sábado, 6 de febrero de 2021

El peligro de morderse las uñas constantemente


 MADRID.- La uña está constituida por una lámina de queratina dura que ejerce de barrera mecánica protegiendo la zona distal de los dedos. Actúa como un dispositivo para la defensa y el agarre, para mejor destreza, y para la recepción sensorial del pulpejo de los dedos, además de tener una función estética.

   No obstante, al mordernos las uñas las dañamos, siendo en algunas personas un trastorno de años. Morderse las uñas u ‘onicofagia’ es un hábito compulsivo, más frecuente en niños que en adultos, y puede ser familiar.

   “Puede ocurrir en situaciones de excitación, de ansiedad, de estrés, o en estados de aburrimiento o inactividad. Algunos lo consideran que es un signo que acompaña a un problema psicológico o psiquiátrico, que forma parte de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC)”, explica en una entrevista con Infosalus la doctora Lourdes Navarro, especialista de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

   Así, esta experta de la European Nail Society subraya que la onicofagia puede producir numerosos trastornos tanto a nivel local, en la uña, como a distancia. A nivel de la uña dice que se causan cambios en su morfología, las uñas se hacen más pequeñas, se acortan, e incluso adoptan un aspecto puntiagudo distal, en relación al rectangular habitual.

   Además, la dermatóloga sostiene que la superficie de la uña se vuelve rugosa, se descama con facilidad y se hace más fina. “En ocasiones hay una alteración en el color, se ven zonas pigmentadas e incluso aparecen unas lesiones lineales hemorrágicas debido a traumatismo de repetición por mordérselas”, agrega.

   Por otro lado, indica que la piel que rodea a la uña se puede inflamar, ponerse roja y edematosa o hinchada, y secundariamente infectarse por bacterias, hongos y virus. A su vez, la onicofagia persistente puede causar un cambio en la morfología de los dedos, estos se vuelven más afilados y, aunque menos habitual, la doctora Navarro mantiene que puede aparecer osteomielitis de la falange distal del dedo de la mano (infección).

   Las alteraciones a distancia son raras, según añade la también miembro de la Academia Europea de Dermatología, como la reabsorción de la raíz del diente debido a la fuerza del mordisqueo y a los daños en las encías. “En los niños que se muerden muy repetitivamente las uñas se ha encontrado un aumento de enterobacterias en la flora bacteriana de la boca”, agrega.

   Con todo ello, y para evitar la onicofagia recomienda diferentes pautas, como por ejemplo la aplicación de productos sobre la uña y en la piel que la rodea, que tengan un sabor amargo, para evitar el contacto con la boca por el gusto desagradable. Sin embargo, el paciente se acostumbra a los sabores y continua con su hábito de morderse las uñas, según vaticina.

   Otra solución, según precisa, sería la realización de un vendaje de la zona distal de los dedos, con esparadrapo, ya que ésta actuaría por un lado de barrera, y por otro lado dificultaría el acceso a morderse las uñas.

   “En ocasiones, se utilizan tratamientos conductuales que van encaminados a modificar el comportamiento, y el proceder frente a determinadas situaciones. Se ha propuesto el tratamiento con ‘N-acetil cisteína’ a altas dosis, aunque los resultados son muy variables, así como la utilización de psicofármacos”, resalta la doctora Navarro.

   En última instancia, la experta subraya que los trastornos de conducta hacia la uña o trastornos tipo tic ungueales incluyen la onicofagia, la onicotilomanía, y la deformidad en hábito tic.

   Según describe, la onicotilomanía es un trastorno psicodermatológico que se caracteriza por una repetitiva manipulación de todo el aparato ungueal, bien con los propios dedos de las manos o con otros utensilios.

   “Puede manifestarse asociada a onicofagia, y la deformidad en hábito tic y las formas más severas se pueden asociar a trastorno obsesivo-compulsivo, fobias o depresión. La deformidad en hábito tic es más frecuente en adultos, sobre todo en las primeras uñas de las manos, bien de forma unilateral o bilateral”, añade.

   A su vez, recalca que en estos casos el paciente se manipula de forma repetitiva la parte proximal de la uña provocando una pérdida de la cutícula, un aumento de tamaño de la lúnula, una modificación del eje longitudinal de la uña, y una pigmentación longitudinal localizada en la zona media de la uña.

viernes, 5 de febrero de 2021

Investigadores hallan un mecanismo que regula la actividad antitumoral de las células inmunes


NUEVA YORK.- Investigadores del H. Lee Moffitt Cancer Center & Research Institute (Estados Unidos) han descubierto, en un publicado en la revista 'Nature', han descubierto un mecanismo que regula la actividad antitumoral de las células inmunes.

Los fármacos inmunoterapéuticos activan las células T, un tipo de célula inmunitaria, para que actúen como defensa contra las células tumorales. De hecho, las inmunoterapias están aprobadas para tratar varios tipos diferentes de cáncer y han cambiado mucho el estándar de atención y mejorado los resultados de los pacientes.

Sin embargo, en el cáncer de ovario, los estudios clínicos que utilizaron inmunoterapias destinadas a estimular las células T han dado como resultado tasas de respuesta modestas. En concreto, los estudios han sugerido que los pacientes con cáncer que tienen una mayor presencia de otras células inmunitarias, como el plasma y las células B de memoria, podrían responder mejor a las inmunoterapias, si bien no está claro cómo estos tipos de células promueven mejores resultados.

Ante este escenario, los investigadores querían confirmar si los anticuerpos producidos por estas células están asociados con mejores resultados y, así, evaluar cómo estas células contribuyen a la respuesta inmunitaria antitumoral espontánea contra el cáncer de ovario.

Para ello, analizaron un panel de 534 muestras de pacientes con cáncer de ovario y encontraron que las pacientes que tenían una mayor infiltración de células B o células plasmáticas derivadas de células B tenían mejores resultados.

Las células B son un tipo de célula inmunitaria que produce anticuerpos y expresan uno de los cinco tipos de receptores de células B en su superficie: IgM, IgD, IgG, IgE o IgA. Estos isotipos regulan diferentes vías de señalización de células B y controlan los procesos de las células B.

La sorpresa llegó cuando, tras un análisis más detallado de las muestras, el equipo descubrió que los anticuerpos producidos por las células B y plasmáticas eran predominantemente del subtipo IgA, seguidos de IgG. "Descubrimos que la presencia de vías de señalización descendentes reguladas por IgA de las células de cáncer de ovario. Específicamente, IgA resultó en la inhibición de la vía de señalización de RAS, que se sabe que contribuye al desarrollo del cáncer de ovario", han explicado los expertos.

Esta inhibición de RAS sensibilizó a las células tumorales a la muerte celular mediada por células T, producida tanto por células T CAR nuevas como por linfocitos infiltrantes de tumores. El equipo también evaluó que la IgA y la IgG secretadas por las células B reconocían marcadores específicos de la superficie de las células tumorales de ovario y estimulaban otras células inmunes llamadas células mieloides para atacar las células de cáncer de ovario para su destrucción.

Estos datos proporcionan nuevos conocimientos sobre cómo los componentes del sistema inmunológico regulan la progresión del cáncer de ovario y ofrecen nuevas oportunidades para desarrollar agentes dirigidos mejorados. Esto incluye un repertorio de anticuerpos derivados de tumores que pueden usarse eficazmente como nuevos agentes inmunoterapéuticos.

Además, el estudio proporciona una justificación mecánica para las respuestas de anticuerpos integradas en el desarrollo de nuevas inmunoterapias, que hasta ahora se han basado en enfoques centrados en las células T.

"Los hallazgos indican que es probable que las inmunoterapias que estimulan las respuestas coordinadas de las células B y T contra el cáncer de ovario, una enfermedad inmunogénica actualmente resistente a los inhibidores de los puntos de control, muestren un beneficio terapéutico superior", han zanjado los investigadores.

jueves, 4 de febrero de 2021

Diez millones de personas murieron por cáncer en 2020, la mayoría en países de renta baja y media


GINEBRA.- El cáncer mató a diez millones de personas en 2020, la mayoría en países de renta baja y media, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras advertir de que en las próximas décadas los nuevos casos aumentarían para llegar a ser casi un 50 por ciento más altos en 2040.

Ahora bien, el organismo ha asegurado que muchos tipos de cáncer tienen grandes probabilidades de curarse si se diagnostican y tratan oportuna y adecuadamente. Y es que, actualmente una de cada cinco personas padece cáncer en algún momento de su vida, provocando la muerte de uno de cada ocho hombres y una de cada once mujeres diagnosticados con algún tipo cáncer.

Con un 11,7 por ciento de los casos nuevos, el de seno es la manifestación más común del cáncer. Le siguen el cáncer de pulmón, el de colon y el de próstata. "El cáncer es una de las principales causas de muerte entre niños y adolescentes, un colectivo en el que se diagnostican cerca de 400.000 casos al año", ha añadido el doctor del departamento de Enfermedades no Transmisibles de la OMS, Andre Ilbawi.

Asimismo, la OMS ha alertado sobre la "tardanza y falta de acceso" a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, y se han agudizado durante la pandemia de COVID-19. Y es que, antes de la pandemia más del 90 por ciento de los países de renta alta podían dar tratamiento a los enfermos, mientras que en menos del 30 por ciento de los países pobres había ese servicio.

Sin embargo, un sondeo de la OMS mostró que la pandemia de COVID-19 interrumpió los tratamientos para el cáncer en más del 40 por ciento de los países pese a que estos pacientes corren un mayor riesgo frente al coronavirus.

"Sabemos que menos gente ha podido completar sus tratamientos y anticipamos que tendrá un impacto en el número de muertes por cáncer en los próximos años. La magnitud de ese impacto, estamos trabajando para hacer modelos y ayudar a los gobiernos a entenderlo un poco mejor, pero es difícil decir que aumento habrá y qué impacto tendrá en el número de casos de cáncer y de muertes por la enfermedad en los próximos años", ha reconocido Ilbawi.

El cáncer de mama fue el de mayor incidencia en 2020, superando al cáncer de pulmón, con 2,3 millones de nuevos casos, es decir, casi el 12 por ciento del total de los diagnósticos de la enfermedad.

Otro tipo de cáncer muy común entre las mujeres es el cérvix, que en 2020 sumó 604.000 nuevos casos. Además, el año pasado, casi el 90 por ciento de las muertes mundiales por esa causa ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.

La OMS estima que el cáncer cérvix seguirá aumentando para llegar a 700.000 casos nuevos y 400.000 muertes en 2030. Esto representa un incremento del 21 por ciento de los casos y del 27 por ciento de las muertes en el periodo de 2018 a 2030. Este tipo de cáncer puede prevenirse con la vacuna contra el papiloma humano y es tratable con cirugía cuando se detecta a tiempo.

Por otra parte, la OMS ha explicado que aunque un tercio de las muertes por cáncer se deben al consumo de tabaco, al exceso de peso, las dietas poco saludables, la falta de actividad física y el consumo de alcohol, el tabaco es el factor de riesgo más importante y se le atribuye el 22 por ciento de los fallecimientos a causa de la enfermedad.

Por su parte, los factores ambientales como la contaminación del aire y del agua, constituyen factores de riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de pulmón, vesícula y colon. Las radiaciones ultravioleta del sol son la principal causa de cáncer de piel.

Con el objetivo de reducir los riesgos de cáncer, la OMS recomienda no consumir tabaco, hacer ejercicio con regularidad, tener una dieta saludable y evitar el consumo nocivo de alcohol; así como vacunarse contra la hepatitis B y contra el papiloma. También aconseja reducir la exposición al sol intenso durante periodos prolongados.

Finalmente, la OMS ha avisado de que algunos pacientes con cáncer se han mostrado renuentes a acudir a las consultas ambulatorias o los hospitales para recibir tratamiento porque en esos lugares también puede haber pacientes con COVID-19. Los pacientes con cáncer tienen más riesgo de desarrollar cuadros más graves y potencialmente mortales de COVID-19.

"Debemos garantizar que, a pesar de la pandemia, las personas que ya estén enfermas de cáncer puedan tener acceso al diagnóstico y al tratamiento, ya que eso les puede salvar la vida. Hay herramientas disponibles para la prevención, diagnóstico y tratamiento que nos indican cómo lo podemos lograr", ha señalado el director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS, Anselm Hennis.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Los virus pueden evolucionar para beneficiar el organismo del huésped, según un estudio


MADRID.- Un estudio elaborado por un equipo de investigación del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat de València, ha dado a conocer que los virus pueden evolucionar para beneficiar al organismo huésped.

En concreto, han analizado un virus del género Potyvirus, del mosaico del nabo (TuMV, por sus siglas en inglés), que se ha inoculado en Arabidopsis thaliana, una planta herbácea de la familia de las crucíferas (como el brócoli o la coliflor) "muy utilizada como modelo de estudio", ha explicado este miércoles el CSIC en una nota de prensa.

De esta manera, han observado que, en condiciones de sequía para la planta, "el virus evoluciona su genoma de manera que es capaz de alterar el reloj circadiano de su huésped, evitando que pierda agua y favoreciendo su supervivencia hasta un 25 % más".

Durante este estudio, los investigadores analizaron la evolución del virus en plantas con condiciones normales y en situación de sequía, caracterizando los cambios que se daban en sus genes, y observaron que en los virus evolucionados en plantas con sequía las mutaciones se concentraban en la proteína VPg, "que juega un papel determinante en la relación del virus con su huésped".

"En condiciones normales, el virus muestra su visión clásica como un patógeno, matando a las plantas regadas. Sin embargo, las plantas infectadas que estaban sometidas a condiciones de estrés por sequía se mantenían vivas", ha expuesto el profesor de investigación del CSIC en el I2SysBio y autor principal del estudio, Santiago Elena.

Asimismo, las plantas infectadas con el virus evolucionado en sequía mostraron una serie de cambios en los genes asociados a su reloj circadiano, el sistema que controla procesos biológicos de las plantas como su respuesta a la falta de agua.

Más adelante, utilizaron variantes del virus evolucionadas en plantas sometidas a sequía para infectar a individuos sanos y a otros sometidos a estrés hídrico y, comparando ambos, el equipo de investigación comprobó que los cambios genéticos eran más acusados en los individuos con sequía.

"Las variantes del virus que evolucionaron en condiciones normales de regadío siguen matando a la planta, mientras que las que lo hicieron en plantas con sequía no lo hacen, incluso cuando se inoculan en plantas sanas y bien irrigadas", ha desarrollado Elena.

Esto les sugiere que los virus adaptados a plantas en condiciones de sequía provocan cambios en la transcripción de los genes de su huésped que pueden ser beneficiosos.

De acuerdo al estudio, bajo estreses medioambientales, se puede hacer evolucionar un virus para pasar de una relación de parasitismo a una mutualista, donde el huésped también tenga beneficios, ya que el objetivo del virus es asegurar su transmisión.

El investigador ha asegurado que es la primera vez que se documenta cómo la selección natural puede cambiar la relación entre virus y huésped en función del medioambiente, un estudio que aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y que abre la puerta a utilizar virus modificados para lograr plantas más resistentes a la sequía.

El equipo de investigación, integrado también por científicos del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de València y el Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Universitat Jaume I de Castellón, quiere continuar este estudio con un modelo animal utilizando el nematodo Caenorhabditis elegans.

En el futuro, quieren comprobar también si las variantes de los virus mutualistas no revierten a su forma más virulenta, o si estos cambios afectan a las propiedades de las plantas desde el punto de vista del consumo.

El CSIC español descubre nuevas mutaciones en un gen que degeneran en cáncer


MADRID.- El grupo de “Biología molecular del cáncer”, que pertenece al Instituto de Biomedicina de Sevilla (CSIC), ha encontrado y descrito nuevas mutaciones del denominado gen 'Espinofilina', un supresor de tumores involucrado en la progresión de muchos tipos, que incrementan su malignidad.

Según comunica en una nota, el informe dirigido por Amancio Carnerero (investigador del CSIC) ha encontrado una mutación oncogénica de este gen que se repite en diferentes tumores humanos, llamada SPN-A566V, que afecta a la capacidad de la enzima fosfatasa PP1 para desfosforilar (extraer un grupo fosfato) la proteína retinoblastoma.

Las células con la mutación SPN-A566V tienen niveles más altos de proteína retinoblastoma fosforilada y el ciclo celular desregulado. El efecto de la mutación SPN-A566V es también aumento de células madre tumorales afectando al cáncer de mama.

Las células con esa anomalía expresaron niveles más altos de ARN mensajero de algunos genes relacionados con la pluripotencia de células madre, por lo que podría haber una conexión entre el ciclo celular y la biología de las células madre a través de su regulación por PP1-SPN.

Así, los investigadores concluyen que "mutaciones de Espinofilina en tumores humanos que promueven las propiedades tumorigénicas y de pluripotencia aumentando la malignidad de los tumores".

Eva M. Verdugo, primera autora del trabajo e investigadora, ha rematado que "la alteración de la actividad de la Espinofilina por la mutación es esencial para mejorar la tumorigénesis aumentando el conjunto de células madre del cáncer, contribuyendo al final a metástasis y resistencia en los tumores".

El cáncer de mama ha desplazado al de pulmón como el más común en todo el mundo


GINEBRA.- El cáncer de mama se ha convertido en el más común a nivel mundial y ha desplazado al de pulmón, que durante más de dos décadas fue el tumor maligno más extendido y causante del mayor número de muertes, confirmó este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En general, dada la situación actual, una de cada cinco personas sufrirá de algún tipo de cáncer durante su vida, mientras que uno de cada ocho hombres y una de cada once mujeres morirán como consecuencia de esta enfermedad.

La pandemia de coronavirus ha puesto en jaque la atención sanitaria en todo el mundo y ha provocado la interrupción de la mitad de los servicios dedicados a la detección y tratamiento del cáncer, aunque el impacto se ha concentrado en los países de ingresos medios y bajos.

Algunas naciones desarrolladas pudieron poner en marcha a tiempo programas para asegurar que las personas con síntomas de cáncer tuviesen un rápido diagnóstico, explicó a la prensa el doctor André Ilbawi, especialistas en cáncer de la OMS.

Se teme que la interrupción de los servicios de diagnóstico y tratamiento incremente la mortalidad por cáncer en los próximos años, reconoció Ilbawi, quien presentó un análisis sobre la progresión de esta enfermedad en vísperas del Día Mundial del Cáncer, el 4 de febrero.

Aumento de casos y razones

Según datos actualizados, 19,3 millones de personas fueron diagnosticadas de cáncer en 2020 y 10 millones murieron. "Tenemos que aceptar que el número de personas con cáncer está aumentando, pero incluso en este mensaje hay esperanza porque esto se debe en gran parte a que las personas están viviendo más tiempo", afirmó el experto.

Si bien los casos de cáncer se incrementan cada año, ocurre lo mismo con la probabilidad de supervivencia, gracias a los avances en los tratamientos y a las mejoras en lo relativo a la seguridad y la eficacia de las medicinas. También contribuye a la supervivencia que los diagnósticos se obtengan antes. "Cuando miramos las gráficas, hay un mayor aumento en el número de casos que en el número de muertes, lo que nos indica que hay progreso en los tratamientos", dijo Ilbawi.

Sin embargo, la situación global todavía es difícil de analizar porque solo hay capacidad para comprender el impacto de los tratamientos en los Estados ricos. "Los países en desarrollo no llevan un control de cuál es la posibilidad de sobrevivir a los diferentes tipos de cáncer", añadió Ilbawi.

Será en este último grupo de países, que concentran actualmente el 67 % de casos y muertes por cáncer, donde el número de nuevos casos se disparará en los próximos veinte años, de acuerdo con las proyecciones de la OMS.

Avance en tratamientos

Entre las formas de luchar contra el cáncer más prometedoras destaca la inmunoterapia, que la OMS incorporó en 2019 a su lista de tratamientos esenciales para enfermos con melanoma, aunque su elevado precio es una barrera para el acceso a esta nueva rama revolucionaria de la medicina.

En el caso de pacientes con melanoma que se ha extendido a otras partes del cuerpo, la inmunoterapia aumenta entre el 30 y el 40 % las probabilidades de sobrevivir. En las naciones ricas, se trata de un tratamiento que cada vez es más utilizado para abordar distintos tipos de cáncer.

Para el cáncer de mama, uno de los factores de riesgo más comunes es la obesidad, pero el incremento en su incidencia también se debe al aumento de la población y a que otras enfermedades que pueden complicar el diagnóstico son mejor tratadas.

El consumo de tabaco es individualmente el primer factor de riesgo y responsable del 22 % de muertes por cáncer en general.

Otros factores son el reducido consumo de frutas y verduras, la falta de actividad física, el alcohol, infecciones como la hepatitis o el virus del papiloma humano y la contaminación ambiental en interiores y exteriores, recuerda la OMS.

martes, 26 de enero de 2021

Un fármaco antiviral español reduce casi al 100% la carga viral de SARS-Cov-2


MADRID.- Un fármaco antiviral (la plitidepsina) producido por la empresa española Pharmamar y probado en laboratorios experimentales de Francia y Estados Unidos ha demostrado una disminución del 99 por ciento de las cargas virales de SARS-CoV-2.

Los experimentos "in vitro e "in vivo" que se han realizado ya en modelos animales con este fármaco, utilizado como antitumoral, han demostrado una eficacia antiviral y un perfil de toxicidad prometedores, ha informado este martes la empresa española tras la publicación de los resultados en la revista 'Science'.

Los autores han concluido que la "plitidepsina" es "con diferencia" el compuesto más potente descubierto hasta ahora y han planteado por ello que debería probarse en ensayos clínicos ampliados para el tratamiento del COVID-19.

El trabajo ha sido fruto de la colaboración entre la española PharmaMar y los laboratorios de los investigadores Kris White, Adolfo García-Sastre y Thomas Zwaka, en los Departamentos de Microbiología y de Biología Celular, Regenerativa y del Desarrollo, en la Icahn School of Medicine del Monte Sinai (Nueva York); de los científicos Kevan Shokat y Nevan Krogan, en el Instituto de Biociencias Cuantitativas de la Universidad de California San Francisco, y de Marco Vignuzzi, en el Instituto Pasteur de París.

Los autores han determinado que “la actividad antiviral de la plitidepsina contra el SARS-CoV-2 se produce mediante la inhibición de una conocida diana (la eEF1A)” y han asegurado que este fármaco ha demostrado "in vitro" una fuerte potencia antiviral, en comparación con otros antivirales contra el SARS-CoV-2, y además con una toxicidad limitada.

En dos modelos animales diferentes de infección por el coronavirus SARS-CoV-2 el ensayo demostró la reducción de la replicación viral, y se comprobó una disminución del 99 por ciento de las cargas virales en el pulmón de los animales tratados con plitidepsina.

Los investigadores han observado en la publicación de Science que aunque la toxicidad es una preocupación en cualquier antiviral dirigido a una proteína de la célula humana, el perfil de seguridad de la plitidepsina está bien establecido en humanos y que las dosis bien toleradas de este medicamento que se han utilizado en el ensayo clínico contra el COVID-19 son incluso más bajas que las utilizadas en estos experimentos.

La publicación concluye que plitidepsina actúa bloqueando la citada proteína (a eEF1A), que está presente en las células humanas, y que es utilizada por el SARS-CoV-2 para reproducirse e infectar a otras células.

Este mecanismo culmina en una eficacia antiviral también "in vivo". “Creemos que nuestros datos y los resultados positivos iniciales del ensayo clínico de PharmaMar sugieren que plitidepsina debería considerarse seriamente para ampliar los ensayos clínicos para el tratamiento de COVID-19", han observado los investigadores.

La empresa recuerda, en la misma nota difundida, que ante la continua propagación mundial de la enfermedad y la creciente desesperación por encontrar un tratamiento, el director del Instituto de Biociencias Cuantitativas (QBI) de la Universidad de California en San Francisco, Nevan Krogan, sumó fuerzas con investigadores de la Universidad de California, el Instituto Gladstone, la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, el Instituto Pasteur y el Instituto Médico Howard Hughes, para la búsqueda de un tratamiento.

Este grupo de investigadores fue el primero en trazar un mapa exhaustivo del genoma de COVID-19 y en descubrir que el virus interactúa con 332 proteínas de las células humanas, ha subrayado la empresa española.

Actualmente, la biofarmacéutica española PharmaMar está ya negociando con diferentes organismos reguladores el inicio de los ensayos de fase III previstos. 

La plitidepsina: qué es, en qué fase están los ensayos en humanos y cuál es su futuro 

La revista Science ha publicado los resultados de los experimentos en el laboratorio de la plitidepsina, un fármaco antiviral producido por la empresa española PharmaMar con el que se ha demostrado una disminución del 99 por ciento de las cargas virales del SARS-CoV-2 en el pulmón de los animales tratados.

El artículo describe los resultados de la investigación preclínica, pero la empresa ya está implicada en el desarrollo de ensayos clínicos: PharmaMar está negociando con diferentes organismos reguladores el inicio de los estudios de fase III.

- ¿Qué es la plitidepsina?

Es un compuesto de la compañía PharmaMar -su nombre comercial es Aplidin- aprobado por la agencia reguladora australiana para el tratamiento oncológico del mieloma múltiple, que ahora se está investigando, sobre todo en laboratorios de Estados Unidos y Francia, contra el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la covid-19.

Se aisló inicialmente de un organismo marino, de la ascidia Aplidium albicans, que se encontró en una bahía de las Islas Baleares (todos los compuestos de esta empresa tienen origen marino). En la actualidad se obtiene por síntesis en un laboratorio.

- ¿Cómo actúa este compuesto contra el coronavirus?

La plitidepsina actúa bloqueando la proteína eEF1A, presente en las células humanas, y que es utilizada por el SARS-CoV-2 para reproducirse e infectar a otras células.

- ¿Qué se ha publicado en la revista Science?

El artículo que aparece en esta publicación es fruto de la colaboración entre PharmaMar y los laboratorios de Kris White, Adolfo García-Sastre y Thomas Zwaka, en la Icahn School of Medicine (Nueva York); de Kevan Shokat y Nevan Krogan, en el Instituto de Biociencias Cuantitativas de la Universidad de California San Francisco, y de Marco Vignuzzi en el Instituto Pasteur de París.

En él se constata que plitidepsina in vitro demostró una fuerte potencia antiviral, en comparación con otros antivirales contra el SARS-CoV-2, con una toxicidad limitada. En dos modelos animales diferentes de infección por SARS-CoV-2 el ensayo demostró la reducción de la replicación viral, lo que resultó en una disminución del 99 % de las cargas virales en el pulmón de estos animales.

Esta investigación demuestra que el compuesto tiene "una actividad extraordinaria" frente al SARS-CoV-2, señala a EFETelevisión Pablo Avilés, gerente del departamento de investigación preclínica de PharmaMar y autor del trabajo.

La hipótesis de que este fármaco -aprobado solo en Australia- para un tipo de tumor puede servir para tratar el coronavirus actual "se ha ido confirmando secuencialmente mediante experimentos", agrega Avilés. Mediante estudios in vitro y también en modelos animales.

- ¿Se ha ensayado ya en humanos para covid-19?

Sí, ya se ha realizado la fase II de los ensayos clínicos (estos constan de tres etapas más una cuarta de revisión aplicable solo cuando el fármaco tiene la aprobación de las agencias reguladoras y está en el mercado). En octubre pasado la empresa publicó en un comunicado los resultados, asegurando que el ensayo había alcanzado el objetivo primario de seguridad y el secundario de eficacia.

"Este ensayo clínico se ha terminado y se ha informado", explica Avilés, quien agrega que se ha demostrado que la seguridad del tratamiento es muy buena, que era el objetivo primario. Como objetivo secundario, se ha constatado que tiene actividad frente al SARS-CoV-2".

- ¿Cuál es su futuro?

La biotecnológica está "en colaboración muy estrecha" con las autoridades sanitarias, de España y Gran Bretaña fundamentalmente. El objetivo, culminar "lo antes posible" el diseño de la siguiente etapa de investigación, la fase III de los ensayos clínicos, con un mayor número de pacientes.

Las expectativas del fármaco son "extraordinarias", resume Avilés, para quien la pandemia se tiene que abordar desde múltiples perspectivas, desde las vacunas y los antivirales, que sirvan para erradicar el virus. "Plitidepsina tiene posibilidades de acometer esa función con éxito".

domingo, 24 de enero de 2021

La inmunidad que bloquea el coronavirus dura menos que la que reduce la gravedad de los síntomas


ATLANTA.- Un nuevo estudio de reciente publicación revela las diferencias que existen entre las inmunidades generadas ante la infección del coronavirus. El estudio, publicado en la revista Science por investigadores de la Universidad
Emory de Atlanta, Georgia, y la Estatal de Pennsylvania, muestra que la inmunidad que bloquea la infección por Covid-19 "disminuye rápidamente". En cambio, la inmunidad que reduce la enfermedad "es duradera".

Los investigadores han analizado datos inmunológicos y epidemiológicos sobre coronavirus humanos endémicos (HCoV). "Nuestro modelo, que incorpora estos componentes de la inmunidad, recapitula tanto la gravedad actual de CoV-2 como la naturaleza benigna de los HCoV", dicen.

Según la investigación, cuando "se alcanza la fase endémica y la exposición primaria es en la infancia" y la Covid-19 puede no ser más virulenta que un resfriado común. Los investigadores sostienen que "predecimos un resultado diferente para un coronavirus emergente que causa una enfermedad grave en los niños".

"Nuestro estudio abre la puerta a preguntas sobre la dinámica intrahospitalaria y la inmunidad humanas", dicen.

"También abre la pregunta de cómo la interacción de los casos de reinfección con la inmunidad cruzada de cepas, que probablemente sea relevante dentro de los coronavirus alfa y beta", añaden.

Al analizar los datos, "se reveló un marco para comprender la inmunidad y la vacunación que puede aplicarse a una variedad de infecciones, como el VSR y la influenza estacional, que comparten distribuciones de edad y respuestas inmunitarias similares" al coronavirus.

La vitamina D a altas dosis contra la inflamación, a prueba en España


 MADRID.- Después de que cada vez haya más evidencias del papel de la vitamina D como reguladora del sistema inmune, varios hospitales universitarios madrileños están llevando a cabo un estudio para evaluar la eficacia de la administración de colecalciferol (vitamina D3) a altas dosis por vía oral junto a tratamiento estándar en pacientes con neumonía por Covid-19.

El promotor de este estudio clínico es el facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, Miguel Cervero Jiménez, quien ha explicado detenidamente a Redacción Médica en qué consiste. “El estudio surge porque no son muy conocidas las dosis de vitamina D (necesarias) cuando se utiliza como terapia inmunomoduladora para normalizar el sistema inmunológico”, comienza el especialista.

Antes de que Cervero diera el paso de iniciar este experimento, con el que trata de demostrar que la vitamina D puede influir de manera positiva en el daño inflamatorio que produce el Covid-19, numerosos estudios han demostrado el papel potencial de esta prohormona en el desarrollo y perpetuidad de diversas enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple y artritis reumatoide.

"Se necesitan unos niveles en sangre de entre 40 y 70 ng/ml, bastante más altos de lo que la gente tiene normalmente"


“Para conseguir resultados positivos en enfermedades inflamatorias, se necesitan unos niveles en sangre de entre 40 y 70 ng/ml, bastante más altos de lo que la gente tiene normalmente”, señala el facultativo. Muchos expertos recomiendan un nivel entre 20 y 40 ng/ml.

Por este motivo, el ensayo consiste en descubrir si pacientes con una situación inflamatoria por Covid alcanzan esas concentraciones en sangre, “con unas dosis estándar de 2.000 unidades o una única dosis de 10.000 al día durante un periodo de dos semanas”, que es lo que suele alargarse el ingreso hospitalario.

Cervero explica que, como objetivo secundario, el grupo de investigación se está centrando en analizar si las citoquinas que se producen durante el curso de una neumonía por Covid, se podrían disminuir a través de la vitamina D. Para ello, prosigue el facultativo, se recogen muestras de sangre y se envían al instituto Carlos III para analizar lo que llaman ahora como 'tormenta de citoquinas'. “La meta es comprobar si aumentando la dosis de vitamina D, conseguimos normalizar las cifras durante un ingreso y esto tiene algún impacto sobre la tormenta de liberación de citoquinas”, añade.

Además de mejorar la inflamación y las complicaciones que de ella deriva, hay estudios que apuntan a que la vitamina D también reduce la mortalidad y la gravedad de la enfermedad. “Existen numerosos estudios publicados que han demostrado que la enfermedad es menos severa en pacientes con niveles más normales, aunque no se tiene que descartar que puede tratarse de una persona con niveles normales porque sencillamente tiene una vida más saludable, sale más a la calle, realiza más deporte, no tiene obesidad…”, explica, matizando que la transmisibilidad del virus no depende en ningún caso de la vitamina D.


Activación de linfocitos reguladores


"Existen datos que demuestran que la vitamina D produce citoquinas antiinflamatorias y aumenta la activación de los linfocitos reguladores".

 

“Cuando se produce una tormenta inmunológica, se tiene que restaurar y regenerar el sistema inmune a una situación basal previa para que no esté activado y, con ello, provoque actividad inflamatoria. Existen datos que demuestran que la vitamina D produce citoquinas antiinflamatorias y aumenta la activación de los linfocitos reguladores, que son los que tratan de restaurar el sistema inmunológico o una situación basal previa. Eso sería una forma de explicar por qué los pacientes con una vitamina D más alta parece que intentan restaurar una situación inmunológica de menos actividad inflamatoria”, prosigue el facultativo.

Aunque hay quien advierte de la toxicidad de la vitamina D, el experto incide en que se debe fijar la atención en la duración del tratamiento e insiste en que hay que tener cuidado con determinados pacientes, como aquellos que, por ejemplo, tienen insuficiencia renal. “Este es el motivo por el que propongo un tratamiento de choque para intentar restaurar los niveles de vitamina D a lo largo de 14 días. Tengo casi 50 pacientes y, cuando he administrado dosis altas de vitamina D, no he llegado casi ni a los niveles normales”, dice el especialista, recalcado que, cuando se utiliza durante un periodo de tiempo no especialmente largo, no se produce toxicidad. 

Contraindicaciones y advertencias de las vacunas de Pfizer y Moderna, según el prospecto de la Agencia Española de Medicamentos


MADRID.- Aunque se desconozca cuán duradera y resistente es la inmunidad que las vacunas confieren, todas las candidatas autorizadas son seguras y eficaces contra COVID-19.  Hasta el momento, en España se han aprobado Comirnaty, desarrollada por Pfizer y BioNTech, y COVID-19 Vaccine Moderna, de la biotecnológica que lleva su mismo nombre.  Estas tienen un 94,5% (Moderna) y un 95% (Pfizer) de eficacia frente a nuevas infecciones con SARS-CoV-2, según www.businessinsider.es. 

A fecha 22 de enero, se han administrado un total de 1.103.301 dosis de Pfizer y 8.783 de Moderna en todo el país. Lo que representa un 82% de las vacunas recibidas —más de 1,3 millones—. 

Ambas son vacunas de regímenes de 2 dosis para generar una inmunidad total y duradera, con 28 días y 21 días de diferencia, respectivamente. 

Es decir, tras la primera inyección sólo tienes una protección simbólica, que puede aún exponerte al contagio con el nuevo coronavirus —una de las razones por las que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan mantener las medidas de seguridad, como las mascarillas y el distanciamiento social, hasta tras la segunda inyección—. 

Las candidatas no sólo son las primeras autorizadas contra COVID-19, sino también los primeros fármacos aprobados con tecnología ARN mensajero (ARNm) —que instruye a las células para fabricar sus propias proteínas virales y combatir la infección—. 

Estas no pueden contagiar el virus, ni presentan ninguna otra afección por COVID-19. 

Tampoco se han identificado más reacciones adversas, pero se desaconsejan para 5 grupos no estudiados en profundidad en los ensayos: niños, embarazadas, personas inmunodeficientes o con problemas de coagulación, con reacciones alérgicas graves y, de momento, que estén pasando la enfermedad. 

Como el resto de vacunas aprobadas para otras patologías, las de Pfizer y Moderna pueden provocar fiebre alta, dolores de cabeza, musculares y en el lugar de la inyección, cansancio y ansiedad. 

Estas son las contraindicaciones y advertencias que recogen los prospectos de ambas candidatas, del Centro de información de medicamentos (CIMA) de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Hipersensibilidad

Los vacunados pueden sufrir hipersensibilidad a algunos de los principios activos o excipientes —sustancia que se mezcla con los medicamentos para darles consistencia u otras cualidades que faciliten su uso— de las vacunas, de acuerdo con CIMA, tanto para Moderna, como para Pfizer. 

Los grupos de personas con alergias severas, se han excluido como medida preventiva, dado que algunas personas desarrollaron anafilaxia tras las primeras inyecciones. 

Los excipientes de las candidatas, según los prospectos de la AEMPS son: 

COVID-19 Vaccine Moderna:

  • Lípido SM-102.
  • Colesterol.
  • 1,2-diestearoil-sn-glicero-3-fosfocolina (DSPC).
  • 1,2-Dimiristoil-rac-glicero-3-metoxipolietilenglicol-2000 (PEG2000 DMG).
  • Trometamol.
  • Clorhidrato de trometamol.
  • Ácido acético.
  • Acetato sódico trihidrato.
  • Sacarosa.
  • Agua para preparaciones inyectables.

Comirnaty, de Pfizer y BioNTech:

  • Colesterol.
  • Cloruro de potasio.
  • Dihidrogenofosfato de potasio.
  • Cloruro de sodio.
  • Fosfato de disodio dihidrato.
  • Sacarosa.
  • Agua para preparaciones inyectables.
  • ((4‑hidroxibutil)azanodiil)bis(hexano‑6,1‑diil)bis(2‑hexildecanoato) (ALC‑0315).
  • 2‑[(polietilenglicol)‑2000]‑N,N‑ditetradecilacetamida (ALC‑0159).
  • 1,2‑diestearoil‑sn‑glicero‑3‑fosfocolina (DSPC).

Si tienes enfermedades subyacentes, consulta siempre antes a tu especialista. 

Anafilaxia

Ambas vacunas fueron aprobadas, por primera vez, en diciembre de 2020. 

Días después, en el despliegue de las candidatas en Reino Unido y Estados Unidos, se detectaron varios casos de anafilaxia. 

El prospecto de Pfizer recoge: "Se han notificado casos de anafilaxia. Siempre debe haber fácilmente disponibles el tratamiento y la supervisión médica adecuada en caso de que se produzca una reacción anafiláctica tras la administración de la vacuna".

Mientras, Moderna añade: "Se recomienda una observación estrecha durante al menos 15 minutos tras la vacunación. No se debe administrar la segunda dosis de la vacuna a las personas que hayan experimentado anafilaxia con la primera dosis de COVID-19 Vaccine Moderna".

Ansiedad

De acuerdo con las indicaciones de ambas vacunas contra COVID-19, también pueden tener lugar reacciones relacionadas con ansiedad.  

Estas pueden ser reacciones vasovagales (síncope), hiperventilación o relacionadas con estrés, asociadas al acto vacunal como respuesta psicógena a la inyección con aguja. 

Y recomiendan tomar precauciones para evitar lesiones a causa de un desmayo.

Enfermedad concomitante

Un estándar de todas las vacunas autorizadas contra diferentes patologías es que, además del dolor en el pinchazo, puedes presentar síntomas de un leve resfriado o gripe.

Sin embargo, para aquellas que tienen dichos síntomas aunque no sea COVID-19, la vacunación podría posponerse:  

"La vacunación se debe posponer en personas que presenten una enfermedad febril aguda grave o una infección aguda. La presencia de una infección leve o de fiebre de baja intensidad no debe posponer la vacunación", explicitan los prospectos.

Trastornos de coagulación 

Al ser una inyección intramuscular, las candidatas deben administrarse con precaución en personas que reciben tratamientos anticoagulantes, presentan trombocitopenia o padecen un trastorno de la coagulación, como hemofilia.  

Ambos coinciden en que estas personas podrían sufrir sangrados o formaciones de hematomas tras la inyección intramuscular.

Posible menor eficacia en personas inmunodeprimidas

Como se ha mencionado con anterioridad, las personas con sistemas inmunológicos débiles o que reciben tratamientos orientados al mismo, no deberían vacunarse contra COVID-19.

No obstante, los CDC defienden que esto dependerá de cada paciente. 

La ficha técnica de COVID-19 Vaccine Moderna y, por su parte, la de Comirnaty advierten que la eficacia de las candidatas no ha sido evaluada para personas inmunodeprimidas. 

"No se ha evaluado la eficacia, la seguridad ni la inmunogenicidad de la vacuna en personas inmunodeprimidas, incluidas aquellas que estén recibiendo tratamiento inmunosupresor", explicitan. 

Dado que sus sistemas inmunológicos atienden a otras necesidades de su organismo u otros tratamientos, su efectividad —de 94,5% y 95%— podría ser menor.

Una mutación de las nuevas variantes del coronavirus burla a los anticuerpos y favorece las reinfecciones



 SEATTLE/NUEVA YORK.- De las nuevas variantes del coronavirus de Sudáfrica y Brasil hay una mutación, la llamada E484, que ha suscitado la alarma entre los investigadores porque según un estudio preliminar de un equipo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, Estados Unidos, esta mutación podría ofrecer una mayor resistencia a las vacunas.

Se trata de un estudio del que se han producido diferentes interpretaciones.

Varios medios internacionales han resaltado el hecho de que la mutación E484 podría ayudar a burlar los anticuerpos neutralizantes que el sistema inmunitario produce contra el coronavirus, pero según ha declarado uno de los firmantes de este análisis, el biólogo evolutivo Jesse Bloom, a The New York Times, la investigación reafirma la vigencia de las vacunas actuales.

Los temores de que las vacunas serían impotentes contra nuevas variantes se intensificaron en una conferencia científica celebrada en línea el pasado sábado, cuando científicos sudafricanos informaron que en pruebas de laboratorio, muestras de suero de 21 de un grupo de 44 supervivientes de Covid-19 no destruyeron la variante que circulaba en ese país.

Las muestras que tuvieron éxito contra la variante se tomaron de pacientes que habían sido hospitalizados. Estos pacientes tenían niveles sanguíneos más altos de los llamados anticuerpos neutralizantes (el subconjunto de anticuerpos necesarios para desarmar el virus y prevenir la infección) que aquellos que solo estaban levemente enfermos.

Los resultados "sugieren fuertemente que varias mutaciones que vemos en la variante de Sudáfrica van a tener un efecto significativo en la sensibilidad de ese virus a la neutralización", dijo Penny Moore, viróloga del Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica, que dirigió el estudio.

De cualquier manera, las vacunas existentes seguirán previniendo enfermedades graves y la gente debería seguir recibiéndolas. Es lo que opina Michel Nussenzweig, inmunólogo de la Universidad Rockefeller en Nueva York, quien dirigió uno de los estudios: "Si su objetivo es mantener a las personas fuera del hospital, entonces está funcionando".

Pero es posible que las vacunas no eviten que las personas se infecten leve o asintomáticamente con las variantes, dijo. "Es posible que ni siquiera sepan que estaban infectados", agregó el Dr. Nussenzweig. Si los infectados aún pueden transmitir el virus a otras personas que no están inmunizadas, seguirá cobrando vidas.

Las vacunas actúan estimulando al cuerpo para que produzca anticuerpos contra el coronavirus. Los científicos esperaban que, con el tiempo, el virus pudiera obtener mutaciones que le permitan evadir estos anticuerpos, las llamadas mutaciones de escape. Algunos estudios incluso habían predicho qué mutaciones serían más ventajosas para el virus.

Pero los científicos esperaban que las nuevas vacunas siguieran siendo efectivas durante años, con la teoría de que el coronavirus tardaría en desarrollar nuevas defensas contra ellas. Ahora, algunos investigadores temen que la propagación descontrolada le haya dado al virus oportunidades casi ilimitadas de reinventarse a sí mismo, y puede haber acelerado la aparición de mutaciones de escape.

sábado, 23 de enero de 2021

Vitamina D contra el coronavirus, consejo de seis asociaciones médicas francesas


PARÍS.- La vitamina D podría ayudar en la batalla contra el coronavirus, tal y como aseguran 73 expertos franceses y seis sociedades nacionales: Endocrinología, Pediatría, Geriatría, Endocrinología y Diabetes Pediátricas, y Nefrología, Diálisis y Trasplantes.

"Aunque no puede ser considerada un arma al mismo nivel que la vacuna o los gestos de protección, los suplementos de vitamina D podrían ser un adyuvante útil para contribuir a la prevención de una infección de SARS-CoV-2 y, sobre todo, a reducir las formas graves de COVID-19", explican los autores de la investigación, publicada en la Revue du Practicien.

Beneficiosa contra enfermedades respiratorias

Entre sus propiedades, los expertos recuerdan los beneficios de este componente en la protección contra enfermedades respiratorias, como por ejemplo, la gripe. Aunque no existen datos sólidos, se apoyan en varios estudios. Uno de ellos es noruego, que asegura que los consumidores habituales de aceite de hígado de bacalao, rico en vitamina D, se infectan menos del coronavirus.

Asimismo, destacan que los principales factores de riesgo en la falta de vitamina D (enfermedades crónicas, obesidad, etc.) coinciden con los grupos de mayor riesgo asociados a la COVID-19. Por ello, sostienen que su consumo "es una medida eficaz, simple, sin peligro, poco costosa y reembolsada por la Seguridad Social en Francia".

Solicitan su prescripción

"Incluso sin pruebas indiscutibles de que un suplemento en vitamina D reduzca el riesgo de infección, mantener unos niveles satisfactorios presenta beneficios más allá de la COVID-19", añaden los especialistas en la citada publicación.

Por ello, aconsejan a los facultativos del país que promuevan su prescripción entre los ciudadanos debido a "los niveles insuficientes que presentan entre un 40 y un 50 % de la población francesa, más aún en los casos de personas con riesgo de padecer formas graves de la COVID-19".

viernes, 22 de enero de 2021

Las mujeres viven más que los hombres pero padecen más enfermedades


BASILEA.- Las mujeres viven más que los hombres pero padecen más enfermedades, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por investigadores de la Flinders University (Australia) y que ha sido publicado en el 'International Journal of Environmental Research and Public Health'.

Además, esta situación se ha amplificado durante la pandemia del COVID-19, con un número tan alto de mujeres en todo el mundo involucradas en la asistencia sanitaria de primera línea y en servicios esenciales.

No existen motivos que expliquen estas diferencias en la esperanza de vida, aunque los expertos destacan la complejidad y la interacción de los factores biológicos, sociales y de los servicios de salud. 

"Sabemos que la pobreza es mala para la salud, aunque más mujeres viven en la pobreza que hombres, pero tienen menos probabilidades de morir más jóvenes que los hombres", han detallado.

El documento explora una imagen global de la diferencia de esperanza de vida por género (GLED) utilizando una combinación novedosa de métodos epidemiológicos y sociológicos, destacando las diferencias igualmente importantes entre las expectativas de vida promedio en diferentes países y entre diferentes grupos dentro de los países. Esto incluyó un análisis de caso comparativo que ofrece explicaciones para GLED en Australia y Etiopía.

"Los casos de Australia y Etiopía demostraron los complejos factores económicos, culturales, simbólicos y sociales que sustentan esta diferencia, destacando cómo las similitudes y diferencias se clasifican dentro y entre los países", han zanjado los investigadores australianos.

jueves, 21 de enero de 2021

El 80% por ciento de los españoles mantendrá la mascarilla tras la pandemia


 MADRID.- La llegada del Covid-19 ha provocado cambios en los hábitos de autocuidado de los españoles que perdurarán una vez superada la pandemia y ha generado que las consultas de prevención y cuidados a los diversos profesionales sanitarios y sociosanitarios desciendan. Así se desprende del primer barómetro de autocuidado de la Asociación para el Autocuidado de la sSalud (Anefp) que ha estudiado la evolución de los hábitos en la época del coronavirus.

De entre los más de 5.000 encuestados entre los meses de noviembre y diciembre, la medida más acogida ha sido el uso de la mascarilla, especialmente en el transporte público y en el trabajo, donde un 92,9 por ciento y un 84,7 por ciento, respectivamente, afirman darle mucha importancia a su uso. Mientras que en las reuniones familiares (61,4 por ciento) y las reuniones con amigos (69,6 por ciento) es donde más se relaja su uso.

Además, casi el 80 por ciento de los españoles afirma que mantendrá a futuro el uso de productos de autocuidado como geles desinfectantes o mascarillas. De hecho, sobre la adquisición de estos productos, un 82,4 por ciento de los españoles han seguido comprando presencialmente en farmacias medicamentos y productos de autocuidado, mientras que la tendencia en farmacias online ha aumentado un 22 por ciento.

En cuanto a las actividades de salud que se han dejado de realizar por mor de la pandemia, las consultas al fisioterapeuta han dejado de realizarse por el 22,7 por ciento de los encuestados. Seguidas por las visitas al psicólogo (21,4 por ciento) y al dentista (15,5 por ciento). 

Otra de las actividades de prevención y cuidado que han bajado considerablemente son las revisiones médicas, un 15,8 por ciento afirma que ha dejado de acudir a causa de la pandemia. Un hecho que se ha producido especialmente entre los mayores de 65 años (17,4 por ciento) y los adultos de adulto de 35 a 49 años (16,6). “Por miedo al Covid han dejado de asistir. Este es un elemento que desde el ámbito de Salud Pública hay que tener cuidado”, señala Jaume Pey, director general de Anefp.

A pesar del descenso, el 64,2 por ciento ha mantenido el hábito de realizar revisiones médicas, especialmente los mayores de 65 años (71,8 por ciento). Y es que como destaca el estudio, a medida que avanza la edad se mantiene más estable este habito de revisiones médicas habituales. En cambio, cuanto menor es la edad, resulta más habitual no acudir a estas revisiones, ni antes ni ahora.

Los sanitarios han tenido y tienen un papel protagonista en la pandemia del Covid-19. Un reflejo de ello es que dos de cada tres encuestados ha tenido algún contacto con profesionales médicos durante la pandemia, es decir, el 65 por ciento de la población.

Las más comunes de estas acciones han sido los contactos con profesionales sanitarios a través de telemedicina o las consultas telefónicas a farmacia (43,5 por ciento). Mientras que el segundo factor más común ha sido la realización de pruebas diagnósticas para para la detención del Covid-19, de las cuales un 29,8 por ciento han sido PCR y un 17,4 por ciento serológicas. Además, un 16,9 por ciento ha realizado consultas presenciales en la farmacia sobre medicamentos o productos de autocuidado.

Estas labores de los sanitarios son las mejor valoradas por la población. Un 78 por ciento cree que su papel ha sido muy positivo para combatir la pandemia. Esta opinión positiva es mayor en las poblaciones de mayor tamaño y, sobre todo, a medida que avanza la edad de las personas. Otro 30 por ciento también valora muy positivamente la labor de la industria farmacéutica y de autocuidado, ya que en ningún momento se ha producido un desabastecimiento. De cara al futuro, el 68 por ciento los encuestados creen que la higiene de manos es el hábito que quedará más instaurado una vez pasada la pandemia. Aunque no será la única nueva práctica que ha permeado entre la población.

Otros aspectos como optar por espacios abiertos (35 por ciento), la desinfección de objetos y ventilación de espacios cerrados (34,1 por ciento), el uso de mascarillas ante enfermedades infecciosas (33,7 por ciento) o adoptar hábitos saludables como el descanso y la actividad física (33,5 por ciento) también los mantendrá una buena parte de la población.

Además, un 81,6 por ciento de los ciudadanos han incorporado y mantendrán una alimentación sana, seguido de un 45,5 por ciento que seguirá haciendo ejercicio físico en casa.

La vitamina D, señalada como inhibidor de la tormenta de citoquinas

 MADRID.- Varios estudios españoles de prevalencia han evidenciado que más del 50 por ciento de la población en España tiene carencia de vitamina D. Este problema se ha observado en algunas investigaciones de determinados colectivos, como por ejemplo en el 80 por ciento de los ancianos, el 62 por ciento de un grupo de embarazadas y el 61 por ciento de un grupo de estudiantes de medicina de Las Palmas de Gran Canaria, según publica Redacción Médica.


Se habla de una cierta paradoja, dado que en países escandinavos donde los niveles de esta vitamina comparados con España son iguales o más bajos. “Esto se puede deber al poco consumo de alimentos fortificados con vitamina D y tener la piel más oscura”, indica el doctor Juan Carlos Percovich, endocrino de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional de Madrid. Según este experto, su déficit puede causar raquitismo en los niños (poco frecuente en España) y osteomalacia y osteoporosis en los adultos. Aunque también puede tener repercusión fuera de la salud ósea.

La vitamina D es una prohormona que termina de crearse en la piel bajo la influencia de la luz solar. “Es así como el 7-dehidrocolesterol epidérmico (enzima que cataliza la producción de colesterol), se convierte en colecalciferol (o vitamina D3, es una forma de vitamina D), que a través de las proteínas trasportadoras llega al hígado y se transforma finalmente en una verdadera hormona activa tras la acción de la 1-Alpha-hidroxilasa del riñón”, explica Percovich. 


Existen otras células aparte de las renales que contienen 1-α-hidroxilasa y pueden producir vitamina D activa. Entre ellas están dos tipos de células implicadas en la defensa: las dendríticas y los macrófagos. Ambas actúan en el sistema inmune.

Tal y como explica el doctor Percovich, la vitamina D estimula a la inmunidad innata a través de las células del sistema inmunitario (los macrófagos). Éstas detectan a los microbios y, mediante una serie de procesos, activan a la 1-Alpha-hidroxilasa produciendo vitamina activa que ingresa a su núcleo. “A partir de ahí se liberan diferentes moléculas (péptidos) contra los microbios. Las primeras son las Beta-defensinas que liberan interleucinas o proteínas segregadas que actúan como moléculas mensajeras en la comunicación celular, y otras células proinflamatorias, que contribuyen a la destrucción de los virus y bacterias”.

Las segundas son las células dendríticas, también reguladas por la vitamina D, este tipo de células producidas en la médula ósea y que se encuentran en la sangre, piel y en el tracto digestivo y respiratorio, “actúan disminuyendo diferentes células proinflamatorias, pero no es que bajen nuestros mecanismos protectores, sino que regula el exceso de los mismos, dado que toda respuesta inflamatoria e inmune necesita ser controlada y dirigida al microorganismo que nos está causando daño. Si esto no es así, puede generar una tormenta de citoquinas, que puede resultar perjudicial para el individuo, de ahí la importancia de los nuevos estudios sobre la vitamina D”, subraya Juan Carlos Percovich.

En noviembre del 2020 el doctor Joliffe ha publicado en el International Journal of Molecular Medicine un metanálisis con 46.331 pacientes, en el que se relaciona cierta protección contra infecciones respiratorias agudas con una suplementación de vitamina D. Otros especialistas en la materia como el doctor Yi Xu explica en un artículo publicado recientemente en Nutrients, que la vitamina D podría actuar como un inmunosupresor inhibiendo el síndrome de liberación de citoquinas en Covid-19, que son en parte una de las causas del síndrome de dificultad respiratoria aguda de este tipo de infección.

Asimismo, en diciembre del 2020, el doctor Bijesh George del Centro Rajiv Gandhi y dos prestigiosas universidades estadounidenses han encontrado que en pacientes con Covid-19 los niveles del receptor de la vitamina D en las células del lavado bronquioalveolar pulmonar estaban reducidos y que la regulación de diferentes genes por parte de la vitamina estaba alterada. “Todo esto ha hecho que muchos científicos como el doctor Mc Cartney de la Universidad de Dublín se inclinen por recomendar optimizar los niveles de vitamina D en diferentes grupos de riesgo en espera de nuevos estudios”, indica el doctor Percovich.


En España, se está evaluando un primer estudio sobre la eficacia de la administración de colecalficerol (vitamina D3) a altas dosis en pacientes con neumonía por Covid-19. “Cada vez hay más evidencia del papel de la vitamina D como reguladora del sistema inmune”, subraya Percovich.

Por otro lado, continua este especialista -, el tener una vitamina D en niveles adecuados ha demostrado muchas ventajas. “Disminuye las reagudizaciones en pacientes con asma y EPOC, reduce los marcadores de inflamación en pacientes con diabetes y protege el sistema cardiovascular. Además, influye positivamente en algunos tipos de cánceres y al encontrarse sus receptores en casi todas las células del sistema inmune, se hipotetiza sobre el papel preventivo en las enfermedades autoinmunes”.

El doctor Percovich recomienda que, si la vitamina D ha sido solicitada por el médico, se debe trazar una estrategia para que no vuelva a descender, inicialmente y de forma frecuente en medicamento y ya que la fuente principal de vitamina D (90 por ciento) es la exposición solar, el experto aconseja que se tomen unos veinte minutos al día, pero sin olvidar el consumo de alimentos adecuados y, en muchas ocasiones, tener que dejar vitamina D de mantenimiento.