martes, 5 de julio de 2011

A mayor satisfacción vital, menos riesgo de enfermedad cardiaca

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés) ha publicado un estudio que revela que aquellas personas que están satisfechas con su vida tienen menos riesgo de padecer una enfermedad cardiaca. De hecho, cuanto mayor es la satisfacción más grado de protección adquieren contra estas dolencias.

   Aunque la depresión y la ansiedad son dos trastornos que desde hace mucho tiempo se consideran factores de riesgo para las dolencias cardíacas, existe menos certidumbre acerca de los efectos beneficiosos de un estado psicológico 'positivo'.
   Ahora, tras un estudio realizado sobre 8.000 funcionarios británicos, los investigadores afirman rotundamente que "una vida satisfactoria es buena para el corazón", según informa en su último número el 'European Heart Journal', revista oficial de la ESC.
   Los participantes fueron elegidos en su totalidad de la cohorte de estudio Whitehall II de Reino Unido, realizado entre 1985 y 1988, y la edad media de los mismos era de 49 años.
   A todos ellos se les plantearon una serie de preguntas acerca de siete aspectos específicos de sus vidas cotidianas: relaciones amorosas, actividades de ocio, nivel de vida, trabajo, familia, sexo y satisfacción con uno mismo.
   Se les pidió que calificaran su satisfacción en cada uno de los campos de acuerdo con una escala del 1 (muy insatisfecho) al 7 (muy satisfecho) y, posteriormente, se combinaron todas las puntuaciones para ofrecer una puntuación media de la satisfacción con sus vidas en general.
   A continuación, se examinaron los historiales médicos de los participantes en busca de muertes relacionadas con enfermedad coronaria, ataques cardíacos no mortales y angina de pecho confirmada clínicamente a lo largo de un periodo de seguimiento de aproximadamente seis años.
   Los resultados de la investigación mostraron que unos altos índices de satisfacción vital media estaban asociados con un riesgo menor, estadísticamente significativo, de enfermedad cardiaca coronaria total de un 13 por ciento, tras tener en cuenta las características demográficas y otros parámetros sanitarios.
   También se asoció una disminución aproximada del 13 por ciento en el riesgo de enfermedad cardiaca con la satisfacción en cuatro de los aspectos vitales específicos: trabajo, familia, sexo y satisfacción en uno mismo (pero no con relaciones amorosas, actividades de ocio o nivel de vida).
   Además, la reducción del riesgo total de enfermedades coronarias cardíacas se observó tanto en hombres como en mujeres.
   Se ha apreciado una proporcionalidad en estos resultados, ya que los casos con una mayor satisfacción vital media eran aquellos con mayor reducción del riesgo total de enfermedad coronaria.
   Sin embargo, al examinar la relación entre satisfacción vital media y ataque al corazón (mortal o no) independientemente de la angina, se observó la reducción del riesgo solamente en el caso de la angina, lo que apuntaría a la asociación entre satisfacción vital y enfermedad cardíaca coronaria total.
   Estos hallazgos pueden atribuirse a la relativa juventud de los participantes en el estudio o a la posibilidad de que la satisfacción vital pueda relacionarse con un riesgo general de ateroesclerosis, pero no a factores que predisponen a los individuos a sufrir un ataque al corazón.
   En cambio, los autores proponen que la interpretación del perfil psicológico de los pacientes con angina puede aportar valor predictivo a la evaluación de su riesgo de enfermedad cardiaca.
   "Considerada en su conjunto, esta investigación indica que la satisfacción con aspectos específicos de la vida cotidiana, en particular el trabajo, la familia, la vida sexual y la relación en uno mismo, tiene un efecto positivo asociado con la reducción de cardiopatías coronarias, independientemente de los factores de riesgo tradicionales", explican los autores.
   Una de ellas, la doctora Julia Boehm, de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston (Estados Unidos), apunta que "aunque los factores de riesgo tradicionales como la presión arterial, lípidos e índice de masa corporal no explican la relación entre satisfacción vital y enfermedad cardiaca coronaria total, no deben descartarse otros mecanismos biológicos y de comportamiento que favorecen la resistencia a la enfermedad".
   De hecho, sugiere que las intervenciones orientadas a potenciar estados psicológicos positivos, y no solamente a aliviar estados psicológicos negativos, "pueden surtir un efecto considerable entre individuos de alto riesgo".

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