del bebé se movían y cómo eran de grandes los pulmones del bebé. Los resultados mostraron que los bebés nacidos de mujeres fumadoras que tomaron vitamina C registraron una mejora significativa de la función pulmonar al nacer en comparación con los bebés cuyas madres tomaron un placebo.
   Los investigadores también establecieron contacto con los padres durante el primer año de vida de los bebés para documentar los episodios de síntomas respiratorios, sibilancias y otros y encontraron que los bebés cuyas madres estaban en el grupo de vitamina C tuvieron significativamente menos sibilancias a lo largo del primer año de edad que los niños cuyas madres habían recibido el placebo.
   En concreto, el 21 por ciento de los niños en el grupo de vitamina C tuvieron al menos un episodio de sibilancias en comparación con el 40 por ciento de los del grupo placebo y el 27 por ciento de los bebés nacidos de fumadoras. Además, el 13 por ciento de los bebés cuyas madres fueron asignadas al azar a la vitamina C necesitaron medicación para sus sibilancias en comparación con el 22 por ciento de los niños en el grupo placebo y el 10 por ciento de los hijos de las no fumadoras.
   "Lograr que las mujeres dejen de fumar durante el embarazo tiene que ser la prioridad número uno, pero este hallazgo ofrece una manera de ayudar potencialmente a los niños nacidos de cerca del 50 por ciento de las embarazadas fumadoras que no quieren o no pueden dejar de fumar sin importar", dijo el coautor del estudio, Eliot Spindel, científico senior en el Centro de Investigación Nacional de Primates de Oregon de OHSU.
   Además, los investigadores también encontraron que una variante genética que aumenta el riesgo de los fumadores de desarrollar cáncer y que está asociada con una disminución de la capacidad de dejar de fumar y la alta probabilidad de recaída parecía intensificar los efectos nocivos del tabaquismo materno sobre cómo se forman los pulmones del bebé, dijo McEvoy.
   "Aunque la función pulmonar de los bebés nacidos de fumadoras de nuestro estudio fue mejorando por los suplementos de vitamina C, nuestros datos preliminares sugieren que la vitamina C parece ayudar a los bebés en mayor riesgo de sufrir daños durante el desarrollo por el consumo de tabaco por parte de su madre durante el embarazo", concluyó.

jueves, 2 de mayo de 2013

Los prematuros pueden necesitar 800 unidades internacionales de vitamina D por día

Los recién nacidos prematuros puede necesitar ingerir un total de 800 unidades internacionales (UI) de vitamina D al día para asegurar que sus huesos se desarrollan fuertes, según un estudio que será presentado este domingo en la reunión anual de la Academia de Sociedades de Pediatría que se celebra en Washington (Estados Unidos). 

   Los bebés prematuros son conocidos por estar en riesgo de insuficiencia de vitamina D y si poseen niveles muy bajos, pueden padecer raquitismo, que conduce al ablandamiento y debilitamiento de los huesos. Las recomendaciones de las organizaciones médicas sobre la cantidad de vitamina D se debe dar a los bebés prematuros van de 400 UI a 1000 UI por día, una falta de consenso que llevó a investigadores de Instituto All India de Ciencias Médicas, en Nueva Delhi, India, a analizar esta cuestión.
   Los expertos incluyeron en su estudio a 96 neonatos nacidos entre las 28 y 34 semanas de gestación alimentados con leche materna, a los que se les tomó muestras de sangre para determinar sus niveles de vitamina D en suero. Los niños fueron asignados al azar para recibir 800 UI o 400 UI de administración oral de vitamina D3, pero ni los padres ni el investigador principal sabían la dosis que los niños estaban recibiendo.
   Los investigadores compararon si la prevalencia de insuficiencia de vitamina D (VDI) a las 40 semanas y a los 3 meses de edad corregida difirió entre los grupos y analizaron si los niños con niveles más altos de vitamina D tenían huesos más fuertes a los 3 meses de edad y si la suplementación llevó a niveles de vitamina D demasiado altos. Los resultados mostraron que VDI era común en ambos grupos antes de recibir los suplementos (79 por ciento del grupo al que se dio 800 UI de vitamina D y 83 por ciento de los del grupo de 400 UI).
   Después de la suplementación, la prevalencia de VDI a las 40 semanas fue un 43 por ciento más bajo en el grupo de 800 UI que en el de 400 IU (38 por ciento frente a 67 por ciento), además de que VDI fue significativamente menor en el grupo de mayor dosis cuando los bebés tenían 3 meses de edad (12 por ciento frente a 35 por ciento).
   "Los resultados del estudio demuestran de manera concluyente que en recién nacidos prematuros con altas tasas de insuficiencia de vitamina D al inicio del estudio, la suplementación con 800 UI de vitamina D3 por día en comparación con 400 UI por día reducen la insuficiencia de vitamina D a la edad de término equivalente, a los 3 meses", resumió el doctor Natarajan.
   "Hay también una tendencia hacia una disminución en la prevalencia de la insuficiencia de vitamina D incluso en el grupo de 400 UI a los 3 meses. Por lo tanto, 400 UI por día puede ser suficiente después de 3 meses", agrega este investigador.
   A pesar de la mejora significativa en los niveles séricos de vitamina D en el grupo de 800 UI, niveles más altos no dieron como resultado una mejor mineralización ósea a los 3 meses de edad, medida por absorciometría de rayos X de doble energía (DEXA). Además, el peso, la longitud y la circunferencia de la cabeza no difirió significativamente entre los grupos.
   Además, Natarajan señaló que un recién nacido del grupo de IU 800 tuvo niveles de vitamina D más elevados que los recomendados a los 3 meses de edad, aunque el bebé no sufrió ningún efecto importante. El exceso de vitamina D durante al menos un mes puede causar una disminución del tono muscular, menos apetito, irritabilidad y estreñimiento, entre otros problemas.
   "La incidencia de exceso de vitamina D en el grupo de IU 800 puede indicar la necesidad de monitorear los niveles de vitamina D en los niños con suplementos de vitamina D, pero necesitamos estudios más amplios para responder a esto -subrayó--. Del mismo modo, pueden ser necesarios estudios más grandes con una mayor duración de seguimiento para averiguar alguna diferencia significativa en los resultados clínicos como la mineralización de los huesos".

martes, 30 de abril de 2013

Un tipo de vitamina B mejora la memoria y la capacidad de mantener la atención

Un estudio experimental realizado con ratas ha demostrado que el consumo de colina, un nutriente perteneciente al grupo de las vitaminas B presente en alimentos como los huevos, el hígado de pollo y ternera, la soja y el germen de trigo, permite mejorar la memoria a largo plazo y la capacidad de atención.

   Este trabajo, realizado por científicos de las universidades de Granada, Simón Bolívar de Venezuela y York (Reino Unido), ha revelado que la colina está implicada directamente en los procesos de atención y memoria, y permite modularlos.
   En concreto, los investigadores comprobaron los efectos de la suplementación dietaria con colina en ratas, en dos experimentos que pretendían analizar la influencia del consumo de esta vitamina en los procesos de memoria y de atención durante la gestación y en la edad adulta.
   En el primero de ellos, los científicos administraron colina a ratas durante el último tercio de la gestación, con el objetivo de evaluar el efecto de la colina prenatal en la memoria de sus descendientes. Para ello, tres grupos gestantes fueron alimentadas con una dieta rica, estándar o deficiente en colina.
   Posteriormente, cuando los descendientes alcanzaron la edad adulta, se seleccionó una muestra formada por 30 ratas, de las que 10 eran hijas de madres que habían sido suplementadas con colina, 10 habían sido deficitarias en esta vitamina y las otras 10 con dieta estándar, que actuó como grupo control.  
   Con esta muestra de descendientes adultos se llevó a cabo un experimento para medir su memoria de reconocimiento, en el que comprobaron que, cuando se les mostraba un objeto, transcurridas 24 horas todas las crías (suplementadas o no con colina) lo recordaban y les resultaba familiar.
   Sin embargo, a las 48 horas, las ratas que habían consumido colina prenatalmente reconocían mejor el objeto que las estándar, mientras que las deficitarias eran incapaces de reconocerlo. Los científicos concluyeron así que el consumo de colina durante la etapa prenatal mejora la memoria a largo plazo de los descendientes en su edad adulta.
   En el segundo experimento, los investigadores midieron los cambios de atención que se producían en las ratas adultas que fueron suplementadas durante 12 semanas con colina, frente a aquellas que no ingirieron esta vitamina. Descubrieron así que las ratas que habían tomado colina mantenían mejor la atención que las demás cuando se les presentaba un estímulo familiar.
   El grupo control, alimentado con la dieta estándar, mostró el normal retraso en aprendizaje cuando este estímulo familiar adquiría un nuevo significado. Sin embargo, las ratas suplementadas no mostraron una reducción en  atención al estímulo familiar, aprendiendo rápidamente el nuevo significado.
   En esta investigación han participado las investigadoras del departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada Isabel de Brugada Sauras y Hayarelis Moreno Gudiño (quien también es investigadora de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela junto con Diamela Carias); Milagros Gallo Torre, investigadora del departamento de Psicobiología y directora del Instituto Universitario de Investigación de Neurociencias 'Federico Olóriz', ambos de la Universidad de Granada y Geoffrey Hall, del Department of Psychology de la Universidad de York (Reino Unido).
   Su trabajo ha dado lugar recientemente a sendos artículos, publicados en las revistas Nutricional Neuroscience y Behavioural Brain Research.

martes, 6 de noviembre de 2012

Niveles bajos de vitamina D están asociados con la longevidad

Los niveles bajos de vitamina D pueden estar relacionados con la longevidad, según un estudio publicado en 'Canadian Medical Association Journal' (CMAJ) y financiado por el Centro de Sistemas Médicos de Innovación Orientado a la Investigación en Genómica.

   "Encontramos que la longevidad familiar se asocia con niveles más bajos de vitamina D y una menor frecuencia de la variación alélica en el gen CYP2R1, que parece estar relacionado con mayores niveles de vitamina D", escribe el doctor Diana van Heemst, del Departamento de Gerontología y Geriatría del Centro Médico de la Universidad de Leiden (Países Bajos).
   Para determinar si existe una asociación entre los niveles de vitamina D y la longevidad, los investigadores holandeses analizaron los datos de 380 familias blancas con al menos dos hermanos mayores de 90 años (89 años o más para los hombres y 91 años o más para las mujeres).
   En este análisis, llamado 'Leiden Estudio', se midieron los niveles de 25 vitaminas D y se clasificaron por meses, ya que varían según la temporada, teniendo también en cuenta el uso de las máquinas de bronceado, que puede afectar a los niveles de vitamina D. Los investigadores controlaron la edad, el sexo, el índice de masa corporal (IMC), la época del año, la suplementación con vitamina A y la función renal, además de analizar la influencia de la variación genética en tres genes asociados con los niveles de vitamina D.
   "Encontramos que la descendencia de nonagenarios que tenían al menos un hermano nonagenario poseía niveles más bajos de vitamina D, independientemente de posibles factores de confusión y polimorfismos de nucleótido único (SNPs) asociados con los niveles de vitamina D", escriben los autores, que también descubrieron que los hijos tenían una menor frecuencia de las variantes genéticas comunes en el gen CYP2R1, una variante genética común de este gen que predispone a altos niveles de vitamina D.
   Estos hallazgos apoyan una asociación entre los bajos niveles de vitamina D y la longevidad familiar. "Postulan que la descendencia de nonagenarios puede tener más de una proteína que se supone que es un supresor de envejecimiento de proteínas. Se necesita más investigación para entender la relación entre la vitamina D en niveles inferiores, variantes genéticas y la longevidad familiar", concluyen los investigadores.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Investigan el uso de vitaminas en la degeneración de distrofia muscular

El impulso de la actividad de una vía de adhesión celular sensible a las vitaminas podría contrarrestar la degeneración muscular y la movilidad reducida, causadas por las distrofias musculares, según un equipo de investigación dirigido por científicos de la Universidad de Maine. El descubrimiento, publicado en 'LoS Biology', es particularmente importante en el caso de las distrofias musculares congénitas.

   En el estudio, los investigadores descubrieron que podían mejorar la estructura y la función muscular, en un modelo de pez cebra de la distrofia muscular, mediante el suministro de un producto químico celular común (o su precursor, la vitamina B3), con el fin de activar una vía de adhesión celular.
   Las células musculares son relativamente delicadas, pero consiguen resistencia mecánica adicional a partir de complejos de proteínas de adhesión, los cuales sujetan las células musculares a un marco externo conocido como membrana basal - lo cual ayuda a las células a amortiguar las fuerzas extremas que se experimentan durante las contracciones musculares.
   Las mutaciones en los genes que codifican estas proteínas de adhesión pueden debilitar estos procesos, haciendo que las células musculares sean más susceptibles al daño y la muerte - la degeneración muscular resultante puede conducir eventualmente a una atrofia muscular progresiva.
   Los investigadores de Maine, dirigidos por Clarissa Henry, descubrieron que una vía que implica un producto químico celular común, llamado nicotinamida adenina dinucleótido (NAD +), juega un papel importante en la formación de las membranas basales organizadas en el tejido muscular durante el desarrollo del embrión del pez. Como el desorden de las membranas basales es común en muchos tipos de distrofias musculares, los investigadores se preguntaron si la activación de esta vía podría reducir la gravedad de algunas distrofias musculares.
   En la investigación, los científicos mostraron que NAD + mejora la organización de la laminina en un modelo de pez cebra de la distrofia muscular. Los peces cebra sin cualquiera de los dos receptores principales de la laminina tienen una membrana basal desorganizada, que causa degeneración muscular y dificultades con el movimiento. Sin embargo, la adición extra de NAD +, o incluso de vitamina B3 (o niacina, un precursor de NAD +), redujo significativamente estos síntomas.
   Debido a que los mismos complejos de adhesión celular se encuentran en los seres humanos, el equipo de investigación cree que estos hallazgos podrían, en el futuro, suponer un impacto positivo en los pacientes con distrofias musculares.

martes, 2 de octubre de 2012

Los suplementos de vitamina D no sirven para evitar los resfriados

Aunque algunos datos han sugerido una asociación inversa entre los niveles séricos de vitamina D y la incidencia de infecciones de las vías respiratorias (resfriados), los participantes en un ensayo controlado aleatorio que recibieron una dosis mensual de 100.000 UI de vitamina D3 no experimentaron una reducción significativa de la incidencia o severidad de los resfriados, según un estudio publicado en la revista 'JAMA'.

   David R. Murdoch, de la Universidad de Otago, en Christchurch (Nueva Zelanda), y sus colaboradores realizaron un ensayo aleatorio para examinar el efecto de la suplementación con vitamina D en la incidencia y severidad de infecciones de las vías respiratorias altas en adultos sanos. El estudio, realizado entre febrero de 2010 y noviembre de 2011, incluyó a 322 adultos sanos de Nueva Zelanda.
   Los participantes fueron asignados al azar para recibir una dosis inicial de 200.000 UI oral de vitamina D3, luego 200.000 UI un mes más tarde, y después una dosis de 100.000 UI mensual, o placebo administrado en una dosificación idéntica, en un total de 18 meses.
   El nivel promedio de 25-hidroxivitamina D (25-OHD) de los participantes en el inicio del estudio fue de 29 ng / ml. La suplementación con vitamina D aumentó estos niveles a más de 48 ng / ml durante todo el estudio. Hubo 593 episodios de infecciones de las vías respiratorias en el grupo de la vitamina D, y 611 en el grupo de placebo.
   Los investigadores notaron que no hubo diferencias estadísticamente significativas en el número de resfriados por participante (en promedio, 3,7 por cada persona en el grupo de vitamina D, y 3,8 por persona en el grupo placebo), la duración de los síntomas por episodio (un promedio de 12 días en cada grupo), el número de días de trabajo perdidos, o la gravedad de los episodios.
   Según los autores, el principal hallazgo de este estudio es que una dosis mensual de 100.000 UI de vitamina D3 en adultos sanos no reduce significativamente la incidencia o severidad de los resfriados. Sin embargo, se necesita más investigación para aclarar si existe algún beneficio de la suplementación en otras poblaciones y con otros regímenes de dosificación.

martes, 4 de septiembre de 2012

Altas dosis de vitamina D ayudan a pacientes con tuberculosis a recuperarse con más rapidez

Antes de la disponibilidad de los antibióticos, la luz del sol se utilizaba para tratar la tuberculosis y los pacientes solían ser enviados a clínicas suizas para absorber los rayos curativos. Ahora, por primera vez, los científicos han demostrado cómo y por qué la helioterapia ha sido eficaz. Un estudio, publicado en 'PNAS' y dirigido por investigadores de la Universidad de Londres (Reino Unido), ha demostrado que las dosis altas de vitamina D, además del tratamiento antibiótico, ayudan a los pacientes con tuberculosis en su recuperación.

   La nueva investigación es la primera en estudiar el efecto de la vitamina D en la respuesta inmune de los pacientes que reciben tratamiento por una enfermedad infecciosa. Los resultados indican que las dosis altas de la vitamina pueden suavizar la respuesta inflamatoria del cuerpo a la infección, lo que permite a los pacientes recuperarse más rápido, con menos daño a los pulmones.
   Además de estimular la recuperación en los pacientes con tuberculosis, los autores afirman que sus resultados sugieren que la suplementación con vitamina D podría ayudar a los pacientes a recuperarse mejor de otras enfermedades, como la neumonía.
   El doctor Adrian Martineau, profesor de Infección Respiratoria e Inmunidad en el Instituto Blizard de la Universidad de Londres, quien dirigió la investigación, afirma que "estos resultados son muy significativos, ya que indican que la vitamina D puede tener un papel importante en la resolución de las respuestas inflamatorias de los pacientes con tuberculosis. A veces, estas respuestas inflamatorias pueden causar daño tisular, lo cual conduce al desarrollo de cavidades en el pulmón. Si podemos curar estas cavidades más rápidamente, los pacientes sufrirán menos daño pulmonar".
   Martineau agrega que, "en términos más generales, la capacidad de la vitamina D para amortiguar las respuestas inflamatorias sin comprometer la acción de los antibióticos aumenta la posibilidad de que los suplementos también sean beneficiosos en pacientes que reciben tratamiento antibiótico por neumonía, sepsis y otras infecciones pulmonares".
   Martineau y sus colaboradores de varios hospitales de Londres asignaron al azar 95 pacientes con tuberculosis -que reciben tratamiento antibiótico estándar- en dos grupos: durante las primeras ocho semanas de su tratamiento, 44 pacientes recibieron altas dosis de vitamina D, mientras que 51 recibieron un placebo. La doctora Anna en Coussens, del Instituto Nacional de Investigación Médica, midió los marcadores de inflamación en las muestras de sangre de estos pacientes y realizó análisis estadísticos para determinar los efectos que tenía la vitamina D en la respuesta inmune.
   "Hemos descubierto que gran parte de estos marcadores de inflamación se redujo aún más y más rápido en los pacientes que recibieron vitamina D", señala Coussens.
   Los investigadores también observaron que el Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que causa la tuberculosis, desapareció del esputo de los pacientes (la flema escupida desde la parte profunda de los pulmones) más rápido en aquellos que tomaban vitamina D.
   Martineau señala que es demasiado pronto para recomendar que todos los pacientes con tuberculosis tomen dosis altas de vitamina D, además del tratamiento estándar con antibióticos para la enfermedad. Se necesitan más investigaciones, con un mayor número de pacientes, antes de hacer recomendaciones clínicas.

domingo, 19 de febrero de 2012

Los problemas de lenguaje, ligados a baja vitamina D materna

Las mujeres con bajos niveles de vitamina D durante el embarazo son más propensas a tener hijos con problemas de lenguaje que las futuras mamás con niveles mayores de esa vitamina, según un estudio realizado en Australia.

Si bien el estudio, publicado en la revista Pediatrics, no mostró que los bajos niveles de la vitamina sean en sí la causa de esos problemas, los investigadores dijeron que es una "asociación posible", que requiere más atención.
Investigaciones previas habían mostrado relaciones entre la baja vitamina D en el embarazo y problemas en los niños como huesos más débiles, asma y mal crecimiento, dijo Andrew Whitehouse, autor del estudio, que al realizarlo trabajaba en la Universidad de Australia Occidental.
"No se conocen por completo los efectos de los niveles maternos de vitamina D menores sobre el hijo en desarrollo", añadió el experto.

La luz solar es la principal fuente de vitamina D.
Hace 20 años, Whitehouse y sus colegas midieron los niveles de vitamina D de más de 700 mujeres que estaban aproximadamente en la mitad del embarazo, con el fin de determinar si los niveles de la vitamina tendrían algo que ver con la conducta posterior de los niños y su desarrollo lingüístico.
Cinco y 10 años después, estudiaron a los hijos de esas madres para conocer su desarrollo emocional y de comportamiento, así como sus capacidades lingüísticas.
Los investigadores dividieron a las madres en cuatro grupos, de menor a mayor nivel de vitamina D, y encontraron que el riesgo de tener un hijo con problemas emocionales o de conducta era el mismo en cada grupo.
Pero cuando observaron las capacidades lingüísticas, el equipo halló que las madres del grupo con menos vitamina D eran más propensas a tener hijos con problemas de lenguaje -determinados según un test de vocabulario- que aquellas en la categoría con más vitamina.
Así, en torno al 18 por ciento de las madres en el grupo de menos vitamina tenía un hijo con problemas de lenguaje a los 10 años, comparado con aproximadamente el 8 por ciento de las mamás en la categoría con más vitamina D.
"Lo lógico es pensar que la insuficiencia materna de vitamina D durante el embarazo está afectando el curso normal del desarrollo cerebral", dijo Whitehouse.
"Si la insuficiencia de vitamina D durante la vida prenatal es una causa de problemas de lenguaje en la niñez -y esto aún debe determinarse de manera concluyente- entonces dar suplementos de vitamina D a las mujeres embarazadas sería un siguiente paso importante", agregó.
Con todo, el autor dejó claro que el estudio no muestra una relación de causa y efecto entre la vitamina D y los problemas de lenguaje.
Por su parte, Lisa Bodnar, profesora de la Universidad de Pittsburgh que no participó del estudio, dijo que será importante que estudios futuros establezcan si la vitamina D es de hecho culpable de los trastornos lingüísticos, ya que es un problema fácil de solucionar con suplementos.