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jueves, 7 de febrero de 2019

La falta de sueño se detecta en los leucocitos, según un estudio

HELSINKI.- La falta de sueño se detecta en los leucocitos, según ha sugerido un estudio llevado a cabo por la Universidad de Helsinki, el Instituto Nacional de Salud y Bienestar y el Instituto Finlandés de Salud Ocupacional, y que ha sido publicado en la revista 'Scientific Reports'.

Para llevar a cabo el trabajo, los investigadores extrajeron ADN de de los leucocitos de sangre de 105 hombres de entre 25 y 55 años, con el fin de determinar los niveles de metilación del ADN. 
“Según nuestros hallazgos, ningún elemento único de metilación del ADN difirió significativamente entre aquellos que sufren de falta de sueño y sujetos de control sanos”, han explicado.
Sin embargo, el análisis de las redes moleculares reveló que el sueño insuficiente dio lugar a cambios en la metilación del ADN en los elementos reguladores del gen que pertenecen a la vía de desarrollo del sistema nervioso.
Además, se observaron cambios en una región genómica que anteriormente se había asociado con el síndrome hereditario de Smith-Magenis. El ritmo circadiano inverso se encuentra entre los posibles síntomas de esta enfermedad. 
“Los hallazgos requieren más estudios y deben repetirse con otros conjuntos de datos”, han añadido los expertos.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Por qué olvidamos nuestros sueños?

MADRID.- A veces soñamos cosas muy raras. En otras ocasiones, cosas que en parte sí tienen algo que ver con nuestro día a día. También, a través del sueño llegamos a rememorar cosas que hemos vivido o añoramos. Y muchas de estas veces no recordamos lo que hemos soñado, sólo en parte, o bien no nos damos cuenta ni de que hemos soñado, aunque generalmente siempre lo hagamos.

¿Por qué nos pasa esto? ¿Qué son los sueños y para qué sirven? La verdad es que todavía está por esclarecer cuál es el papel de los sueños en el ser humano. Eso sí, lo que sí parece estar claro es que por soñar una cosa ésta no va a tener un determinado significado. Todos hemos buscado en Internet alguna vez qué significa un sueño que hemos tenido pero, según los expertos, no tiene ningún sentido ni lógica.
Para poder entenderlo mejor, Carles Gaig, coordinador del grupo de estudio de Trastornos de la Vigilia y del Sueño de la Sociedad Española de Neurología, explica que los sueños son una actividad cognitiva que genera el cerebro mientras se duerme. "Básicamente la mayor parte de los que podemos recordar ocurren durante la fase REM, que ocupa un 20% de la noche. A lo largo de las 7 u 8 horas que dormimos se entra unas 5 veces en esta fase, y de forma cíclica generalmente", añade.
Según destaca, en esta fase los sueños son bastante elaborados y vívidos pero con frecuencia no somos capaces de recordarlos y, si lo hacemos, es porque nos hemos despertado en medio de esa fase y en mitad de ese sueño. Ahora bien, indica que la otra fase de sueño es la 'no REM', que ocupa un 75-80% de la noche. "En ella no queda tan claro, pero también es probable que haya sueño o actividad cognitiva. Es más difícil acordarnos de ellos, son sueños más elementales y más básicos y poco elaborados", añade.
Así, aunque existen distintos puntos de vista entre los expertos, parece que una de las razones que explican por qué en la mayoría de ocasiones olvidamos los sueños es debido a su escasa carga emocional e intensidad. Otro factor parece estar relacionada con la memoria, de manera que los sueños nos ayudarían a olvidar detalles no deseados de nuestra vida.
Por otra parte, algunos sueños muy intensos disminuyen nuestros niveles de serotonina y noradrenalina, circunstancia que también puede afectar nuestra capacidad para recordarlos.
El motivo fundamental para no recordar los sueños, no obstante, se relaciona con el hecho de que cuando estamos despiertos, la mayor parte de nuestros recuerdos se relacionan con otros momentos del día con los que están vinculados. De esta manera, si intentamos recordar lo que hemos comido al mediodía, podemos vincular este recuerdo con las personas con las que hemos almorzado, quién ha cocinado...
En cambio, en el caso de los sueños estos acostumbran a ser ilógicos y en la mayoría de ocasiones no somos capaces de interrelacionarlo con otros sueños que podamos intentar recordar para evocarlos.

Dormir más o la cafeína alivian mejor el dolor crónico que los analgésicos


LONDRES.- Una nueva investigación sugiere que dormir más o, en su defecto, tomar componentes que promuevan la vigilia como la cafeína, alivian el dolor crónico con mejores resultados que analgésicos como el ibuprofeno y la morfina, según publicó la revista científica Nature.

Llevado a cabo por el Hospital Pediátrico de Boston y la Escuela Médica de Harvard, el estudio usó ratones para medir la relación entre pérdidas de sueño agudas o crónicas y la sensibilidad hacia estímulos dolorosos.
Según Chloe Alexandre, doctora en Fisiología del Sueño, los investigadores privaron de sueño a los roedores con entretenimiento, en forma de juguetes y actividades, imitando así lo que suele ocurrir a las personas que, por ejemplo, reducen sus horas de descanso al ver la televisión por la noche.
La sensibilidad al dolor fue evaluada al exponer a los ratones a cantidades controladas de calor, frío, presión, y capsaicina (el irritante contenido en los pimientos picantes) y midiendo cuánto tardaba el animal en reaccionar.
"Descubrimos que cinco días de privación moderada de sueño pueden exacerbar significativamente la sensibilidad al dolor en ratones sanos", detalló la doctora Alexandre.
Sorprendentemente, los analgésicos comunes como el ibuprofeno no bloquean esa hipersensibilidad al dolor inducida por la privación de horas de descanso.
Los resultados sugieren que los pacientes, usando ese tipo de drogas para mitigar el dolor, podrían tener que incrementar su dosis para compensar la menor eficacia debido a la falta de sueño, lo que incrementaría los riesgos por efectos secundarios.
En cambio, tanto la cafeína como el modafinilo, drogas neuroestimulantes que promueven la vigilia, inhibieron la hipersensibilidad al dolor causada en los ratones privados de sueño, mientras que no tuvieron ningún efecto analgésico en los ratones que no vieron sus horas de descanso reducidas.
"Esto representa un nuevo tipo de analgésico que no se había considerado antes, uno que depende del estado biológico del animal", explicó el director del laboratorio de la investigación.
"Estas drogas podrían ayudar a romper el ciclo de dolor crónico por el cual el dolor perturba el sueño, lo que luego fomenta el dolor, lo que perturba más aún el sueño", argumentó.
Los investigadores concluyeron que en vez de tomar analgésicos, los pacientes con dolor crónico podrían beneficiarse de mejores hábitos de sueño o medicamentos para el insomnio por la noche, junto con agentes que incrementen el nivel de alerta durante el día para tratar de romper ese círculo vicioso.

jueves, 2 de abril de 2015

No dormir las horas necesarias puede traer consecuencias negativas para nuestra salud

MADRID.- Dormir es una de las acciones más placenteras de las que disfruta el ser humano. Pasamos cerca de un tercio de nuestra vida durmiendo y, todos sabemos que buena parte de nuestra salud depende de la calidad del sueño. 

Sin embargo, a pesar de conocer este dato, pocas personas dan prioridad a disfrutar de un buen descanso. Además, para complicar más las cosas, los estimulantes, las bebidas energéticas o los dispositivos electrónicos interfieren en nuestro ritmo cardiaco y, por lo tanto, en la fase de sueño.

Pero, ¿Cuántas horas hay que dormir para tener un buen descanso? Para responder a esta pregunta, un equipo de expertos en sueño de la National Sleep Foundation se ha puesto manos a la obra y ha elaborado un estudio en donde se indican las necesidades de sueño según la edad:

- Recién nacidos (0-3 meses): el estudio recomienda que duerman entre 14-17 horas cada día y no se aconseja dormir más de 18 horas.
- Bebés (4-11 meses): lo ideal es que duerman entre 12-15 horas. Nunca deben dormir más de 16 o 18 horas.
- Niños entre 1 y 2 años: Deben dormir entre 11 y 14 horas. No es recomendable que duerman menos de 9 horas y más de 15 o 16.
- Niños en edad preescolar (3-5): lo adecuado es que duerman entre 10 y 13 horas. Dormir menos de 7 horas y más de 12 no es aconsejable.
- Niños en edad escolar (6-13): lo recomendable sería dormir entre 9 y 11 horas. Nunca menos de 7 ni más de 12.
- Adolescentes (14-17): Lo ideal es dormir entre 8 y 10 horas. No es aconsejable dormir menos de 7 ni más de 11.
- Adultos jóvenes (18 a 25): el estudio recomienda dormir entre 7-9 horas. Nunca menos de 6 ni más de 11.
- Adultos (26-64): el estudio revela que lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas. Menos de 6 o más de 10 no es aconsejable.
- Mayores de 65 años: lo ideal es descansar entre 7-8 horas al día. El estudio desaconseja dormir menos de 5-6 horas o más de 9.
Los expertos, no obstante, matizan que no se puede precisar una cantidad exacta de horas de sueño ya que cada individuo es diferente. Aconsejan poner atención a las necesidades individuales y, para ello, proponen una serie de preguntas que debemos hacernos:
- ¿Te sientes productivo, sano y feliz con siete horas de sueño o necesitas al menos nueve para estar en marcha?
- ¿Padeces alguna enfermedad?
- ¿Tienes problemas para dormir?
- ¿Necesitas cafeína para afrontar bien el día?
- ¿Sientes sueño cuando conduces?
Si se responde de manera positiva en alguna o varias de ellas, no debemos descartar pedir ayuda profesional para lograr una buena calidad de sueño.

Consejos para mejorar el sueño

  • Ceñirse a un horario de sueño, incluso los fines de semana.
  • Practicar una rutina para dormir relajado.
  • Evaluar si el dormitorio cumple las condiciones ideales para el sueño (temperatura, sonido, luz)
  • Dormir en un colchón y unas almohadas cómodos.
  • Reducir el consumo de alcohol y cafeína
  • Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Las personas con dolor son más propensas a padecer insomnio

NUEVA YORK.- Los adultos mayores que han sentido dolores durante más de un día son más propensos a tener problemas para dormir varios años después. En una encuesta, ese riesgo en el largo plazo aumentaba aún más en las personas con dolor generalizado.

"Aunque sabemos que las personas con dolor crónico son más propensos a tener problemas para dormir que las personas sin dolor, conocemos muy poco sobre cómo ese trastorno induce la aparición del insomnio", dijo la autora principal, Nicole K.Y. Tang, de la Universidad de Warwick, Coventry, Reino Unido.
Con su equipo les envió un cuestionario por correo a los mayores de 50 años atendidos en North Staffordshire, Reino Unido. Aquellos que habían tenido dolor durante más de un día en el último mes tenían que colorear en un dibujo del cuerpo humano la zona afectada.
Los participantes con dolor en ambos lados del cuerpo, arriba o abajo de la cintura, en los huesos de la cabeza, la columna o las costillas tenían, para los autores, "dolor generalizado". El resto tenía "dolor parcial".
Los participantes también respondieron un cuestionario del sueño. Aquellos con problemas para dormir, que no podían despertarse temprano o que se despertaban cansados la mayoría de los días del último mes tenían insomnio.
A los tres años de esa encuesta, los autores repitieron la consulta. Obtuvieron respuestas de 6.676 personas.
En la primera encuesta, 3.000 participantes tenían dolor parcial, mientras que 1.800 no tenían dolor y 1.800 tenían dolor generalizado. La mayoría de los participantes con problemas para dormir tenían dolor generalizado, algunos tenían dolor parcial y muy pocos no tenían dolor.
A los tres años, los participantes con dolor eran más propensos a decir que sus problemas para dormir habían empeorado, según publica el equipo en Rheumatology. Aquellos con dolor generalizado eran dos veces más propensos a desarrollar insomnio que los participantes sin dolor, aun tras considerar la edad, el sexo, el nivel socioeconómico, la ansiedad y la depresión.
Las limitaciones físicas y la reducción de la interacción social explicaron el 68 por ciento del efecto del dolor parcial en la aparición del insomnio. El dolor generalizado influyó en un 66 por ciento de ese proceso. Tang explicó que las personas con dolor a menudo, pero no siempre, reducen los niveles de actividad física e interacción social.
"Son consecuencias comunes, pero no inevitables, del dolor", aseguró. "La actividad física y la interacción social promueven el sueño. Nos exponen a la luz y la estimulación mental, fundamentales para la regulación del ritmo circadiano".
Pero estas dos consecuencias potenciales del dolor musculoesquelético no explica todo, según propuso Silvia M. Bigatti, profesora asociada de la Escuela de Salud Pública Richard M. Fairbanks de Indiana University-Purdue University, Indianápolis, y que no participó del estudio.
"Los autores demostraron que las cuatro variables están relacionadas y, lo más importante, pudieron demostrar qué ocurre primero porque siguieron a los pacientes en el tiempo", dijo vía e-mail.

martes, 15 de julio de 2014

Los trastornos del sueño pueden avisar precozmente del inicio del Parkinson

BERLÍN.- Los trastornos del sueño son habituales en pacientes con Parkinson y van desde problemas para dormir hasta una excesiva somnolencia y, según un grupo de Investigadores de la Facultad de Medicina Carl Gustav Carus de la Technische Universität Dresden, su aparición puede considerarse como un indicador precoz del inicio de la enfermedad.

   Los autores han recordado en el último número de la revista 'Journal of Parkinson's Disease' que hasta el 70 por ciento de los afectados por esta enfermedad neurológica tiene problemas de sueño que suelen tener un alto impacto negativo en su calidad de vida.
   De hecho, cuando hay una somnolencia excesiva aumenta el riesgo de caídas o lesiones y es aconsejable que los pacientes dejen de conducir. Además, también puede afectar a su nivel de concentración y capacidad cognitiva, aumentando el riesgo de depresión y condicionando en muchos casos su capacidad laboral.
Por ello, en el trabajo los investigadores querían analizar las causas de estos problemas para saber si existe alguna relación con la propia enfermedad o con los medicamentos que consumen muchos de estos pacientes, ya que en algunos casos puede tener amplios efectos adversos y empeorar a medida que la enfermedad avanza.
   "El diagnóstico, el tratamiento y la gestión eficaz de estos problemas son esenciales para mejorar la calidad de vida de estos pacientes", ha reconocido Wiebke Schrempf, del Departamento de Neurología de la División de Enfermedades Neurodegenerativas de Dresden y principal autor del estudio.
   En su trabajo observaron que algunos trastornos del sueño están relacionados con los medicamentos dopaminérgicos utilizados para tratar los síntomas motores. De hecho, unas dosis más bajas de levodopa o agonistas de la dopamina son capaces de mejorar la calidad del sueño, en parte mediante la reducción de los síntomas motores como hipoquinesia nocturna (movimiento corporal disminuido), disquinesia (movimientos voluntarios anormales) o temblor (temblor involuntario), que interfiere con el sueño normal. Sin embargo, los mismos medicamentos también pueden causar una excesiva somnolencia diurna.
   En todos estos casos, los investigadores creen que el cambio de medicamento, la dosis, la duración o la pauta de administración pueden servir para mejorar los resultados.
   Pero los problemas del sueño también pueden ser precursores de una futura enfermedad neurodegenerativa, apuntan los autores, ya que cuando aparecen estos trastornos se da una pérdida intermitente de la relajación muscular normal durante el sueño REM y pueden tener comportamientos anormales que les lleven a gritar, reír o dar patadas o manotazos.
   "Los trastornos del sueño parecen ser un buen predictor clínico de las enfermedades neurodegenerativas emergentes con una alta especificidad y baja sensibilidad, mientras que otras características clínicas iniciales del Parkinson, como la disfunción olfativa y el estreñimiento, son menos específicos", ha reconocido Schrempf.
   Por ello, este experto cree que estas primeras pistas pueden ayudar a identificar a los pacientes con Parkinson "antes de que aparezcan los síntomas motores, cuando el tratamiento de la enfermedad puede ser más beneficioso".

sábado, 14 de junio de 2014

El mapa de los sueños y las enfermedades que modifican su contenido

MADRID.- Existen muchas cuestiones sin respuesta en lo que se refiere al contenido de los sueños. Hay personas que los recuerdan vívidamente mientras otras dicen no soñar. Los trastornos del sueño se encuentran entre los más prevalentes en la población española y algunos de ellos se relacionan con cambios en aquello que soñamos.

   Según explica el doctor Hernando Pérez, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN), aún desconocemos cuál es la función de lo onírico lo que sí se sabe es que el contenido de los sueños se ve modificado por determinadas patologías, que conducen a sueños muy característicos.
   Pérez añade que la biografía y las vivencias previas de la persona, más allá de las interpretaciones simbolistas, quedan implícitas en el contenido de sus sueños. Si bien es también cierto que existen sueños de contenido llamativo que se repiten en distintas personas y para los que no se encuentra explicación científica, como por ejemplo los sueños en los que se pierden los dientes.
   Las funciones del sueño son el descanso, la formación y consolidación de la memoria y el rendimiento cognitivo, expone el especialista. De acuerdo a los datos manejados por la SEN, aproximadamente el 30% de la población sufre algún tipo de patología del sueño y un 4% padece un trastorno del sueño de forma crónica.
   Según apunta Pérez, el sueño va en virtud del grado de evolución de las especies: es una conducta universal y se cumple la regla de que cuanto menos volumen tiene un animal más duerme. Existen casos curiosos como el del delfín, que cuando duerme sólo desactiva medio cerebro, lo que le permite seguir en movimiento.
   El ser humano necesita entre 7 y 8 horas de media para dormir cuando no existen patologías, señala el especialista, que apunta a que con indiferencia de las costumbres personales dormir menos de 5 horas es excesivo. Pérez recomienda además que las siestas no duren más de 20 a 30 minutos para que no interfieran con los ritmos naturales marcados por los ciclos de luz y oscuridad.
   Aunque en términos generales somos animales diurnos, señala el especialista, existen personas que están más activas por la mañana mientras que otras lo están por la tarde, son los denominados cronotipos de alondras y búhos respectivamente.
   Fases del sueño
Pero el sueño es una parte básica de la salud del individuo, los trastornos asociados como insomnio, apneas, el síndrome de las piernas inquietas o dormir demasiado poco se consideran factores de riesgo cardiovascular, añade Pérez, experto del Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA) del Hospital Quirón Sagrado Corazón, de Sevilla.
   El ciclo del sueño dura aproximadamente entre 90 y 120 minutos e incluye cuatro fases: fase I, fase II y fase III (sueño no REM) y fase REM (siglas en inglés de movimientos oculares rápidos). La fase III no REM es aquella en la que el sueño es más profundo y produce un mayor efecto reparador que es superior a primera hora de la noche pero que tiende a disminuir junto a la duración de esta fase conforme transcurre la noche.
El sueño REM gana en representación a medida que avanza la madrugada y aproximadamente entre las 6 y las 8 de la mañana es cuando es más expresivo en lo que se refiere a su contenido, ya que existe mucha actividad cerebral aunque el cuerpo está paralizado (atonía muscular).
   Trastorno de conducta del sueño REM
Suele aparecer en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y otras demencias. Así, estas personas sufren sueños que se vuelven agitados y violentos y se refieren a caídas, precipicios o peleas, por ejemplo.
En esta fase del sueño en una persona sana existe una atonía muscular sin embargo en estos pacientes el tono muscular está preservado por lo que el paciente vivencia el sueño con golpes, patadas o gestos.
El trastorno en una persona sana es un signo precoz de enfermedades neurodegenerativas que pueden desarrollarse 15 o 20 años después, pues evidencia signos premotores de estos trastornos. Estas personas podrían convertirse en candidatos para probar nuevos tratamientos protectores frente a las enfermedades neurodegenerativas.
Parasomnias no REM
Los denominados trastornos del despertar suelen producirse durante el sueño no REM, en la que los sueños son más cortos y más directos, explica Pérez. Son el despertar confusional, los terrores nocturnos y el sonambulismo, tres trastornos que se consideran parte de un continuo pues comparten muchas características.
En el despertar confusional la persona se despierta de pronto y no sabe dónde se encuentra o qué hora es. Los terrores nocturnos infantiles también forman parte de esta fase, se producen en las primeras horas de la noche y se caracterizan por gritos y llantos de los niños que en realidad están dormidos.
En el sonambulismo las personas afectadas deambulan mientras permanecen dormidas. Aproximadamente el 13% de los niños son sonámbulos, sin embargo el trastorno desaparece con la edad, después de los 18 años se pasa a 6 por cada 1.000 habitantes y a partir de los 40 es raro encontrar a personas sonámbulas.
Si la persona sonámbula sufre ansiedad o algún tipo de fobia experimenta sueños en los que tiene que huir y su deambular va ligado a esta huída, lo que puede entrañar riesgos para la persona dependiendo de la premura para salir de una situación en el sueño.
En el sonambulismo intervienen áreas cerebrales implicadas en las conductas automáticas primarias y la parte del cerebro más ligada a la conciencia y a lo asociativo sigue inactiva. Así, el sonámbulo puede no sólo caminar, sino comer o practicar sexo como parte de su trastorno.
Según explica Pérez, existe la falsa creencia de que si despertamos a un sonámbulo su vida se pone en riesgo. Lo que realmente sucede es que la persona suele encontrarse agitada y dado que está dormida de forma profunda necesitamos ser enérgicos para despertarle y así puede integrarnos en su sueño y aumentar su estado de angustia al sentirse atacado.
   Apnea del sueño, depresión y epilepsia
Quienes padecen apnea del sueño y sufren paradas respiratorias en la fase REM, aquella en la que existe atonía muscular, suelen tener sueños asociados a la frustración, en los que corren sin que les respondan las piernas o suben montañas y van perdiendo la capacidad de respirar.
Estas personas trasladan de este modo sus dificultades respiratorias y la incapacidad para moverse ligada a la atonía muscular propia de esta fase al contenido del sueño.
   La biografía personal se traslada al mundo onírico y quienes pasan por un estado anímico depresivo sueñan con catástrofes, la muerte de un ser querido o cementerios. Los pacientes de epilepsia pueden también presentar pesadillas recurrentes como manifestación clínica de sus crisis epilépticas que se producen durante las horas de sueño.

martes, 13 de mayo de 2014

Un estudio con ondas en el cerebro permite controlar los sueños

NUEVA YORK.- Las pesadillas en las que uno aparece desnudo en el trabajo, se encuentra con un psicópata con un hacha o experimenta otras tribulaciones pueden ser una cosa del pasado gracias a un nuevo descubrimiento. 

Aplicando corrientes eléctricas al cerebro, según un estudio publicado online el lunes en Nature Neuroscience, se induce un "sueño lúcido" en el que la persona que sueña es consciente de lo que está soñando y puede a menudo tomar control de lo que está ocurriendo.
Los hallazgos son los primeros que muestran que inducir ondas cerebrales de una frecuencia específica da lugar a un sueño lúcido.
Para el estudio, científicos encabezados por la psicóloga Ursula Voss, de la Universidad J.W. Göthe de Fráncfort, crearon estudios de laboratorio en los que voluntarios en la fase REM (movimiento rápido del ojo) experimentaron un sueño lúcido, como contaron cuando se despertaron. El electroencefalograma mostró que esos sueños estuvieron acompañados por una actividad eléctrica indicativa llamada ondas gamma.
Esas ondas cerebrales están relacionadas con funciones ejecutivas como el razonamiento de orden superior, además de la conciencia del estado mental propio. Pero casi no se ven en el sueño REM.
Voss y sus colegas se preguntaron, si las ondas gamma se producen de forma natural durante el sueño lúcido, qué ocurriría si al soñar inducían una corriente con la misma frecuencia que las ondas gamma en el cerebro.
Cuando lo hicieron, a través de electrodos en el cuero cabelludo en una técnica llamada estimulación transcraneal de corriente alterna (tACS), los 27 voluntarios informaron de que eran conscientes de que estaban soñando.
Voss no prevé un mercado comercial en los dispositivos de sueños lúcidos. Los dispositivos que se venden en la actualidad "no funcionan bien", dijo en una entrevista, y los que mandan estimulación eléctrica al cerebro, como el del estudio, "deberían ser siempre supervisados por un médico".
Pero si los resultados se mantienen, la técnica podría ayudar a las personas que sufren estrés postraumático, que a menudo tienen sueños terribles en los que vuelven a revivir la experiencia traumática. Si pueden soñar con lucidez, podrían lograr un resultado diferente, como optar por otra calle en lugar de por la que en la que estalló una bomba o entrar en un restaurante antes de que un violador les ataque.
"Aprendiendo a controlar el sueño y distanciándose del mismo", Voss dijo que los pacientes con estrés postraumático podrían reducir el impacto emocional y comenzar a recuperarse.

sábado, 19 de abril de 2014

El dormir beneficia el desarrollo cerebral de los jóvenes

WASHINGTON.- No se queje si sus adolescentes son dormilones ya que, al menos según un estudio sobre moscas que publica la revista Science, las siestas largas son cruciales para el desarrollo cerebral y la capacidad para aparearse.

La investigación la encabezó Mathhew Kayser, del Departamento de Psiquiatría en la Escuela Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania, y enfocó el hecho de que las moscas Drosophila jóvenes duermen más que las mayores y son más remolonas para despertarse. Hasta ahora el papel que el sueño tan profundo desempeña en su desarrollo no se conocía como tampoco los mecanismos que lo mantienen.
"El exceso de sueño resulta de una inhibición disminuida de una región (cerebral) que promueve el sueño causada por un circuito de dopamina específico", señalaron los autores. Las hipótesis que han circulado por medio siglo sostienen que el sueño en las etapas tempranas del desarrollo es importante para la formación de patrones en el cerebro, y la etapa dormilona en la juventud temprana es común en especies múltiples.
"Los estudios sobre humanos han demostrado que la falta de sueño durante los períodos críticos del desarrollo pueden tener consecuencias graves y duraderas", explicó el artículo.
Los científicos hicieron su investigación con moscas Drosophila porque éstas "comparten muchas características del sueño en los humanos" y encontraron que la necesidad de dormir es especialmente alta en las moscas jóvenes.
Kayser y sus colaboradores realizaron una serie de experimentos que les llevó a la teoría de que la señal de dopamina es menos activa en los organismos jóvenes, lo cual a su vez permite que la región cerebral que promueve el sueño -el cuerpo dorsal con forma de abanico- sea hiperactiva.
Para probar su teoría, los científicos activaron esa región en moscas jóvenes y maduras durante las primeras doce horas del día, que es el período cuando los dos grupos de edad muestran las diferencias mayores en sus patrones de sueño.
En las moscas jóvenes el estímulo de esa área cerebral no tuvo mucho efecto, pero en las moscas maduras causó un incremento notable del tiempo de siesta.
Los investigadores observaron luego si el sueño resultaba en cambios en las funciones a escala mayor, enfocándose en la búsqueda de apareamiento, una actividad que se creía ya programada firmemente en los circuitos del cerebro.
La excitación de las neuronas de dopamina durante el primer día de la vida de la mosca -cuando esas neuronas deberían estar en reposo- causó problemas a las moscas más jóvenes en la búsqueda de apareamiento más adelante en la vida.
Como resultado, las moscas que tuvieron sueño disminuido durante su juventud se aparearon con menos frecuencia cuando eran adultas.
Los investigadores señalaron que la dopamina puede influir también los cambios en el desarrollo de otras especies vinculados al sueño.

miércoles, 16 de abril de 2014

Dormir de día aumenta el riesgo de muerte

LONDRES.- Un estudio publicado en el American Journal of Epidemiology afirma que las personas que duermen de día tienen al menos un 30 por ciento más de posibilidades de fallecer prematuramente.

Para el estudio, los investigadores de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, han analizado a más de 16.000 personas en un período de 13 años. De 16.374 voluntarios que respondieron la encuesta entre 1998 y 2000, un total de 3.251 murieron durante los años de seguimiento que duró la investigación.
El estudio establece que cambiar las costumbres de sueño perjudica mucho la salud y aumenta el riesgo de mortalidad en jóvenes, en adultos y en ancianos. Las enfermedades respiratorias y los trastornos relacionados con el estrés son las principales causas de muerte entre aquellos que acostumbran a dormir de día.
Lo que llama aún más la atención es que las personas que tienen una buena alimentación y que realizan ejercicio físico también pueden verse perjudicadas por dormir de día o no cumplir las horas de sueño requeridas.
Los especialistas todavía no saben cuáles son las razones que explican por qué los ciudadanos que descansan de día tienen más problemas de salud, pero creen que la inflamación de los órganos producida por el descanso diurno podría ser la causa de estas muertes.

jueves, 20 de marzo de 2014

La falta prolongada de sueño puede provocar daños físicos irreversibles

WASHINGTON.- Un nuevo estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, muestra una preocupante evidencia de que la pérdida crónica de sueño puede ser más grave de lo que se pensaba hasta ahora e incluso provocar daños físicos irreversibles y la pérdida de células cerebrales.

   La mayoría de la gente cree que no dormir lo suficiente afecta a su rendimiento cognitivo, por lo que, para la falta de sueño crónica, que sufren, por ejemplo, trabajadores por turnos, estudiantes o camioneros, una estrategia común es simplemente ponerse al día con el sueño perdido durante los fines de semana, puesto que la sabiduría popular apunta a que esta práctica compensa la "deuda de sueño".
   Utilizando un modelo de ratón de pérdida crónica de sueño, uno de los autores de este trabajo, Sigrid Veasey, profesora asociada de Medicina y miembro del Centro de Sueño y Neurobiología Circadiana en la Escuela de Medicina de Perelman y colaboradores de la Universidad de Pekín, en China, detectaron que la vigilia prolongada está relacionada con lesión y pérdida de neuronas que esenciales para el estado de alerta y la cognición óptima, las neuronas del 'locus coeruleus' o locus cerúleo (LC).
   "En general, siempre hemos asumido la plena recuperación de la cognición tras la pérdida de sueño a corto y largo plazo -dice Veasey--. Pero algunas de las investigaciones en humanos han demostrado que la capacidad de atención y otros aspectos de la cognición pueden no normalizarse incluso con tres días de recuperación del sueño, planteando la cuestión de un daño duradero en el cerebro. Queríamos saber exactamente si la pérdida crónica de sueño daña las neuronas, si la lesión es reversible y qué neuronas están involucradas".
   Los ratones de este estudio, cuyos resultados publica The Journal of Neuroscience', fueron examinados después de periodos de descanso normal, una vigilia corta, una vigilia prolongada y un modelo de roedor con el patrón de sueño típico de un trabajador por turnos.
El laboratorio de Veasey encontró que en respuesta a la pérdida de sueño a corto plazo, las neuronas de LC sobreregulan la proteína sirtuin tipo 3 (SIRT3), lo cual es importante para la producción mitocondrial de energía y la reacción redox y proteger a las neuronas de la lesión metabólica.
   SIRT3 es esencial durante la pérdida de sueño a corto plazo para mantener la homeostasis metabólica, pero en la vigilia prolongada, no hay respuesta de SIRT3. Después de varios días, en los ratones con patrones de sueño de trabajador por turnos, las neuronas de LC comenzaron a mostrar reducción de SIRT3, aumento de muerte celular y pérdida del 25 por ciento de estas neuronas.
"Éste es el primer informe sobre que la pérdida de sueño en realidad puede resultar en una pérdida de las neuronas", destaca Veasey. Los hallazgos sugieren que las mitocondrias en las neuronas en LC responden a la pérdida de sueño y pueden adaptarse a la pérdida de sueño a corto plazo, pero no a una amplia vigilia.
   Esto plantea la posibilidad de que, de alguna manera, el aumento de los niveles de SIRT3 en la mitocondria puede ayudar a rescatar neuronas o protegerlas de la pérdida crónica o prolongada de sueño. El estudio también demuestra la importancia del sueño para restaurar la homeostasis metabólica en las mitocondrias en las neuronas de LC y, posiblemente, otras áreas importantes del cerebro para garantizar su óptimo funcionamiento durante las horas de vigilia.
   Veasey subraya que aún queda trabajo por hacer para establecer si un fenómeno similar ocurre en los seres humanos y determinar cuánto tiempo de insomnio pone a los individuos en riesgo de lesión neural.
   "A la luz del papel de SIRT3 en la respuesta adaptativa a la pérdida de sueño, la extensión de la lesión neuronal puede variar entre los individuos. Específicamente, el envejecimiento, la diabetes, la dieta rica en grasas y el sedentarismo pueden todos reducir SIRT3. Si las células en algunos individuos, incluyendo las neuronas, disminuyen SIRT3 antes de perder sueño, estas personas pueden registrar mayor riesgo de lesión en sus células nerviosas", advierte.
   "Ahora podemos sobreexpresar SIRT3 en neuronas de LC --añade Veasey--. Si podemos demostrar que es posible proteger a las células y la vigilia, nos dirigiremos hacia un objetivo terapéutico prometedor para millones de trabajadores por turnos".
   El equipo también tiene previsto examinar 'post mortem' a  trabajadores por turnos para conseguir más evidencia de un aumento de la pérdida de neuronas en LC y signos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, ya que algunos modelos anteriores de ratón han mostrado que las lesiones o los daños a las neuronas de LC pueden acelerar el curso de estas patologías.
   Si bien no causan directamente estas enfermedades, los daños en las neuronas LC por falta de sueño podrían potencialmente facilitar o acelerar la neurodegeneración en personas que ya tienen estos trastornos, lanza como hipótesis Veasey. Aunque se necesita más investigación, este estudio confirma un creciente consenso científico: el sueño es más importante de lo que se creía anteriormente porque es posible que las heridas de la pérdida de sueño en el cerebro puedan ser irreversibles.

domingo, 26 de enero de 2014

Científicos uruguayos estudiarán efectos de cannabis sobre el sueño

MONTEVIDEO.- Científicos uruguayos investigarán en los próximos meses los posibles efectos del cannabis sobre el sueño y la vigilia, un área de estudio que promete extenderse en los próximos años gracias a la regulación del mercado de marihuana que se aprobó en diciembre, informó el domingo un medio local.

Un grupo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de la República uruguaya (estatal) esperan la regulación de la ley que legaliza la producción y venta de marihuana para iniciar un estudio sobre cuáles de los 500 componentes de la planta promueven el sueño y la vigilia, informó el diario El Observador.
"Tenemos una oportunidad histórica interesante porque está el marco legal que lo habilita", señaló Búrix Mechoso, magíster en Ciencias Biológicas.
Uruguay se convirtió en diciembre en el primer país en aprobar el control del mercado del cannabis y sus derivados, un inédito proyecto promovido por el presidente izquierdista José Mujica.
La reglamentación de la polémica ley -que tiene que estar finalizada para abril- será la que determine qué variedades de la droga se producirán, el grado de concentración y cómo se otorgarán las licencias para plantar incluyendo los casos en los que el cannabis cosechado tenga como fin la investigación o la industrialización para uso farmacéutico.
"Hay usos y efectos que se le adjudican al cannabis que nos interesa analizar por las temáticas que trabajamos", afirmó Atilio Falconi, que es profesor del Laboratorio de Neurobiología del Sueño en la universidad estatal.
En principio, la investigación estará enfocada a la ciencia básica, pero los investigadores no descartan en un futuro trasladar las conclusiones de su estudio a interesados que provengan de la medicina clínica.
La aprobación de la norma puso al pequeño país sudamericano en el foco de atención mundial y ha atraído a laboratorios extranjeros que han consultado al gobierno local sobre cómo se implementará la producción y si podrán adquirir la droga.
Laboratorios de Canadá, Israel y Chile, son algunos interesados según fuentes oficiales. Las mismas consideran que la puesta en marcha de la producción de cannabis atraerá la inversión del sector farmacéutico, en momentos en que los posibles beneficios de la droga con fines medicinales ganan terreno a nivel global.
Tras su reglamentación, los mayores de 18 años podrán acceder a la marihuana mediante el autocultivo, clubes de consumidores o comprándola en farmacias, en todos los casos con límites y previo registro ante el Estado.

domingo, 20 de octubre de 2013

Dormir a distintos horarios puede causar problemas de conducta infantil

Los niños que se acuestan a distintos horarios tienden a tener más problemas de conducta en casa y la escuela. Un equipo halló que cuando los niños adoptaban una rutina, mejoraba su conducta.

"Si una persona está cambiando constantemente la cantidad de horas de sueño o el horario para dormir, alterará su reloj biológico", dijo la autora principal, Yvonne Kelly.

"Y eso tiene distintos efectos en cómo el organismo podrá funcionar al día siguiente", indicó Kelly, de University College de Londres.

Con su equipo analizó información de más de 10.000 niños que participaban de un estudio prolongado sobre bebés nacidos en Reino Unido entre 2000 y 2002; sus padres respondían regularmente sobre los trastornos del sueño y la conducta.

Se excluyeron los niños con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad o un trastorno del espectro autista.

Cuando los niños tenían tres años, el 20 por ciento de los padres dijo que su hijo a veces o nunca se acostaba a la misma hora. Esa cifra cayó al 9 por ciento a los cinco años de edad y al 8 por ciento a los siete años.

Los niños sin un horario para dormir tendieron a rendir peor en una evaluación de los trastornos de conducta que releva características, como ser infeliz, participar de peleas y no ser considerado con los demás. La puntuación es de 0 a 40; a mayor puntuación, más problemas.

Cuando los niños tenían siete años, por ejemplo, los que no tenían un horario para dormir obtuvieron 8,5 puntos de media, comparado con valores entre 6,3 y 6,9 puntos en el grupo que todos los días se acostaba antes de las nueve de la noche.

Para el equipo, uno o dos puntos es una diferencia pequeña o moderada, pero "significativa".

Los maestros también informaron sobre la conducta de los niños de siete años y les asignaron peores puntuaciones a los que no tenían una rutina para dormir.

Los niños cuyos padres respondieron en todas las encuestas que se dormían a distintos horarios fueron los que más problemas de conducta tenían, según publica el equipo en Pediatrics. Pero al adoptar una rutina nocturna, su conducta mejoró en la siguiente encuesta.

Esto, para Kelly, es alentador porque demuestra que los padres pueden modificar la conducta de sus hijos.

Aunque el equipo tuvo en cuenta otras características de los padres y los hábitos familiares, opinó que dormir a distintos horarios podría no ser necesariamente la causa directa de los trastornos de conducta infantiles.

viernes, 18 de octubre de 2013

El cerebro elimina la 'basura' mientras dormimos

Una investigación del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York, Estados Unidos, muestra que un sistema recientemente descubierto que elimina residuos del cerebro actúa principalmente durante el sueño. Esta revelación podría transformar la comprensión de los científicos sobre los efectos biológicos del sueño y apuntar a nuevas formas de tratar los trastornos neurológicos.

"Este estudio muestra que el cerebro tiene diferentes estados funcionales cuando duerme y cuando se despierta", explicó Maiken Nedergaard, codirector del Centro de Neuromedicina Traslacional del Centro Médico de la Universidad de Rochester (URMC, en sus siglas en inglés) y autor principal del trabajo. "De hecho, la naturaleza reparadora del sueño parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia", agrega.
   El estudio, publicado en la revista 'Science', revela que el método único en el cerebro para la eliminación de residuos, conocido como el sistema 'glymphatic', es muy activo durante el sueño, quitando las toxinas responsables de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos. Además, los investigadores encontraron que durante el sueño, las células del cerebro se reducen de tamaño, lo que permite desechar residuos con mayor eficacia.
   Se sabe que prácticamente todas las especies de animales, desde la mosca de la fruta a la ballena franca, duermen en alguna manera, pero este periodo de latencia tiene importantes inconvenientes, sobre todo cuando los depredadores están al acecho. Esto ha llevado a pensar que si el sueño no realiza una función biológica esencial entonces es quizás uno de los mayores errores de la evolución.
   Si bien hallazgos recientes han demostrado que el sueño puede ayudar a almacenar y consolidar los recuerdos, esos beneficios no parecen superar la vulnerabilidad, lo que lleva a los científicos a especular que debe haber una función más esencial para el ciclo de sueño-vigilia.
   Estos nuevos resultados se añaden al descubrimiento realizado el año pasado por Nedergaard y sus colegas de la existencia de un sistema único en el cerebro que elimina desechos, hasta ahora desconocido. El sistema responsable de la eliminación de residuos celulares en el resto del cuerpo, el sistema linfático, no se extiende a la del cerebro porque el cerebro mantiene su propio "ecosistema" cerrado y está protegido por un sistema complejo de puertas de enlace molecular, llamado barrera sangre-cerebro, que controla estrechamente lo que entra y sale del cerebro.
   Este proceso de limpieza no se había detectado antes porque sólo se puede observar en el cerebro vivo, algo que no era posible antes de la llegada de las nuevas tecnologías de la imagen, es decir, la microscopía de dos fotones. Gracias a estas técnicas, los investigadores pudieron observar en ratones, cuyos cerebros son muy similares a los seres humanos, lo que equivale a un sistema de tuberías a caballo entre los vasos sanguíneos del cerebro y las bombas de líquido cefalorraquídeo (LCR) a través de los tejidos del cerebro, purgando los residuos al sistema circulatorio, donde finalmente hacen su camino hacia el sistema de circulación general de la sangre y, en última instancia, el hígado .
   La oportuna eliminación de los residuos desde el cerebro es esencial en la acumulación incontrolada de proteínas tóxicas tales como beta-amiloide, que puede conducir a la enfermedad de Alzheimer. De hecho, casi todas las enfermedades neurodegenerativas se asocian con la acumulación de productos de desecho de las células.
   Una de las pistas que dio a entender que el sistema 'glymphatic' puede ser más activo durante el sueño fue el hecho de que la cantidad de energía consumida por el cerebro no disminuye drásticamente mientras dormimos. Debido a que el bombeo de LCR exige una gran cantidad de energía, los investigadores especularon con que el proceso de limpieza puede no ser compatible con las funciones que el cerebro debe realizar cuando estamos despiertos y procesar activamente la información.
A través de una serie de experimentos en ratones, los científicos observaron que el sistema 'glymphatic' era casi diez veces más activo durante el sueño y que el cerebro eliminaba significativamente más beta-amiloide cuando los roedores estaban dormidos.
   Otro hallazgo sorprendente fue que las células en el cerebro "encogen" en un 60% durante el sueño, una contracción que crea más espacio entre las células y permite al LCR lavar más libremente a través del tejido cerebral. En contraste, cuando se está despierto, las células del cerebro están más cerca entre sí, restringiendo el flujo del LCR .
   Los investigadores observaron que una hormona llamada noradrenalina es menos activa en el sueño. Este neurotransmisor es conocido por ser lanzado en ráfagas cuando el cerebro tiene que estar alerta, por lo general en respuesta al miedo o a otro tipo de estímulo externo, por lo que los investigadores especulan que la noradrenalina puede servir como un "maestro regulador" del control de la contracción y la expansión de las células del cerebro durante los ciclos de sueño-vigilia.
"Estos resultados tienen implicaciones importantes para tratar enfermedades de suciedad en el cerebro, como el Alzheimer", dijo Nedergaard. A su juicio, entender exactamente cómo y cuando el cerebro activa el sistema 'glymphatic' y limpia los residuos es un primer paso crítico en los esfuerzos para modular potencialmente este sistema y hacer que funcione de manera más eficiente.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La siesta mejora el aprendizaje del niño en edad prescolar

Las siestas que se echan durante el día en el aula apoyan el aprendizaje de los niños en edad preescolar al mejorar su memoria, según concluye la investigación de un equipo de expertos del sueño de la Universidad de Massachusetts en Amherst, Estados Unidos. En su estudio, aquellos que durmieron un rato durante el día realizaron significativamente mejor tareas visual-espaciales por la tarde frente a quienes no disfrutaron de ese tiempo de sueño.

   La psicóloga Rebecca Spencer, con los estudiantes Kasey Duclos y Laura Kurdziel, dicen que sus resultados del estudio de más de 40 niños en edad preescolar sugieren que las siestas son fundamentales para la consolidación de la memoria y el aprendizaje temprano. "Somos los primeros en reportar evidencia de que las siestas son importantes para los niños en edad preescolar. Las siestas ayudan a los niños a recordar mejor lo que están aprendiendo en preescolar", afirma la directora del estudio, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
   Para este estudio, Spencer y sus colegas reclutaron a 40 niños de seis escuelas preescolares en todo el oeste de Massachusetts y les enseñaron una tarea visual-espacial similar a los juegos de memoria. En este juego, los niños veían una cuadrícula de imágenes y tenían que recordar dónde se encuentran las diferentes imágenes.
Cada niño participó en dos condiciones: tras una siesta y sin dormir. Las siestas duraron un promedio de 77 minutos, el mismo tiempo que estos se mantenían despiertos cuando no echaban la siesta. Así, se probó el juego de memoria con y sin siesta y, de nuevo, al día siguiente para ver si el sueño nocturno afecta al rendimiento.
   Los niños olvidaron significativamente más ubicaciones de elementos en la prueba de memoria cuando no habían echado una siesta (65 por ciento de precisión) , en comparación con cuando durmieron durante el día (75 por ciento de precisión), de forma que tras una siesta, los niños recordaron un 10 por ciento más de los puntos de prueba que cuando se mantuvieron despiertos.
"Los niños se desempeñaron significativamente mejor cuando ambos dormían la siesta por la tarde y al día siguiente", resumen los autores. A su juicio, esto significa que cuando se pierden una siesta, el niño no puede recuperar este beneficio de dormir con el sueño nocturno y que parece que hay un beneficio adicional de dormir durante el día en la formación escolar.
   Para estudiar el efecto de las fases de sueño y si los recuerdos eran procesados ??activamente durante la siesta, los científicos reclutaron a un grupo adicional de 14 preescolares que acudieron a un laboratorio del sueño a los que se les practicó polisomnografía, un registro de los cambios biofisiológicos, durante sus siestas promedio de 73 minutos. Spencer y sus colegas observaron una correlación entre la densidad del sueño husillo, que es la actividad relacionada con la integración de nueva información, y el beneficio de memoria durante la siesta.
"Esperamos que estos resultados sirvan a los responsables políticos y los directores de los centros para tomar decisiones informadas con respecto a las oportunidades de la siesta en las aulas. Los niños no sólo deben tener la oportunidad, se les debe animar a dormir por la creación de un ambiente que apoya el sueño", aconsejan los autores, quienes piden a los centros preescolares que desarrollen directrices de siesta y una mayor investigación sobre la manera de proteger y promover la siesta para los niños pequeños con el fin de mejorar su aprendizaje.

Investigadores logran reducir el miedo durante el sueño

La memoria del miedo se redujo en las personas mediante la terapia de exposición una y otra vez mientras dormían, según una investigación, que se publica en 'Nature Neuroscience'. Es la primera vez que se ha manipulado la memoria emocional en los seres humanos durante el sueño, informan sus autores, científicos de la Universidad de Northwestern, en Evanston, Illinois, Estados Unidos.

   El hallazgo ofrece potencialmente una nueva forma de mejorar el tratamiento típico durante el día para las fobias a través de terapia de exposición añadiendo el componente nocturno. La terapia de exposición es un tratamiento común para la fobia que implica una exposición gradual al objeto o situación temida hasta que se extinga el miedo.
   "Es un hallazgo novedoso", dijo Katherina Hauner, becaria postdoctoral en Neurología en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. "Mostramos una pequeña pero significativa disminución en el miedo. El panorama general es que, tal vez, el tratamiento de las fobias se puede mejorar durante el sueño", agregó Hauner, quien hizo la investigación en el laboratorio de Jay Gottfried, profesor asociado de Neurología en Feinberg y autor principal del artículo.
   Proyectos anteriores han demostrado que el aprendizaje espacial y motor de la secuencia de aprendizaje se pueden mejorar durante el sueño, pero se desconocía que las emociones se pueden manipular durante el sueño, recalcaron los autores del estudio, en el que participaron 15 sujetos humanos sanos.
   Los participantes recibieron leves descargas eléctricas mientras veían dos caras diferentes, además de oler un olor específico (madera, clavo, zapatilla de deporte nueva, limón o menta) mientras visualizaban cada cara y eran sorprendidos, por lo que la cara y el olor se asociaron con el miedo.
   Cuando un sujeto estaba dormido, se le expuso a una de las sustancias olorosas, pero en ausencia de las caras y sin sustos asociados. Esto se hizo durante el sueño de onda lenta, cuando se piensa que se produce la consolidación de la memoria. El sueño es muy importante para el fortalecimiento de nuevos recuerdos, según Hauner, también científico de investigación en el Instituto de Rehabilitación de Chicago, Estados Unidos.
   "La exposición a un olor particular durante el sueño reactivó la memoria de la cara una y otra vez, algo que es similar al proceso de extinción del miedo durante la terapia de exposición", explicó Hauner. Cuando los sujetos se despertaron, fueron expuestos a dos caras y, al ver la cara relacionada con el olor al que habían estado expuestos a durante el sueño, sus reacciones de miedo fueron inferiores a sus reacciones de temor a la otra cara.
   El miedo se midió de dos maneras: a través de pequeñas cantidades de sudor en la piel, similar a un detector de mentiras, y por medio de neuroimagen con fMRI (resonancia magnética funcional). Los resultados de fMRI mostraron cambios en las regiones asociadas con la memoria, como el hipocampo, y variaciones en los patrones de actividad cerebral en regiones asociadas con la emoción, tales como la amígdala. Estas modificaciones cerebrales muestran una disminución en la reactividad específica para la imagen facial asociada con el olor presentado durante el sueño.

martes, 3 de septiembre de 2013

Dormir aumenta las células que producen la mielina en el cerebro

El sueño aumenta la reproducción de las células que participan en la formación del material aislante en las proyecciones de las células nerviosas en el cerebro y la médula espinal conocidas como mielina, según un estudio realizado en animales, cuyos resultados publica este miércoles la revista 'Journal of Neuroscience'. Los hallazgos podrían abrir a la puerta a nuevos puntos de vista sobre el papel del sueño en la reparación y el crecimiento del cerebro.

   Los científicos han sabido durante años que muchos genes se activan durante el sueño y se apagan en los períodos de vigilia. Sin embargo, no estaba claro cómo el sueño afecta a los tipos de células específicas, tales como los oligodendrocitos, que producen la mielina en el cerebro sano y responden a una lesión. Al igual que el aislamiento alrededor de un cable eléctrico, la mielina permite a los impulsos eléctricos moverse rápidamente de una célula a la siguiente.
   En el estudio actual, Chiara Cirelli y sus colegas de la Universidad de Wisconsin, en Madison, Estados Unidos, midieron la actividad genética en oligodendrocitos de ratones que durmieron o fueron obligados a permanecer despiertos. El equipo encontró que los genes que promueven la formación de la mielina se activan durante el sueño y, por contra, los implicados en la muerte celular y la respuesta al estrés celular se encendieron cuando los animales permanecieron despiertos.
   "Estos resultados apuntan a cómo el sueño o la falta de sueño puede reparar o dañar el cerebro", afirmó Mehdi Tafti, que estudia el sueño en la Universidad de Lausanne, en Suiza, pero no participó en este estudio.
   Un análisis adicional reveló que la reproducción de las células precursoras de oligodendrocitos (OPC), las células que se convierten en los oligodendrocitos, se duplican durante el sueño, especialmente durante el movimiento rápido de los ojos (una fase del sueño denominada REM).
   "Durante mucho tiempo, los investigadores del sueño se centraron en cómo la actividad de las células nerviosas es diferente cuando los animales están despiertos frente a cuando están dormidos --subraya Cirelli--. Ahora está claro que la manera en que otras células de apoyo en el sistema nervioso funcionan también cambia dependiendo en gran medida de si el animal está dormido o despierto".
   Además, Cirelli especula con que los resultados sugieren que la pérdida extrema y/o crónica de sueño podría agravar algunos de los síntomas de la esclerosis múltiple (EM), una enfermedad que daña la mielina. De esta forma, señaló que los experimentos futuros pueden examinar si existe o no una relación entre los patrones de sueño y la gravedad de los síntomas de la EM.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Imágenes cerebrales revelan la mente "errante" detrás del insomnio

Un nuevo estudio de imágenes cerebrales podría ayudar a explicar por qué las personas con insomnio a menudo se quejan de que tienen dificultades para concentrarse durante el día, incluso cuando se carece de evidencia objetiva de un problema cognitivo.

   Se trata de la primera investigación en encontrar las diferencias funcionales de imágenes por resonancia magnética (MRI, en sus siglas en inglés) en tareas de concentración a la hora de trabajar en personas con insomnio primario.
   "Encontramos que en los sujetos con insomnio no se encendieron correctamente las regiones cerebrales críticas para una tarea que necesita memoria y no se apagaron regiones cerebrales irrelevantes para esa labor que quedaron "vagabundeando" por la mente", explicó el autor principal, Sean Drummond, profesor asociado en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos), miembro del Sistema de Salud VA San Diego y secretario-tesorero de la Sociedad de Investigación del Sueño norteramericana.
   "Sobre la base de estos resultados, no es de extrañar que las personas con insomnio se sientan como si estuvieran trabajando duro para hacer el mismo trabajo que aquellas que tienen un sueño saludable", agrega este experto. Drummond dirigió un equipo de investigación, junto al coprincipal investigador Matthew Walker, con el fin de estudiar a 25 personas con insomnio primario y 25 que duermen bien, con una edad promedio de 32 años. Los sujetos del estudio fueron sometidos a un examen de resonancia magnética funcional en el desempeño de una tarea de memoria.
   Los resultados, publicados en la edición de septiembre de la revista 'Sleep', muestran que los participantes con insomnio no difieren de los que duermen bien en el rendimiento cognitivo objetivo de la tarea de memoria, pero las imágenes por resonancia magnética revelaron que las personas con insomnio no podían modular la actividad en las regiones del cerebro típicamente utilizadas para llevar a cabo la tarea.
   Cuando la tarea se volvió más difícil, los que duermen bien utilizaron más recursos dentro de la red de memoria del cerebro, especialmente la corteza prefrontal dorsolateral, mientras que los que sufren insomnio no fueron capaces de reclutar más recursos en estas regiones del cerebro. Por otra parte, cuando se complicó la tarea, los participantes con insomnio no sintonizaron el "modo por defecto" del cerebro que normalmente sólo se activa cuando las mentes están vagando.
   "Los datos nos ayudan a entender que las personas con insomnio no sólo tienen problemas para dormir por la noche, sino que sus cerebros no funcionan tan eficientemente durante el día", resaltó Drummond. "Algunos aspectos del insomnio son tanto problemas durante el día como por la noche. Estos problemas durante el día se asocian a anomalías orgánicas medibles de la actividad cerebral, que aportan un marcador biológico para el éxito del tratamiento", añade.
   Para los autores, el estudio es el más grande en examinar la activación cerebral con resonancia magnética funcional durante el funcionamiento cognitivo en personas con insomnio primario frente a personas con un sueño normal. También es el primero en caracterizar las diferencias funcionales de MRI en la memoria de personas con insomnio primario.
   Según la Academia Americana de Medicinal del Sueño, entre el 10 y el 15 por ciento de los adultos tiene trastorno de insomnio con angustia o deterioro durante el día. Muy a menudo, el insomnio es un trastorno comórbido que ocurre con otro problema, como depresión o dolor crónico, o que es causado por un medicamento o una sustancia, mientras el insomnio primario se define como una dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo sin enfermedad coexistente.

domingo, 21 de julio de 2013

Los trabajadores en turno de noche podrían tener más facilidad para desarrollar diabetes

Los trabajadores en turno de noche podrían tener "más facilidad" para desarrollar diabetes, según ha asegurado la neuróloga especialista de la Unidad del Sueño de la Clínica La Luz, de Madrid, la doctora Isabel Villalibre.

   A su juicio, desempeñar una actividad profesional durante la noche y, por lo tanto, dormir en horario matinal podría provocar en el trabajador "peor control del metabolismo del azúcar" y hacer que pueda "desarrollar diabetes con mas facilidad". Para ella, esta situación "al final se traduce en una privación crónica de sueño".
   Además, la experta, que sostiene que, estas "personas pueden tener más tendencia al sobrepeso", señala que también podrían sufrir "molestias gastrointestinales, somnolencia diurna, cansancio, irritabilidad o falta de concentración". Por ello, manifiesta que son consecuencias de salud "a tener en cuenta".
   Todas estas circunstancias se producen porque los trabajadores nocturnos "tienen más dificultades para iniciar el sueño en la mañana y duermen menos cantidad de horas", lo que provoca que no haya "una recuperación", explica Villalibre. A ello se une el hecho de que ese descanso "se ve interrumpido por pequeños despertares", añade.
   Según aporta la experta, estos efectos son aún más acusados "a partir de los 50 años", y es que "los jóvenes se adaptan mejor". De cualquier forma, indica que se pueden realizar ciertas acciones para mitigar las consecuencias.
   Así, señala que, en el ambiente laboral, "lo ideal es intentar tener la máxima luminosidad posible para que la melatonina, que es la principal hormona que induce el sueño, este muy inhibida". Tras ello, apuesta por salir de las instalaciones laborales con gafas de sol, las cuales permitan estar en un ambiente un poco más oscuro "para que la melatonina vaya subiendo".
   No obstante, afirma que antes de esta última medida es preciso desayunar en el mismo lugar de trabajo y de manera no copiosa "para que dé tiempo a la digestión hasta que se llegue a casa y la persona se acueste". Además, esto es preciso para mantener los horarios de comida "y llevarlos acompasados con el sueño", declara.
   Villalibre considera necesario que el trabajador coma cuando se levante, ya que el almuerzo es para estas personas "la comida más importante del día", a diferencia del resto de la población donde es el desayuno el que cobra mayor protagonismo.
   De cualquier forma, el profesional del turno de noche no suele dormir más de siete horas, por lo que lo hace "dos horas menos de lo normal y necesario", asegura. La explicación a ello la encuentra en que "ni los ciclos de temperatura, ni de cortisol favorecen que el sueño se prolongue".
   Unido a ello se encuentran los factores externos al sueño y de ruido, los cuales "no lo permiten", ya que "la ciudad está viviendo cuando quieren dormir", explica al tiempo que subraya que también se duerme menos "para compensar con la vida social".
   En relación a los problemas para conciliar el sueño, Villalibre sostiene que "sí que puede estar indicada la toma de hipnóticos", aunque lo mejor es solucionarlo con métodos más naturales, como la valeriana. Por contra, indica que la ingesta de estimulantes para mantenerse despiertos en la actividad laboral "ha estado hasta ahora más controvertida", a pesar de que existen algunos trabajos que ya empiezan a aconsejar su consumo.
   Otro aspecto que se ve perjudicado por estos hábitos distintos a los tradicionales es la eficiencia, y es que la privación crónica de sueño "va arrastrando una disminución en la concentración, sobre todo, en la capacidad de reacción rápida". Por ello, se muestra partidaria de "tener descanso entre los días de trabajo".
   Por último, asegura que existen personas, como las que tienen patologías cardiovasculares, que no pueden desarrollar su profesión durante la noche, ya que necesitan "mantener un horario de sueño más o menos regularizado".
   A éstas se adhieren las que ven empeorada su calidad de vida ostensiblemente a pesar de no padecer ninguna patología. De hecho, concluye que, a veces, la capacidad para poder descansar, una vez que termina el periodo de vida laboral, también se ve influido, ya que "a la mayoría les cuesta volver a adaptarse".

martes, 7 de mayo de 2013

Los problemas del sueño pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata

Los hombres que padecen problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño y permanecer dormido, tienen hasta un riesgo dos veces mayor de cáncer de próstata, según los datos de un estudio publicados en 'Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention', una revista de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.

   "Los problemas del sueño son muy comunes en la sociedad moderna y pueden tener consecuencias adversas para la salud. Las mujeres con trastornos del sueño consistentes han resultado tener mayor riesgo de cáncer de mama, pero se sabe menos sobre el papel potencial de los problemas del sueño en el cáncer de próstata", ha alertado Lara G. Sigurdardóttir, de la Universidad de Islandia, en Reykjavik.
   Estudios previos han generado resultados contradictorios sobre una asociación entre las alteraciones del sueño en los turnos de trabajo de noche y el riesgo de cáncer de próstata. Sigurdardóttir y sus colegas, por lo tanto, investigaron el papel del sueño en el riesgo de cáncer de próstata.
   Los investigadores siguieron a 2.102 hombres de un estudio que involucró a una cohorte establecida, centrado en una población de 2.425 hombres de 67 a 96 años de edad. Al momento de inscribirse en el estudio, los participantes respondieron a cuatro preguntas sobre la interrupción del sueño: si tomaban medicamentos para dormir, tenían problemas para conciliar el sueño, se despertaban durante la noche con dificultad para volver a dormir o se despertaban temprano en la mañana con dificultad para volver a dormir.
   Entre los participantes, el 8,7 y 5,7 por ciento reportaron problemas graves y muy graves del sueño, respectivamente, pero ninguno de ellos tenía cáncer de próstata al comienzo del estudio. Los investigadores siguieron a los participantes durante cinco años y, durante este periodo, un 6,4 por ciento fue diagnosticado con cáncer de próstata.
   Después de que los científicos ajustaron los datos por edad, encontraron que en comparación con los hombres que dijeron no tener problemas para dormir, el riesgo de cáncer de próstata aumenta en proporción con la gravedad de los problemas para dormirse y mantener el sueño, de 1,6 veces a 2,1 veces. Además, la asociación fue más fuerte para el cáncer de próstata avanzado que para el cáncer de próstata en general, con más de un triple de aumento en el riesgo de cáncer de próstata avanzado asociado con problemas de sueño muy graves.
   Para descartar la posibilidad de que los problemas para dormir son la causa del cáncer de próstata diagnosticado o agrandamiento de la próstata, los investigadores volvieron a analizar los datos después de excluir a los hombres con síntomas de trastornos del sueño que pueden ser indicativos de nocturia (despertarse durante la noche para orinar) y los resultados se mantuvieron sin cambios.
   Según Sigurdardóttir, estos datos deben ser confirmados con una cohorte más amplia con tiempos de observación más largos. "El cáncer de próstata es una de las principales preocupaciones de salud pública para los hombres y los problemas del sueño son muy comunes -resumió--. Si nuestros resultados se confirman con más estudios, el sueño puede convertirse en un objetivo potencial para la intervención para reducir el riesgo de cáncer de próstata".